lunes, 23 de junio de 2014

Cambiemos la mirada



Ver la viga en ojo ajeno. 

1. No condenemos. Cuidado con pensar mal, con los prejuicios, con los falsos testimonios, con las murmuraciones, con los juicios ante las apariencias. 
2. Miremos nuestro corazón y utilicemos un juicio de misericordia, la misma para los otros. 
3. Cambiemos de mirada. Miremos con bondad, con ternura, con empatía, con perdón al hermano, construiremos convivencia y fraternidad. Él nos ha enseñado así. 
4. Dejémosle a Él la condena, nos sorprenderá con misericordia, primero para mi, luego para todos. 

viernes, 20 de junio de 2014

Cambios


En tiempos de crisis pocas mudanzas, eso parece que decía la Santa Carmelita, Teresa de Jesús. No es mala postura, una sabia propuesta de la Doctora de la Iglesia. La verdad es que en tiempo de crisis, de tormentas, de oscuridad… moverse puede hacer inmenso todo aquello que supone el cambio y el movimiento.
Estamos en tiempos de crisis y de cambio. ¿Qué es lo primero? ¿Hacemos caso a la Santa a los signos de los tiempos? ¿Qué es la tranquilidad para superarla, o el cambio para que se mueva algo y cambie? ¿El huevo o la gallina?... Yo no tengo dudas. Hay que cambiar. Hay que moverse. Debemos salir a la calle, romper nuestras ataduras de una vez, hay que dejar todo y decir ‘aquí estoy haz de mi lo que quieras’. Recemos y recemos el Padre nuestro, ‘hágase tu voluntad’… no puede ser tanta quietud. No es quietud, es poltrona. No es edad es comodidad. No es imposible es sin ganas. No es ser imprescindible es 'yoyismo'.
La crisis no es exterior, no es de fuera… La crisis es de instalación, de estructura, de apegos, de falta de disponibilidad. ¡¡Me río yo de aquellos maestros que hablaban y escribían de disponibilidad!! ¿Dónde están ahora? ¿Por qué no salen ahora a explicarlo?
Nos estamos perdiendo muchas muchas cosas…, momentos, experiencias, novedades, propuestas… que no volverán, que nos harían envejecer creciendo y no como lo estamos haciendo ahora, envejecer menguando.
Creo que la crisis es de falta de conversión, para salir a las plazas, para salir a las periferias, para vivir con austeridad, para vivir en la intemperie de la vida, para vivir con lo justo… Este desaprender, este desarraigo de lo que no es propio nuestro, será el principio de algo nuevo. Todo lo propuesto, lo intentado, lo vivido, lo deseado, lo programado, lo planificado… debe partir de un ponernos a disposición del Señor y de la voluntad de Dios, de lo que los nuevos tiempos y las nuevas estructuras de organización nos piden. Eso se expresa solo de una manera: Señor, haz de mi lo que quieras... ponerse a disposición de la comunidad, es decir, del Superior... El que no quiera, que siga sirviendo a ese otro señor al que sigue, pero en otro lugar. 
Estamos dejando pasar una ocasión de oro… no tenemos tiempo que perder…

‘Sal de tu tierra…haré de ti una gran familia’ 

domingo, 8 de junio de 2014

Tres frases, tres ideas...


1) "lo que es de Deu a la llum se veu"

Esta frase me la ha mandado una amiga. Es sabiduría de su abuela. Está muy relacionada con un versículo del Evangelio… pero hay mucho más. En esta sabiduría popular encontramos muchas propuestas para la vida cotidiana.
En esta frase parece que el tiempo tiene algo que decir. Será la perseverancia, la permanencia, la constancia lo que hará que se manifieste si es de Dios lo que vivimos y hacemos o solamente lo que estamos acostumbrados a vivir muchas veces en esta tierra: fuego de artificio. Es complicado mantener un proyecto de Dios, recibimos muchas propuestas para bajarnos de él… Se verá, se notará, será iluminador… No podemos guardar para nosotros lo que es de Dios, debemos sacarlo a la luz y será ese efecto de la luz la que señalará la presencia de Dios.

2) El mal, el poder del mal.

