viernes, 31 de diciembre de 2010

Pasó



Resumir un año no es fácil, pero siempre lo intento. Quedarse con los sentimientos es lo importante, detrás de cada uno de estos pequeños y desordenados recuerdos hay dos cosas: sentimientos y personas a las que quiero.

Me desperté para comenzar contigo, te estaba esperando dormido, llegaste sin hacer ruido… · Una conversación de mujeres en un porche · Juanjo y Mª José · Los chicos de Caudete · Francisco Javier y Sabrina · Nuevo Equipo Directivo · Más pizarra · Un final para un nuevo principio, todo sigue · Un silencio prolongado ¿para siempre? · Una mala cara · Dublín · El Salvador · Roma · Muchas horas de autobús · Pablo · Las comidas de los viernes · Un concierto inolvidable: Karmel en Encebras · Nervios escénicos y un mal gesto por mi parte · Una visita a los amigos en la playa · Amelia · Un fin de semana en Madrid con mi familia · Una cena de Navidad hace unos días · Pintar a la velocidad de mi cuñada · Una Asamblea de Karit · Pregón de Semana Santa · Correo corporativo · ‘Dame tus manos’ · Revisión de voluntariado internacional · Cena de final de curso, me pasé · Retiro estratégico · P. Daniel · Evaluación en El Desierto · Ingredientes para hacer un pan cotidiano · Un paseo por Roma con el jefe · Claudia y su hijo · Hogares de Esperanza · Los alumnos y la Esperanza · Miriam en Facebook · El nuevo amor de una amiga · Limpieza del comedor el último día · Una Eucaristía en el gimnasio · La manera de vivir el cáncer de una amiga: celebrar la salud · Antes los lunes por tarde, ahora los martes · Una granizada sin carne · Lágrimas por la ruptura · Unos enamorados mayores · Objetivos estratégicos · Uniformes · Champiñones en una tasca con amigos · Una coreografía: Pascua Joven · El padrenuestro en la muñeca · Varios power, varias palizas · Una decisión: que vengan, que participen · Visita canónica · El examen de cada mes, ¡¡¡uf!!! · Una niña muy pequeñita · ¡¡Amigos en mi casa del pueblo de nuevo!! · Carmela y su primera comunión · Página web · Muchas subidas de montaña, lo mejor la bajada · Uno más de mi comunidad: ‘el ingenier’ · Comidas de charlar, confidencias y capuchino especial · El otro P. David · Un rayo · Muchos sms (soy un pesado) · Dibujos en el Albergue hasta que pude · En la Pascua una subasta para encontrarte · Lema en valenciá · La mejor de las capillas para celebrar lo mejor: el amor · Mi niña, mis niñas · Una paella para muchos en El Carmen · Un susto una noche de verano · Un concierto para desfogarse, mojarse, mantearse, encontrarse, enamorarse… · Una casa nueva · ‘Jesusín’ · Peregrinación de la Esperanza: irrepetible · Un gran juego para comenzar un encuentro · Más cacharros · El Prado un domingo por la mañana con unos amigos · Bautizo de Pilar · Fui a hablar y me dormí · Bienaventurados · La señora Argentina: encargada de la pastoral social · Consejo de Dirección · Esmeralda para siempre · La espera del colectivo en Irlanda · Nacho · Unos vinos en Valladolid y la tetería · Unas zapatillas coloradas · El calor de tu mano, me apretabas · Una contratación y la presión correspondiente · Los recibos y domiciliaciones · La mesa de comer para la Eucaristía: una gran verdad · Un regalo: un reloj · Pedigüeis · Gran fiesta de graduación y las lágrimas del acto académico · ‘La boda’ · Tere · Los viernes: Evangelio · El aperitivo en El Gijón · La petición de un favor para aceptar una responsabilidad: lo siento presioné demasiado · El rincón de Pastoral · Un echar de menos permanente · Una puerta nueva · Una tarde en Onda con los amigos y sus hijos · Un aula de radio · Una propuesta: bailar bajo la lluvia · Enrique se va · Pasó un año, no te olvido · Mensajes en una botella · Dos maravillosas exégesis, gracias amigo · Una luz en nochebuena · Bolígrafos con capucha · ‘Celebra la vida’ · Nuevos Horizontes para los pobres · Volver de Roma por otros sitios, a otra hora, con otro medio de transporte · Muchas confidencias · El mejor fotógrafo de la Orden · La operación de una amiga · ‘Con poco mucho’ · Unas gafas para el recuerdo · Una ‘montañeta’ a mi edad: inolvidable · Muchos comensales · Giraluna en el cole · Un crucifijo y una tela de Mozambique · Cada recreo una oferta de bocadillo, rosquilletas o calor · Una Jornada de Trabajo · Un deseo: JMJ2011 · Las cenas de los jueves y el juego de la Oca · La Desfilada de todos los años · Una jubilación frustrada · Reincorporación de compañeros · Se van los sustitutos · Unidad de frailes y provincias · Mis vacaciones: verte · El inglés de una amiga · Los mayores el día de Nuestra Madre · La emoción de los padres de la novia · Las muchas comidas, el buen vino… muchos kilos · Ricardo · Música en el Albergue de Castellón · La sonrisa de una novia · La misa de las ocho de la mañana todos los días · Los números en la puerta para comer · Una cena en Miralbueno, no se paró el tiempo, una lastima · Un poema en la reunión de excolegiales del CMU · La celebración de confirmación de unos alumnos · Un gran poster final del campo de trabajo · El regalo de una cruz y un gran final · Mil empujones de mis amigos para hacer mil cosas a las que no me atrevo: gracias · Te echo de menos · Una cena con más de 800 personas en el patio · Sergio Jr · Una barbacoa al lado del huerto de la nueva casa: ¡¡que gran cena!! · Que gran conductor de autobús · CSI Carmelo · El cafecico de los jueves en casa · Unas risas al dejar la Curia · Una familia y un poco de maíz · La plaza de una parroquia · ¡¡Vaya centro cultural!! · Abrigar y abrigar · Una acusación: das muchas vueltas y no pegas ni clavo · Los martes alrededor de la una hasta las tres · Una sonrisa, la de María · El amor en la peregrinación · Eso era una chuletón y lo demás tonterías · Asamblea provincial en El Henar · Los trillizos de Antonio y Cristina · Cena en la nueva casa, en la nueva familia · D. Elmer · Un pulsera de Perú · La sudada de una espera de aeropuerto · Una taberna irlandesa: Hermanos, jameson y guinness · …

Todo esto no es más que una pequeña muestra del privilegio de haber llenado mi tiempo con mis hermanos, con mi familia, con mis amigos, con los que quiero… Gracias a todos por estar ahí.

Muchas cosas importantes, que dejaron su muesca en mi corazón, no aparecen. Nombres que dejé voluntariamente de señalar y otros que se olvidaron de los que sólo queda un collar, un abrazo, una sonrisa o un poema.

Cada segundo, cada momento, cada día… instantes privilegiados para encontrarme Contigo, al que busco desesperadamente y que en muchos de los momentos que he señalado he sentido cerca y he tenido ganas de atraparte para siempre, pero Tú sólo has dejado tu huella para que te siga buscando cada día con la seguridad de saber que Tú vas conmigo, que caminas a mi lado, que te haces presente en cada uno de los que me encuentro.

¡¡Gracias, Amigo por estar ahí y haber elegido a todos estos, mis hermanos, para hablarme, sonreírme, abrazarme, empujarme, abrigarme…!!

sábado, 25 de diciembre de 2010

Encuentro


La Navidad es ENCUENTRO.

Dos mundos: lo divino y lo humano. Dos fidelidades: El siempre fiel y el pecado. Dos realidades: la humildad y el poder. Dos actitudes: el darse y el tener. Dos proyectos: el amor desinteresado y los primeros puestos. Dos caminos: la acampada y la seguridad. Dos aventuras: del despojarse y el granero lleno. Dos propuestas: las puertas abiertas y las posadas cerradas. Dos formas: el riesgo y el miedo.

Un ENCUENTRO para siempre, para cambiar los dos mundos en uno de hijos, las dos fidelidades en una Alianza definitiva, las dos realidades en los pobres, las dos actitudes en la entrega generosa, los dos proyectos en la cruz, los dos caminos en Cristo, las dos aventuras en desprendimiento, las dos propuestas en acogida, las dos formas en la misión…

Un ENCUENTRO: Dios-con-nosotros

viernes, 24 de diciembre de 2010

Mujer


No hay mucho que comentar. Simplemente un texto que cayó en mis manos días atrás, es de Dolores Aliexandre y Magdalena Fontanals

Al referirnos a María, la Madre de Jesús, vamos a fijarnos únicamente en un aspecto de la acción liberadora de Jesús sobre ella y del que raramente se habla: el de la liberación de los mitos, de los grandes símbolos y de las sublimes palabras. Sería muy largo explicar aquí la manipulación tan frecuente del tema femineidad/maternidad y cómo se utiliza para confinar a las mujeres bajo apariencias de exaltación.

