sábado, 23 de marzo de 2013

Guayubin

Está a punto de comenzar. Guayubin de República Dominicana es capaz de movilizar a más de mil personas una tarde de primavera en Vila-real. Una fiesta de encuentro, de solidaridad, d alegría de verdad. Compartir lo que somos y tenemos. JuCar, Karit, Colegio Virgen del Carmen, Familia Carmelita... Gracias. Madrid, Elda, Alicante, Onda, Vila-real, Valladolid...JUVENTUD, EVANGELIO.

Destello del horizonte



Al final del camino uno encuentra el lugar que buscaba. Muchas veces no coincide con lo imaginado y otras veces supera con creces aquello que motivo el iniciar la travesía. Lo mejor que te puede pasar en el camino es recibir anticipos de ese final buscado y deseado.
El resultado del caminar tiene dos recompensas: el caminar en sí mismo, que le hace a uno no anquilosarse, no pudrirse, no estar monótonamente aburrido o cansado de vivir y, en segundo lugar, el ver el resultado deseado, la meta que uno se propuso. Estos dos objetivos del movimiento, del ‘hacer’ desde el ‘ser’, de la animación de propuestas y de la contemplación diaria del horizonte en ocasiones tienen pequeños o grandes destellos de resultado, de premio o de satisfacción. Hay momentos en que se anticipa el final, lo buscado y deseado.
La foto de hoy no es complemento de este texto, que cuenta mal los sentimientos que cuesta expresar. La imagen de hoy es lo importante de este apunte que lees. Esta imagen es  un gran destello del camino emprendido, del horizonte deseado… una bendición.
Nunca imaginé que el camino emprendido fuera así, nunca. 


martes, 19 de marzo de 2013

Países desnudos




No voy a hacer muchos comentarios simplemente copiar un texto de la campaña de 40 días con 40 últimos de este año del día de ayer. Creo que es ejemplarizante y profundamente clarificador de nuestro lenguaje. Mi tarea en Karit-solidarios por la paz, una pequeña ONGD de la Familia Carmelita, me ‘obliga’ a utilizar este lenguaje con frecuencia. Creo que la precisión es una parte importante del uso de las palabras, del uso del lenguaje. Una vez me dijo una amiga que no debía utilizar el termino compartir para hablar de la relación con las personas beneficiarias de un proyecto de ayuda al desarrollo en un país con menos recursos que el nuestro, me pidió que utilizase el verbo devolver para explicar esa acción. Creo que este texto de Gustavo Duch vuelve sobre esa idea de Teresa, mi amiga. Hay países desnudos, con frío, sin lo necesario para vivir con dignidad sus habitantes…Todos estamos en esta situación, algunos no se 'han vestido' desde hace mucho tiempo. 

