miércoles, 31 de diciembre de 2008

2008 y comienzo de 2009


Los años no son de usar y tirar, son de usar. Es imposible tirar tantas cosas a la basura, han pasado a formar parte de lo que uno es y han dejado huella, han ayudado a crecer, a ser lo que uno es. Miro hacia dentro, hacia atrás, a mi vida, a lo que me ha rodeado este año he descubierto, entre otras cosas, todas estas:

… Un cambio inesperado de actitud en una amiga · Ser acompañado · Consejero de Pastoral Juvenil Vocacional · CSVI · Rueda de molino · ¿Dónde te vimos, Señor? · Un charla una noche en Zaragoza con una amiga inolvidable desde entonces · Tres años y al colegio, ha empezado una historia · Nació Pablo · Un arroz, una exposición, un partido… una amistad · Un paseo por Valencia después de comer en la calle ¡¡maravilloso!! · Una desfilada · Tales y una convivencia · Misa del Gallo 2008 con muchas familias, una gran comunidad · El Poset nevado en julio · Cuerpooo · Una tiritona de frío · Sin encuentros no es lo mismo · Cuatro amigos y un puente · Un Equipo de Pastoral ilusionado · Lutgarda y otra transeúnte de hace muchos años · Ciudadanía, si · El primer claustro de profesores · Lucia, unos bailes y unas copas · Un blog compartido · Ser un pesadilla · Unos días de descanso mal entendidos · Ultimo viaje a El Caribe (de momento) · Puente del uno de mayo · Una enfermedad respiratoria que produce dolor de cabeza · La alegría de vivir · Encuentros · Una despedida · El Caliche · Una obra , una reforma, una barbaridad · Comer como en familia · La cuota · Doce kilómetros y quince rotondas · Monitores JuCar en Alicante · Prior de la comunidad · Capítulo Provincial · Padrenuestro de la alegría · Una confesión · Monasterio de La Vega y miles de sonrisas · Muchos SMS · La dieta y quien la guía · Varios SMS que he guardo, inolvidables · Una cena en Calahorra, unos amigos, familia · Ciudadanía, no · Un pequeño regalo: una pulsera para siempre · Un nuevo despacho · Se acordaron de mi los ex en el Mayor · JUNTOS · Hermanos que están junto a Dios · Una camiseta con un corazón rojo · Un círculo de autoestima · Una nueva comunidad · Diario de un carmelita · Una Eucaristía con la puerta abierta · Equipo de Titularidad · ‘Esta es la historia de un cochinillo…’ · Cacharros · Esperar una llamada que no ha llegado todavía, ¿llegará? · Una tarde por El Caliche · Una frase y un anillo · Rezar juntos a muchos kilómetros de distancia · La visita de amigos en fiestas · Una fiesta final de trimestre · La primera reunión JuCar en septiembre · Una charla en Orihuela de madrugada · La espera de ‘los calichanos’· Paseos a la Ermita haciendo amistad · La primera tarjeta de Navidad · Un desorden imposible de soportar · Una visita rápida por el Maestrazgo con Corti y su madre · La alegría compartida de una oposición terminada con éxito · PJVProv · Un proyecto de Karit que nunca más se va a repetir, extraordinario · Una muerte sin haberle conocido, mucho sufrimiento · Comer con unos amigos después de mucho tiempo · ¡Un Loco, por favor, un Loco! · 25 años de amor de unos amigos, de una familia · Abraham y una promesa · Unas lágrimas compartidas · Sorolla en compañía · Estambul, Estambul, Estambul · Giorgio y su coleta · El tapiz · Limpieza de un cubo de basura · Convivencia en una Granja · San Lorenzo es mi patrón, una tarde de vista en Huesca · Jornadas Nacionales de Pastoral Juvenil Vocacional · ¡¡Que maravilla de coordinadora!! · Quedar para rezar · Echar de menos a un amigo, sentirle lejos · Las ocho menos cuarto de la mañana · Hablar con una amiga después de diez años y sentirle cerca todavía · Jucarmadrid.org · Subir al Sur · Reuniones comunitarias · El ‘amigo invisible’ en familia · Una infusión en el puerto, llovía · La leucemia de un amigo · El Carmen · …
Deseo que el 2009 lo comencéis muy bien. Me ha pasado una amiga este video y me ha parecido una maravillosa propuesta para comenzar el nuevo año. El texto que lo acompañaba lo dice todo. Ahí va:
"¿Qué hacen estas personas? Bailar. Muchas personas en el mundo exhiben periodos de felicidad, y una forma de mostrar felicidad es bailando. La felicidad y el baile trascienden las fronteras políticas y ocurre en prácticamente todas las sociedades humanas. Encima, Matt Harding viajó alrededor de muchos países en el mundo, empezaba a bailar, y grababa el resultado. El video es a lo mejor un ejemplo dramático de cómo las personas de todas las partes del mundo sienten una obligación común como parte de una única especie. La felicidad a menudo es contagiosa… poca gente es capaz de ver este video sin sonreír... "

miércoles, 24 de diciembre de 2008

FELIZ NAVIDAD


No quiero comentar mucho. El dibujo lo dice todo.
Gracias, amiga.

El dibujo está compuesto por varios de Patxi, que publica cada domingo uno en la página de la Diócesis de Málaga. La composición que veis ha sido la felicitación de Navidad para todas las familias y profesores de nuestros Colegios.
Sólo algunos apuntes para ‘leer’ el dibujo.

- La tienda: acampó entre nosotros
- La comunidad (estamos todos: mayores, pobres, jóvenes, niños… frailes) le contempla.
- En una familia nace.
- Una estrella lo alumbra, va por delante
- Un ángel anuncia una propuesta: gloria. Es la iniciativa suya, solo de EL.
- Paz y Pan cambiarán el mundo: son la misma cosa. Justicia y Paz. Es el verdadero regalo que quiere de nosotros. También es el suyo.
- Su tienda es un trozo de cielo en la tierra y para siempre.
- Como un coro estamos dispuestos a entonar una canción: gloria. ¡¡Empecemos a entonar!!
- Rompe el cielo para nacer aquí.
- El techo de su tienda es como el todos los sintecho, de los que no tienen otro techo que las estrellas.
- Rompiendo el cielo para acampar nos pone al descubierto, aparecemos cada hombre y mujer de este mundo.
- Empieza desde abajo, desde el suelo, ‘despojado’ de su rango.
- ….
FELIZ NATIVIDAD
FELIZ DIOS-CON-NOSOTROS PARA SIEMPRE
FELIZ BÚSQUEDA DEL 'CAMPAMENTO'
FELIZ ENCUENTRO CON EL PEQUEÑO
FELIZ CAMINO CON EL ÚLTIMO
FELIZ VIAJE POR 'EL SUR'
FELIZ ESTANCIA EN EL CIELO DE ESTA TIERRA
FELIZ SONRISA DEL SEÑOR

domingo, 21 de diciembre de 2008

Vida religiosa y Navidad


Me cuesta un poco escribir sobre la vida religiosa, es decir, sobre mi condición de fraile. La vida religiosa creo que se caracteriza, podréis pensar que si no lo sé yo quien lo va a saber, por la manera singular de expresar el seguimiento de Jesucristo (vocación). Esta especial manera se resume en los votos: pobreza, obediencia y castidad. Yo los resumo con una palabra: desprendimiento. Romper cualquier atadura que pueda reducir en algo la respuesta a llamada de Dios. Renuncia explicita al dio-dinero que lleva al acumular, al tener. Nada de apego en ese sentido. Nada. Renuncia a la propia voluntad, a mis planes, a mis proyectos, a mis deseos de conseguir. Solo la voluntad de Dios debe guiar mi vida. Nada de exclusividades en la afectividad, disponibles en el amor a todos y todas, un amor generoso, entregado, sin límites, sin tiempos, sin cerrar puertas. Esta realidad tiene una expresión: la vida de comunidad, la fraternidad. Ni se elige a quien amar, ni se busca el tener y se atiende a las necesidades del hermano como guía de la las decisiones, como expresión de la voluntad de Dios. Quiero pedir disculpas por esta pobre definición de vida religiosa. Es la mía. Sé que falta lo fundamental: todo esto no es por mi, porque soy capaz de hacerlo o porque quiero un camino heroico… todo esto es por Cristo, el que me llama, al que sigo. Solo por Él es posible, sólo en El es realidad, sólo con El se persevera.
Una expresión de nuestra vocación es la Comunidad, la vida fraterna, esta debe hacerse muy presente durante estos días de Navidad. No es fácil, el trabajo en la parroquias lo complica todo un poco, esto también. Buscaré tener tiempo para ver y compartir con mis hermanos, los de mi familia. Comeré con ellos, quizá viaje unos días para poder encontrarme con ellos. Está bien, lo veo necesario y ellos necesitan de nuestra presencia, quizá (solo quizá) nosotros necesitamos de ellos. Pero, ¿pasaré momentos especiales con mi comunidad? ¿Hacemos algo especial en nuestra vida de comunidad para que se note que hay Navidad entre nosotros? Esta parte me preocupa. Creatividad de propuestas para la Navidad en grupos, en la familia, en los amigos… pero me falta creatividad para vivir la Navidad en la comunidad. No variamos el horario, no modificamos los símbolos de la capilla, no aumentamos el tiempo para estar juntos, no consideramos oportuno abrazarnos un poco más. Me siento responsable de ello en mi comunidad. ¿Tengo que insistir más? ¿Debo hacerlo?
La Navidad creo que debe ser un tiempo de mucha vida comunitaria, de mucha más fraternidad. Decoremos nuestros conventos, cantemos villancicos en nuestras capillas, aumentemos el tiempo de estar juntos, apaguemos el televisor, celebremos el nacimiento de un niño que ha cambiado nuestra vida para siempre. Estamos aquí, somos frailes por ello. No hay otra razón. Tenemos que mostrar al mundo, con nuestra vida fraterna que este es el proyecto de Dios para la humanidad. No un proyecto triste, sino alegre. No un proyecto escondido y con miedo, sino sin temor de dar testimonio de lo más grande: Dios solidario con el hombre y la mujer de este mundo al nacer y ser como uno de tantos.
Mi propuesta es estar, pasar tiempo con… Mi propuestas es mostrar, abrir la puerta para que vean, sientan y vivan… Mi propuesta es proponer, decir y hacer aquello que se esta perdiendo en nuestro mundo de la verdadera Navidad…. Mi propuesta es alegrarse, disponer los espacios para que la alegría rebose por cualquier rincón… ¡¡Pasen, siéntense, vean, disfruten, rían…. ES NAVIDAD!!

