sábado, 27 de abril de 2013

Auditorías



Estos días estamos de auditoría en los colegios. ¿Qué significa esto? Una pequeña evaluación sobre nuestros procesos clave, sobre lo que hacemos, si seguimos lo planificado, si estamos registrando de manera ordenada lo que hacemos en ellos (clases, reuniones, planes, propuestas, decisiones…), si de verdad todo sigue las pautas marcadas, los objetivos que nos hemos marcado o los criterios que hemos dado a los alumnos, a las familias que acuden a nuestra casa.
¿Es importante? Claro, por eso se hace. No es un simple papel o un simple certificado. Es una pequeña (si, pequeña) muestra de seguimiento de nuestro trabajo como directivos, responsables, trabajadores… del colegio en el que hemos decidido trabajar (si, decidido) y el seguimiento y cumplimiento de las normas que hemos establecido como referente marco (si, referente).  Es una gran ayuda para crecer, para no perderse, para no hacer depender todo del libre albedrío, de la voluntad de cada uno, de la situación emocional o personal. Estos procesos, la realización racional de los mismos, la organización conjunta y coordinada… generan unidad y sistema, capacidad de compartir y posibilidad de trabajo conjunto y compartido. En nuestro mundo convertir el proceso de enseñanza aprendizaje en objetivo y dotarlo de la posibilidad de dar razón de las decisiones, determinaciones, calificaciones y métodos lo convierten en sólido…
¿Sólo existe esto? ‘Nooo, hombre no…’ existe el trato personal (educado y respetuoso), la dedicación (lo primero son los alumnos), la entrega generosa y vocacional (educar, enseñar, acompañar… ‘quemarse’), la compañía (caminar con..), la atención y la empatía (son jóvenes de su tiempo), la ternura (algunos de ellos  son grandes en tamaño pero pequeños...), la atención individualizada (cada uno necesita una caricia, un detalle…), el perdón (somos personas), la vida (cada día nueva)… podría seguir. De esto no existen registros, existen detalles de cada día, existen ‘decoraciones’ del colegio, del corazón de los alumnos, de los rincones de nuestro centro (que se notan y sienten pero no se ven)… Esto no se audita estos días… esto tiene una auditoria interna (el corazón de cada uno de nosotros al responder ¿por qué estoy aquí?), una auditoría extrena (el hacer de cada día, las sonrisas, las complicidades, las ilusiones transmitidas…) y una gran auditoría definitiva: A la tarde de la vida te examinarán del amor (San Juan de la Cruz). 
¡¡Cuidado estos registros nos delatan, nos señalan…!! No se deben olvidar. También alguien hace un informe, una propuesta de mejora: nuestros alumnos como personas (maravillosas) que son. 

