miércoles, 30 de enero de 2013

Día escolar de la no-violencia y la paz



(Reflexión para la tutoría mensual de pastoral del colegio)

Una de las características del Renio de Dios que anuncia Jesús de Nazaret es la fundamentación de las relaciones humanas en los valores de la justicia y la paz. Es muy complicado que se puedan dar relaciones de paz sin la justicia y una relación de justicia siempre es hacedora de paz.

La paz de Jesucristo es mucho más que la ausencia de guerra. ‘La paz esté con vosotros…’ es de encuentro, de comunidad, de fraternidad. Al establecerse una relación con la justicia, la paz se convierte en un ejercicio de lucha y compromiso por mejorar el orden social y las relaciones entre los hombres, la igualdad en derechos y dignidad entre ellos, la superación de estructuras injustas… La paz deja de ser algo pasivo para convertirse en algo que debe construirse y ser artífices de ella. Debemos ser caminantes en la construcción de la paz, no podemos quedarnos quietos… Escucharle caminando y construyendo un mundo más justo para que la alegría, el sosiego y el encuentro de la paz se haga realidad.

Debemos mirar a nuestro alrededor con ojos de paz para cambiar esa realidad en una realidad más justa y pacífica. Mirar con el objetivo de cambiar aquello que genera conflicto entre los hombres, aquello que ningunea la dignidad de todo ser humano. Mirar lo que nos rodea con ‘las gafas de la paz’ posibilitará descubrir al otro, al hermano, como necesitado de paz y justicia, como compañero de camino en la construcción de un mundo más fraterno, sin conflictos.

La música es un medio de relación y de comunicación cultural entre los hombres y mujeres de este mundo. Instrumento que hace que tengamos un mismo ritmo, una misma melodía… La música es un medio de encuentro y de expresión de valores, contagiador de ritmos y movimientos, tanto con las melodías como con las letras que en algunos casos completan dicha expresión artística. Cantar juntos, escuchar juntos, sentir juntos una buena música, una melodía, una canción lima diferencias, produce encuentros, facilita relaciones de iguales… Mover los pies al unísono, al ritmo de melodías que no dejan indiferentes. Al ser una expresión cultural la hace propiamente humana. La paz y la justicia, la vivencia de un mundo más fraterno, ser colaboradores de la construcción del Reino nos hace proponer otros ritmos, otras melodías, otras expresiones de encuentro… entre los hombres y mujeres de este mundo. ¡¡No dejemos de cantar y bailar la melodía de la paz, del encuentro, de la reconciliación, de la justicia!! No hay otros intérpretes que nosotros. 

domingo, 27 de enero de 2013

Sombras

Restos de momentos. Recuerdos de luces y colores. Anticipos de memorias. Verdades sin luz. Contrastes del momento. Sellos de presencias. Negros de luces equivocadas. Juntos para separarnos. Tiempo que se para y transcurre volando entre deseos. Miradas atrás para seguir adelante. Tú, él, nosotros. Siempres que caducan. Amistades que dejan huella...

viernes, 25 de enero de 2013

Por el fondo

Las entrañas que recorren la ciudad nos inhalan los espíritus de las prisas que nos faltan, nos regalan los tiempos y espacios que no tenemos. Algo querrán que no sabemos y solo intuimos como posible, pasar sin pensar de un sitio a otro para no detenerte y dificultar encontrarte contigo y con el otro. Vamos corriendo, sin mirar y escuchar, creyendo que vivimos. Gran error. En el fondo son miedos.

jueves, 24 de enero de 2013

Viajando.

Estoy llegando a Valencia. Se ha hecho de noche. No es facil escribir desde y el cercanías. No hay mucha gente. Que haríamos sin el móvil?
Comienzan dias d consenso, escuchar, decidir... En el fondo, abajo, arriba, delante, detrás, el el centro... Los últimos. Si no es así no vale la pena el esfuerzo.
Me siento culpable, parece que abandono mi responsabilidad. La cambio por otra, esta la volveré a cambiar el domingo por la anterior... Así sin parar. Todo menos el yo. Todo menos ver, escuchar, reflecionar sobre mi, sobre lo que soy... Hasta cuando?