viernes, 19 de diciembre de 2008

Trimestre


Escribir un libro es poco. No tengo el tiempo suficiente para hacerlo. Recoger de alguna manera todo lo que he sentido, vivido, visto, oído, entendido, tocado, sufrido, disfrutado, planificado, decidido, llorado, reído, explicado, corregido, callado, dicho, escrito, tachado, borrado, cambiado, aceptado… no tiene sitio en este apunte. Sentimientos encontrados, personas maravillosas, desencantos inesperados, soledades que dejan cicatriz, sonrisas que iluminan, equipos de encuentro, equipos de trabajo, lemas que aglutinan, familias que no lo son, padres que sienten y te hacen sentir, hermanos que abrazan, compañeros que huyen, trabajadores que cobran, asalariados que se dan sin medida, educadores que caminan, profesores que no ensucian su bata, lágrimas cansadas que no se pueden detener y que riegan de humanidad la vida, amigos que siempre están, silenciosos que susurran fidelidad a raudales,…
Muchos minutos, muchos papeles, muchos consejos, muchas miradas cómplices, muchos saludos, muchas tareas, mucho por hacer, mucho por vivir… Pocos silencios, pocos sosiegos, pocas propuestas, pocos proyectos, pocos momentos de verdadero encuentro…
¡¡Qué difícil es explicar todo lo que se siente!!
Pasó una trimestre. Terminó el festival, se fueron los compañeros, las señoras de la limpieza siguen su tarea. Me voy a casa. Apagaré la luz, escribiré a los Reyes Magos enseguida… llegará el día 7, volveremos de nuevo… más sentimientos, más tarea… te seguiré buscando.

domingo, 14 de diciembre de 2008

Llamados


Esta semana he estado trabajando un poco, mejor dicho reunido, sobre pastoral vocacional. Ha sido un encuentro interesante. Todos nos hemos planteado esta situación como fundamental en la dinámica de nuestras Congregaciones y Provincias. ¿Qué esta pasando con este tema? No lo sé, no hay camino de salida, por lo menos yo no lo veo a corto plazo. Varias cosas para aclarar mi pensamiento.
1. Vocación y 'vocaciones' siguen habiendo, y muchas. Conozco a un buen grupo de jóvenes que quieren hacer de su vida una respuesta a Jesucristo. El llama y ellos intentan responder, necesitan se acompañados. ¿Les ayudamos a conseguirlo? Eso son vocaciones, buenas vocaciones. Alguno añadiría, ¿pero no son frailes? La respuesta es muy fácil, ¿pasa algo por no serlo si siguen a Jesucristo? Vocaciones hay, personas con sentido vocacional en su vida hay… La primera opción es que tenemos que acompañarlos los que sabemos de que va eso de responder. ¿Lo sabemos?
2. En el mundo de hoy, la sociedad en que vivimos, no conocen nuestra identidad. No saben, muchos de los jóvenes de nuestro mundo, qué somos. No tienen ni idea de lo que es la vida religiosa, lo que supone vivir en comunidad, hacer una opción de vida concreta en una dimensión carismática.... Quizá serían capaces de describir la vocación sacerdotal, pero la vida religiosa masculina muy poco. La femenina algo más. Complicado que surjan vocaciones si no conocen nuestra vida. Este segundo punto de reflexión todavía se complica más si lo que conocen la desfigura un poco: solo conocen nuestra dimensión sacerdotal o nuestra parte del trabajo (profesores, trabajadores sociales, gestores…). Tenemos dos identidades a mostrar: la de seguidores de Jesucristo y la carmelita. No debe haber la una sin la otra. No podemos cargar las tintas en la carmelita vaciándola del ‘vivir en obsequio de Jesucristo’ de nuestra Regla. Pero nosotros debemos proponer la primera con el matiz del carisma (don de Dios) que mueve nuestra vida.
3. La distancia que existe entre la ‘iglesiaoficial’ y la ‘iglesiareal’ cada vez es mayor en formas, lenguajes, propuestas... Tengo que aclarar que la primera también es real, yo siento que es parte de la Iglesia, es más, una parte muy importante. En la segunda es dónde se está haciendo permanentemente la pregunta y la respuesta, el planteamiento vocacional de la vida. La primera ha dado la respuesta y parece que sólo puede ser de esa manera como se debe dar. Creo que no es así. Dar la respuesta, seguir a Jesucristo, hacer de la vida un proyecto de respuesta no tiene porque ser como la que dan los hermanos de la ‘iglesiaoficial’. Se pude dar, y se da en muchas ocasiones, respuesta a Jesucristo sin incienso, si mitra, sin ‘ritualismo’, sin espiritualismos, sin estar ‘fuera’ de la sociedad… La ‘iglesiareal’ de la que hablo, mucho más numerosa y desconocida, tiene un poco de miedo a ser identificada con la otra, o de no estar en el camino correcto al estar lejos de la respuesta de la ‘oficial’. El seguir a Jesucristo es un proyecto personal, de respuesta personal y de opción de vida concreto, donde El que siempre es fiel al contrato va marcando las pautas, nunca otros.
4. La llamada se escucha en el interior, en la vida de cada uno pero la pregunta se transmiten a través de nosotros. La pregunta que siempre nos hemos hecho y que no conseguimos hacer de ella el centro de nuestra revisión de vida es sobre la manera en qué estamos viviendo nuestra vocación. La autenticidad de vida, la referencia a la Palabra en la toma de decisiones, la disponibilidad de medios que tenemos como propuesta de desprendimiento y pobreza, la entrega total de nuestra vida en Cristo, la apertura de la comunidad como imagen de la acogida a los que ‘están cansados y agobiados’... tienen que ser signos claros y evidentes de un proyecto de vida distinto. Dos señales claras, propuestas por Cristo a todos los que quieren seguirle, deben ‘colorear’ lo que somos y hacemos: ‘no tengáis miedo’ y ‘estad alegres’. Nuestras comunidades y nuestro proyecto de vida personal (¿Debe existir y hemos optado por la disolución del mismo en el comunitario?) deben estar dispuestas a lanzarse al vacío en proyectos de riesgo, de frontera con los más necesitados, de apertura aunque parezca que se ‘pierde’ la seguridad y el calor de la mesa camilla. El segundo de los signos es la alegría que da haber descubierto al que llena la vida de una manera definitiva y total. Alegres y sin miedo. Abandonados en sus manos y sin mirar atrás. Despojo e intemperie. La seguridad la da El, el éxito lo da El.

Creo que continuará.

viernes, 12 de diciembre de 2008

Mostrar

Muchas veces pienso que Dios, lo religioso, la fe, lo trascendente, lo ‘totalmente Otro’… sale poco en la prensa. Se habla muy poco de esa realidad, si realidad, que afecta a la interioridad de todo ser humano. ¿Qué la quieres esconder o negar? Allá tú. Hasta esa libertad nos ha dado. Uno de los lugares donde aparece algo de esa realidad en la prensa es en las aportaciones de los dibujantes. Algunas de ellas son auténticas editoriales.



Me ha encantado este dibujo de El Roto de ayer (11 de diciembre de 2008) del diario El País. (Vale, lo sé, no debería leer estas cosas, colaborar con mi dinero a mantener esa tribuna anti….). Uno no es perfecto y lee cosas que sin estar prohibidas parece que van a sentar mal.

Tengo que decir que estoy totalmente de acuerdo con el dibujo. Nada de ‘portavocías’, nada de representantes, nada de ‘semidioses’, nada de monopolios interpretativos de la palabra del Otro, nada de exclusividades sobre la primacía o ser ‘pata negra’ de nuestra creencia. El Evangelio no habla de portavoces, creo yo. Pide ser testigos. El testigo es alguien que muestra (vida) su experiencia y comparte aquello que ha podido contemplar. El testigo presenta unos hechos, unas vivencias, unas experiencias, unas opiniones, unas realidades. No representa a nada ni nadie, se representa a sí mismo. No habla en nombre de nadie, quiere mostrarse para que el otro se pregunte. El Señor no nombra portavoces de su mensaje, nombra testigos, apóstoles, discípulos… todos estos no son portavoces de nada, son mostradores de su vida transformada por alguien que la cambiado para siempre. Mi pensamiento lo que expresa muy bien el dibujo: cuidado con el que dice hablar en su nombre. Yo no me atrevo a hacerlo. Cuenta la leyenda que hay sacerdotes, o los ha habido, que cuando terminan la homilía añaden palabra de Dios. ¡¡Cuidado!! Interpretadores han sido los que han dado en la historia (nuestra fe también) paso con sus palabras a guerras tremendas, a enfrentamientos entre los pueblos. Portavoces de la Iglesia si, de lo que pide la Iglesia también… pero hablar en nombre de Dios, no. Interpretaciones de su palabra han llevado a la historia de la humanidad a grandísimas catástrofes. Yo quiero presentar a Dios, mostrarle cada día, anunciar su mensaje cada día… pero El no necesita representantes, interpretadores de su ‘pensamiento’ (el amor). El necesita 'vividores' del mismo. Además, si hay alguien que puede representarlo son los últimos (pobres, los que lloran, los límpios de corazón, los que trabajan por la justicia...), los que dan todo lo que tienen, los humildes que entienden más y mejor su palabra…

sábado, 6 de diciembre de 2008

Descentrarse


Lo he escuchado hoy en un retiro. No puedo quitármelo de la cabeza. Necesito compartirlo. En otro blog que yo conocía había una sección que era 'para pensar'. Me gustaba. Ahí va.


'La Familia de Nazaret, en el episodio de Belén, crea un espacio místico para que su Hijo, en su venida múltiple (Encarnación, y en la presencia de los huéspedes: Mt 25) nazca, y, para ello, se desplaza, deja sitio, se descentra.'


Claves:

- El sitio que tenían que ocupar para que pudiera parir María es ocupado por otros familiares de José que han venido a censarse.

- Ese sitio se denominaba 'katályma', que se ha traducido del griego por posada y en realidad es sala o estancia.

- La elección del portal, del establo... es de José y María, no de las circunstancias o del 'mal' de la gente.