sábado, 6 de abril de 2013

pasaLAPALABRA




Voy a empezar a contar la experiencia de la Pascua Juvenil Carmelita que se ha celebrado en Vila-real por el final… La mañana del domingo de Pascua, casi sin dormir, todos juntos en la capilla, las cosas sin recoger de la gran fiesta de la Vigilia, alrededor de una mesa llena de vida y de colores –resúmenes plásticos de lo que somos y buscamos-, con el Cirio encendido… comienza la proyección de un video que hablaba de platos rotos, de agotarse las baterías, de saltos mal dados en el trampolín de la vida… y de repente surgió una pregunta que nos dejó preparados para algo grande: ¿Me quieres seguir?
Creo que la Pascua comenzó a adquirir el verdadero sentido entonces. Descubrí que la todas las palabras que habíamos escuchado los sesenta jóvenes durante tres días se resumían en la necesidad de responder, de aceptar resucitar con Él, de seguir buscándole por los caminos de la Galilea de la vida, del cada día, en la reconstrucción de lo que somos y hacemos desde su propuesta, desde su Palabra que pasa y nos cuestiona… La clave estaba detrás de esa pregunta, estaba en Él, que nos llama, que me llama.  Él no está en los sepulcros sino en los jardines, en las montañas, en los pupitres, en las calles de nuestro mundo… Sin pausa volví a releer las palabras de la vida y las que Él fue poniendo en mi boca estos días. Todas ellas comenzaron a tener otro sentido y otra profundidad.
La novedad adquiría una luz tremenda, ya no era algo vacío o motivador de comienzo, era una propuesta que llenaba de sentido el tiempo y lo que soy. El servir adquiría una dimensión de totalidad, de amor, de entrega recompensada y ofrecida, resucitada para todos‘no sólo los píes, también las manos y la cabeza’. Nos dejamos tocar y lavar por el otro y ahora con la Resurrección era el verdaderamente y totalmente Otro el que nos tocaba la cara, los ojos, la mejilla, las manos y los pies para ver, reír, descansar, avanzar, sentir, entenderhuerto y el SI de Jesús fueron motivo de oración personal en la Hora Santa, ahora este Getsemaní se ha convertido en lugar de vida y no de dudas, sueños o fracasos… El SI rompedor de la muerte y lleno de la luz que nos empujaba a responder a una llamada de levantarnos de las caídas de Viernes Santo. tener, del poder y del placer, que hacen de la cruz algo pesado e imposible de cargar, volvían a verse superadas por un ‘apartaté Satnás’ que resuena desde sepulcro vacío donde el gozo compartido del vivir con y por el otro, la generosidad y la responsabilidad hacen que nos podamos levantar una y otra vez, cargar con la cruz como el Señor en su camino hacía el Gólgota…La muerte no es el final, esta mañana de domingo, sabemos que hay Vida, que hay Resurrección…
Nuestro silencio y retiro de la noche de Viernes Santo ya no da paso a la desesperanza o la soledad, ese silencio se convierte en contemplativo de una realidad donde vivir el compromiso…La alegría del encuentro, del ‘no está aquí ha resucitado’, deja la manos limpias, vacías del barro del dolor, del pecado… La Luz iluminó en la Noche Santa cada palabra de la vida que nos hace ser quien somos: familia, respeto, entender, desconcierto, pereza… En la Vigilia Pascual renovamos también con esperanza nuestro bautismo, cantamos con fuerza, originalidad y de manera única el Credo. Al lavarnos la cara y refrescarnos nuestro rostro con el Agua de la Vida cada sentido se abrió para no a perderse nada de una Noticia que cambio para siempre la historia de la humanidad y que estamos celebrando y gozando sitiéndonos participes y protagonistas de la misma: la Vida es el final y no la muerte… la Resurrección y no la cruz y el dolor…


Esta mañana de domingo comencé a releer esta propuesta que me había traído a celebrar una Pascua con otros más jóvenes que yo. La Palabra pasa, pasa de una manera definitiva y es Él quien la pone en mi boca. Ya no había pesadez, había desaparecido el miedo, la alegría llenaba cada rincón de mi vida, de lo que soy… Algo resonaba y resonaba en mi corazón: el esplendor del Rey y Señor destruyó las tinieblas del mundo. El eco de un coro de unos sesenta jóvenes hacía resonar una y otra vez de manera definitiva el paso de La Palabra: ¡¡¡ALELUYA, ALELUYA!!! HA RESUCITADO… ES EL SEÑOR.
Volví a escuchar la pregunta mientras regresábamos cada uno a nuestra Galilea: ¿Me quieres seguir?... En ello estamos, Señor, respondí, haz de mi lo que quieras.



Dinámica de la Pascua. Los tres días, comenzamos el jueves con la comida hasta el domingo a media mañana, han girado con la dinámica inspirada en el concurso televisivo de Pasapalabra. En la reflexión, la celebración y las actividades se ofrecían palabras que procedían de la vida, de lo cotidiano, de la sociedad y palabras que procedían del Dios, de Jesús. Este era el hilo conductor de la vida en la Pascua Juvenil. También hay que aclarar que no hacemos un Vía Crucis tradicional de estaciones sino que todo el viernes y parte del jueves y sábado es lo que llamamos Día Crucis, con lo cual las distintas actividades y celebraciones se convierten en estaciones. Este año ha estado marcado el Día Crucis por las tres caídas que se rezan en un Vía Crucies tradicional. 

martes, 2 de abril de 2013

Proyecto

Mirar bien con los ojos de Dios.
Subrayar lo importante.
Cristo presente en el otro y en la comunidad como centro y en obsequio de Él vivir...
La grandeza de discernir juntos a la luz de la Palabra.
Despertar para la misión...
siempre compartida,
siempre nueva,
siempre abierta,
siempre generosa,
siempre disponibles...

El Bolero

Se llama El Bolero. Esta al salir de la plaza Mayor de Salamanca, en la plaza El Corrillo. Estoy recuperando rincones, sabores, memorias, nombres. Esta noche estuvieron a mi lado tomando un cardiaco muchos compañeros de comunidad. Luis que me lo enseñó, Gaspi que se lo enseñó a él, José Luis que lo vivió conmigo, Miguel, Carmelo, Salva... Cardiacos que soltaban la lengua para confidencias interminables apretujados en la pequeña entrada de una casa. Estoy contento. El tiempo pasa pero la memoria hace eterno lo verdaderamente valioso. Me gustaria, algun día vivirlo contigo....