miércoles, 29 de mayo de 2013

Esperar

Es un santuario nuevo de esperanza. Cada uno viene con su vida, informes, imagenes ilegibles por los normales, deseos y esperas de soluciones mágicas que no existen pero se esperan. A veces este rato de espera se convierte en encuentro, compartir y ser escuchado por alguien q te entiende ya que como tú espera, desea, busca...
Santuarios d esperanza que solo una palabra del profesional consuela y mantiene. Muchos no buscan soluciones, respuestas o milagros sino consuelo, un poco de horizonte y esperanza, mucha esperanza.
Santuarios de esperanza repletos de hombres y mujeres que no nos conformamos con la simple realidad e imparable del tiempo que trascurre y agota.
Esperanza que sólo TU llenas de sentido y verdad.
Me llaman a la consulta 309...

martes, 28 de mayo de 2013

Él



No puedo dejar de compartirlo… lo he encontrado en pastoral.sj
Necesito darlo a conocer, necesito que sepáis que esta es la manera de entender la fe, de comprender la relación con Dios, de explicar la amistad con Jesús... en un mundo de mercados, de compraventa, de precios, de negocios, de subidas y bajas, de templos de mercaderes...

Pero Él, al que nunca compré, que no me cuesta nada, que no vendería por nada, cada día vale más.
(Escrito por Carlos Muñoz Novo)

lunes, 20 de mayo de 2013

Otra productividad



"Manos llenas de ternura que rezumaba de los cauces de su piel,
testigos de toda una existencia" (A. Rovira)
Es una gran propuesta en nuestro mundo. El otro día oía en la radio al Ministro de Economía decir que la mejora en las exportaciones era un indicador del incremento de la productividad. Este concepto tiene un marcado matiz mercantilista. Se considera uno más productivo si genera más o menos beneficios económicos y con una ecuación de trabajo, tiempo y producto muy determinada. Con el mismo trabajo, en menos tiempo mayor o mejor producto… No soy físico ni matemático pero algo así debe tenerse en cuenta para que uno sea más o menos productivo. Luego ese producto se traduce en lo que llamamos dinero (vil metal) para comprobar si algo o alguien es o no productivo.
Estos días estoy hablando con mis alumnos de la vida. La vida como regalo, como don, como derecho… Me gusta utilizar metáforas y así les hablo de la necesidad de pintarla con colores, de hacer que sea un gran arcoíris y no una permanente tormenta. Los que conocéis mi ‘optimismo’ ya estáis pensando lo poco creíble que debo ser en mis clases.  En una de esos momentos en que se da la palabra a los alumnos uno de ellos me dice que es más divertida y de más color cuanto más dinero se tiene… ya estamos, pensé, de nuevo la productividad, el barómetro de la felicidad y los colores de la vida se ha suprimido por el monocromo (verde con el dólar y morado con el euro). Que le digo ahora, pensé. Lo primero es decirle que no, que no es así, que me crea (son clases de religión por lo tanto no le pido nada especial), pero él insiste. Le explico mi teoría de los dos dioses, el generoso y el egoísta, el de Jesucristo y el del dinero… pero no la comparte, tampoco la mayoría de los alumnos. Su ecuación era clara: felicidad igual a dinero. SOS. ¿Cómo explicar? Se me ocurrió invitarle a las fiestas del pueblo donde vivo, son ahora. Le invito a venir un día sin dinero, a salir conmigo sin dinero ninguno de los dos… no se atrevió. Le expliqué qué podríamos haber hecho toda una tarde sin dinero…
Me resulta muy difícil explicar y proponer un mundo diferente, una manera de entender la vida desde la generosidad, la gratuidad cuando el criterio es la productividad: más dinero, mejor. Esto llevado a todos los órdenes de la vida hace un daño tremendo. Más dinero es generar más necesidades y por lo tanto más insatisfacción al no tener cubiertas todas ellas. Es una vida insaciable, es una vida llena de tormenta y no de colores… y si son colores, o lo parecen, son los que las primeras gotas de lluvia borran.
En estos pensamientos estaba cuando ha caído en mis manos  un magnífico regalo y relato de Álex Rovira que ha escrito para Novarire. Es una maravilla de propuesta de otra productividad, de otros productos, de otros beneficios. Cosas sencillas, cicatrices que no producen beneficios económicos pero si sonrisas de almas sensibles… Una productividad alcanzable, razonable y que no produce el desgaste inhumano de la persona. Es la productividad del saber mirar, agradecer, reconocer, acariciar. Es un relato que reconoce la vida como una ecuación de sentimientos, encuentros y personas. Es la productividad de la memoria que no pesa y si que ensalza. Una productividad más allá de la presencia, que genera beneficios con el simple recuerdo. La productividad de la arruga producto del paso del tiempo con el otro, de la sonrisa ejemplar y de la mirada curadora de tormentas. Una productividad basada en lo verdaderamente importante de la vida que es lo que se ha construido y vivido con y desde el amor, la generosidad, el servicio y la entrega a aquellos que se han acercado a la vida de uno.  Momentos compartidos que han transformado el paso del tiempo en historia de afectos y detalles que perduran más allá de la vida misma, y se mantienen eternos en la memoria. La riqueza está en el darse.  La riqueza y el beneficio están en el vivir con otros. La productividad no es el producto sino el tiempo invertido en y con el otro, por lo tanto el beneficio no es acumular más vil metal sino en dar más de lo que soy y tengo: persona capaz de amar y de ser amada.
… Mi propuesta a Adrián, así se llama mi alumno, era muy sencilla… vamos a pasar la tarde juntos, a conocer a mis amigos, a charlar, a dar un paseo, a visitar las peñas… Tiempo para estar juntos… la mayor de las productividades para la felicidad: encontrarse, darse, ser uno mismo con el otro.