- La posada no estaba cerrada, estaba ocupada por los últimos, los inmigrantes, a los que había hecho sitio José y María

viernes, 5 de diciembre de 2008

Nos hundimos



Esto de las ruedas de molino consiste en darle vueltas a las mismas hasta que el grano del cereal produce la harina. Voy a dar otra vuelta, y otra, y otra.
¿Qué se puede hacer con los alumnos que creen que todo vale? ¿Es suficiente un suspenso para hacerlos cambiar de actitud? ¿Seguro que es el mejor método? Me estoy dando cuenta que no. Aquí lo importante es salvar las naves, llenarlas de mercancía lo tendrán que hacer otros que las conducen, o deben hacerlo, durante el tramo más importante del trayecto. Los verdaderos timoneles de las mismas son los padres. Yo no quiero esa responsabilidad. No estoy dispuesto a ello, mi tarea va a ser mantener el barco a flote durante unas horas, intentar que sus camerinos y almacenes se vacíen de todo aquello que no es necesario, intentar mostrarles que no todo vale para llenar las bodegas… ¿Acompañar? Pues quizá si, lo de enseñar está muy lejos. ¿Qué pasará con los contenidos? No lo sé, quizá podamos hacer que se los queden aquellos que estén interesados. Sé desde ahora que va a ser un problema lo de las notas, lo solucionaremos a sorteo, o a tómbola, o a ojo, o valorando intereses y cierto esfuerzo personal. ¡¡Yo qué sé!!
Los ‘niños’ (aunque sean mayores en muchas cosas son críos o malcrios) están de vuelta de ir cargados, han decidido no llenar más la mochila. Están dispuestos a llenarla de libros, libretas (¡cuidado! no saben lo que es un cuaderno, no se os ocurra llamar de esa manera a esa cosa rectangular con muelle o anillas en uno de los lados), más cosas no, pesa demasiado. Me refiero a la mochila que no ocupa lugar, que no pesa, que es esponjosa y empapa bien lo que somos. Ellos dicen que les duele la cabeza. ¿Es posible que la cabeza duela de verdad por pensar? ¿Por qué sé que les pesa la cabeza? En clase se la tienen que sostener con una mano, imitando al pensador. ¿Qué llevan dentro? Sueño (¡ojo! no confundir con sueños). Sueño ¿producido por el estudio?. ¡¡Ojalá!! No, por el chat, por la tele, por Física y Química (¡alto! no la asignatura, es una serie de cierto éxito que ponen en horario de estudio o de descanso, para poder aprovechar la Física y Química de verdad, la buena, para descansar)… En clase duermen, se estiran, contestan, hacen preguntas que no vienen al caso, charlan con el de al lado, están mal sentados… Creo que voy a intentar empezar por esto. Hoy en clase he dicho más de 40 veces a distintos alumnos, siéntate bien. Ya me estoy acostumbrando a decirlo en medio de mi discurso. ¿Es esa mi función? Creo que si. Creo que hay que empezar por eso.
Dos cosas más. Lo de los exámenes con libro no ha funcionado ya que he preguntado cosas que no había mandado subrayar. Repito: había preguntado cosas en el examen en el cual deje el libro que no había mandado subrayar. No pasa nada, les dije, estaba en el libro. Su respuesta fue muy sencilla: es injusto. Creo que debería aparecer este ejemplo en los que matizan el concepto de justicia de nuestro tiempo. En segundo lugar una profesora llama a una madre para decirle que su hijo no viene nunca los viernes. La madre dice que lo sabe, que no se preocupe, ella lo entiende ya que para tener una hora de tutoría (la hora más importante de toda la semana, la que más puede ayudar a mantener a flote los barcos) y alguna otra cosa no pasa nada por faltar. ¿Por qué no se puede actuar de alguna manera para que esa madre descubra que hay determinada enseñanza es obligatoria? ¿Podremos utilizar el mismo argumento los profesores cuando descubramos que es una perdida de tiempo dar la clase a su hijo y al resto de alumnos?
Una pequeña vuelta más a este mundo maravilloso que gira alrededor del enseñar, del aprender, del crecer, del saber, del educar.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Exámenes con libro



No tengo mucho más que decir, el título lo dice todo. ¡¡Estoy haciendo exámenes con libro y no aprueban!! Os preguntaréis si son muchos, pocos, toda la clase o algunos. Son más de los que podéis imaginar. No saben contestar las preguntas por varios motivos. En primer lugar no han leído la lección con anterioridad. En segundo lugar no saben en que lección hay que buscar las respuestas. En tercer lugar no saben leer bien, lo que dificulta la comprensión de la pregunta. En cuarto lugar les da lo mismo. En quinto lugar desconocen que existen sinónimos. En sexto lugar están cansados. En séptimo lugar lo demasiado sencillo se convierte en difícil. En octavo lugar ‘estudiar no sirve para nada’. En noveno lugar un suspenso más o menos no les inquieta. En décimo lugar, y quizá sea el primero, no escuchan.
Creo que escuchar es la gran dificultad que tienen mis alumnos. No escuchan nada. Hablan en clase, escriben notitas, cuchichean, dibujan cosas extrañas (‘grafiti’) en folios en blanco… Creo que forman parte de una generación que no ha tenido una formación en el saber escuchar. Quizá saben ver (televisión, ordenador, consola…) pero no escuchar. Para escuchar hay que estar en silencio. En la vida de estos jóvenes (o casi) hay demasiados ruidos, demasiados estímulos de medios que están alejados del mundo educativo. Como bien sabéis no se imparten las clases por el móvil, quizá aprendieran algo así. En clase hay que utilizar un libro, como todos sabemos todavía no han inventado el libro con mando para pasar de pantalla como si fuera un video juego. Escuchar sigue siendo, por lo menos para mí, una parte muy importante de la metodología que se debe utilizar en el proceso educativo. Que no escuchan lo tengo demostrado. Voy a poner un ejemplo. Tenía un examen dentro de una semana. Al terminar la lección de la cual iba a plantear un ejercicio de evaluación, repasé el contenido con los alumnos. De los aproximadamente 15 apartados de la lección me fijo en cinco y les pido que lo señalen en el libro, que sepan explicar el contenido de los mismos. De esos cinco pongo las cuatro preguntas a desarrollar del examen. Resultado: un fracaso total. Mi conclusión: nadie me escuchó el día que repasé. Las siguientes conclusiones son los diez puntos de la parte del examen en la que les he dejado el libro.
Tengo alguna pregunta para mi reflexión. ¿Debo cambiar mi metodología a la hora de dar a conocer el contenido de la lección? ¿Qué otro lugar tienen para aprender a escuchar? ¿Qué es antes el huevo o la gallina? ¿Hasta que edad deben comer papilla ‘los niños’? ¿Escandalizarán mis numerosos suspensos? Como en muchos momentos de la vida y en otras tantas circunstancias existe una tentación: bajo el nivel, que saquen el libro, voy a buscar películas, que se lo pasen bien, que guarden por lo menos un buen recuerdo de la religión… ¿Es tentación o realismo? No sé cual será mi opción, de momento nadie está corrigiendo los exámenes por mí. Los intentaré corregir sin libro.

lunes, 1 de diciembre de 2008

Si


No os asustéis queridos amigos. No os llenéis de temor. No estoy enfermo ni ha cambiado mi metabolismo de tal manera que me hace ser optimista. Si, esa es la palabra que quiero emplear. Quiero ser optimista por una vez, aunque sólo sea para llevar la contraria al dibujo.
Yo propongo un SI a la Iglesia comunidad, a los que han descubierto a Jesucristo y han decidido cambiar de vida. Descubro cada día muchos de esos ‘SIS’ en mi vida. ¿Muchos? Quizá pocos pero son tan grandes y maravillosos que parecen muchos más que esos ‘NOS’ del dibujo rancios como las sotanas. Jóvenes que deciden desde Jesucristo, que están en el límite de romper con lo más difícil de todo: la rueda de lo llamado correcto, aceptado, pedido…
Creo en la Iglesia del SI a la entrega de tiempo, recursos, medios, espacios, propuestas, novedades, creatividades… La Iglesia de SI a dar la vida, sin ningún pero. Un SI grande al hermano. Cada día me los encuentro: darse sin medida, darse en el anonimato, darse por EL. Hombres y mujeres que tienen tiempo para el otro. Tienen nombres y apellidos, viven a mi lado, trabajan conmigo, ríen conmigo… y su SI es por Cristo. No llevan sotanas, tienen el pelo largo, salen con chicas/os, tienen tiempo para reír, llorar y sufrir… pero siempre pensando y sintiendo con el último. Existen, los conozco, sé como se llaman.
Creo en la Iglesia del SI como el de María: un si imposible, un si todo fe. Los que salen en los medios para hablar de nuestra Iglesia creo que también creen en esos ‘SIS’, pero les sale siempre un NO, y nos identifican con ello. Un SI a la vida, a la entrega, al cambio, al futuro, a no mirar atrás, a no tener miedo, a dejarse llevar por el Espíritu. Un SI de últimos para que sólo sea EL quien nos haga primeros. No pasa nada con ser últimos, con ser echados de los círculos de poder… ¿Qué hacemos todavía ahí? El SI de los que piensan que son primeros hace que la sociedad nos coloque en el NO que nos hace poco fiables, poco atractivos, nada ejemplares. El SI de María es todo, repito, todo humildad. Veo este SI en muchos creyentes humildes que intentan cambiar la vida de los que viven con ellos en su escalera de vecinos, en la tienda donde trabajan, en el grupo de jóvenes con los que salen de fiesta. Personas que comparten su experiencia de fe con los que están a su lado cada día.
Creo en el SI que descubre la mano de Dios en las cosas de los que consideramos distintos, diferentes e incluso contrarios. Un SI que comprende, acompaña, dialoga e intenta amar. Un SI buscador de Dios más allá de los muros que nos creamos pensando que somos los mejores. Hemos dejado de ser los que decimos la última palabra de todo para pasar a ser los que dicen la palabra más sosegada, más comprensiva, más perdonadora, más amable (que viene de amor, y este es el mandamiento nuevo y ¿único?). No salimos ya a las calles para que corten el tráfico a nuestro paso. Nuestro SI es de caminar por las aceras, por las cunetas, por los márgenes de nuestra sociedad. Hay muchos SIS de estos cada día, del que hace de la tolerancia bandera en su vida porque ha entendido la mirada de amor de Jesucristo como algo a imitar, el que no discrimina, el que se apunta a una batalla de cambio de estructuras que parece que va con otros porque siempre ha sido así. Muchos de estos SIS se escriben con pequeñas letras de la vida cotidiana pero forman granos de arena de la montaña de un mundo diferente y posible.
Me gustaría que mí SI fuera fresco como estos, no rancio como los NO del dibujo. Un dibujo injusto por la generalización pero real en algunos casos de nuestros hermanos asentados en la negatividad frente a lo nuevo, lo diferente o lo que no se comprende.

domingo, 26 de octubre de 2008

Dormidos



En la red encuentras cosas increíbles como esta foto. El título que tenía era bostezo mundial. Está bien buscado el título. El píe de foto era el siguiente:

Cansancio de algunos de los asistentes a la VII Cumbre Asia-Europa (ASEM) celebrada en el Gran Palacio del Pueblo en Pekín. Son el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi; el presidente de Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapate; la canciller alemana, Angela Merkel; el primer ministro japonés, Taro Aso; el primer ministro polaco, Donald Tusk; su homólogo irlandés; Brian Cowen; el canciller austríaco, Alfred Gusenbauer, y el primer ministro de Eslovenia, Danilo Turk. Entre los temas que se tratarán está la crisis financiera global.

