domingo, 9 de febrero de 2014

Sueños e imposibles




Los que estamos metidos en educación, los que pasamos mucho de nuestro tiempo entre jóvenes, adolescentes y niños tenemos una especial predilección por los sueños. Nos encanta soñar. Nuestros corazones y nuestra mente no deja de soñar un mundo mejor para todos ellos, la manera de poder ayudarles a conseguirlo, cómo acompañarles en ese proceso de crecimiento y desarrollo (sacar fuera todo aquello que tienen dentro, como capacidad y posibilidad, para que les haga ser aquello a lo que están llamados a ser). Nosotros tenemos sueños pero también ellos tienen los suyos.
Todos los alumnos tienen capacidad, posibilidad, manera, horizonte para conseguir su sueño, para hacer posible aquello a lo que están llamados a ser. Cada uno de ellos cuenta con un sueño y con una singularidad (inteligencia y capacidad) que lo hace capaz intentar y conseguir el suyo. Sólo necesita compañía y maestro que guíe, empuje y lo levante en su proceso. Alguien dijo que solo es necesario darle un éxito a un alumno para que mueva su mundo, ese pequeño éxito es  su principal punto de apoyo.  
Junto a los sueños encontramos también permanentemente los imposibles, o mejor dicho, los aparentemente imposibles. Nunca deben vencer los imposibles en la toma de decisiones, nunca pueden ganar la batalla. ¿Por el hecho de ser sueño es irrealizable? No al contrario, por el hecho de ser sueño hará que convirtamos en posible y real aquello que, lejano y solo imaginable, parecía imposible.
Os dejo un vídeo maravilloso para descubrir que ante un imposible, ante unas circunstancias adversas, ante un escenario lleno de sombras… es posible construir un sueño, hacer realidad un deseo, vivir con un horizonte distinto.

¿Qué se necesita?

  1. Tener un sueño, una idea, un proyecto, un horizonte.
  2. Compartirlo, vivir con otros el intento. El hombre no es una isla, necesitamos de otros con los que empujar.
  3. Ponerse manos a la obra. Despertar del sueño es tarea, es esfuerzo… no sólo es espera y pasar el tiempo.
  4. Analizar la realidad, poner la distancia suficiente para ver las distintas posibilidades para empezar. Un cierto toque de realismo para coger impulso y posibilidad, no para asustarse.
  5. Elegir la mejor opción posible dentro de nuestras circunstancias y posibilidades.
  6. Decidir. Tomar la firme decisión que vamos a intentar juntos.
  7. Buscar las personas y el material a nuestro alcance para poder conseguirlo.
  8. Ante la desconfianza, dudas del grupo o del entorno, seguir adelante.
  9. Mostrar el resultado, permanecer unidos en la tarea, enseñar la realización del sueño y disfrutar de la consecución del mismo con la peculiaridad y singularidad que tiene nuestro sueño.
  10. Implicar y hacer participes de los éxitos a muchos más de los que han participado en su realización. Generosos en y con el éxito.  

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