Cuando una mujer de entre la gente dijo a Jesús: "¡Dichoso el vientre que te llevó y los pechos que te criaron!", Jesús corrigió: "Mejor: ¡Dichosos los que escuchan la Palabra de Dios y la cumplen!" (Lc 11, 27‑28). Bendita corrección que saca a María y con ella a todas las mujeres del ámbito de la naturaleza y de la "función" para pasarla al de la persona, es decir, a su verdadera dignidad que no le viene a la mujer por su capacidad de engendrar y parir, sino por la de su responsabilidad para dar una respuesta libre.

La palabra que, según el Evangelio, se dirigió a María, pasó por su escucha, no le fue impuesta (Lc 1, 26‑38). Dejó espacio a su reflexión y a su opción libre y la actitud de "activa receptividad" con que María la acoge es calificada por Lucas con el verbo dialogizeto, término del que se derivan las palabras "diálogo" y "dialéctica". María se convierte en la Madre de Jesús mediante un consentimiento libre y deliberado y ahí estará su verdadera grandeza. Luego a María nos la han arrebatado hacia una región etérea y distante, poblada de mayúsculas, de superlativos y de cabezas de angelitos incorpóreos, como esos que rodean las peanas de las estatuas.

Me ha encantado. Otra dimensión, una visión diferente y maravillosa.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Con sencillez


‘Cantaré que tu venida nos abre un camino, diré a quien quiera escuchar que te admiro. Proclamaré con sencillez que te quiero’ (Adaptación del Salmo 88)

La sencillez como camino de manifestar el amor a Dios. La sencillez como la manera de anunciar la buena noticia: el amor. La sencillez como el instrumento para cambiar los corazones, para enamorar y dejarse enamorar. La sencillez como lugar de Navidad, de Dios con nosotros.

Barro, paja, pesebre, familia, desierto, cruz, soledad, monte, camino, redes, pastores… cosas sencillas, elementos de nuestro mundo llenos de pobreza, poco valor, debilidad y fragilidad que hacen presente el proyecto de Dios en este mundo.

Sólo desde la fragilidad, en la sencillez y el reconocimiento de la debilidad podemos reconocer al Salvador. Actitudes que transforman la posada de nuestra vida en portal para El, Dios-con-nosotros.

domingo, 12 de diciembre de 2010

Un gozo


Los detalles siempre son de agradecer. Es un gozo poder recibirlos. Hay detalles que te hacen despertar de la monotonía, otros te ayudan a recuperar la confianza en los que tienes al lado, otros te abren los ojos ante la verdad de las cosas y de las personas. Chambao tiene una canción que ha marcado mucho estos últimos años mi vida. La escuchamos juntos un grupo de amigos y como mancha de aceite se ha extendido en mi trabajo, en mis relaciones, en mis grupos…

El gozo del quiero hablar viene motivado por el detalle de recibir una invitación a un concierto. El gozo del detalle de esperarme a la puerta del auditorio, el detalle de acompañarme un tramo en mi camino de vuelta. El detalle de estar pendiente de mi cansancio… en definitiva de arroparme (como dice otra amiga, abrigarme).

El concierto estuvo lleno de detalles por parte de Pedro Navarro, el artista y protagonista del mismo. Pedro es un guitarrista, actuaba en Vila-real este pasado fin de semana. con su banda. Una maravilla, verdaderamente sus dedos tienen duende como dice su página web. Los detalles que tuvo a lo largo del concierto prolongaron mi gozo de poder participar en una actividad cultural de mucho nivel. Detalles con una coral de nuestro pueblo ganadora de un concurso televisivo en la cadena autonómica, detalles con su músicos valorándolos en todo momento, detalles en las presentaciones de las canciones, detalles de recuerdos y valoraciones de los asistentes. Muchos momentos que convirtieron en concierto en un gozo y una suerte. Nos os cuento los recuerdos al oir Europa de Carlos Santana... inolvidables.

El detalle final, en el bis solicitado con los asistentes puestos en pie, colmo todo tipo de expectativas. Siempre he pensado que los bis son los temas de los conciertos más preparados por los artistas. Los cambian según su estado de ánimo, los lugares donde se encuentran o las últimas circunstancias que están pasando. Pedro había grabado imágenes de Vila-real, que se proyectaban a su espalda, para que acompañaran la última canción.

Todo fue un detalle, un gozo.


miércoles, 8 de diciembre de 2010

Unidad de las Provincias (2)


Prometí continuar. No sé si debería pero no puedo callarme.

Una de las cosas que en la reflexión anterior señalé como necesarias para que la unidad de las provincias pueda hacerse es la de reestructurar antes las presencias. La razón es muy sencilla. De esta manera los teóricos ‘culpables’ no son los otros. En esto hay demasiado apego personal y poca reflexión desde el Evangelio y desde nuestra vida. No hablo de nadie, estoy hablando (mejor dicho escribiendo) de mi. Dentro de diez años, quizá menos no podremos mantener dignamente las tareas, responsabilidades y trabajos que hemos asumido personalmente, como comunidad, provincia u Orden. Hay que dejar, y hay que hacerlo ¡¡ya!!.

La reestructuración tiene un nombre: Cerrar presencias. No cerramos casas, cerramos presencias. La casa, su misión como lugar de evangelización continuará. Quizá este sea uno de los primeros criterios de discernimiento que tenemos que valorar. Es decir, lo que hacemos es dejar de atender pastoralmente un lugar ya que no podemos hacerlo con la dedicación, entrega y planteamiento de vida que debería hacerse. Creo que partir de esta reflexión ayudaría. Debemos analizar cómo y de qué manera estamos atendiendo pastoralmente algunas de las tareas encomendadas por la Iglesia y que ahora realizamos. Otras presencias son más nuestras y tendrían otra pregunta como punto de partida. La cuestión es si estamos manteniendo por mantener algunas presencias, y por lo tanto, están perdiendo profundidad, autenticidad o sentido. El mantenimiento se convierte en enterrar el denario. La propuesta del evangelio es hacerlo fructificar. ¿Podemos hacer fructificar el denario recibido en determinados lugares, con los que somos? Yo creo que no. Debemos ser valientes y descubrir qué denarios tenemos, para qué estamos preparados a la hora de multiplicarlos y decidir en qué lugares y con qué número de hermanos lo vamos a hacer mejor.

Un criterio para discernir es el trabajo realizado hasta ahora. Hay lugares, hay presencias, hay comunidades que son menos necesarias que otras. En determinados sitios la presencia de la comunidad ha adquirido, con el paso del tiempo, una relevancia menor. Nuestro trabajo en esos lugares se parece tanto al clero diocesano que al irnos, y el obispo mandar una sacerdote, casi ni se notaría el cambio, ni nos echarían de menos. ¿Por qué? Muy sencillo. Hemos hecho un trabajo maravilloso para la Iglesia, tan maravilloso que es ella la que se ha hecho presente en los grupos de laicos, en la dinámica pastoral, en la organización de la tarea, en la misión compartida y en la propuesta de modelo de evangelización. Nosotros hemos sido, estamos siendo, verdaderos instrumentos de Dios para este servicio. Dejar esas presencias, esos lugares… no sería gran problema. Sería algo sencillo: presentar al nuevo responsable, coordinador, animador de la comunidad eclesial y desearle lo mejor. Surge un problema: ¿qué pasa con la propiedad? Yo lo tengo muy claro: los denarios hay que dárselos (subrayado y negrita) al que nos los dio. La generosidad no debe ser cuestionada.

¿Para qué reestructurar? La razón es muy sencilla. Las presencias que se hayan elegido para continuar la tarea son aquellas en las cuales podemos vivir, sentir, realizar, anunciar y plasmar en el mundo aquello que forma parte de nuestra identidad. Para hacerlo posible necesitamos personal suficiente, testimonios suficientes, comunidades con miembros suficientes. Para vivir la fraternidad se necesitan en primer lugar hermanos. Para realizar una tarea concreta se necesitan personas cualificadas y con posibilidades reales de llevar a cabo con éxito y con la profesionalidad que se pida. La identidad se convierte en criterio de discernimiento.

Reestructurar para vivir, para crecer. Vivir con intensidad nuestra vida al poder compartir la tarea entre todos, entre más hermanos. Vivir nuestra identidad con profundidad ya que dice nuestra Regla que una de las cosas que demos tener es hermanos. Vivir con posibilidades del sosiego necesario que da una comunidad donde se comparte el trabajo para poder descansar juntos, rezar juntos, hacer silencio juntos. Crecer en identidad, en atención y acompañamiento a los que se acercan a nuestras comunidades, crecer en profundidad de vida. Perder en lugares y ganar en calidad. Creo que este es el reto mayor que tenemos ahora en este camino de posible unidad de las provincias.