Me hago varias preguntas con malicia. Si ellos bostezan, ¿qué estaremos haciendo nosotros?¿es justo que esté el mundo en las manos de estos señores? ¿No tendremos que acudir a otras formas de decisión, de gobierno? ¿Para qué van a esos encuentros?
A ellos les duerme la crisis, a nosotros no nos deja dormir. ¿Por qué hay tanta diferencia? ¡Ya basta! Ahora quieren modificar las reglas del sistema. ¿Por qué ahora y no cuando miran a África y ven como se mueren de hambre poblaciones enteras? Ahora van a cambiar las reglas. ¡Qué bonito!. Sospecho que duermen porque ya saben quien va a pagar los platos rotos (perdón los bancos rotos) de todo esto: los de siempre.
Hacemos lista: los parados de más de cuarenta y cinco años, los recién licenciados, los jóvenes con fracaso escolar, las mujeres, los ancianos por sus pensiones, las familias numerosas, los que viven en la calle, los niños en sus colegios públicos o concertados, los países en vías de desarrollo, los agricultores del tercer mundo, los sin techo, los que no tienen a nadie, los enfermos en los hospitales, los países con materias primas valiosas… Duermen tranquilos ya que ellos no van a pagar nada. Los banqueros no salen en las fotos pero esos llevan durmiendo mucho tiempo, ellos son los que nos han metido en todo esto y siguen durmiendo, sesteando, acumulando… A uno de ellos, con una corbata roja maravillosa, le oí el otro día en la televisión decir que todo iba muy bien que se estaban tomando las medidas necesarias para arreglar esta situación. Miré a mi alrededor y descubrí los planes de regulación de empleo de las fábricas cercanas de donde vivo, creo que el de la corbata roja no se refería a este tipo de decisiones sino a las de acceder a unos fondos públicos que llenaran más sus bolsillos. ¿Cuántos bolsillos deben tener los trajes de los banqueros? ¿De qué profundidad serán?
Felices sueños.

martes, 21 de octubre de 2008

Padriatras

Amenacé con escribir sobre el cole, lo avisé. Hoy ya no es el primer día, el apunte anterior anunciaba un poco lo que iba a venir. Si sobre todos los temas hay vueltas y vueltas, como la rueda de molino, sobre estos hay vueltas, vueltas y vueltas. No os imagináis las reflexiones, en muchos casos equivocadas, que doy a este asunto. Después de cada clase tengo un sucedido, un comentario y una mala ‘milk’ que comentar, expresar o tragar. Al poco rato vuelve y vuelve, la leche cortada o en mal estado siempre repite.
Tengo una clase, no es de los más mayores, con la que me está costando mucho entrar en dinámica de trabajo. La indisciplina es alta, los alumnos no están sentados, se cambian de sitio, se tiran papeles, gomas… y me cuesta un gran esfuerzo mantener el ritmo de explicación y de trabajo. Hasta aquí normal, ellos son pre-adolescentes, yo soy un profesor (no me considero maestro) inexperto y poco entregado a la causa, por lo tanto ‘hambre y ganas de comer’ se juntan y hay indigestión. La sorpresa es cuando el otro día viendo la televisión local del pueblo donde doy clase veo que la mayoría de los que saltan, chillan, bailan desordenadamente delante de una pancarta de una peña en una especie de pasacalles son mis alumnos. Todos uniformados con una camiseta verde. No daba crédito a lo que veía ya que hace dos años pude asistir personalmente a dicho pasacalles y fue un desfile de jóvenes, y no tan jóvenes, en un estado bastante deplorable por el consumo de alcohol y/o otras sustancias. Un desfile sin gracia y que me produjo una sensación extraña entre repulsa y vergüenza. No podía ser lo que estaba viendo en la pequeña pantalla. Detrás de ellos, de mis alumnos, desfilaban unos adultos con la pancarta y realizando también bailes y movimientos más o menos acompasados al son de una música. No seguí viendo, cambié de canal. Entendí que lo que había pasado en clase los días anteriores era simplemente un ensayo para lo que la familia reunida estaba viviendo ese sábado por la mañana. Me sentí bien al haber podido colaborar de una manera anónima a la fiesta del pueblo.
Hace unos años leí en un artículo de Alfonso Usía, sobre los nombres extraños que los padres ponen a los hijos, que los niños y niñas deberían tener la posibilidad de cambiarse de nombre cuando llegasen a la mayoría de edad. El famoso articulista añadía, con su tradicional ironía, que además de ese derecho podrían darles ‘un par de leches’ a sus progenitores por su mal gusto.
Ante esto la mejor solución es la propuesta de Forges de una nueva especialidad médica: la padriatría. ¡¡Cuánto bien nos iba a hacer estos especialistas en el medio escolar!! Creo que el Ministerio de Educación debe comenzar por reconocer dicha especialización académica dentro de la medicina y posteriormente implantar, entre las obligaciones de los alumnos (derechos y deberes), la necesidad de llevar periódicamente a sus padres al mencionado especialista. Muy acertado es el diagnóstico para los padres de mis alumnos de la camiseta verde, que el padriatra de Forges ofrece en la viñeta que os adjunto.

sábado, 18 de octubre de 2008

Pobreza







Durante toda la semana se ha tenido la posibilidad, en determinados círculos, de reflexionar sobre la pobreza. Es una semana especial durante todo el año. Más que reflexionar lo que se pide es luchar contra la pobreza.

No te enrolles tío que pobres hay en todas partes, que estamos en crisis y por lo tanto también aquí vamos a comenzar a pasar hambre.




Hambre lo que se dice hambre quizá haya alguien que en nuestro país pasa pero, como dice un amigo que ha trabajado mucho en la calle con personas sintecho, aquí por lo menos todo el mundo puede comer. Hambre la que hay en el mundo visto globalmente. Una amiga comentaba en una ventana de internet este asunto el otro día. ¿Dónde están los periódicos para denunciar todo esto? Luchar contra la pobreza parece difícil desde aquí. No encontramos la manera por la cual las pequeñas acciones que emprendemos se puedan notar el todo aquello que llamamos pobreza. La verdad es que podemos hacer muy pocas cosas. Este verano en una dinámica por la cual en un grupo consensuábamos un compromiso para luchar contra las injusticias terminábamos muchas veces anotando dos cosas sencillas: informarnos bien de la verdad que hay detrás sobre tanta injusticia y un pequeño compromiso solidario (comercio justo, comer todo, evitar el consumismo…). Sensibilización y acción. Somos agentes de las cosas. Anunciar, denunciar y dar testimonio con nuestra vida de esas dos cosas. A esos le llaman profetas.

Sigues con el rollo. Me parece bien pero, ¿Qué hace la Iglesia respecto a esto?




Quizá debería callarme. Hoy he estado escuchando las noticias de la cadena de radio donde ‘soy’ accionista. Tú si eres miembro de la Iglesia también debes serlo y considerarte así. ¿Convocarán algún día a la Junta General de Accionistas y nos dejaran participar? No la oigo nunca entre semana ya que me dicen que te levantas cabreado (prefiero cabrearme conmigo mismo dando una clase mal preparada, mal dada y poco eficaz). Pero los fines de semana a las seis sólo ‘mi’ cadena tiene noticias. La indignación es total. Ni una referencia a las manifestaciones de hoy por toda España. Ha dicho veinte, treinta o cuarenta veces la conferencia de Al Gore, para criticar sin medida su vida privada, su aparente falta de autenticidad de vida entre lo que dice y lo que hace. Ha repetido hasta la saciedad la manifestación que habrá en Madrid de policías nacionales y quizá de guardias civiles. Será importante, no lo dudo, pero tanto subrayado de la sensación que es porque esta manifestación se da ‘caña’ al actual gobierno y la otra no. ¿Están seguros los directivos de dicha emisora que es así? Yo creo que están equivocados. Me gustaría que se repitiese muchas veces, no sólo el día 17 de octubre el comunicado que se leyó ese día en las secciones de línea editorial. ¿Dónde está la sensibilización desde nuestros ‘púlpitos’?

Por una vez estoy de acuerdo contigo. Imagino que estarás en alguna manifestación esta tarde.

Pues mira no he podido asistir a ninguna. Me gustaría, no creas. El otro día lo hablaba con una amiga. Me gustaría ir, no puedo ya que tengo el comienzo de una actividad con jóvenes y no lo tuve en cuenta cuando la programé. Me gustaría ser valiente para poder vestirme mi hábito de fraile, salir a la calle con él para reivindicar mayor compromiso de todos (primero los que tienen poder) para que las cosas (digo bien) estén mejor repartidas. Que no sólo el 20% de la sociedad consuma el 75% de los bienes de este mundo. Es algo increíble. ¿Qué queda para ese 80% de la fraternidad universal (proyecto de Dios para este mundo)?La respuesta es muy sencilla: nuestros restos. Somos unos privilegiados que no sabemos apreciar lo que tenemos, que desperdiciamos tiempo, oportunidades, recursos, momentos, posibilidades… Privilegiados egoístas que cerramos nuestras puertas a todos aquellos que no tienen lo necesario para vivir dignamente. No digas que no molaría que sosteniendo la pancarta aparecieran dos o tres obispos, vestidos como ellos siempre visten, y que en la pancarta se pudiese leer algo como lo siguiente: una promesa no alimenta, una promesa no es nada. Este es uno de los lemas de este año.