En los 70 se les conocía como países del Tercer Mundo. Fue entonces también cuando triunfó la película de ciencia ficción Encuentros en la Tercera Fase, y todo nos sonaba parecido: mundos desconocidos, lejanos, ajenos.
Años después llegó el neoliberalismo y se mandó usar aquello de países subdesarrollados. Alguien protestó porque parecía que se hablaba de países en un peldaño inferior, en un peldaño enterrado y subterráneo. Además se observó que esta nomenclatura llevaba a la parálisis, a la resignación.
Entonces se inventó lo de países en vías de desarrollo o países atrasados que ya los colocaba en la carrera, a punto de subir por la escalera del progreso con un final extraordinario, lleno de avances y riquezas a repartir. El Banco Mundial subvencionó las ambiciones y otros planes dictados por el Fondo Monetario Internacional.
Pero no pasó, más bien quienes empezaron ese recorrido, a cada paso que daban más se hundía su escalera. Sus patas estaban situadas sobre arenas movedizas y aún hoy deben pagar por aquellos préstamos y tanta gentileza. Por eso también se les conoce como países endeudados.
Las voces más asépticas y políticamente correctas desenfundaron un nuevo vocablo que no fuera ofensivo y se puso de moda lo de Países del Sur. Pero las leyes cardinales tenían errores: se tropezaron con pobrezas en el norte, en el este y en el oeste; y riquezas tremebundas en los sures, así que se debía buscar otra fórmula.
Por fin alguien atinó: se podría definir la situación de algunos países por las causas que hasta allí le condujeron. Así nacieron los países empobrecidos que tuvo la virtud de señalar con claridad el expolio que hizo de la pobreza espejo de la riqueza. Aún así surgían algunas dudas ¿la pobreza se mide en dólares? ¿Con el Producto Interior Bruto? ¿Quiénes son los verdaderamente pobres?
Mientras estábamos distraídos con esta discusión, a finales de 2008 las mandíbulas financieras no tuvieron piedad geométrica, nigeográfica, y casi todos los países enriquecidos, del Norte, centrales y arriba del todo en las clasificaciones del desarrollo, cayeron a tumba abierta. Sus gobernantes decidieron desproteger a la población para pagar los caprichos de la banca.
Se acabó con el problema filológico, todos, antes y ahora, son países desnudados.
Gustavo Duch

domingo, 17 de marzo de 2013

Papa Francisco


Esto de los cambios no es una cosa fácil. Es lento y pausado. Muchos de los cambios se hacen con la insistencia, con la perseverancia. Algunos de los grandes cambios son causa de grandes decisiones y un cuerpo de ejecución rápida que los lleve a término, los exija y los controle con vigilancia de su cumplimiento. Estos cambios a la larga se notan mucho pero están expuestos a que otro con la misma autoridad, dotes de mando y capacidad de ejecución los anule y proponga otros. Hay otros cambios, de tiempo de ejecución más espaciado, pero que son mucho más efectivos, son los que cambian por dentro, los que modifican la escala de valores, el valor de las cosas, la manera de vivir… muchos de estos están fundamentados en el ejemplo, los modelos, los detalles repetidos y contagiados. Es el método estalactita o estalagmita, gota a gota y solidificando, calcificando. Es algo parecido a lo que sucede como esas películas que todo el mundo ha visto, que casi no han hecho publicidad de la misma, y que el boca a boca ha conseguido llenar los cines.

Jueves Santo en su diócesis de Argentina
En la Iglesia estamos en un proceso de cambios. Se nota. Lo siento. No son cambios de imposición sino de testimonio. No son cambios de los de fuerza o imposición, de decreto de obligado cumplimiento. Son cambios de detalles, de sentido, de pequeñas formas, de grandes propuestas insinuadas, medio escondidas tras los pequeños gestos del Obispo de Roma. Menos de una semana y ya ha mostrado, y con ello sugerido,  propuestas de cambio. ¿En la liturgia? ¿En el catecismo? ¿En la moral?... No. Ha propuesto un gran cambio de actitud ante los fieles, del sitio que ocupa la comunidad, de relación con los iguales en dignidad de hijos de Dios, con los que celebran la fe en Jesucristo, con aquellos que como él somos amigos del Amigo… Son grandes cambios bajo mi humilde opinión. Se puso un traje nuevo (servicio) pero con los zapatos de siempre, los que han caminado por las calles de su ciudad. Un lugar nuevo de vida, motivado por su nuevo servicio y responsabilidad, pero saludando a los fieles de la diócesis que le acoge, que le necesita y pidiéndoles oración para poder ser su pastor. Un gran cambio ha sido inclinar la cabeza ante el Pueblo de Dios que le estaba esperando, a quien está llamado a servir siendo Obispo de Roma. Una inclinación para rezar juntos, para pedir, para dar gracias… y hacerlo con las oraciones sencillas que todos los fieles sabemos y sentimos. Un pequeño cambio es utilizar los símbolos de la celebración para lo que son, distinguir los momentos de los mismos, los tiempos y las formas… la estola para el momento de oración… el mismo se la quitó, se la puso… Hoy, quinto domingo de cuaresma, un gran gesto: saludar a los que le buscan, a los que le reclaman una sonrisa, una palabra, un gesto, una sonrisa, a los que han celebrado la Eucaristía con él… Pequeños gestos que no están en los manuales de la liturgia, en el catecismo, en la moral, en los protocolos… pero suponen una gran propuesta de cambio: cercanía, humildad, realidad, pueblo, sencillez… Me impacto una gran palabra de lo cotidiano cuando se despidió de todos los que le aclamaban en la plaza de San Pedro: buenas noches, que descanséis. Lo cotidiano como forma y lugar de vivir la fe en el Señor.