Un criterio para reestructurara es elegir aquellos lugares donde nadie quiera estar. Aquellos trabajos donde a la Iglesia le sea más difícil encontrar un sustituto a nuestra presencia. Es un criterio poco valorado desde fuera, quizá nos llamen tontos, pero creo que es el más evangélico. Elegir los lugares donde ‘el otro dios’ tenga muy poco que decir, por lo menos ahora. Estos lugares, estas presencias quizá nos harán retomar la necesidad de compartir la vida, de ponernos de acuerdo, de resolver conflictos desde el Evangelio, de hacer nuevos planteamientos de vida… Algunos pueden pensar que ya lo hicieron hace tiempo y funcionó, que otra vez no que ya están cansados. Lo entiendo y lo respeto… pero ¿qué pasa con los que no lo hemos hecho nunca? ¿No tenemos derecho a acertar o a equivocarnos? Estamos en las mismas presencias, tareas, trabajos y propuestas de los años sesenta.

No es perder, es ganar. Reestructurar es ganar… además es obligado. O lo hacemos nosotros o lo hacen las circunstancias. Creo que debemos ser nosotros los que sin miedo y con valentía decidamos. Las circunstancias deben estar a nuestro servicio y debemos manipularlas y usarlas para nuestro bien, no al contrario. No deben ser ellas las que tomen las decisiones por nosotros.

Creo que todavía quedan cosas por decir. La rueda no para, sigue y sigue….

sábado, 4 de diciembre de 2010

Amigo/a


Todos años uno de los temas de mi asignatura tiene una parte que es la amistad. No es fácil. ¿Cuántos amigos tengo? ¿Amigos, amigos?. No lo sé. Siempre les digo que los amigos de verdad son pocos. ¿Cómo debo cultivar y cuidar una amistad? Es una de las preguntas preferidas de mis exámenes sobre ese tema. No sé que contestar. Menos mal que mis alumnos no leen mucho y menos esta ventana.

La rueda de molino no para de dar vueltas sobre esto. ¿Qué pasa cuando vas al huerto a cultivar y cuidar a los amigos y pisas a uno de tus amigos? Es amigo y no se queja, está bien cimentado en la tierra y no muestra aparentemente ningún daño. ¿Qué hacer? Creo que solo hay una manera de cultivar y cuidar: volver al huerto, atender, enderezar, curar la herida.... Volver a empezar. De nuevo una caricia, de nuevo un ‘por favor’, de nuevo un detalle, de nuevo una escucha necesaria, de nuevo tener cuidado de no arrollar.

¿Dónde tenía los ojos que no te ví?

Bajé a mi huerto de la amistad y…

creí que estaba todo hecho y no te atendí,

te creía satisfecho y pasé de ti,

te sentía cerca y eras tú quien me necesitaba,

te veía contento y era una careta que no descubrí,

te reías conmigo y era sólo por mi, para hacerme feliz,

te vi alegre y llorabas por dentro,

asentías con tu cabeza y estabas lejos de mi alegría,

Alegría de viernes por la tarde,

alegría de encuentro,

alegría de fe,

alegría de amigos,

alegría de recuerdos,

alegría de estar contigo,

alegría de juntos.

Alegría que cegó la realidad.

martes, 30 de noviembre de 2010

Unidad de las Provincias



Quizá nunca debería haber abierto este tema en esta ventana. Es posible que no afecte tanto como estoy pensando a las personas que tengo alrededor, pero no puedo resistirlo más. Debo comentar el tema que se va a poner de moda dentro de unos días entre mis hermanos. Es sobre la unidad de las Provincias religiosas.
¿Por qué lo escribo aquí y no en los lugares donde muchos más implicados lo leerían? Muy sencillo. Creo que es un tema que interesa a muchos (eso creo yo) de los que leen este humilde rincón de vueltas y vueltas. Porque os tengo que decir que este si que es un tema de rueda y rueda. La harina no es de ayer, es mucho tiempo atrás, está muy refinada.
En primer lugar tengo que decir que soy partidario de la unidad de las provincias carmelitas de la Región Ibérica (creo que sin nombrar a España es más fácil conseguirlo). Todos formando una unidad de presencia, de trabajo, de comunicación, de disponibilidad, de proyecto y de propuesta de vida y seguimiento de Jesucristo (¿Será esto lo que tenemos que hacer ahora también? ¿Unidad? ¿Seguimiento de Jesucristo?). Creo que más del 20% de las cosas ya las estamos haciendo juntos. Creo que es la cosa más fácil de hacer del mundo. Tengo un método infalible, en serio. Es este: se pone todo el dinero en común, se abre una nueva cuenta corriente con el nombre de Carmelo Ibérico y conseguido. ¿Difícil?¿Si?¿Por qué? Yo creo que no es complicado. Es muy sencillo, en nuestra vida: no debemos tener nada propio, ni la silla a la que nos hemos pegado. Mucho menos lo material, el objeto de culto del otro dios que por desgracia debemos tener, cuidar y utilizar para vivir en esta economía de mercado que nos ahoga (a unos más que a otros), es un decir.
Mi humilde opinión es que toda la Región formemos una sola provincia. También Portugal, Catalunya y Valencia, aunque tengan una lengua propia. El argumento de la lengua se desmonta cuando no lo utilizamos para los valencianos. ¿A caso los que han nacido en la comunidad valenciana no tienen una lengua materna rica y diferente a la castellana? No hay problema en trabajar en una parroquia en Lisboa, a los tres meses se sabe perfectamente el portugués. No creo en la dificultad de comer pan con tomate en Valladolid, hay buen pan, y tomates hay en todos sitios.
En segundo lugar se ganaría en calidad de vida religiosa. ¿Por qué? Muy sencillo: dejaríamos de ser los mismos de siempre, en los mismos sitios, con las mismas ideas (algunos las llaman manías) ya conocidas. Las comunidades podrían ser más ricas en número de frailes, con mentalidades y opiniones diferentes. Los números salen si se hace una reestructuración de las presencias. ¿Dónde queremos estar presentes cómo carmelitas y por qué? Ese donde no se refiere a mi proximidad o cercanía espacial. Ese donde es de amplitud, de significado, de pasado y también de futuro. De mantener y continuar una tradición y de necesidad del mundo y de la Iglesia. La calidad también la da el obligatorio desprendimiento de apegos temporales que esto supondría: ir, acoger, aprender, identificarse… de otras culturas, de otras gentes. La apertura de espacio, la posibilidad real de desplazarse lejos haría que el ‘optite’ que nos tiene pegados a sillones, muchos de ellos carcomidos, fuera menos importante y determinante en el proyecto de vida personal (¿hasta dónde debe llegar este proyecto personal de vida? ¿también debemos incluir en él el lugar de vivir?).
En tercer lugar, y último en esta primera entrega, la posibilidad de hacer nuevos proyectos. Proyectos de aquí y ahora. Muchas de nuestras presencias, todas las formas de vida (compromisos, tareas, misión, actividad económica…) y estar en esas presencias es de los años sesenta y más allá. ¿Cuánto ha cambiado nuestro mundo desde entonces? Mucho, ‘no lo conocería ni la madre que lo parió’. Las necesidades de los jóvenes, la familia, la actividad económica, los pobres, la ‘cristiandad’, la necesidad de evangelizar y a quién… todo es muy diferente. La unidad daría la posibilidad de generar en alguna de las presencias, o en una nueva, maneras actuales de vida: compromiso social, comunidades abiertas, misión compartida, comunidades mixtas (laicos/as, religiosos/as, familias, compromisos temporales de vida, …), compromisos de sencillez y austeridad de vida cercano a los sencillos y austeros (obligados muchos de ellos) de nuestro mundo… ¿No os parece que es suficiente razón para arriesgar?
(Continuará)