sábado, 18 de mayo de 2013

La calle

Son fiestas. La calle es protagonista. La calle acoge, abraza, facilita encuentros, ayuda a descbrir... Ahora está despertando.

viernes, 17 de mayo de 2013

Fiesta

Bailando. Cantando. Riendo. Hablando. Fiesta. Viva San Pascual.
¿Por qué no puede ser siempre asi? Hoy también estaba el obispo y no ha pasado nada. Al contrario, ha pasado todo: pueblo, Dios, Santo y fiesta.

El sentido



El sentido de las cosas no lo dan las cosas en sí mismas.
El sentido y la profundidad de los momentos, de los acontecimientos, de los encuentros… no lo dan por sí mismos. Una misma cosa, un mismo encuentro, un mismo acontecimiento adquiere el sentido desde el sujeto que lo convierte en algo más de lo que en sí mismo significa. Es la grandeza del ser humano (abierto a algo más que la materialidad y el instante), ser capaz de transcender lo vivido, lo sentido, lo poseído, lo comprado, lo deseado…
Estos versos de Martín Descalzo lo explican de maravilla.
¿Para qué sirve la fe? , nos preguntan muchas veces…
Para vivir con hondura y profundidad la vida. El dolor no es pena, es sentimiento; la risa es felicidad; la espera es deseo de encuentro y no sólo reloj… ‘contigo el sol es luz enamorada’


EL DIOS DE LA FE

En medio de la sombra y de la herida
me preguntan si creo en Ti. Y digo:
que tengo todo, cuando estoy contigo,
el sol, la luz, la paz, el bien, la vida.

Sin Ti, el sol es luz descolorida.
Sin Ti, la paz es un cruel castigo.
Sin Ti, no hay bien ni corazón amigo.
Sin Ti, la vida es muerte repetida.

Contigo el sol es luz enamorada
y contigo la paz es paz florida.
Contigo el bien es casa reposada
y contigo la vida es sangre ardida.

Pues si me faltas Tú, no tengo nada:
ni sol, ni luz, ni paz, ni bien, ni vida.

J. L. Martín Descalzo


lunes, 13 de mayo de 2013

Por nosotros



Muchas he pensado y explicado la opción de Dios por nosotros. Muchas veces me ha maravillado el misterio de la Encarnación. Para mi es el gran Misterio que cambia mi vida. Hace que  me sienta querido, valorado como persona pecadora que soy, me siento amado por Dios… quizá suene extraño pero para mí tiene un sentido existencial tremendo en mi vida. Este Misterio, Dios que se abaja para ser como uno de nosotros es la mayor palabra de Amor que  se puede escuchar. Me quiere como soy. Ese abajamiento, esa redención desde el subsuelo de la condición humana hace que mi autoestima, admiración y adoración del Dios de Jesucristo sean posibles y llenas de un sentido profundo.
Ahora viene mi planteamiento existencial. ¿Cómo voy a poner pegas a su voluntad? ¿Cómo voy a ser estrecho y poco generoso en la respuesta? ¿Quién soy yo para negarme a ‘lavar los píes’ de los que se acercan a mi vida? ¿Cómo mirar para otro lado ante el que sufre, el que está en la cola de este mundo si mi Dios se ha puesto el último para poder susurrarme al oído que me quiere?.... Así surgen miles de preguntas, de cuestiones que mueven mi fe, que mueven mi capacidad de responder a ese Amor tan grande: se rebajó y se hizo uno de tantos…
Nunca hubiera podido imaginar explicar esto desde el relato de la Anunciación explicado de esta manera (artículo completo). Por tanto, no hay nada paranormal en el hecho de que María llevara sobre sus entrañas al hijo de un extraño. Más bien, todo es muy humano, demasiado humano. Lo sobrenatural es que María, con el amparo del buen hombre que posiblemente fue José, amase al hijo de sus entrañas’. 
Lo último de lo último, lo sobrenatural es que Dios sea capaz de hacerse presente en la más pura y dura condición humana. Este es el Misterio… por nosotros.