martes, 22 de enero de 2013

Me han robado


Me han robado, me han robado pero mucho… No sé dónde acudir, no sé donde gritar, no sé dónde denunciar… Las arcas están vacías, estamos sin blanca, nos hemos quedado casi sin nada.
¡¡Me han robado!! Se lo han llevado todo, no queda nada. La crisis es una mentira, no es verdad, la crisis no debe llamarse así, la crisis en realidad es el resultado de un robo. Unos millones en Suiza, otros en Caimán, otros en Paraísos fiscales… ¡¡Por favor!! ¿Cómo pueden llamar paraíso (referencia a la creación) a la cueva de los cien mil ladrones (lo de los cuarenta era antes)? ¡¡Qué alguien haga algo, por favor!! Me han robado, te han robado, nos han robado…Si repasas el verbo robar casi todas las formas nos afectan… ‘ellos roban’ está en negrita en mi cuaderno de repaso.  
¿Sabéis como se llama a los que roban? ¿Si? LADRONES. No nos andemos con minucias  a la hora de los términos, ¡¡basta ya!! Diputados, concejales, cargos públicos, tesoreros, presidentes de diputaciones, alcaldes… Llamemos a las cosas por su nombre, ¿Los que roban?... eso mismo, lo que has dicho.
¿Cómo es posible que nos hayamos dejado robar? No me lo puedo creer. No hay dinero aquí y nos quieren hacer creer que esto es una crisis ‘financiera’. No es así. El dinero existe, lo robaron, se lo llevaron a Suiza y está allí. Es nuestro, mío, tuyo, de la vecina de enfrente… que lo devuelvan y con intereses tanto económicos como penales. El ladrón donde mejor está es en su ‘habitat’ natural: la cárcel. Allí con sus pares, con otros como él podrán intercambiar experiencias hasta que devuelva lo robado al parado, la viuda, a la señora que está sola, a Sergio que pide en la puerta de una iglesia o a Pili que vive en la calle…. 
Es imposible poner rejas a todas las instituciones, mejor llevarse a los que las ocupan donde ya están puestas: la prisión. 



miércoles, 16 de enero de 2013

Un acontecimiento único de ENCUENTRO



Las acontecimientos de la vida, a la luz de la Palabra y vividos como únicos, significativos y transformantes se convierten en lugares privilegiados de ENCUENTRO con Dios. Esta pequeña frase se podría aplicar, de una u otra manera, para explicar lo que es un sacramento. La suelo usar en mis clases de religión. Faltaría añadir una referencia a la comunidad y al Espíritu Santo… lo sé, son importantes las dos cosas y no debo olvidarlas.
Quiero escribir una líneas sobre un acontecimiento que vamos a celebrar dentro de pocos días, digo vamos porque me siento parte del mismo y cerca de sus verdaderos protagonistas a la vez que contagiado por la alegría y el gozo que los envuelve estos días. Este acontecimiento de la vida de unas cuantas personas, que ya no son solos sino que son familia, es el concierto para conmemorar los veinticinco años del grupo Karmel. Es algo único. Es muy complicado y difícil, por lo tanto una gracia de Dios, que un grupo de música religiosa alcance los veinticinco años de propuesta. No es poco tiempo, es mucho tiempo. Es también singular, no todos los días lo pueden celebrar (es obvio). Será el día 19 en dos sesiones, en dos conciertos. Es un acontecimiento transformante, que mueve las entrañas para ser diferente, que no deja fríos o ausentes. Después de esta efemérides uno se plantea de otra manera, como mínimo, la importancia de la perseverancia en las cosas. Este aniversario que os comento está una y otra vez iluminado, rebozado, esculpido y dirigido por la Palabra.La Palabra se hizo carne…’, dice el evangelista, y en este caso ‘se hace música’, se ha hecho música durante veinticinco años. Una música refinada, que acerca la Palabra, la mima, la ofrece y la lanza al viento para ser recogida, tarareada, sentida por aquel que la contempla, no sólo que la escucha para que mueva a corazón a la respuesta, al Encuentro.  
El acontecimiento, creo yo, no es sólo el concierto, el momento puntual de la actuación y la acción de gracias por tanto don, por tanto tiempo, por tanto Amigo, por tanta Presencia. El verdadero acontecimiento son los veinticinco años y aquí es donde entra el Espíritu Santo. Sin su presencia, sin su don, sin su sabiduría, sin su prudencia, sin su paz, sin su discernimiento… algunos momentos de crisis hubieran supuesto el final. Los veinticinco años y la perseverancia que muestran son signo claro y manifiesto del Espíritu Santo.
La comunidad formó el grupo, la comunidad lo ha ido manteniendo, la comunidad ha dado y recibido mucho de él, la comunidad y los más necesitados serán los beneficiados por este acontecimiento. Ellos, los últimos, los que se acerquen a los despachos de Cáritas interparroquial de Vila-real y al Albergue de Castellón serán los que reciban el donativo de la entrada. La comunidad, y los más necesitados de ella, son los que tienen el mejor sitio reservado para este acontecimiento.
Quiero terminar esta pequeña reflexión como se terminan todos los sacramentos, dando gracias. Gracias a Dios por todos los que han formado parte de Karmel y especialmente por los que forman ahora el grupo. Gracias, Señor, por haber puesto en el corazón de todos ellos la semilla de la música para anunciarte, sigue regándola muchos años, sigue para que el sonido de tu Palabra se convierta en melodía a través de ellos que mueva los corazones de aquellos que te escuchen y escuchemos a través de sus notas, melodías y propuestas. Gracias, Señor.
Yo no lo dudo que es un momento privilegiado de encuentro con Dios.  