Celebrando en la calle siendo cardenal
 'por una sociedad sin esclavos ni excluidos'
Un punto y aparte son sus palabras de ayer. ‘Cuanto querría una Iglesia pobre para los pobres’, dijo el Papa Francisco. No son palabras nuevas. Hoy me decía alguien que es algo normal escucharlo en la Iglesia, a los creyentes, que no es tan nuevo. Es verdad, probablemente alguna vez hasta yo lo habré dicho o alguno de los que me leéis. ¿Por qué suena tan nuevo algo que otros Papas han dicho y redicho? No sé pero tengo alguna respuesta a ello: ¿La manera de vivir hasta ahora? ¿Las formas que rodean el discurso? ¿Qué todavía no haya fotos con los poderosos de la tierra y si de sus celebraciones de Jueves Santo que lo hacen creíble? No sé muy bien, pero sonaron creíbles, maravillosas y llenas de horizonte, utopía y posibilidad…

Me gustaría ayudarle, me gustaría apuntarme a esto. Con la recuperación de antiguas vestimentas y ornamentos litúrgicos que realizó Benedicto XVI alguno de los sacerdotes recuperaron roquetes, capas… alargaron formas, moldearon casullas, sacaron las puntillas en las albas… Fue efectivo, muy efectivo, su ejemplo en alguno de los sacerdotes y deseado, pedido y aplaudido por alguno de los fieles. ¿Tendrán el mismo efecto estos gestos del nuevo Papa? ¿Saldremos a la puerta de las iglesias, de las capillas a saludar, a interesarnos por los fieles, a compartir con ellos lo cotidiano de la vida? ¿Relativizaremos el color de los zapatos necesarios para celebrar o vestir como clérigos para no sentirnos cuestionados los que no lo cumplimos? ¿La medida de los distintos ornamentos, su composición, forma… ocupará el plano que le corresponde, nunca el primero? ¿Haremos creíble el deseo de una ‘Iglesia pobre para los pobres’ con nuestro estilo de vida austero, implicado y comprometido con los más amados por nuestro Dios? ¿Seremos capaces de inclinarnos ante los hombres y mujeres de este mundo para servirles, para rezar con ellos, para escuchar sus gritos…?
Me gustaría ayudarle, Papa Francisco, quiero sacar de los armarios de mi fe y de mi vocación estas actitudes, estos pequeños detalles, estos pequeños gestos generadores de cambio. Lo voy a intentar. Cuente conmigo.



sábado, 16 de marzo de 2013

En el cercanias (Valencia)

Falta de seguridad. Olores. Apretones.  Imposible. Mala educación. Esto es algo inenarrable. Las dos Españas en tiempo real con tres minutos y dos estaciones de diferencia. Yo me bajo aunque sea imposible salir de este tren. La España de alta velocidad para los que tienen (tenemos) medios. La España real, del pueblo, sin medios, apretados, sudorosos, buscando una fiesta barata de calle que les (nos) haga olvidar mil realidades que no podíamos imaginar hace unos años.