viernes, 10 de mayo de 2013

'Lo nuestro'




En alguna ocasión he defendido que ‘lo nuestro’ es un posesivo que hace daño a los que tenemos una mentalidad ‘católica’.  En una mentalidad abierta, sin límites, con posibilidad que otros, quizás lejanos y diferentes, ocupen parte de lo que creemos como propio, ya sean pensamientos o espacios este posesivo hace daño. Lo posesivo y la propiedad desde Jesucristo parece que debe ocupar un segundo lugar. El primer puesto lo debe ocupar ‘el otro-el Otro’. No es fácil defender esta postura cuando te piden la llave de ‘tu’ casa, la utilización de ‘tu’ coche, la compañía generosa a un proyecto, el tiempo no remunerado ni en dinero ni en reconocimiento personal y algo egolatra… Pero bueno, se hacen pequeños intentos… y mi experiencia es más positiva que negativa. Es un filón  que posibilita miles de acercamientos, conocimientos, la sensación de sentirse útil, de desprendimiento… todo ello ayuda a crecer y renovar la fe en el ser humano. Apartar de todo tipo de planteamiento y discernimiento ese positivo creo que es más evangélico que usarlo como criterio de la toma de decisiones. Los frutos de una decisión generosa, me enseñaron una vez, son mayores que los que se hacen desde la racanería y el egoísmo (yoyismo).
Toda esta introducción para defender lo contrario. Estoy cansado de escuchar la utilización de todo lo anterior de manera torticera.  ¿Por qué? Por algo muy sencillo… estoy cansado de que me tomen el pelo. Todo ese argumento del primer párrafo puede ser utilizado para justificar determinadas decisiones que ‘apartan’ (si apartan, con todas la letras) ‘a lo nuestro’ (actividades propias de la Familia Carmelita, de nuestra identidad, de lo que forma parte de lo que somos, les guste o no) de las actividades de un colegio, de una parroquia, de una comunidad… No se hace ‘lo nuestro’, propio de nuestra identidad y generado con esfuerzo de aquellos que llamamos hermanos, con la excusa de ser: abiertos, eclesiales, ‘más guapos que un ocho’, o porque aquí todos somos iguales. No hay muchos argumentos para rebatir todo esto… callas, aceptas, te enfadas por dentro, aguantas, alimentas algún ‘demonio’ que te pellizca el costado izquierdo al lado del hígado y… pasas, miras para otro lado… Incluso hay ocasiones en las que te toca pedir perdón por las actitudes de alguno de los hermanos egoístas, mal intencionados, de protagonismo deseado y no reconocido que toman decisiones que hacen daño a los que dejan su vida porque quieren y cuidan ‘lo nuestro’. Pero de repente descubres que ese ‘lo nuestro’ se ha cambiado por ‘lo mío’, donde soy el rey, donde me van a poner medalla, palestra, foto… El ‘demonio’ sigue hurgando la herida… y descubres que el 'yoyismo', el protagonismo, han dejado a un lado todo el argumentario sobre la universalidad, la apertura, el evangelio…
Me vais a permitir que sea un cobarde y me calle los ejemplos ya que sino las parroquias donde no se apoya a grupos muy cercanos o propios de lo nuestro se darán por aludidas, montarán en cólera, se enfadarán… o aquellas actividades donde si hay días especiales, locales o recaudación de fondos, acompañamiento… para ‘mis’ asociaciones, movimientos, amigos… ‘Lo nuestro’ no vale pero ‘lo mío’ si y mucho.
¡¡Vaya, vaya!! Mejor callar… ¿Verdad?