Vale, ya te leo, el discurso de siempre. ¿Vas a dar tu ordenador a alguien para que las cosas cambien? ¿Estas dispuesto a dar algo de lo tuyo para el que no tiene? ¿Cuándo viene alguien a pedir a tu puerta das tu comida o la que te sobró el día anterior?

Me estás apretando, ‘condenao’. Ayer recibí una carta de un fraile que trabaja en Burkina Faso. La leí en mis clases de tercero de Educación Secuandaria Obligatoria. No me hicieron mucho caso, quizá afectados por el ansia de fiesta que invadía todo el pueblo ya que comenzaba la semana de fiestas. La carta es muy sencilla, pero un gran testimonio de cómo vive Fr. Alejandro, O.Carm, su misión, sus vivencias de estos años de compromiso misionero, su vida interior, sus proyectos de cambio y transformación de la realidad. La escribió para poder ser utilizada en la sensibilización del día del DOMUND. En ella se puede leer que con dos euros se puede alimentar un niño durante toda la semana, con 100 euros todo un año, asegura Alejandro con uno de los proyectos que está realizando. ¡¡Increíble!! ¿Sabes cuanto se gasta un joven en la fiestas solo para poder pertenecer a su ‘casal’ (recinto alquilado por unos amigos donde se come, bebe, baila y pasan las fiestas, en otros lugares llamado peña)? Una media de 225 euros. Calculamos en clase que en el pueblo pueden tener ‘casal’ alrededor de 10.000 personas. ¿Quieres hacer la multiplicación?

Si claro, no me importa. Hasta ahí llego. 2.250.000.

Pues esa cantidad se consume en 10 días bebiendo, comiendo, ‘fumando’ y otras cosas. ¿Sabes que me dijo un alumno? ‘Comer por dos euros indica que allí las cosas son más baratas’. No me podía creer lo que estaba oyendo. Esa era su conclusión. Me pellizque para sentir algo, era real, no estaba soñando. Creo que la clase no sirvió de mucho pero se intentó. Al final de la clase les dije que lo que había intentado transmitirles no era para que se quedara en su cabeza como los contenidos de las lecciones, era para que se quedara en el corazón e hice un gesto señalándome el lugar del mío. Del final de la clase escuché: ¡¡ que bonito!! Con un tonillo entre risa, ironía no querida por ignorancia del que la pronunció, y desprecio a esa propuesta de sentimientos en un foro donde se está para ampliación de conocimientos. También pienso que la persona que lo hizo no es capaz de hacer este pensamiento que he expresado, no sé si sabe muy bien para qué está en clase. Fue mi único gesto de participar en esta semana de ‘lucha’ (me da risa) contra la pobreza. Podía haber hecho mucho más, pero otro año que pasó.

Te habrás quedado tranquilo y descansado, vaya esfuerzo.

Pues no. Sé que puedo hacer muchas más cosas ya que la pobreza está al lado de nuestra casa. No sólo en los que viven lejos. Algo puedo hacer, lo intentaré cada día. Sensibilizar desde la tarima que ocupo en mis clases, desde la mesa de dirección del colegio en el que trabajo, desde la vida de mi comunidad. Cambiar con pequeños gestos y participando en todo aquello que colabore a mejorar algo nuestra sociedad, a mostrar que se puede vivir de otra manera, a suprimir muchas de las necesidad superfluas que me creo cada día. Quizá una lucha que no se note, una pequeña lucha que no llega a pelea de barrio pero quiero que sea la mía.

Tú sabes que no sirve para nada, pero allá tú.









domingo, 28 de septiembre de 2008

Varios

Ha pasado un mes y casi no he escrito nada. El tiempo es algo increíble. Sobre el tiempo ha escrito un hermano en su blog al que os invito a participar. Ha pasado, ¿es que acaso el tiempo puede hacer otra cosa que no sea pasar? El mes ha estado cargado de muchas sensaciones nuevas y experiencias inolvidables. ¿Buenas o malas? Dejémoslo en inolvidables. Los calificativos morales no me gustan mucho. ¿Es bueno o malo que descubras que eres un problema para que algo funcione? Es bueno para que eso siga funcionando y es malo porque te das cuenta que has estado j….. a alguien sin darte cuenta. El tiempo pasa, las experiencias curten, lo que vives en ese tiempo es algo que deja huella siempre. Ahí estamos, con las pilas del realismo a tope. ¿La utopía? Espero que regrese… como le turrón por Navidad.

Durante este mes he recuperado alguna actividad diaria que me llena. Una de ellas es acudir a distintas ventanas de Internet. Algunas de ellas han estado cerradas durante el verano ya que están muy relacionadas con el mundo de la educación. Sobre esto de la educación estoy asimilando cosas y todavía no tengo demasiada luz pero os va a caer la mundial cuando empiecen a dejar poso. Una de esa ventanas trata sobre el mundo clásico y también sobre la realidad de cada día. Uno de estos días de septiembre en la ventana se pudo ver una maravillosa aportación sobre la Torre del Agua de Expo-08 de Zaragoza y sobre la vida de las personas. La podéis leer bajo el título AQUAE TURRIS en la ventana de una amiga. Es maravilloso descubrir que todavía hay alguien en este j……. mundo que se plantea otras cosas diferentes a un papel de diferentes colores y con números que sirve para adquirir cosas que llenan el armario y luego se llevan a un ropero.

Una tercera cosa de este mes de septiembre, que ha pasado volando, ha sido poder pertenecer a una comunidad virtual. No puedo con la mía que es real y me apunto a una virtual. No me conozco. Es una comunidad en internet. Un grupo de jóvenes JuCar de Madrid la han creado, se pertenece a ella por invitación. Los comentarios son abiertos y puedes recibir mensajes de todos los miembros, colgar fotos… No puedo poner enlace ya que hay que entrar con clave, pero si os dejo el enlace con una página JuCar maravillosa y en la que muchos de esa comunidad virtual participamos. En esa comunidad he descubierto un texto que un joven ha escrito para describir su perfil. Me apropio de el para completar mi apunte de este final del j……. septiembre y lo hago para sentirme bien, para estar reconciliado en mi tarea de acompañar o coordinar grupos de jóvenes cristianos buscadores de Dios. Ahí va el texto:

Porque Jesús es el camino que he decidido andar, el sendero que mi mente ha aceptado como justo y sabio, que mi corazón ha sentido como auténtico.
Porque en mi búsqueda de la verdad hay pocas cosas que haya sentido como ciertas y entre ellas se halla DIOS. Aunque mi mente no Le comprenda, aunque mi corazón le traicione en ocasiones, yo sé que Él habita en mi, y lo sé porque lo siento.
Porque en la vida no estamos solos y no podemos fingir que lo estamos, porque necesitamos algo más grande que nos ayude y no podemos pretender ser capaces de hacerlo todo nosotros solos; porque en la vida hay algo más grande que yo y que tú.
Por todo eso debería creer en Dios.
Pero simplemente creo en Él porque le AMO.


¿Se necesitan más pruebas para la existencia de Dios?

Quizá por este texto no he titulado el apunte j…….

martes, 9 de septiembre de 2008

Un problema

Hasta que no llega el momento, el planteamiento crudo de la realidad que no tiene marcha atrás ni paréntesis posible para respirar, no se sabe de verdad el alcance del problema. Muchas son las advertencias, los comentarios, las situaciones que te anuncian que un día llegará el momento en que haya que tomar una determinación, una solución, una respuesta. Todos lo ven y escuchas muchas veces sus advertencias y comentarios, ‘hay que hacer algo’, ‘cualquier día le pasa algo y no sabremos que hacer’, ‘se está haciendo mayor y no puede seguir con tanta responsabilidad’, ‘han sido muchos años solo haciendo lo mismo y nadie sabe nada de todo esto’… te vas, lo dejas, hay demasiada distancia entre un sitio y otro, empiezas a descubrir que aquello que has oído tantas veces, ‘ojos que no ven corazón que no siente’, adquiere una relevancia en la toma de decisiones que es dañina para llegar a una solución. Te llegas a autoengañar, ‘no está tan mal’, ‘tiene mucha gente que le ayuda’, ‘es cosa de los de allí, que se apañen’’aguantará’,…
Pasa el tiempo, un año y otro año… cinco, seis… no ha pasado nada. Te sigues autoengañando, ‘ahora es problema de otro’, ‘ya lo decía yo que tenían que hacer algo los que viven allí’, ‘han conseguido que llegue este momento sin encontrar una solución’… Mentira y gorda. Es una mentira a la que hay que acercarle el farol, como dice una canción, para descubrir que es una m... la falta de autoridad que ha conducido a la nula toma de decisiones para resolver el problema planteado.
Más de cuarenta años para llegar a esto. Seis años pensando en como hacerlo y sin tomar una maldita solución, una maldita determinación. Soy culpable de haber generado enquistamiento del problema. ¿Qué ha pasado? Miro para atrás y descubro que he tenido miedo de enfrentar con seriedad el problema, que no me he creído que tenía toda la autoridad para plantear una solución, que he partido de una maldita desconfianza a los que tienen que ir adquiriendo responsabilidades, que las cosas no las arregla el tiempo (como hacía un casi eterno dictador en España, cambiar los papeles de las determinaciones y asuntos a resolver de una carpeta a otra, es decir, de la que ponía asuntos pendientes a la que ponía asuntos que el tiempo ha resuelto). ¡¡Que fracaso más grande!!. Ahora es otro el que tiene que tragar la m…. que ha quedado al descubierto, no por acercar el farol como dice la canción, sino la realidad inapelable del planteamiento definitivo del problema.
Hay una cara o dimensión de todo esto que se me ha escapado durante todos estos años y que no puede seguir escapándose más del análisis del problema. Aquello no es ajeno a lo mío. Aquello es mío, de mi familia, de mi gente, de mi proyecto. Parece muy posesivo el planteamiento, quizá, pero es determinante a la hora de implicarme, ahora sí, en la posible solución del problema. La implicación comienza con la disponibilidad, con la intransigencia ante posibles parches que anuncien problemas parecidos a este en el futuro, exigencia personal de hacer un proyecto sobre la situación y su futuro.
Esto, para algunos de vosotros os sonará a chino, lo siento pero es un desahogo. Pero no es lo peor de todo lo que ha pasado en este problema. Lo peor la soledad del qué se fue y cómo se fue, para lo cual teníamos la solución y tampoco me atreví a plantear con radicalidad: comunidad. Lo peor la ausencia irremplazable, para lo cual nos queda la fe.