lunes, 29 de noviembre de 2010

Ella


Está pintando aquí a mi lado, mientras escribo. Estamos oyendo música, ella no conoce el cantautor. Tarareamos la canción, nosotros si la conocemos. Sigue pintando como si fuera lo más importante del mundo, colores, líneas, formas… imaginación. Estamos tranquilos. Hace calor en la habitación. Ella me dijo que estaba desordenada cuando entró, es muy ordenada, una mujer pequeñita. Es verdad, está desordenada, soy así, desordenado, perdido, sin terminar de tirar nada que haga cambiar mi vida. Seguimos juntos, como todo el día, y eso es lo importante. Queremos que no llegue el momento de irse. Se ha pasado el día muy rápido, volando diría yo. Volverán otros domingos. Serán intensos y llenos de colores, como su dibujo, sus formas, sus líneas. Estaremos juntos, mucho más juntos, apretados, abrazados. Poco a poco serán las risas las que nos hagan pintar de fuertes colores las líneas y formas de nuestra vida, aunque perduren los fríos del otoño, como del actual que se acaba. Es el deseo de este adviento que anuncia más arados y podaderas. ¿Y si fuera verdad el anuncio de Isaías? ¡¡¡Que maravilla!!! Nunca más lanzas ni espadas. No pienso en guerras lejanas, pienso en mis lanzas empleadas para las batallas, perdidas hace tiempo, del día a día. Espadas afiladas en forma de palabra más alta de lo normal o fatalmente utilizada para herir al que comparte mesa y cuaderno. Quiero podaderas que cultivan y arados que rasgando la tierra la acomodan para que la semilla crezca. Me volví a ir lejos. Sigue a mi lado, sigue pintando. Que se pare el domingo, que no se termine, que no sea nunca mañana, que no te muevas de esta silla, aunque esté desordenada la mesa. Aquí a mi lado, pintando con los rotuladores que subrayan lo importante o lo que hay que cambiar. Colores vivos que marcan aquello que hay que mudar para que el corazón se convierta en el mejor de los portales para que el Señor que viene, el Señor que se acerca, encuentre el vacío suficiente para hacerse presente y ser sentido. Me gustaría encontrar la manera de vivir el adviento con la alegría, el coraje y la fuerza necesarias para ser instrumento de Navidad a mi alrededor. Sigue la música, otra canción. Es tarde, ya no entra luz por la ventana desde hace un buen rato. Ella está aplicada con su tarea, un color para cada letra. No quiero que se vaya, que se pare el tiempo, que no llegue el lunes de cada semana, la realidad dura e imposible. El tiempo no se para, el dibujo se termina, el cansancio hace mella en ella, quiere irse pero quiere volver. Volverá a ser domingo dentro de poco, pintaremos juntos, tararearemos la música que nos gusta, pasara el otoño y el invierno, en los corazones florecerá una nueva primavera, la sonrisa brotará de tus labios, será el fruto del calor del corazón que busca, ya por fin sosegado, un sitio, una verdad y un sentido. Ella querrá seguir pintando, le encanta. Nuestras risas y músicas llenarán sus dibujos de colores nuevos, de líneas diferentes y formas abiertas preparadas para el encuentro. No dejes de pintar princesa, busca los colores más adecuados para adelantar la primavera que estamos esperando. Sólo tú puedes llenar de color los espacios grises de nuestro corazón. No te canses. Estaremos aquí, a tu lado siempre para que sigas pintando, para des forma a lo que somos y deseamos.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Dignidad


Tirada en el suelo.
Puerto Príncipe, cerca de un hospital.
Ha pasado el tiempo y todo sigue igual…
¡¡¡Mentira!!!
Todo está peor.
Se fueron los de las fotos,
las cámaras, los intereses,
las imágenes que mueven corazones.
Folletines para vender.
Sensiblerías para llenar un tiempo
entre los anuncios que llenan los bolsillos.

Ella sigue tirada.
Esta en el suelo.
Desnuda.
Despojada de sus ropas.
Desecho de los hombres.
Mujer de dolores.
Como un malhechor.
Un ‘objeto’ que no sirve para nada.
Juguete roto de las lágrimas de cocodrilo
de un mundo lleno y saciado.

¿Qué hago aquí?
Miro y no siento.
Vergüenza de mi ser.
Mentira de mi privilegio.
Verdad que me denuncia.
Escándalo de nuestro mundo.
¿Dónde está la rueda de molino para mi cuello?
Quitaré mi espejo al levantarme, no podré mirar.

Se llama dignidad… y es la nuestra.
Se perdió con la suya.
Tirada en el suelo.

jueves, 4 de noviembre de 2010

Tutear


Me parece muy bien que se tutee a las personas. Este es mi parecer sobre el trato entre las personas educadas. Me gusta que mis alumnos me traten ‘de tú’.Creo que los formalismos del usted se deben guardar para personas con cierta autoridad (sobre todo moral), con edad superior a la que uno tiene, como trato de admiración o respeto a alguna persona cercana. Es lo que pienso pero no tiene que ser compartido por todo el mundo. Para mí el tuteo, incluso de los alumnos que te acaban de conocer, no es un problema o no acarrea ningún problema.
¿Por qué todo esto? Muy sencillo, el tuteo se puede convertir en una falta de educación si va acompañado de el grito parecido al utilizado para llamar la atención de un animal. Desde el final de la clase se oye un grito, para sordos de tercer grado (si es que existe la graduación en la sordera), llamando la atención del profesor. Desde el fondo de la clase se oye una especie de grito o rebuzno con mi apellido. En ese mismo momento el tuteo se convierte en una falta de educación, en un perder por completo las formas y las maneras de tratar a las personas y no sólo al profesor. El tuteo pierde todo su sentido de cercanía, de crecer en un trato de igualdad, de fomentar unas relaciones diferentes a lo legal, cuando se acerca un alumno al profesor sin ningún tipo de miramiento, de respeto, de consideración a su espacio (mesa del profesor) o su persona (cogerle del hombro) como cualquier ‘colega’ de la peña o de la comparsa de fiestas, si es que existe alguna de estas dos cosas. No es tutear, eso es mala educación y falta de respeto.
‘¿Cuándo hemos comido juntos?’, me dijo un ilustre profesor de filosofía en mi segundo año de alumno en la Facultad de Teología de la Ponti al tutearlo después de haber levantado la mano, de hablar correctamente y de intentar razonar una pregunta sobre el contenido de la lección que estaba impartiendo.
¿Cuándo han comido con nosotros estos alumnos que nos tutean de manera maleducada?

sábado, 30 de octubre de 2010

Caminar


Nada es verdad o mentira, todo depende del cristal con que se mira. No sé si esto lo decía algún poeta o no, me da lo mismo. Lo aprendí así. Las circunstancias son aquellas que nos hacen ver una paja en el ojo ajeno teniendo una viga en el nuestro. No es fácil reconocer aquello que tenemos no nos imaginamos lo que darían otros por tener la mitad de lo que tenemos. Pero bueno, somos libres, podemos rasgarnos las vestiduras por aquello que nos plazca y exigir o pedir lo que en verdad consideramos una necesidad. Podemos cambiar o no las gafas, limpiarlas, utilizarlas o no. A mi casi me da lo mismo, las perdí hace tiempo y he decidido ver la realidad con mis ojos, sin filtros, sin colores, sin intermediarios… tengo unas cuantas dioptrías que me la desfiguran, pero tengo consciencia de ello y lo valoro por mi mismo, sin algo extraño y ajeno a mi ser que me condicione las apreciaciones y respuestas. Esto no venía al caso pero lo hace interesante… ¿de qué querrá hablar David? Voy al grano que la rueda se desvía y tiene vueltas y vueltas para rato.
Ir al colegio supone caminar, salir de casa, madrugar, tomar algo rápido de la nevera que supla el desayuno o levantarse a regañadientes del sofá para la jornada de la tarde. Es increíble lo que cuesta ir al cole, no es plato apetecible para nadie, todos recordamos nuestra época de estudiantes. (Estas generalizaciones siempre hacen daño. Hay personas a los que les encanta ir al colegio, desayunan bien, se lavan los dientes después de comer y tienen tiempo para leer el periódico…). A todo esto hay que añadirle que se va a un lugar (edificio que algunos de los alumnos llaman carcel) donde unos adultos llamados profesores van a intentar que el trabajo sea una tarea de todos. Hay que estar allí prestando atención y pendientes de lo que ese adulto explique o proponga. Su intención no es aburrir, quiere educar y proponer una serie de valores, conocimientos, estrategias, reflexiones o tareas que produzcan en los alumnos el desarrollo de competencias que contribuyan a su crecimiento como persona (nunca como animal o cosa, de esto se encargaran otros desde tribunas diversas). ¡¡Vaya tarea!! Claro que es duro, hay que levantarse coger la camilla (tu vida) y andar, como le dijo Jesucristo al paralítico. Verdaderamente es una pesadez, casi es más atractivo quedarse en la camilla (diminutivo de cama) y, como decía el abuelo Julián, ‘maduras caigan’.
Aquí (El Salvador, Kenia, República Dominicana…) los niños y adolescentes caminan para ir al colegio. Algunos de ellos caminan varios kilómetros para acercarse al colegio. Empiezan las clases a las siete y algunos se levantan a las cinco para poder llegar. ¿Peinados? No, repeinados. ¿Arreglados? No, impolutos. Es increíble el tiempo que dedicaran antes de salir de su casa para poder tener el aspecto que tienen. Lo hacen no sólo las niñas de los últimos grados (como nuestras niñas de cuarto de ESO) si no todos. Caminan por pistas de tierra hasta el colegio con sus zapatos limpios que repasan antes de entrar en el centro. Todo esto es tiempo de preparación que muestra la valoración de lo que van a hacer, el interés por la tarea, el sacrifico, respeto y esfuerzo que supone y merece encontrarse con los otros…
Una de las grandes preocupaciones estos años en el cole donde trabajo es poder abrir una puerta de acceso por la calle opuesta a donde está situada en la actualidad. Creo que tiene su lógica ya que el pueblo ha crecido por esa parte y muchos de los alumnos proceden de esa zona de la población. Esos cinco minutos, quizá seis, que se ganarían, al no tener que dar la vuelta a la manzana, ayudarían a llegar a tiempo, y poder ver desde el principio el programa de televisión que está de moda en la actualidad, también tendría una beneficio académico al poder terminar con tiempo la tarea diaria y así poder tener positivos en trabajo personal, quizá esos cinco o seis minutos de sueño que se ganarían haría posible un mayor éxito en los resultados de atención, participación y trabajo en las primeras horas de clase tanto de la mañana como de la tarde. Pese a todas estas razones de peso y de gran consistencia… ¿sabéis lo que os digo?… Que no es tan importante abrir otra puerta en el cole para evitar dar la vuelta a la manzana. Ha dejado de preocuparme.
Si hubiera encontrado mis gafas, que perdí este verano, ahora mismo limpiaría mis cristales y me las volvería a colocar para ver si ha cambiado el color de las cosas… la pena es que no las tengo y mis dioptrías me deben estar distorsionando la realidad.

