lunes, 26 de mayo de 2008

Presing Catch

Todo esto está de moda. Sé que pasará. El domingo preguntaban en la radio a personas que llamaban por azar si habían oído hablar del presing catch. Preguntaban porque está de moda. Los niños conocen a los personajes de este mucho irreal, falso, pura imagen, violento y de solo fachada. ¿Tienen los niños capacidad para distinguir todas estas cosas? Decían que algún sitio alguno pelea como esos luchadores sin saber hacer el teatro suficiente. Se convierte en moda algo que es pura mentira, amaño, imagen exclusivamente, cuerpo sin espíritu, falsedad de relaciones, hoy voy contigo y mañana dejo de ir… Este es nuestro mundo. Quizá sea un poco pesimista pero es así.
Estamos construyendo un mundo de pura imagen, de músculos y peleas, de arreglar las cosas a golpes, de juntarse dos para darle la paliza a otros dos… Es completamente irreal y ficticio por lo tanto no puede hacer daño a nadie, dicen algunos. Es puro espectáculo, como el cine. No es verdad. La historia continúa cada sábado, no termina la película y empieza otra. La pantalla no es plana en este caso, es de tres dimensiones lo que dificulta la distinción entre real e irreal. Se está ofreciendo algo vacío como algo real. Los niños hablan de estos personajes como de los futbolistas, como de sus héroes preferidos. Se están convirtiendo en ídolos para ellos. Ídolos de barro, ídolos de músculos, ídolos de peleas, ídolos de gimnasio solamente.
Así es nuestro mundo. Un mundo donde a los que tenemos fe se nos acusa de creer en fantasmas, en ideas creadas por druidas o embaucadores, por falsos pensadores e inventores. En nuestro mundo no hay sitio para el pensamiento, para la distinción entre lo real y lo ficticio y se opta por esto ultimo ya que lo real duele de verdad, la pelea auténtica produce sangre y dolor, muerte… esta pelea no tiene ese problema, no hay sangre, no hay dolor… se puede pelear, en última instancia no pasa nada.
Se nos acusa de alejados de la realidad, desde luego de esta si porque es inventada. De la autentica realidad no estamos alejados los creyentes, los seguidores de Jesucristo, los que desean encontrarle cada día como Vivo. Creo que ya lo he contado en alguna ocasión. Cuando te encuentras con un pobre en la calle, este si que es real, y le preguntas a quien conoce o si alguien le ha ayudado alguna vez, todos conocen a una monja. Esta si que es una fe que se acerca a la realidad, que la ama con su dolor y con su sangre.
Esta es nuestra fe. No intentemos hacer de ella también una especie de fe-presing-catch: salir al escenario, decir algo preparado, dejar que pase el espectáculo, llenar los estadios, enseñar los músculos de la doctrina, bajarnos del escenario, salir a la calle… y ser todo mentira. Alejémonos de lo que nos aleja de lo real, de toda aquella parafernalia que esconde la verdad de las cosas. Es muy atractiva, es cierto, incluso algunos creen que es motivo de llamada vocacional. La fe es de la calle, del dolor y del sufrimiento verdadero, del sacrificio verdadero y la ofrenda auténtica: la de la vida. Sin reservas, sin interpretaciones, sin teatro.

jueves, 15 de mayo de 2008

La Otra

Creo que ha sido la mejor elección de nombre para un canal de televisión. De esta manera, La Otra, es como se denomina el segundo canal de Telemadrid. La televisión es la otra educadora, la otra referencia de autoridad, la otra cosa que entretiene, la otra distracción, la otra alternativa a un paseo, la otra compañera que llena el silencio… El problema es cuando no hay otra y se convierte en única, en la que acalla mis criterios a la hora de decidir. ‘lo ha dicho la tele’. En las ocasiones en que se convierte en refuerzo positivo: ‘si no te portas bien no habrá televisión’. En la que marca nuestros criterios de planificación del tiempo: ‘no puedo salir ya que hay fútbol en la televisión’. La que suple una relación afectiva: ‘quédate en la tele que ahora vuelvo’. En el tema de conversación en una cena de amigos. ‘Yo todos los miércoles veo el internado, por cierto que el final del otro día me dejo con unos sentimientos encontrados…’. La Otra deja de ser ‘segundona’ y pasa a ser la Única.
No se si es un apunte esperado en esta ventana. La televisión siempre me ha interesado como elemento de crítica, como medio de comunicación que forma (de-forma) con los mensajes que utiliza a los que pasivamente nos sentamos frente a ella. Alguna vez más volveré sobre este tema. El dibujo es de la prensa de (El País digital) hoy mismo y no necesita más comentario.