En el AVE

El tiempo pasa muy rápido acortando espacios.
Sensaciones orientales: agridulces.
Horizontes luminosos y renovados, posibles e ilusionantes, mezclados con lo rancio y trasnochado de un pasado que lucha por no abandonar el presente, aferrado a falsas seguridades, correcciones en rojo, notas de decimales y tiempos pasados.
De momento tres días sin lunes a la vista. Las novedades, imprevistos y miedos tendrán que esperar estos días. Deseo que el "AVE" de la vida no me atropelle y me acerque a los otros para vivir procesos de cambio e innivación.
'David...levántate e innova'

sábado, 9 de marzo de 2013

'El resto'



D. Pedro Casaldaliga ha mandado uno de sus poemas a los cardenales estos días de espera y discernimiento. Me apetece mucho compartirlo, dejarlo en mi ventana para que su frescura, propuesta y vida se extienda por mi Iglesia, por mis amigos, por mi mundo… “El Pueblo es sólo un ‘resto’…” Será desde ‘el resto’ y sólo desde él desde dónde pueda renacer, renovarse, crecer de nuevo la frescura y novedad de la presencia de Dios en este mundo… Sólo desde ‘el resto’ y viviendo con la humildad que el Pueblo sabe, entiende y siente como podremos anunciar la Buena Noticia de la Salvación a los que ni oyen noticias, ni se sienten salvados o queridos… Es la sencillez ‘del resto’ la única capaz de  entender la Palabra, es a ellos, ‘al resto’ a quien se le ha mostrado, quien la puede sentir… ‘El resto’ no es el Cónclave, ‘el resto’ es el Pueblo…

DEJA LA CURIA, PEDRO
Deja la curia, Pedro, 
desmantela el sinedrio y la muralla, 
ordena que se cambien todas las filacterias impecables 
por palabras de vida, temblorosas.

Vamos al Huerto de las bananeras, 
revestidos de noche, a todo riesgo, 
que allí el Maestro suda la sangre de los Pobres.

La túnica inconsútil es esta humilde carne destrozada, 
el llanto de los niños sin respuesta, 
la memoria bordada de los muertos anónimos.

Legión de mercenarios acosan la frontera de la aurora naciente 
y el César los bendice desde su prepotencia. 
En la pulcra jofaina Pilatos se abluciona, legalista y cobarde.

El Pueblo es sólo un «resto»,
un resto de Esperanza. 
No Lo dejemos sólo entre guardias y príncipes. 
Es hora de sudar con Su agonía, 
es hora de beber el cáliz de los Pobres 
y erguir la Cruz, desnuda de certezas, 
y quebrantar la losa—ley y sello— del sepulcro romano,
y amanecer
de Pascua.

Diles, dinos a todos,
que siguen en vigencia indeclinable
la gruta de Belén,
las Bienaventuranzas
y el Juicio del amor dado en comida.

¡No nos conturbes más! 
Como Lo amas, 
ámanos, 
simplemente, 
de igual a igual, hermano. 
Danos, con tus sonrisas, con tus lágrimas nuevas, 
el pez de la Alegría, 
el pan de la Palabra, 
las rosas del rescoldo... 
...la claridad del horizonte libre, 
el Mar de Galilea ecuménicamente abierto al Mundo.