viernes, 29 de octubre de 2010

El Paismal




A cuatro kilómetros de El Paismal mataron al sacerdote Rutilio Grande y otras dos personas. Cuentan que fue la gota que colmó el vaso de Monseñor Romero. Fue el momento en que dejo de contemporizar y empezar más claramente a tomar partido y ponerse delante con y por aquellos que gritaban desde la entrañas del pueblo justicia y dignidad. En este país hay una relación estrecha entre fe y compromiso, entre los gritos de los pobres, propuesta política y fe. En la casa de la juventud de El Paismal se puede contemplar la pintura de Rutilio con los jóvenes salvadoreños y el retrato de uno de los jefes del FMLN vestido de militar revolucionario.
Son adhesiones y respuestas a los gritos de los pobres de verdad, a las injusticias que dañan las entrañas de un pueblo. El país (todos los países) sigue necesitando de buenos escuchadores de esos gritos, de verdaderos profetas que sigan proponiendo acciones y respuestas transformadoras a las peticiones de los últimos. Entré en la iglesia de El Paismal y el párroco comenzaba la homilía, era el día de Simón y Judas Tadeo. Hablaba de los mártires de este mundo, que todos se consideran mártires de cualquier cosa. El verdadero mártir es el que da por completo su vida… por entero. Pensé para mí que debo tener cuidado cuando digo que soy un mártir de mi horario, de mis alumnos, de mis tareas, de mis quehaceres, de la adolescencia actual o incluso digo de la sociedad. ¿Mártir por eso? Ya puedo tener cuidado con emplear la palabrita. Dar la vida por los otros, por los últimos, por sus derechos, por la necesidad que tienen de recuperar su dignidad este es el camino del martirio. Este es un país de mártires por descubrir que los gritos de los sin voz se deberían escuchar y les prestaron la suya: Monseñor, los jesuitas de la UCA, las mujeres que vivían en su casa… Uno no es mártir cuando lo que le importa es sólo que se escuche su ‘voz’, su ‘verdad’, su ‘importancia’ o su ‘tradición’. Los mataron por ser ‘cristos’, dadores de su vida para los otros.
A cuatro kilómetros del El Paismal comenzó, con la sangre de estos tres hombres, una historia de verdadero testimonio de vida y de Evangelio para este pueblo y para toda la Iglesia universal. Para muchos de nosotros, de una generación y formación determinada, eran auténticos testimonios de discípulado. ‘Por Cristo, con Él y en Él…’. Vida, fe, compromiso, realidad social, cercanía al pueblo, supresión de escalones, macutos ligeros para un mejor seguimiento, horas de estudio y reflexión, iglesia de calle y comunidad, mesa compartida de Pan dado y partido… formando un todo inseparable e indivisible. Todo esto fruto del grano de trigo que muere y da fruto. ‘Cristos’ de nuestros días, de nuestra historia, despojados de todo, desnudos como el Maestro, en el cruce de un camino, clavados por las balas asesinas de unos sicarios del poder corrompido por el otro dios. Sólo los que dan su vida por Él, los que entregan su vida, la ganarán.
He vivido momentos intensos de oración y vida en el jardín de la UCA, en las entrañas de la catedral de San Salvador junto a la tumba de Monseñor, en la capilla donde lo mataron y también a cuatro kilómetros de El Paismal, junto a un nuevo calvario de este pueblo.

jueves, 28 de octubre de 2010

La mujer




Se llama María Josefa. Tiene seis hijos y vive con tres de ellos. Me dijo que no tiene pareja. Estaba descansando. La visitamos para que nos enseñara la casa nueva. Ya la tiene preparada al lado de la que ocupa, de chapas y maderas. Tiene una plantación de de tomates, es su única manera de tener unos ingresos. Está preparando un pastel de maíz con fríjoles para la cena, está comenzando a llover, tiene fuego encendido para cocinar y no tiene techado. Está contenta con la casa, muy contenta.
¿Qué pasa con la mujer en este maldito mundo? Es el sustento, apoyo y cimiento de la sociedad especialmente en los países en vías de desarrollo, en situación de pobreza o que podemos llamar desfavorecidos y al mismo tiempo es la débil, la que siempre carga con las consecuencias de lo que pasa, es la que se queda sola, la que tiene cada día que buscarse la vida, es la que no tiene un lugar en la esfera social, política y cultural. Al mismo tiempo que siempre tiene un puñado de arroz para sus hijos, y por lo tanto es la que mantiene viva la ilusión de los mismos por vivir, por seguir, etc… es aparatada de todo círculo de decisión, de todo ámbito de poder que pueda aportar novedades y propuestas realistas y trasformadoras de la realidad.
No quiero hacer una propuesta novelada de lo que pasaría si la sociedad fuera más matriarcal y menos machista pero creo que alguna propuesta se debe hacer desde ya. En primer lugar que el hombre asuma la responsabilidad de su paternidad, que se pueda exigir a determinados individuos responsabilidades sobre sus tareas de progenitores, ya no digo de padres que quizá sea mejor que no ejerzan. La mujer se merece ser la que tenga toda la capacidad y autoridad para la administración, gestión y decisión sobre sus hijos, sobre su hogar, sobre su proyecto de vida como mujer y madre. La responsabilidad que debe exigirse al varón debe ser directamente proporcional a la autoridad que debe recibir la mujer desde la sociedad donde vive.
En nuestros países más o menos se ha conseguido mucho en este aspecto. En otros lugares del planeta (la mayoría, por desgracia) no se consigue que las mujeres rompan le techo que cristal que las tiene encerradas, cargadas de tarea y responsabilidad y sin ninguna autoridad y libertad. Creo que este criterio debe ser importante en la toma de decisiones a la hora de aprobar o no proyectos de ayuda al desarrollo, en la propuesta de políticas de interacción y relación con distintos países, en el desarrollo y realización de actividades de socialización o dinamizadoras de la sociedad.
Aquella misma tarde conocí a María Santos Cruz. Seis hijos, todos en casa, su marido en la ciudad trabajando de seguridad privada por cuatro perrillas, sola con la tarea de dar de comer sus hijos, hacía bolsos de plástico trenzado. Unas tortitas de maíz. La carme una o dos veces al mes. Los niños iban al colegio y ayudaban en las tareas de la casa (que no son muchas). Ella había trabajado toda la mañana en la construcción de su nueva casa. Volvería su marida aquella noche de la capital, estaría un día y tendría que regresar a la ciudad. Ella cada día tenía que ejercer una responsabilidad, un trabajo inmenso vertebrador de su familia y de la sociedad.