sábado, 12 de enero de 2013

50 años en Dominicana



Estamos celebrando cincuenta años de la presencia de los carmelitas de nuestra provincia Arago-valentina en República Dominica. El P. Rafael María López Melús ha publicado un libro para conmemorar este acontecimiento. Me pidió una reflexión. La quiero compartir en esta ventana que abro muchas veces para airear mi corazón y me cabeza, para compartir aquello que me sale de dentro o me enciende por dentro... Aquello que no deja de dar vueltas en la ruedademolino que mueve y aprisiona mi vida para intentar ser harina que amasar...


1. La consolidación de la presencia. Ha habido muchas dificultades, muchos hermanos que han ido, estado, participado, vivido en la isla y han conseguido, unos con mucho tiempo, otros con poco, hacer que el Carmelo en República Dominicana sea una realidad. Un colegio conocido y que funciona. Un Seminario referencia en la Provincia y formado con el esfuerzo de muchos. La presencia en Santa Teresa es significativa: compromiso con el barrio, las familias..., una pastoral diferente.
Quiero resaltar el proyecto de Sabaneta como lucha y presencia entre los últimos, entre los que necesitan compañía. Me hubiera gustado conocer Jimaní, hoy famoso por la mucha ayuda que desde allí se ha prestado y se sigue prestando a Haití. ¿Qué hubiera pasado si nuestra presencia allí se hubiera consolidado? Es una pregunta que me hice en cada viaje que realicé. Nadie lo sabe. Es mucho esfuerzo y muchos nombres. Sólo quiero decir que tuve la gran suerte de conocer a Ignacio, de vivir unos días con él durante mis visitas; doy gracias a Dios por él. Creo que ahora es el tiempo de los dominicanos, de los jóvenes que se han formado en el Seminario y que son ellos los que deben tomar las riendas de un proyecto maravilloso. No hay vuelta atrás, deben seguir abriendo presencias, consolidando comunidades desde su idiosincrasia, desde su cultura, desde su pertenencia a la Orden del Carmen en su país. Creo que merecen ser protagonistas de ese futuro que desean.

2. La presencia carmelita. Creo que la presencia carmelita en República Dominicana es de toda la Familia Carmelita. Es una presencia rica en matices de nuestro carisma. Estamos todos, cada una de las formas y maneras de vivir nuestra identidad carismática. Esta dimensión creo que es muy importante para hacer un planteamiento de futuro, un planteamiento rico en diferencias, en propuestas de colaboración, de compartir proyectos y de crecer como Carmelitas en el Caribe. Las Monjas de clausura son referencia de las comunidades donde están. Son lugares de profunda espiritualidad carmelita, son comunidades ricas en la vida de oración, de fraternidad y de servicio. Los obispos de la isla consideran pilares fundamentales los monasterios. La Hermanas de la Virgen María del Monte Carmelo y las Carmelitas del Sagrado Corazón de Jesús son referencia allí y aquí de compromiso con los pobres, de testimonio de servicio en medio del mundo. Desde ONGD Karit-Solidarios por la Paz realizamos proyectos con ellas desde hace mucho tiempo. ¿Y nosotros? ¿Qué hacemos nosotros? ¿Cuál es nuestro lugar? Creo que aprender de estas dos presencias con humildad, estar al servicio de estas dos realidades de nuestra familia puede ser una tarea de futuro. Dejarnos guiar por ellas, colaborar con ellas estrechamente y en unidad... construir fraternidad con ellas. Desde fuera, desde aquí, siempre he pensado que existe un gran proyecto por hacer en común. Es un proyecto de hacer crecer la Familia Carmelita, de crecer en identidad en medio del pueblo. Un proyecto de creación de grupos de laicos, de jóvenes, de voluntarios, de familias…, alrededor de todas las presencias de Carmelitas en la Isla. Creo que sería dinamizador de la vida de mis hermanos, generaría un proyecto propio, donde se vivirían las tres grandes dimensiones de nuestro carisma (fraternidad, oración y servicio) con grupos concretos, reales y vivos de referencia. Serían estos grupos semillero de vocaciones laicas, religiosas y de clausura. ¿Por qué no misiones compartidas, comunidades de vida con las religiosas cerca de los monasterios de clausura?