martes, 5 de marzo de 2013

Las sandalias del pescador


No quería comentar la foto, solo quería ofrecer como reflexión parte de un artículo de Koldo Aldai que está al final del apunte. Pero estos días he escuchado crónicas sobre los zapatos rojos de Benedicto XVI, sobre el color de los nuevos, sobre dónde están hechos, sobre el significado de este cambio... No estaría mal que el nuevo Papá caminará descalzo, ante la tierra sagrada de este mundo y del corazón del hombre, de la dignidad de la persona que busca justicia, que pide respeto, que se siente solo... o como mucho con estas sandalias de la foto, sandalias de verdadero pescador de vida, pescador de la dignidad robada o pisoteada por este mundo de poder desenfrenado y movido por el deseo de riqueza desmedida a cualquier precio. Estoy cansado de tantas tonterías, de tanto análisis superfluo, de tanta política barata alrededor de algo tan normal como que una persona mayor deje de trabajar y de tener responsabilidades debido a su edad, salud o situación personal. ¿El Espíritu Santo? Si, es verdad, el Espíritu Santo... pero este necesita manos, piernas, corazón, cabeza, sentimientos... fuertes, bravos, jóvenes, preparados, con empuje. 
Benedicto XVI ha dado una gran lección a todos los que han hecho del Papa de MI  IGLESIA (lo pongo en mayúsculas por si alguno de los que estáis leyendo dudáis) una figura para 'adorar'; los que han convertido su función y lo que representa, en un culto a la personalidad propio de 'los poderes de este mundo' y muy alejado de 'el que quiera ser el primero entre vosotros que sea vuestro servidor'. Muchos de nosotros nos hemos convertido en 'madres' de los zebedeos satisfechas al tener a alguien a la derecha, la izquierda o incluso ocupando el sitio del Señor. La decisión de Benedicto XVI ha sido toda una palabra (subrayada y en negrita) para todos los que creían que era algo más que el obispo de Roma. Ha reafirmado, para mi, que ha sido un hombre con una función determinada y singular dentro de el Pueblo de Dios al que pertenecemos todos, también él, pero que la condición de bautizado le da la mayor de las dignidades, hijo de Dios, y que sólo la función lo diferenciaba en la manera de servir, en el grado de servicio pero no en el grado de dignidad dentro del Cuerpo de Cristo. Su palabra ha sido tajante: SOY HOMBRE COMO VOSOTROS, lo era ejerciendo mi responsabilidad y misión, lo soy tomando esta decisión y lo seré dedicándome a la oración por todos los hombres y mujeres de este mundo. Mi opinión personal es que esta lección es definitiva para una Iglesia que queremos que cambie, que relativice posturas, que no sea tan dogmática en el trato y relación con los hombres y mujeres de este mundo, que reconozca sus limitaciones, que parta de la humildad a la hora de la acoger y caminar con 'los de fuera', que comience a reconocer en el otro lo valioso para construir juntos el proyecto de Dios para la humanidad, que sepa acompañar cambios y procesos y comparta horizontes con otras miradas y propuestas que. como nosotros, ponen al hombre y la mujer como y en valor. Este gesto de Benedicto XVI es definitivo para esto... si no sirve para esto, ha sido inútil y se convertirá, algunos ya lo están intentando hacer, en un gesto egoísta o cobarde.  Me quedo con este detalle de sencillez y humildad... un detalle para siempre y que deseo sea comienzo de algo nuevo, de un aíre fresco en la Iglesia, mi comunidad que con gestos como este es más Templo del Espíritu que nunca. 

El objetivo de mi apunte empezó siendo este pero salio la  'breve' introducción anterior. Quizá no guste el texto de K. Aldai, pero cuestiona...Nadie dijo que debamos compartir las opiniones de los otros pero si escucharlas (en este caso leerlas)... 

Lo proclamamos por supuesto con todos los respetos: no desearíamos nuevo Pontífice, preferiríamos un hermano en Roma, falible, de carne y hueso, camisa y pantalón. Si alguien nos preguntara, quisiéramos un conocedor del humano y sus desafíos, no de la letra y las formas que caducan; un abridor de nuevos caminos, un abrazador de otros sentires, un ingeniero puenteador con otros credos. Desearíamos un hombre, una mujer en el Vaticano que día a día se preguntara, no cómo defender el imperio de la fe, sino cómo extender el principio de solidaridad universal, de fraterno amor; que en cada momento se interrogara cómo caminaría el Nazareno por las inciertas, convulsas, pero al mismo tiempo esperanzadoras, avenidas de nuestros días.
(Koldo Aldai en eclesalia)