miércoles, 27 de octubre de 2010

Música



En dos horas cuatro conciertos. Volvía de visitar la construcción de unas casas. Estoy impresionado con esta tarea. No escribo mucho sobre ella ya que no sé qué decir. Tengo alguna duda, creo que razonable, y espero resolverla. Me pierdo, como siempre. Lo siento. El primero de los conciertos fue en mi habitación, está al lado de un salón de ensayo. Fue un concierto de saxo, por el volumen, por la variedad de arreglos finales creo que eran tres o quizá cuatro. El segundo fue en la iglesia. Un coro de niños que entonaban el himno a San Francisco. Maravilloso, sonaba de fábula. Manuel y Zusana (lo voy a escribir así ya que es de Eslovaquia) estaban dirigiendo. Las voces eran claras, blancas y de todos los colores porque el espacio de la iglesia y de la entrada estaba rebosante de primavera.
El tercero y el cuarto duraron más. Primero un pequeño ensayo de un coro de jóvenes. Me invitaron a participar y por lo tanto se convirtió en un pequeño concierto. Una canción popular salvadoreña, haciendo mención a la revolución, a la búsqueda de identidad y libertad del pueblo. Como era un ensayo hablábamos entre canción y canción lo que me dio pie a comentar la visita a la UCA por la mañana. De repente, sin casi avisar, no estaba preparada me dijeron después una canción dedicada a Ellacuría. Terminamos bailando una cumbia dedicada a Monseñor Romero cuyo estribillo decía lo siguiente: ‘Está comprometida, la Iglesia de verdad, con la dignidad del hombre’. ‘En marzo floreció su sangre en El Salvador’ rezaba otro verso de una de las canciones referidas a Monseñor.
Una batucada fue el último concierto. Más de veinte jóvenes dirigidos por Alex, uno de los líderes juveniles y miembro del Consejo de Pastoral. Más de media hora de ritmo y percusión. Baile y más golpe. Fuego al ritmo de los timbales y cajas. Bombos y silbatos atronadores. Tenían uno para mi, pensé en mis amigos los percusionistas… ¡¡¡Cómo hubierais disfrutado!!!
La parroquia, al final de la tarde, después de la jornada se convirtió de verdad en música… una música de Dios.

martes, 26 de octubre de 2010

Samuel


Se llama Samuel y lleva una gorra roja, tiene granos en la cara y alguna cicatríz de golpes de su infancia. No está en el grupo. Lo van a buscar para que pueda conocerlo. Me saluda. No me quita ojo en todo el rato. Samuel está en un hogar de acogida en la ciudad de San Salvador. Me siento con todo el grupo un buen rato. El hogar lo regentan una religiosas mexicanas. Esta muy bien, sencillo, ordenado... un casa de monjas. Samuel juega de delantero. Le gusta el fútbol y es del Barça. Todos son del Barça menos dos. No quieren hablar pero si de futbol. Conocen Vila-real, saben mucho del futbol español. Me preguntan sobre futbol. Les hago una jugada de contrataque en un papel, se quedan boquiabiertos. Van al colegio. Cuando llego están tendiendo su uniforme, pantalon azul oscuro y camisa azul claro. Samuel no se quita la gorra, está pendiente de todo lo que hago. Alucinan cuando les digo que conozco a Arbeloa. Creen que es fácil conocer a alguien del futbol. Me preguntan cuanto cuesta una entrada. No se lo creen, es mucho dinero para ellos. Samuel me pregunta por 'el clasico'. Es el próximo Madrid-Barcelona. Aqui me cuentan que se para el país. Estoy un buen rato hablando con ellos. Me maravillo de su atención, de su interés por las cosas, de su respeto hacia alguien que llega como un intruso y se mete en su casa. Están descalzos, está lloviendo fuera, estamos en una terraza. Tienen que hacer sus tareas, las que hacen posible vivir en aquella casa ordenada, limpia, decorada con varios cuadros de Monseñor Romero... Me voy, no se nada de ninguno de ellos, pero quizá les han preguntado tantas veces las razones por las que están allí que no quiero ser uno más de los que preguntan. Están bien, les quieren, les ayudan a no estar en la calle, a salir de situaciones inimaginables. Me voy y pienso que son niños, adolescentes como los que vienen todos los días a mis clases, con otra historia, con otros problemas... pero con menos posbilidades. ¿Será por eso que atienden? Por cierto... ¿nos atreviamos a preguntarles a nuestros alumnos cuándo ven a sus padres, cuánto hablan con ellos? ¿Les preguntaríamos a nuestros adolescentes qué tomán los fines de semana, qué papeleras han roto una noche de fiesta...? ¿No? Pues eso. Niños y adolescenetes con kilometros de distancia a los que les gusta el fútbol, que siguen a un equipo, que tienen uniforme, que van al colegio a cinco minutos de su casa, que quieren jugar, que están descubriendo un mundo que no entienden... las posibilidades de unos y otros son las únicas diferencias. Se llama Samuel y lleva una gorra roja, tiene granos en la cara y alguna cicatríz de golpes de su infancia.

lunes, 25 de octubre de 2010

El Salvador



Es una suerte. Ya estoy aquí. Me gustaría contar tantas cosas, he vivido muchas cosas en estas 24 horas que llevo en el país centro americano. La gente, me quedo con la genta. Me quedo con la misión, me quedo con la misión. Me quedo con la misa, que maravilla. Me quedo con las casas para familias pobres... me quedo.
No hay problema, volveré. Pero he descubierto muchas cosas en 24h. Todavía me quedan muchas horas para poder sentirme parte de una Orden maravillosa que tiene un hueco grande para los pobres, para que ellos ocupen el centro y vibre el corazón de la misma.
He conocido a María Luisa, ciega, viuda, sola, sin posibilidad de salir de un garito lleno de ropa y cubierto con chapas... A Argentina, voluntaria de la Pastoral Social de la Parroquia, caminando de casa en casa, de familia en familia para anunciar la Buena Noticia. He descubierto a una familia que vivian cuatro en la mitad de mi despacho y que les estan haciendo una casa en condiciones, ¡¡como sonreían!! He estudiado un ratito algebra con Roxana, en su nueva casa....
Se me olvidaba comentar que la cosa empieza mañana.

jueves, 21 de octubre de 2010

Viajar


Tengo que preparar la maleta. Voy a volar. Aunque parezca extraño he planificado un viaje con tiempo. He sido yo, si, no os asustéis no creo que se repita muchas veces… lo de planificar digo, lo de viajar deseo que sea más a menudo. Ahora no lo haría. Creo que planificar las cosas ayuda a realizarlas (lo estoy descubriendo). Se evita, de una manera u otra, la pereza del último momento. Tengo el billete, sólo espero el día y la hora para subirme al avión. Es un viaje un poco aventura, ‘un mucho’ vacaciones y un poco interés personal, tanto de trabajo como de vida. ¿Muchas cosas para una semana? Quizá pero es lo que es.

Estoy cansado de decir a todos los que se van (Argentina, Perú, Rusia, Mozambique, India, Puerto Rico, Santo Domingo, Italia…) que tienen que volver. Me lo quiero decir a mi mismo para que no se olvide pero creo que… ¡¡me gustaría tanto quedarme!!. Lo que pasa que no es un sentimiento sano, tiene una parte de huida y, por lo tanto, no es bueno hacerle caso a la voz que desde lo hondo, de no se sabe bien que rincón del interior, te dice: ‘quédate’.

Viajar es algo maravilloso. Cuando lo haces por trabajo u obligación, imagino que no tanto, pero cuando lo deseas, lo planificas, lo buscas… es una gozada. Se empieza a saborear desde antes. Imaginas, haces planes, sospechas momentos… la imaginación hace posible vivir algo sin haber pasado por él. Es un anticipo del futuro que ya se puede llenar de los primeros sentimientos y recuerdos.

Salir de casa es abrir ventanas. Yo tengo la suerte que uno de esos viajes, no programado ni deseado por mi, abrió una de las ventanas más grandes de mi vida. Un aire fresco lleno mi vida. Vivía en algo maravilloso lleno de polvo, de oscuridad, de telarañas, de prejuicios, de miedos y cansancio. Aquel viaje, aquellas palabras en lengua extranjera, aquellas ideas que resonaban en mi interior… abrieron un boquete de frescura que todo aquel desván se convirtió en la mejor habitación de un proyecto de vida por realizar y vivir.

Tengo mucha suerte. Alguien me estará esperando, me acompañará y facilitará mi vida durante esta semana. No estaré solo. ¡¡Cuánto privilegio!! Prometo abrir una ventana para refrescarme, una puerta para que salgan alguno de mis ‘demonios’ de cada día y entren luces que sepa recoger para iluminar mis rincones escondidos del día a día de aquí. Quiero que mi maleta vuelva llena de experiencias inolvidables para envolver con papel brillante aquí y que, a los que están conmigo, les haga participes del regalo de algo nuevo y diferente. Me llevo camisetas y quiero traer nombres, personas, momentos que acerquen aquella realidad a la de aquí, para que las dos cambien, para que las dos se acerquen.

Volveré, lo prometo. ¿Cómo? En avión pero… no lo sé, espero que mi vida se llene de frescura… aunque allí sude como un pollo.

sábado, 9 de octubre de 2010

Ahora


Ya está ahí.
Es ahora.
Es una decisión meditada.
No soy sólo yo quien decide.
Sentimientos, cabeza,
pareceres, calores, fríos…
Es el momento.
Es para siempre.
¿Hay algo para siempre?
Si, La razón de mi decisión.
¿Estás seguro de no equivocarte?
Si, no estoy yo sólo, somos tres…
Los tres creemos estar acertados,
por lo menos eso pienso.

Pocas horas, unos cuantos minutos.
Tu respuesta es sí.
Adelante.
Me gustaría saber con qué decides.
El corazón es importante pero ¿suficiente?
La cabeza es suficiente pero ¿importante?
Decido con todo, no se puede separar tan fácilmente.
¿Quieres ser feliz?
Adelante, estaremos contigo.