3. Haití es otra de las cosas que quiero señalar. Existe en la Provincia la tentación de mirar demasiado al Norte (esa parte privilegiada del mundo que nos creemos el centro del mismo), de ser excesivamente conservadores. No conozco el origen de la presencia en República  Dominicana que estamos celebrando, pero estoy seguro de que entonces era arriesgado, que fue peligroso y es todavía ilusionante. Miramos excesivamente al Norte cuando hacemos los planteamientos pastorales, cuando decidimos las presencias, cuando cerramos determinados proyectos para poder mantener otros que nos ayudan a no perder el nivel de vida o el status social. Nos gusta lo consolidado, lo que es seguro, lo que no tiene riesgo... En República Dominicana corremos el riesgo de que siga sucediendo lo que ya sucedió hace unos años. Se cierran las presencias de riesgo, de frontera en el más amplio sentido de la palabra, por mantener otras muy consolidadas que sólo necesitan mantenimiento. Unas y otras hablan de opciones, de miradas y de construcciones de un determinado mundo u otro. Es toda una apuesta de futuro, las vocaciones haitianas, hermanos nuestros que buscan en el Carmelo respuestas, no sólo personales, sino a una realidad que clama gritando ante la injusticia. ¿Por qué no celebrar estos cincuenta años con una presencia en Haiti? Sería todo un detalle de Evangelio para recordar el acontecimiento y celebrarlo. Un compromiso con los 'vecinos' por parte de los hermanos dominicanos, un detalle de los hermanos del Comisariado y una auténtica declaración de intenciones de la nueva Provincia en ciernes. Después de cincuenta años, todavía hay ilusión, no la hemos gastado, la tenemos casi entera.

4. La realidad del Comisariado. Después de seis años de Prior Provincial, tengo unas conclusiones personales, insisto personales, que me gustaría compartir aprovechando esta efeméride. La realidad es variada y con pocas posibilidades, unas reales y otras imaginarias, de comunicación entre las dos identidades nacionales que componen el Comisariado. Creo que Dominicana siempre ha sido la del hermano pequeño, la del que necesita, la del que aporta menos, del que no podría 'ser' sin el hermano mayor... Esta sensación hace mucho daño a un proyecto conjunto de trabajo, de presencia, de futuro. Creo que eso debe cambiar y debe cambiar en positivo. La presencia de las comunidades, de los hermanos debe valorarse en su conjunto, la realidad del Comisariado es una y deben ser los que viven allí los que valoren cuántas, dónde, cómo y con quién deben establecerse las comunidades. Pero todos, no sólo una parte de los mismos. En segundo lugar la apertura del Comisariado a la realidad de América Latina y la presencia, dinámica y con vitalidad que tiene la Orden en ella. Esta faceta, que quizá conlleva un sacrificio económico y organizativo, es crucial para el sentimiento de pertenencia e identidad en la Orden. No sólo la asistencia a encuentros de religiosos sino a aceptar como propios programas de formación, de pastoral, de reflexión... Creo que estas dos realidades del Comisariado, según mi parecer, es importante revisarlas para poder seguir creciendo otros cincuenta años y más.





martes, 1 de enero de 2013

Construir el futuro



Hoy es un día propósitos, de plasmar tanto en el interior como en el exterior una serie de compromisos que intentaremos cumplir o realizar. Muchas veces no llegan al día siguiente, pero lo hemos intentado. Entre las lecturas de estos días de descanso ha caído en mis manos una propuesta de jóvenes cristianos que bajo el amparo de Cristianisme i justícia han plasmado, en un documento titulado ‘No somos una generación perdida’, una serie de análisis y reflexiones sobre su generación y la realidad actual.  
Quiero ofrecer dos de sus párrafos para nuestra lista de propósitos del año, de nuestros ‘horizontes’ que contemplar o metas que alcanzar. También recojo el último ‘empujón’ del documento que es una frase de Casaldàliga. Creo que no necesitan ningún comentario

“Vemos clara la necesidad de redescubrir definitivamente la vocación cristiana como encarnación en medio del mundo; buscamos la expresión de una fe y una espiritualidad capaces de integrar todas las dimensiones de la persona; y creemos que el cristianismo de hoy debería ser una utopía entusiasmadora, una ética comprometida y una trascendencia verosímil”

“Desde aquí queremos hacer una llamada a la esperanza, a la alegría…. Y caminar hacia nuevos horizontes que:
-          Recuperen la fraternidad, y trabajen por lo común, lo que es de todos.
-          Luchen contra el binomio individualismo/indiferencia.
-          Blinden espacios para cuidar al a persona en su integridad”

“Es tarde pero es nuestra hora. Es tarde pero es todo el tiempo que tenemos para construir futuro’ (Pedro Casaldàliga)