lunes, 8 de septiembre de 2008

Lágrimas


Para mi participar en una procesión supone más una carga que una devoción. ¡¡Que no se asuste nadie!! No quiero proponer ningún tipo de repulsa hacia esa manifestación de la religiosidad popular. Me parece bien que se realicen y que participen en ellas los que quieran. Podríamos hablar mucho qué significa participar en este tipo de manifestaciones de fe. Pero será en otro momento.
Donde yo vivo estamos de fiesta y el primer acto importante de las mismas es una procesión con la imagen de la Virgen. Muchos de los habitantes, y algún que otro visitante, esperamos la imagen de la Virgen de Gracia que, traída a hombros por un grupo de devotos desde la ermita donde está todo el año, iniciará una procesión por el centro del pueblo hasta una de las iglesias del mismo. Es un momento emocionante, cargado de sensibilidad, aplausos, gritos, danzas, ruido, fotógrafos, incienso… Las personas en las aceras de la calle, miran, hablan, susurran… Los curas intentan entonar algún que otro himno a la Madre de Dios. Un montón de cosas que todas juntas hace que nadie sepa qué hacer, qué es todo eso… La falta de cultura religiosa, cada vez más frecuente entre todos nosotros, hace que aquello se convierta en algo inexplicable. Desde fuera se ve a una serie de hombres vestidos de manera extraña que reciben una imagen de algo importante… se preguntan ¿por qué tengo que guardar silencio? ¿dónde debo atender? Mi opinión: no se sabe estar, no se entiende lo que se está haciendo o viviendo, no se explica bien el sentido de todo eso, no se respeta el momento (los mismos curas estamos hablando y nos situamos como unos protagonistas de todo aquello sin serlo ya que es el pueblo y su devoción mariana quien debe ocupar el centro).
Frente a todo esto, que puede parecer negativo, este sábado pude descubrir algo que me impresionó. Los dos momentos están relacionados con la maternidad. Que contradicción más grande en una sociedad donde según los políticos es importante hablar, legislar, consensuar… leyes para abortar. Increíble. No entiendo nada.
Un mujer joven en estado avanzado de gestación no quitaba el ojo de la imagen de la Virgen y de sus ojos no dejaban de aflorar lágrimas. Pienso que eso es religiosidad popular. Expresión pública de los sentimientos profundos, de las verdades de raíz que todos tenemos y hacerlo ante la trascendencia. Pensé qué podría estar produciendo aquellas lágrimas, eran de alegría, eran de petición, eran de dolor o de gozo después de un largo esperar o eran de responsabilidad ante lo que se acercaba a su vida. No lo sé. No la conocía de nada. Me miró, la miré, cruzamos las miradas… siguió llorando, no sonrió, volvió su mirada a la imagen, seguían fluyendo las lágrimas. Más adelante vi otras de un hombre en silla de ruedas, de una anciana sentada la puerta de su casa.
La segunda de las experiencias fue el encuentro con una amiga que desea con locura tener un hijo. Lo intenta por todos los medios. Quiere, junto con su pareja, traer a este mundo una vida maravillosa que le haga sentirse verdadera y auténtica madre. Nada más verme me sonrió y me dijo: se lo he pedido a ella que sabe bien lo que es ser Madre. Esta amiga no es muy creyente, mejor dicho, no es creyente según los cánones a los que recurrimos para definir a un creyente. La procesión, el paseo de esa imagen de la Virgen hizo aflorar en ella los sentimientos más profundos y manifestarse.
Quizá por estas dos cosas vale la pena estar, participar y organizar estos momentos de religiosidad popular. Se me olvidaba, estaba el Sr. Obispo y numerosos miembros del clero de la ciudad, participaron las autoridades civiles con el alcalde a la cabeza, también la reina de fiestas, ¿y qué?

sábado, 30 de agosto de 2008

Final y comienzo


Todo un verano sin escribir.

El verano ha terminado. ¿No? Para mi ha comenzado una nueva estación que se llama colegio. Termino el aire libre, las excursiones, las peleas de agua, la risa de la noche, la evaluación del día y la planificación del día siguiente, el Poset, la piscina y las furgonetas… terminó el verano y comienza el colegio, la tarea, la planificación, los horarios, los compromisos laborales, las hojas de registro, las temporalizaciones (no tiene nada que ver con los temporales que han pasado los que fueron a El Caliche). No sólo para mi ocurre esto, también para muchos con los que he tenido la suerte de compartir este verano intenso y rápido. ¿Cómo dices rápido si ha durado dos meses? No me puedo creer que hayan pasado dos meses. Sin escribir en esta ventana mucho más. Terminó, fue bonito, nos cambió, somos los mismos pero algo ha cambiado en nuestro corazón.
Comienza el tiempo en que se noten nuestros compromisos de vivir más nuestra fe cada día a ejemplo de Abraham, de sentir la alegría que supone servir más y mejor a los demás, de saber que podemos verle a EL en los más necesitados de nuestro alrededor, de poder gritar fuerte que es en EL SUR donde podemos encontrar al DIOS que cambia nuestro corazón.
Con este apunte quiero re-comenzar esta rueda de molino. Quiero darle vueltas a la cosas con vosotros y que la poca harina que salga después de las vueltas de la piedra del molar se pueda convertir en un poco de pan, de alimento, de tiempo, de compañía, de cambio… para los que sufren hambre, soledad, tristeza y sequedad de corazón en nuestro mundo.

lunes, 26 de mayo de 2008

Presing Catch

Todo esto está de moda. Sé que pasará. El domingo preguntaban en la radio a personas que llamaban por azar si habían oído hablar del presing catch. Preguntaban porque está de moda. Los niños conocen a los personajes de este mucho irreal, falso, pura imagen, violento y de solo fachada. ¿Tienen los niños capacidad para distinguir todas estas cosas? Decían que algún sitio alguno pelea como esos luchadores sin saber hacer el teatro suficiente. Se convierte en moda algo que es pura mentira, amaño, imagen exclusivamente, cuerpo sin espíritu, falsedad de relaciones, hoy voy contigo y mañana dejo de ir… Este es nuestro mundo. Quizá sea un poco pesimista pero es así.
Estamos construyendo un mundo de pura imagen, de músculos y peleas, de arreglar las cosas a golpes, de juntarse dos para darle la paliza a otros dos… Es completamente irreal y ficticio por lo tanto no puede hacer daño a nadie, dicen algunos. Es puro espectáculo, como el cine. No es verdad. La historia continúa cada sábado, no termina la película y empieza otra. La pantalla no es plana en este caso, es de tres dimensiones lo que dificulta la distinción entre real e irreal. Se está ofreciendo algo vacío como algo real. Los niños hablan de estos personajes como de los futbolistas, como de sus héroes preferidos. Se están convirtiendo en ídolos para ellos. Ídolos de barro, ídolos de músculos, ídolos de peleas, ídolos de gimnasio solamente.
Así es nuestro mundo. Un mundo donde a los que tenemos fe se nos acusa de creer en fantasmas, en ideas creadas por druidas o embaucadores, por falsos pensadores e inventores. En nuestro mundo no hay sitio para el pensamiento, para la distinción entre lo real y lo ficticio y se opta por esto ultimo ya que lo real duele de verdad, la pelea auténtica produce sangre y dolor, muerte… esta pelea no tiene ese problema, no hay sangre, no hay dolor… se puede pelear, en última instancia no pasa nada.
Se nos acusa de alejados de la realidad, desde luego de esta si porque es inventada. De la autentica realidad no estamos alejados los creyentes, los seguidores de Jesucristo, los que desean encontrarle cada día como Vivo. Creo que ya lo he contado en alguna ocasión. Cuando te encuentras con un pobre en la calle, este si que es real, y le preguntas a quien conoce o si alguien le ha ayudado alguna vez, todos conocen a una monja. Esta si que es una fe que se acerca a la realidad, que la ama con su dolor y con su sangre.
Esta es nuestra fe. No intentemos hacer de ella también una especie de fe-presing-catch: salir al escenario, decir algo preparado, dejar que pase el espectáculo, llenar los estadios, enseñar los músculos de la doctrina, bajarnos del escenario, salir a la calle… y ser todo mentira. Alejémonos de lo que nos aleja de lo real, de toda aquella parafernalia que esconde la verdad de las cosas. Es muy atractiva, es cierto, incluso algunos creen que es motivo de llamada vocacional. La fe es de la calle, del dolor y del sufrimiento verdadero, del sacrificio verdadero y la ofrenda auténtica: la de la vida. Sin reservas, sin interpretaciones, sin teatro.

jueves, 15 de mayo de 2008

La Otra

Creo que ha sido la mejor elección de nombre para un canal de televisión. De esta manera, La Otra, es como se denomina el segundo canal de Telemadrid. La televisión es la otra educadora, la otra referencia de autoridad, la otra cosa que entretiene, la otra distracción, la otra alternativa a un paseo, la otra compañera que llena el silencio… El problema es cuando no hay otra y se convierte en única, en la que acalla mis criterios a la hora de decidir. ‘lo ha dicho la tele’. En las ocasiones en que se convierte en refuerzo positivo: ‘si no te portas bien no habrá televisión’. En la que marca nuestros criterios de planificación del tiempo: ‘no puedo salir ya que hay fútbol en la televisión’. La que suple una relación afectiva: ‘quédate en la tele que ahora vuelvo’. En el tema de conversación en una cena de amigos. ‘Yo todos los miércoles veo el internado, por cierto que el final del otro día me dejo con unos sentimientos encontrados…’. La Otra deja de ser ‘segundona’ y pasa a ser la Única.
No se si es un apunte esperado en esta ventana. La televisión siempre me ha interesado como elemento de crítica, como medio de comunicación que forma (de-forma) con los mensajes que utiliza a los que pasivamente nos sentamos frente a ella. Alguna vez más volveré sobre este tema. El dibujo es de la prensa de (El País digital) hoy mismo y no necesita más comentario.