La soledad ya no existe para ti.
Decides caminar junto a otro,
tener alguien en casa al atardecer,
como al llegar a aquella aldea donde iba Cleofás.
También estaremos otros,
los de siempre,
caminaremos contigo lo que nos dejes,
estaremos cerca, no te apures.
Ahora es el momento,
ahora la felicidad,
ahora el camino,
ahora el si,
ahora el amor,
ahora la vida,
ahora el sentido,
ahora el gozo,
ahora la familia,
ahora juntos.

Adelante.
Sin miedo,
como decía nuestro amigo,
tantas y tantas veces.

No le olvides,
hazle un sitio.
Ahora también quiere caminar contigo,
sentir contigo,
reír contigo.
Es el momento,
mira adelante,
coge la mano,
aprieta fuerte.

Dichosos los que dan su vida por amor…
de ellos es el futuro que Dios quiere para este mundo.

lunes, 4 de octubre de 2010

Más de cien


Éramos más de cien. Todos jóvenes. Bueno unos más que otros.
Algo nos había convocado. ¿Quizá alguien?
Había un festival de música. Un fin de semana con un festival con un concierto estelar…
Lo organizaba alguien maravilloso, un poco loco según algunos, pero maravilloso. Organizaba y al mismo tiempo todo giraba entorno a Él. Muchas de las letras hablaban de Él. También de nuestra relación.
Talleres para conocer el grupo, para preparar el concierto… iba a ser participativo.
Llegó el momento.
Música...
Sale el grupo.
Emoción.
Aplausos, silencio, una letra maravillosa…
Empezó.
Cantos, gritos, aplausos….
Dos horas muy muy cortas.
¡¡Increíble!!
¿Sabéis qué?
Nadie echo en falta la cerveza, las copas para pasárselo bien.
Éramos más de cien y lo pasamos en grande.

martes, 28 de septiembre de 2010

Memoria


Recordar es algo maravilloso. La posibilidad de hacer memoria del pasado es una de las capacidades que el ser humano tenemos y que nos da posibilidades para ejercer nuestra libertad. La memoria es selectiva, la podemos hacer selectiva.
Hoy es un día especial para hacer esa selección. Recuerdos que son de vida y presencia, no de muerte y ausencia. Recuerdos de muchos vinos y pinchos, de caminatas y risas, de amistad y orden. Recuerdos de grandes encuentros de fraternidad generosa e inmensa, tengo que decir que no es lo mismo sin ti.
No es sólo memoria lo que hago, es casi casi hacer presente y real en mi vida lo que fue pasado y ahora se convierte en el único presente posible. Es real. Imágenes, olores, paseos, silencios, rezos… en definitiva amistad.
El pequeño demonio del presente me dice que es mentira, que todo es un sueño. Me intenta despertar del ejercicio de hacer presente, es decir, traer a mi vida aquello que aunque lejano en el tiempo sigue siendo real, pero me niego a escuchar esa vocecita escondida y demoníaca . ¡¡Cállate, maldita realidad del día a día!!
Sigo en el vigilia inacabable del recuerdo de lo querido, vivido y deseado haciendo real el pasado que dejó una huella inolvidable. No más tristezas, ni muertes, ni ausencias, ni lágrimas…
La memoria hace posible que tú estés aquí, a mi lado, caminando conmigo. No sólo tú, también tus proyectos, tus sueños y tus propuestas. Te fuiste, es verdad, pero no puedes escapar de la memoria. No eres una carga, eres la presencia que ayuda a seguir viviendo… aquello que tú deseaste tanto y que querías que hasta el final te hiciera sentir. Memoria selectiva que la libertad llena de posibilidades. Recuerdo aquella tarde, los primeros días que estábamos juntos en la nueva ciudad volviendo de un viaje donde decidimos que algo iba a cambiar en nuestra vida. Así fue… comenzamos a contar. Todavía no hemos parado, estamos contando y contando… los otros están con ganas de hacerlo también. Pequeñas historias de mi hoy que mueven el corazón del otro para que convierta sus silencios en cuentos reales de una vida de silencio incomprendido. Memoria que trae a mis labios el sabor de un reserva buscado y encontrado para ser compartido con un amigo en un rincón de un bar escondido del casco viejo de alguna de las ciudades que tú visitabas. Una mesa, una botella, un pincho, una conversación… Me ha gustado este paseo contigo, no te fuiste… te quedaste para siempre en este ejercicio de libertad: mi memoria, nuestra memoria.

jueves, 9 de septiembre de 2010

Otro noviciado


Nunca pensé que ser fraile, era todo esto.
(Quizá alguno os sorprenda que sea fraile, ahora ya lo sabéis. Para mi ser fraile supone una de las maravillas más grandes que hay en el mundo. Es una opción de libertad. Es una opción de vida que se elige para toda la vida. Alguien me dijo una vez que el que no elige se queda sin nada. Yo elegí. Me quedé con algo. ¿Bueno? No, maravilloso. Me quede con mi libertad de seguir a Jesucristo).
Lo que no me dijeron que tenía que aguantar muchas cosas. No lo sabía. Sabía que renunciaba a formar una familia, que a mi cartera nunca le faltaría nada pero que nunca tendría nada propio, que tendría muchas veces que escuchar la voluntad de Dios a través de las decisiones de los hermanos… Me quedé con algo pero renuncié a mucho también. No me arrepiento.
Lo que yo no sabía es que tendría que aguantar presiones; que por situación de poder y riqueza, no buscada ni querida por mi, tendría que pensar con mentalidad de este mundo; que las ‘malditas’ estructuras que cargamos al responder a ‘caprichos’ personales de otros frailes me harían parecerme más a un empresario que a un fraile; que el ser fraile me haría ser un gestor ‘regular’ o ‘malo’ de lo todo lo que tiene que ver con situaciones de dinero, de organización; que sería utilizada mi condición de fraile para exigirme o pedirme determinadas respuestas; que algunos de los que están cerca de mi lo están por intereses; que a mi alrededor se forman grupos de presión y de poder; que para muchos de los que se relacionan conmigo yo soy alguien que da y reparte trabajo nada más; que debo escuchar y responder con lo que tengo (que no es mío) a lo que ellos necesitan; que el esfuerzo, la sonrisa, los gestos de generosidad no son tales sino inversiones para determinadas prebendas… Podría seguir pero creo que no vale la pena.
La culpa no es de ellos o ellas. La culpa como en tantas y tantas ocasiones es, como me enseñó un afamado director de Colegio Mayor, del director, del que tiene la autoridad, de no ser valiente, de tomar decisiones… Da lo mismo como lo expliques, se asume la culpa y luego… se escucha. ¿Hablar? Para qué.
Creo que me merezco repetir el noviciado para aprender todo esto. Un noviciado donde me enseñen a decir que no, a elegir bien, a relativizar la confianza en el otro, a pensar en las estructuras pesadas y viejas como parte importante de mi opción de vida. Un noviciado donde la organización, la gestión, la economía, la rentabilidad, el ‘bienquedar’, la supuesta devolución obligada de favores, las prebendas, etc, formen parte de los temas sobre los que formarme. ¿La comunidad? ¿La generosidad? ¿La libertad?... Eso era antes, que decía una empleada de un convento después de llevar más de cincuenta años trabajando allí. Creo que este fraile no me interesaría, mejor seguir como estoy.
Eso no estaba escrito en mi proyecto, en mi elección. Me toca, claro… pero lo que os digo es que me dan ganas de borrarme o de empezar a vivir el Evangelio con radicalidad: ‘vende todo lo que tienes….’.