lunes, 12 de mayo de 2008

Un locura

La otra noche me invitaron a una oración. Nos teníamos que desplazar a otra ciudad. Los compromisos adquiridos con anterioridad nos retrasaron en la salida. Íbamos a llegar tarde. Éramos tres. Yo no conocía a uno de los que venían. No importó mucho, corriendo cogimos el coche y nos pusimos en marcha después de saludarnos. Cuarenta y cinco minutos de camino hacía el lugar de encuentro. Llovía. No sé podía ir más rápido, hay que ser prudentes. Llegamos tarde, un poco más de media hora tarde. La puerta estaba cerrada. Había un folio con un teléfono apuntado: 624… No sabíamos si llamar o no. Llamamos pensando que seguro que había empezado tarde. Salió un joven a abrir la puerta. Nos saludó muy amablemente, ni un reproche. ‘Gracias por venir’. Nos esperaba otro a la entrada de la capilla para darnos una vela y poder incorporarnos a la oración. Estaba próxima la fiesta de Pentecostés, y la oración ecuménica de la espiritualidad de Taizé, giraba entorno a la unidad. Nos sentamos y dejamos pasar el tiempo. De cinco partes que habían programado iban por la mitad de la tercera. Fue muy fácil ponerse en presencia del Señor. Todavía tuvimos el regalo de treinta y cinco minutos de encuentro con el Señor en la comunidad que estaba orando. Terminó, nos invitaron a un té y unas pastas, no nos quedamos teníamos que regresar y nos quedaban cuarenta y cinco minutos de camino, a las otras dos personas que viajaron conmigo media hora más. Eran fiestas en el pueblo cuando regresamos, se notaba en el ambiente. Seguía lloviendo.
Al regresar uno de los que viajamos dijo que quizá había sido una locura. ¿Locura? Quizá pero seguimos al más loco, como dice la frase de una camiseta que tengo. No fue una locura. Fue una gozada. ¿Hay gozo en la locura? Quizá solo se goce en la locura. Dejarse llevar por el corazón, romper tópicos, salirse de los carriles de la sociedad, ver más allá de la realidad material, ‘perder’… Descubrí que lo importante es lo que verdaderamente tenemos en común: Cristo. Él nos puso en camino. Él nos convocó. Él era lo que me unía al que conocí en ese momento y que me acompañó. Los tres lo teníamos en común. Descubrí que la puerta de nuestras casas debe estar abierta para los ‘de Cristo’ a cualquier hora, que hay que abrir con amabilidad, que los que ‘son de Cristo’ no molestan. Fue una maravilla sentirme en mi casa, aunque era la primera vez que iba a ese convento, cuando descubrí un grupo de personas alrededor de la Cruz, aportando su luz, cantando, escuchando la Palabra, aportando su fe para que ilumine al otro… Descubrí que vivo en el error al valorar las cosas por el tiempo que duran o que se emplea en ellas, por la duración, por la cantidad. ¿Cuánto dura una sonrisa? La oración duró poco más de media hora. Estaba en un error, también en esto. La oración de esa noche comenzó el día de la invitación. El recuerdo de la hora de salida la mañana anterior, los cuarenta y cinco minutos de ir y los mismos de volver, la sonrisa al acogerme, el conocer a una persona que ha puesto a Cristo en el centro de su vida, las charlas durante el viaje, el pastel que compartieron conmigo… también formaron parte de la oración.
¡¡Bendita locura!! El pueblo estaba de fiesta. Yo me sentía protagonista de una gran Fiesta, de una maravillo Encuentro, el anfitrión había sido muy bueno conmigo, los otros invitados me llenaron de la presencia de Él. ¡¡Que dure esta locura!!