lunes, 12 de mayo de 2008

Un locura

La otra noche me invitaron a una oración. Nos teníamos que desplazar a otra ciudad. Los compromisos adquiridos con anterioridad nos retrasaron en la salida. Íbamos a llegar tarde. Éramos tres. Yo no conocía a uno de los que venían. No importó mucho, corriendo cogimos el coche y nos pusimos en marcha después de saludarnos. Cuarenta y cinco minutos de camino hacía el lugar de encuentro. Llovía. No sé podía ir más rápido, hay que ser prudentes. Llegamos tarde, un poco más de media hora tarde. La puerta estaba cerrada. Había un folio con un teléfono apuntado: 624… No sabíamos si llamar o no. Llamamos pensando que seguro que había empezado tarde. Salió un joven a abrir la puerta. Nos saludó muy amablemente, ni un reproche. ‘Gracias por venir’. Nos esperaba otro a la entrada de la capilla para darnos una vela y poder incorporarnos a la oración. Estaba próxima la fiesta de Pentecostés, y la oración ecuménica de la espiritualidad de Taizé, giraba entorno a la unidad. Nos sentamos y dejamos pasar el tiempo. De cinco partes que habían programado iban por la mitad de la tercera. Fue muy fácil ponerse en presencia del Señor. Todavía tuvimos el regalo de treinta y cinco minutos de encuentro con el Señor en la comunidad que estaba orando. Terminó, nos invitaron a un té y unas pastas, no nos quedamos teníamos que regresar y nos quedaban cuarenta y cinco minutos de camino, a las otras dos personas que viajaron conmigo media hora más. Eran fiestas en el pueblo cuando regresamos, se notaba en el ambiente. Seguía lloviendo.
Al regresar uno de los que viajamos dijo que quizá había sido una locura. ¿Locura? Quizá pero seguimos al más loco, como dice la frase de una camiseta que tengo. No fue una locura. Fue una gozada. ¿Hay gozo en la locura? Quizá solo se goce en la locura. Dejarse llevar por el corazón, romper tópicos, salirse de los carriles de la sociedad, ver más allá de la realidad material, ‘perder’… Descubrí que lo importante es lo que verdaderamente tenemos en común: Cristo. Él nos puso en camino. Él nos convocó. Él era lo que me unía al que conocí en ese momento y que me acompañó. Los tres lo teníamos en común. Descubrí que la puerta de nuestras casas debe estar abierta para los ‘de Cristo’ a cualquier hora, que hay que abrir con amabilidad, que los que ‘son de Cristo’ no molestan. Fue una maravilla sentirme en mi casa, aunque era la primera vez que iba a ese convento, cuando descubrí un grupo de personas alrededor de la Cruz, aportando su luz, cantando, escuchando la Palabra, aportando su fe para que ilumine al otro… Descubrí que vivo en el error al valorar las cosas por el tiempo que duran o que se emplea en ellas, por la duración, por la cantidad. ¿Cuánto dura una sonrisa? La oración duró poco más de media hora. Estaba en un error, también en esto. La oración de esa noche comenzó el día de la invitación. El recuerdo de la hora de salida la mañana anterior, los cuarenta y cinco minutos de ir y los mismos de volver, la sonrisa al acogerme, el conocer a una persona que ha puesto a Cristo en el centro de su vida, las charlas durante el viaje, el pastel que compartieron conmigo… también formaron parte de la oración.
¡¡Bendita locura!! El pueblo estaba de fiesta. Yo me sentía protagonista de una gran Fiesta, de una maravillo Encuentro, el anfitrión había sido muy bueno conmigo, los otros invitados me llenaron de la presencia de Él. ¡¡Que dure esta locura!!

martes, 29 de abril de 2008

Subir al Sur


Suena extraño. Lo sé. Subimos al Norte. No es posible subir hacia abajo, porque el Sur está debajo, al fondo, por debajo de mis pies. El Sur es para escapar, por supuesto hacía arriba. En el Sur no se vislumbra el horizonte que está en el Norte. Los del Sur los que no nos representan, están más cerca de los verdaderos vecinos del Sur que de nosotros, además quieren escapar de allí. El Norte sólo se ve con la cabeza levantada, hacia el horizonte, hacia arriba. El Norte es el lugar donde las brújulas señalan, hacia donde caminar y mirar. El que no sabe muy bien donde va, que ha perdido el rumbo de su vida, al que se le nota que ha perdido un poco la cabeza se le dice que ‘ha perdido el norte’. Acceder al Norte, un lugar de privilegio, un lugar deseado, se hace siempre subiendo: escalando socialmente, subir en el escalafón de la empresa… son personas con la brújula bien programada y con el norte de su proyecto bien fijado. Norte y Sur son mucho más que la denominación de unos puntos cardinales. Son referencia sociológica, cultural, política y económica. En el Norte pocos, con cierto nivel de vida, cultura refinada, ‘democracias’ y un poder adquisitivo consolidado y estable. En el Sur están los países en vías de desarrollo (¿qué es desarrollo?), son muchos y tienen necesidades básicas sin cubrir, culturas cargadas de excentricidades para visitas turísticas, no tienen poder adquisitivo suficiente para acceder a derechos básicos como la educación o la sanidad.

Recuerdo cuando era niño en la catequesis, cuando aprendí el catecismo, que se nos decía que tenemos que aspirar a subir al cielo, es decir a ser ‘buenines’. Este término no se usaba entonces pero ahora explica muy bien lo que se nos pedía. Eran los malos, los que se portaban mal y los que no iban a misa los domingos los que bajaban a los infiernos. En nuestro Credo aún se utilizan estas referencias espaciales a los puntos cardinales como lugares de bondad o maldad. Subir supone encontrarse con Dios y bajar con el mal. Subir es la posibilidad de salvación, es el cielo, es la presencia de Dios. Bajar es el pecado, es perder cualquier posibilidad de encontrarse con Dios. Quizá todo esto venga influenciado por la iconografía de la Ascensión. Cuando alguien hace algo que le coloca fuera de la normalidad, del mantenimiento del status que se le supone se dice de él: ‘que bajo ha caído’. Bajar y caer, pecado y mal… el Sur, lo de debajo de nuestro mundo, el infierno.

Mi propuesta es subir al Sur para encontrar al que cambia nuestro corazón. Es la propuesta de un grupo de amigos para sensibilizar sobre su compromiso de voluntariado internacional. Es un verso de una canción de Brotes de Olivo, un grupo de música religiosa del sur de España. Subir al Sur, aunque parezca un imposible, es emprender un camino que casi asegura el encuentro con Dios. Él ha optado por el Sur, ha hecho de los habitantes del Sur sus hijos predilectos: ellos nos precederán en el Reino de los cielos, de ellos es el Reino de los cielos, ellos heredarán la tierra, con ellos se sentaba a la mesa, a ellos se dirigía para tocarlos y sanarlos… Subir porque es el verbo empleado para denominar la posibilidad de encontrarnos con Dios, Sur porque es el lugar escogido por Dios para amar más.
Quiero subir al Sur cada día y bajar al Norte. Acercarme a los escondrijos del Norte de la imagen y los callejones llenos de corazones rotos por el frío viento que las grandes calles. En el Norte siempre hace frío. Corazones que son latidos del Sur en al esquina de mi barrio. Subir al Sur cada vez más hundido por las necesidades del Norte, Sur lejano que mira a nuestro Norte con el cuello estirado para salir deprisa arriesgando la vida cogiendo un cayuco mal terminado. Subir al Sur de otra cultura y otros hermanos que reciben con los brazos abiertos por sus cruces de cada día. Sé que sólo el Señor puede cambiar mi corazón, sé que sólo subiendo (andando, creciendo, buscando, mirando, sintiendo, tocando, viviendo…) podré encontrarme con Él. Sé que su lugar es el Sur, que sus hijos predilectos, a los que más ama están ahí, sentados a la puerta de una casa de zinc esperando que llegue el agua corriente para calentar el arroz o lavarse la cara o en los pupitres gastados de una pequeña escuela en el suburbio de esa mundo, que también es nuestro, y que llamamos, a veces con desprecio, el Sur.

martes, 22 de abril de 2008

Reconciliación

Hay ocasiones en que te reconcilias con los tuyos por alguna circunstancia o acontecimiento. Es una suerte porque también puede suceder lo contrario y entonces se sufre. El sentido de pertenencia a una familia no se pierde pero hay momentos en los que se acumulan tantas cosas que no compartes, que parece que estás fuera. La distancia, las ausencias, la falta de sintonía con las decisiones que se toman, las propuestas de los cabezas de familia y que están lejos de tu manera de pensar son circunstancias, que sin saber cómo y porqué, te alejan de lo que es tu familia y tu gente.
El último viaje del Papa Benedicto XVI a EEUU me ha reconciliado un poco con esta familia grande que es la Iglesia a la que pertenezco. Me ha llenado de alegría la valentía y la honradez con la que ha tratado el tema de la pederastia y de los abusos sexuales que algunos de los clérigos norteamericanos han cometido en los años anteriores. Creo que la manera de afrontar la cuestión desde el principio ha sido un testimonio. Ha hablado sin tapujos, reconociendo la culpa y el daño que se ha realizado, colocándose el primero en la petición de perdón y por lo tanto, con todas las distancias necesarias, asumiendo parte de la responsabilidad, llamando la atención a los obispos, con la delicadeza hacia las víctimas y pidiendo por ellas. Todo esto ha ayudado a presentar con naturalidad ante el mundo esa cara de la Iglesia de la que habla el Vaticano II, es la cara de pecadora que es real. En nuestra Iglesia no es muy habitual este método. La visita de Benedicto XVI me ha hecho descubrir que se puede y debe usar el reconocimiento de culpa, que podemos y debemos pedir perdón, que hay cosas que hacemos mal, que solo desde el reconocimiento se pueden cambiar, que los importantes son los que sufren, que hay que dar la cara y reconocer los errores. Estaba pensando en el encuentro, programado y organizado en Madrid, sobre la Familia. Ni una palabra sobre los procesos de nulidad matrimonial que se realizan en la Iglesia y la parcialidad (aparentemente) que impera en la resolución de los mismos, ni una palabra sobre la propuesta de ‘aguantar’ que durante años se ha propuesto a mujeres en matrimonios rotos por la violencia, el engaño, la violación… Quizá el reconocimiento de errores hubiera sido la mejor manera para consolidar la propuesta de la familia como célula vital de una sociedad diferente.
Creo que el Obispo de Roma ha abierto una puerta importante para recorrer un camino nuevo. Ahora queda seguir caminando por él y continuar con una palabra, por ejemplo, para la mujer todavía apartada del ministerio ordenado en un mundo donde ya no debe haber distinción con el hombre. También merecen una palabra los países del tercer mundo donde la Iglesia ha llegado con un esquema occidental de vida que ha cambiado su cultura y sus costumbres. Palabras de reconocimiento de errores en la utilización del nombre de Dios en guerras, en apoyos y en silencios respecto a procesos políticos o en regímenes totalitarios.
Estoy convencido que este es el camino de la nueva evangelización, de una manera nueva de anunciar la Buena Noticia. Esta sencillez y humildad nos ayudará entender más y mejor la Palabra de Dios. Un sacerdote me decía que no debería estar hablando de eso permanentemente en su visita, que mejor estar callado. Creo que no. El testimonio de Benedicto XVI lo ha hecho humano y sólo desde la humanidad, en todas sus dimensiones y facetas, podremos anunciar al Encarnado.