jueves, 2 de septiembre de 2010

El 'espíritu' de la ley


Estoy muy quemado con esto de la ley. Lo del cumplimiento (ahora cumplo y después miento) lo llevo fatal.
Aunque a una parte de nuestra Iglesia (es mía igual que de ellos, la quiero por lo menos igual que ellos, me siento tan pecador como ellos y tan salvado como ellos, es mi familia) le parezca mal esto del ‘espíritu’ de la ley y quieran ser cada día un poco más judíos, es decir, hacer de los reglamentos, normas y decretos una especie de ‘palabrilla de Dios’ que debe ser aceptada, respeta y seguida a pies juntillas, me da lo mismo: no me van a echar por una regañina, por una llamada de atención, por un señalar con el dedo, por un enfado. Te señalan con el dedo y te dicen: ‘esto que vas a hacer está prohibido’ convirtiéndote en una especie de renegado, de perseguido y de perverso. Menudo susto. Que nervios. Que miedo. Me voy a esconder…. me siento tan mal por haberme saltado el reglamento número ni lo sé y la norma letra ‘medalomismo’. No me va a afectar en mi seguimiento de Jesucristo, lo siento, El me ama.
Como dice un amigo mío en la Iglesia todavía no tenemos un cuerpo de intervención rápida (algo tipo GEOS) y por lo tanto las cosas van lentas. Sabéis lo que os digo: menos mal. Estarían las celdas (y no las de los conventos) llenas de detenidos, amordazados, ‘prohibidos’, silenciados, escondidos… Quizá habría más vocaciones al existir el cargo de inquisidor (¿existe?), perseguidor… y carcelero.
Me salté la norma, lo sé. ¿Y qué?
Yo creo en el espíritu de la ley, en la ley para el hombre, en las piedras no tiradas por aquellos que delante de Jesús y de la pecadora quieren aplicar hasta las últimas circunstancias la norma. Ese es el espíritu de la ley: ‘vete y no peques más’ frente a las piedras que llenan de magulladuras o matan. Creo en la mirada de Jesús, creo en el sentido que se le dan a las cosas, creo en la fe con las que se celebran… ¿el sitio? Importante, desde luego, pero por las personas que lo llenan, por las respuestas que dan, por la preparación que han hecho de él. ¿Sagrado? El corazón del hombre. Ni la Castellana, llena de gente que cree firmemente en Dios y que ha sido convocada por el Sr. Cardenal, se convierte en sitio sagrado por ello. El que ha convocado lo llena de santidad: El, el Señor.
Un fraile mayor me dijo muchas veces: justicia si, pero por mi casa no.
Yo quiero decir: amor si, por mi casa y por la de todos… por la tuya también, aunque te sepas todos los reglamentos de memoria, los quieras aplicar y creas que esta manera es la mejor para vivir el Evangelio, para ti también hay todo mi amor, perdón y comprensión. Sabes que te digo: que te quiero.

lunes, 30 de agosto de 2010

Dios

Le dije al almendro: '¡Hermano, háblame de Dios!'
Y el almendro se cubrió de flores.

(Nikos Kazantzakis)


Mi hermano, cada día, me pregunta por TI.
Cada día intento florecer para enseñarte.
Mis flores se marchitan antes que él las descubra.
Te sigue buscando, me sigue preguntando...
¿Por qué no ser yo mismo para mostrarte?

viernes, 23 de julio de 2010

Ausencia

Se marchó.
Se la llevaron lejos aunque este aquí a mi lado.
No siento su presencia aunque camine con ella.
Nunca ha estado tan lejos.
Es un estar sin ser uno mismo que desconcierta.
¿Qué es verdad?
¿Aquel entonces iluminado o este aquí ‘sin saber qué’?
Tengo que esperar,
tengo que mirar de otra manera.
No puedo parar el tiempo
que envejece las cosas,
que arruga las miradas,
que sitúa las piezas
del puzzle de la vida de otra manera.
Aceptar con dolor y alegría tus ausencias.
Mirar con otros ojos las nuevas formas
para quererlas y hacerlas nuestras,
como aquellas otras tardes ya lejanas.
Eres tú,
estás aquí
y te quiero.

lunes, 12 de julio de 2010

Alegría


Esto del fútbol nos lleva de calle. No nos deja dormir. Las calles se llenan de ruido. Molestan pero al mismo tiempo no se lo tenemos en cuenta. Si se gana, como ha pasado, produce un sentimiento de alegría colectiva que no podemos frenar. Sentimos que hemos ganado todos los que nos sentimos identificados con lo que el equipo representa. Es nuestra alegría, es nuestro éxito, es nuestro triunfo. ¡Qué maravilla! Sentimos que hemos marcado el gol nosotros. Todavía es más maravilloso cuando descubrimos que el autor del gol se sentía ‘empujado’ por todos los que siente cerca, por aquellos a los que representa. Que gozada.
¿Por qué no aplicar todo esto a la vida cotidiana? ¿Por qué no alegrarnos de los éxitos, del triunfo, de ‘los goles’ de los que trabajan o viven conmigo? ¿Por qué no reconocer el éxito de los que hacen bien las cosas, de los que son capaces de seguir luchando por nosotros y con nosotros? ¿Por qué tanto afán de protagonismo de los que tienen una tarea en los grupos de trabajo y en los equipos? ¿Qué debemos cambiar para sentirnos empujados por los que pertenecen a mi grupo, comunidad y/o familia y sentirnos ‘representantes’ de ellos y no monopolizar el triunfo? ¿Cómo compartir la alegría, de los que siendo parte de nuestra identidad, consiguen un triunfo, un éxito, una meta? … No usurpemos su triunfo, su trabajo bien hecho, pero sintámonos contentos y felices por ser de los nuestros. La clave está en sentirnos identificados con el grupo, con la comunidad, con los que están en mi mismo barco (sea grande o pequeño). Identidad, identificarse… mojarse, desgastarse, sudar la camiseta… alegrarse, sentirse parte.
¡¡Alegrémonos con los otros!! Su éxito es nuestro éxito.

sábado, 10 de julio de 2010

Sentimientos


Saber explicar los sentimientos es una de las cosas más difíciles que me encuentro en mi vida. Quizá no me han enseñado a hacerlo, no he aprendido a expresar esta parte tan importante (quizá la que más ya que tiene conexión directa con la felicidad). Me resulta complicado poder expresar con palabras aquello que siento. No sé explicar aquello que produce en mi un cosquilleo en el estómago o lo que me ruboriza. Me gustaría poder decir una palabra para hacerme entender a aquel que tengo delante y al que quiero. ¿Cómo expresar correctamente la pena o la frustración? Desearía hacer un pequeño discurso explicativo para dar razón y sentido cuando una tarde se pasa como cinco minutos por estar con alguien al que quieres, con el que te identificas, con el que tienes una confidencia. ¿Cómo es posible que los sentimientos distorsionen hasta el tiempo y no consiga expresar o dar razón de manera lógica a semejante fenómeno?
No soy poeta, ellos lo expresan en sus versos ajustados y precisos, y eso todavía dificulta más toda esta expresión de lo verdaderamente importante de la vida. ¿Cómo hacerlo? ¿Cómo hacerme entender? ¿Es importante hacerse comprender en esta dimensión? ¿Es necesario usar la palabra?
Creo que miraré a los ojos, sonreiré, abrazaré, daré un beso, lloraré, encogeré los hombros, cogeré de la mano, caminaré en silencio al mismo paso que el otro … y a buen entendedor sobran las palabras, ¡¡¡ya vale de discursos y explicaciones a todo!!

sábado, 3 de julio de 2010

Me dejaste


Cuanto te echo a faltar. Te fuiste una tarde de otoño sin avisar. ¿Qué buscabas? Amigo mío que miedo más grande emprender tamaña aventura. Solo de pensarlo me asusta. Me dejaste huérfano de amistad, desde entonces la ando mendigando de un sitio para otro. Te fuiste sin despedirte, tus prisas siempre fueron una característica. En todo menos en tomar unas cañas o unos vinos. He renegado sobre esto todo este tiempo, demasiado tiempo. Ausencia que se ha convertido en presencia obsesiva de preguntas y razones. Vacíos recuerdos, cada vez más lejanos y en ocasiones alejados de lo que fue, que se llenan de deseos imposibles. ¿Por qué? ¿Para qué? Ausencias incompresibles para siempre como teoremas inconclusos por la falta de pizarras y dejados sin terminar para el día siguiente que nunca llega. ¡¡No puede ser!! me dije aquella tarde. Se confundieron, estaba seguro que aquella pesadilla en medio del pasillo era un cuento de los inocentes que, sin yo darme cuenta, habían cambiado de día. Cuanta pena, cuanta miseria, cuanta espera, cuanta soledad, cuanta ausencia, cuanta sequedad… ¡¡Qué mala suerte!! ¡¡Que desgracia!!.
El tiempo pasa y la vida se llena de propuestas diferentes, de muchas alternativas buscadas o imposibles de rechazar, que hacen que las prisas y agobios del trabajo, que tú tanto odiabas, llenen el tiempo que uno no tiene. Este agobio se convierte en terapia para olvidar, como cualquier otro adicto, la realidad pura y dura de la ausencia y la soledad. Pensamientos que vuelven a traer al presente tu pasado que se convirtió en definitivo presente aquella tarde de otoño. Recuerdos de penas y desgarros, que en el agobio de los días llenos de cosas y vacíos de segundos, se convierten en envidias de lo que ‘vives’ para siempre. Tentaciones de pensar que no fue desgracia sino auténtica buena suerte tu destino. ¿Será verdad es sentimiento de desear estar contigo de nuevo corriendo el camino que tú emprendiste y que no tiene retorno? Pensamientos y deseos que hay que desechar pero que la frecuencia de los mismos hace más costoso su rechazo.
No deseo tu suerte, deseo tu paz. No deseo tu encuentro, si no tu memoria, señal inequívoca que estar vivo, lo que tú deseaste aquella tarde de otoño.