Alguien me dijo una vez, y me lo creí, que de lo que se trata en la vida es de ser buscadores. De esta manera la vida se convierte en una camino. Con la mirada fija hacia delante e intentado no perder la vista de aquello que quieres conseguir construyes un proyecto de vida. Ahora felicidad, más adelante le sumamos un trabajo digno, formamos una familia, elegimos a unos amigos, decidimos en las encrucijadas qué dirección tomar pero siempre más adelante, con la mirada puesta allí donde creemos que vamos a encontrar lo que nos dará sentido a lo que somos. Somos buscadores, en definitiva, de sentido. Para algunos este sentido tiene un nombre: Dios, Jesucristo su Hijo, nuestro amigo, el Salvador del mundo. ¿Encontrarlo? Cada día creemos sentirlo, percibirlo y tocarlo, pero nunca de manera definitiva. Los Magos son prototipos de este tipo de hombre buscador. Ahora aquí, luego una luz, más tarde un deseo, posteriormente una estrella, empezar un camino, coger...