viernes, 18 de abril de 2008

Los cambios

Estamos viviendo en las comunidades una temporada de cambios. Unos quieren cambiar y no cambian, unos no quieren cambiar y cambian, otros cambian siempre, algunos nunca. Oyes a uno y dicen que los cambios son malos, que lo único que hacen es desorganizar las cosas. Hay hermanos que piensan que se debería cambiar por decreto: tendría que estar estipulado en nuestros Estatutos el máximo de años que un religioso debe permanecer en una comunidad. Todos estamos de acuerdo en que es necesario cambiar personalmente. A esto le hemos puesto varios nombres: conversión, transformación personal…
Me ha surgido una pregunta estos días en que estoy ‘esperando destino’: ¿Ayuda a la necesidad del cambio personal el cambio de lugar o de comunidad? Yo no tengo mucha experiencia en ello pero me inclinaría por decir que si. Cambiar de comunidad, de trabajo, de hermanos aparentemente ayuda a desligarse (pensemos en el peor sentido de la palabra, o el más fuerte que conduce casi a ser identificado con la perdida de libertad) de alguna cosa a la cual, muchas veces sin darte cuenta te estás atando. Algo o alguien se te han pegado a tu vida, a tu proyecto y casi sin darte cuenta no te está dejando ser tú mismo o desarrollar todas tus potencialidades. El cambio de lugar o tarea, la necesidad que produce dicho cambio de buscar encuentros nuevos con otros hermanos de comunidad hace que puedas reconoces tu atadura, es decir, aquello que se te había pegado y no te habías dado cuenta. El identificarla es la mejor manera de iniciar un cambio, una conversión, una transformación personal.
Sobre los cambios no hay recetas. También yo soy un convencido del diagrama de flujo para la resolución de problemas:



miércoles, 16 de abril de 2008

Soledad


Sentirse solo es algo tremendo. Yo pido muchas veces por los que están solos. Los que hemos sido educados a vivir con otros no estamos preparados para la soledad. La soledad me asusta. Creo que tengo miedo a encontrarme conmigo mismo. Me produce ansiedad no conocerme o descubrirme como alguien no deseable. Soledad es mirar alrededor y no ver a nadie más que a ti mismo. Miras y miras y no te conoces.
La soledad tiene también una parte positiva. No tienes que fingir. Nadie te pregunta ‘¿cómo estás?’ y por lo tanto no tienes que responder con el consabido topicazo de ‘bien’. Quizá tu mismo yo te haga la pregunta pero el topicazo no funciona. En la soledad no hay fingimientos, caretas o falsas sonrisas.
Tenía un amigo en mi pueblo que vivía en una de las casas más solariegas del mismo. Siempre lo vi como un anciano. Ya murió. Muchas veces en el pronto atardecer del invierno se retiraba a su casa y siempre decía la misma frase. ‘me voy a casa que me espera Soledad’. Siendo niño pensé que su mujer se llamaba Soledad. Más adelante descubrí que era soltero. Muchas veces he pensado si de verdad deseaba encontrase con su Soledad.
Yo no deseo encontrarme con la mía. Hace tanto tiempo que no la he visitado que me asusta un poco el gran número de preguntas que tendrá almacenadas. Actualmente no sé si sería capaz de responder a todas. Soledad está ahí esperando siempre. Yo busco maneras de no encontrarme con ella: trabajo, ocupaciones, ruido, móvil, citas, radio, música, viajes… pero ella sigue sentada al píe de la cama cada noche. Solo el cansancio acumulado del día hace más llevadero el encuentro con ella al hacerme caer antes en el sueño, pero no desfallece ni se cansa de esperar. Un día te encuentras con ella y descubres que la Soledad es tu yo, eres tú mismo ante el espejo de la vida. No te reconoces, quieres mirar para otro lado pero no hay nadie. Ves una radio y la quieres conectar para que no se escuchen las preguntas. Pero decides no hacerlo. En ese mismo momento escuchas la primera pregunta: ¿Tú quieres eres de verdad?

martes, 15 de abril de 2008

Cartas al Niño Jesús

Una amiga me ha mandado un power point de esos que se van mandando de aquí para allá. Creo que ya lo había recibido hace tiempo. Tengo un hermano que me manda cinco o seis cada día. He viajado a Egipto varias veces con ellos y he pasado por Capadocia varias veces. Muchas veces no me da tiempo de ver las fotos, casi nunca escucho la música de los mismos en su totalidad. Está muy bien compartir todas estas cosas pero también hay que comprender que no se pueden ver todos. Los buzones de correo se llenan de esas cosas. Ya me estoy alejando del tema en cuestión. Mi amiga se va creer que es una regañina a ella. Al contrario. Me ha encantado poder ver con tranquilidad el que me ha hecho llegar. Eran pequeños trozos de cartas al niño Jesús de alumnos de un colegio italiano. La mayoría eran muy personales agradeciendo incluso las novias que Dios les había puesto en su vida. Gracias por enviarlo. Me gustaría poder colgarlo aquí pero no sé muy como se hace.
Quiero compartir con vosotros dos pequeños trozos de esas cartas que el power presentaba. ‘Querido Niño Jesús: a veces pienso en ti aunque no esté rezando’ (Ricardo). Maravilloso. Esa es la clave. La presencia de Jesucristo, la fe no es algo que afecta solo a la capilla. Él debe estar presente cada segundo de nuestra vida. Es un salto cualitativo a la hora de vivir nuestra fe. No reduzcamos a Jesucristo a la capilla, a los sacramentos, a la liturgia, al incienso. Pensar, sentir, gozar, ver, apreciar… a Jesús en la calle, en la comunidad, en los vecinos, en los pobres, en los ricos, en el trabajo, en el viaje… Un proyecto de vida por, con y en Cristo.
La segunda de las cartas que quiero reproducir era de Nora: ‘Querido Niño Jesús: ya no he vuelto a sentirme sola desde que descubrí que existes’. Sin comentarios.

domingo, 13 de abril de 2008

La caridad sin verdad, simplemente es falsa

He estado releyendo un pequeño folleto sobre el desarrollo afectivo sexual y la manera de enfocar esta dimensión de la persona en el acompañamiento vocacional. ¡Increíble! Vaya frase que me ha salido de un tirón. No sé si es el mejor resumen del folleto pero queda de miedo. Volviendo a lo serio quiero decir que es una dimensión de la persona muy importante, quizá la más importante, y por lo tanto hay que conocerse bien a uno mismo para poder tomar una decisión que afecta al proyecto de vida como es la vocacional.

No quería escribir sobre esto. Solamente quería copiar una frase que me ha encantado y que no puedo dejar de pensar en ella desde hace unos días. ‘La caridad sin verdad, simplemente es falsa’. Cuando la leí me quedé frío. Empecé a hacerme preguntas. ¿Qué es verdad? ¿Qué es caridad? ¿Qué caridad estoy haciendo? ¿Cuánta verdad hay en ella? Mi caridad ¿es verdad o autojustificación? ¿Me estoy engañando con mi caridad? ¿Afecta en algo a mis verdades la caridad que práctico? ¿Qué autenticidad tiene mi caridad? ¿Soy austero en mi caridad? ¿Es la austeridad de vida parte de la verdad de mi caridad? ¿La caridad que práctico es amor o limosna de calderilla? ¿La verdad de mi vida me lleva a ser caritativo?.... Así llevo cinco o seis días. Un pequeño purgatorio.



Mi caridad: limosnas, proyectos solidarios, campos de trabajo, generosidades con limites, escuchar a alguien que me cae bien…
Mi verdad: ¿?

viernes, 11 de abril de 2008

Pesado

La rueda de molino es muy pesada. Yo tengo fama de pesado. La rueda de molino destroza todo aquello que cae en el círculo que va dibujando la pesada piedra. Yo más o menos hago lo mismo, por lo menos esa es mi sensación. La rueda de molino es movida por el agua o por el viento y no para, sigue y sigue. Eso me gustaría a mí, seguir y seguir.
Hay una frase que me impulsó a poner este título a la ventana. ‘No comulgar con ruedas de molino’. No sé muy bien lo que significa pero creo que es porque las ruedas de molino no pueden cambiar de dirección, siempre en la misma y siempre dependiendo del elemento de la naturaleza que las mueva. Yo no quiero ser así. Me gustaría ser libre, poder manifestar aquello que pienso, que siento, que me quema en el interior sin depender de la fuerza del viento o de la corriente de agua en la que esté navegando. Esta es mi declaración de intenciones. Vengo de una ventana donde me he sentido así y quiero que esta nueva que comienzo sea igual de libre y de sincera.
Lo único que siento es ser un pesado, la verdad es que me va a resultar muy difícil cambiar. Tengo una amiga que me dice que escribo apuntes demasiado largos, intentaré ser más corto y resumir aquello que quiero decir. La parte de destrozar y hacer harina de todo lo que pille espero poder limarlo también. No quiero destrozar nada, solo acompañar o compartir. De la rueda me quedo con la constancia en el girar y girar, para mi en el escribir y escribir, seguir y seguir.