Se publicó un artículo en el diario El País sobre un sacerdote mejicano perseguido y condenado por pederasta, expulsado de la Iglesia. El artículo no deja indiferentes. Es un escándalo tremendo, es algo que debemos parar en la Iglesia. Solo se pude parar con luz y justicia. Luz para no esconder, justicia para las víctimas y los culpables. Una justicia que ayude a los que sufren y persiga a los que hacen sufrir, que ponga los medios para que no vuelva a ocurrir y que el que ha sufrido pueda recuperar la mayor parte de su vida, aunque ya nunca sea igual.
En el artículo se dice una frase que me parece estupenda y que comparto. Creo que es algo que sitúa en su lugar todo este problema que tiene la sociedad y por lo tanto también la Iglesia que tanto quiero: “Somos muy puritanos y creemos que los padres son santos y buenos. Y no es cierto. Son seres humanos y también hay enfermos como este”, agrega Gunnar, una de las víctimas.
A veces exigimos a los que nos rodean que nos traten con cierta ‘adoración’, cuidado con esto… no somos ni dioses, ni ‘diosecillos’, ni ‘santones’… somos hombres pecadores y en esta dimensión debemos movernos en las relaciones con los otros: con deseos de conversión y con la humildad del pequeño y servidor.

3) El mayor superpoder la humildad.

De una entrevista al tenista  Novak Djokovic


P. ¿Qué superhéroe querría ser para ganar la final?
R. Me gustan los superpoderes, pero creo que el superpoder más grande que un ser humano puede tener es el de la humildad. Yo elegiría ser un superhéroe que ame a todo el mundo, con la capacidad de no tener miedo y de compartir su energía positiva con todo el planeta.
Sin comentarios.


Tres ideas: luz, humanidad, humildad

jueves, 5 de junio de 2014

Esas cosas que pasan…



… y no te das cuenta pero son maravillosas son las que van dando sabor a la vida. Cosas únicas e irrepetibles como tú y como yo, acontecimientos o momentos que dejan huella y que te hacen descubrir que aquello ‘del regalo de la vida’ adquiere toda su profundidad. Algunas han pasado hace poco, sin especificar mucho voy a detenerme en alguna de ellas, vosotros si queréis y conocéis les ponéis nombres.

Una visita programada pero que se va llenando de frescura, de la improvisación que da el sentir y vivir desde el corazón. Una risa, un aguante increíble ante una agenda rebosada, unas palabras maravillosas, una invitación, unas risas y sobre todo la naturalidad de lo sencillo desde el respeto y el trato de autoridad. Una Iglesia así no sé si mueve montañas como la fe pero si que mueve corazones, empuja proyectos y renueva compromisos.

Fuera de horario y todos, por lo menos lo parece, están aquí. Juegos, partidos, sonrisas, lloros, celebraciones, amigos, enfados, unos ganan y otros pierden… El colegio como algo más que un horario y unas asignaturas. El patio como lugar de crecer juntos, de competir sanamente y con los que son amigos. La puerta abierta para animar, sentarse, para charlar, para reír las celebraciones de goles que merecen una liga… y sobre todo para jugar.

La música da sosiego a los corazones agitados. Sentarse y participar con un aplauso, con un silencio, con una petición, con la escucha activa…toda una velada de amistad y familia, de los que comparten la importante de lo que
 son y hacen. La mirada a Jesús como lugar de salvación, vida eterna y felicidad. Nada sin ti, nada. La colaboración entre todos, la solidaridad, la generosidad bien entendida y la gratuidad del trabajo bien hecho pensando en el otro. Símbolos profundos, Palabra que abrasa, comentarios sentidos y repletos de hondura, armonías delicadas para corazones necesitados de caricia.

Asumir la responsabilidad con crudeza Salir de escondites recónditos donde se mantiene la mirada de la realidad sin que la misma nos afecte. Llorar con los que lloran y reír con los que ríen. Ponerse en manos de Dios y buscar lo más evangélico posible como referencia de discernimiento, de valoración, de trato, de propuesta. Deseos que se hacen realidad y cambios que producen el vértigo de lo nuevo. Estar ahí en medio de la tormenta donde todos te miran para que seas tú quien proponga, diga y haga… y solo tienes la seguridad de saber que pronto saldrá el arco iris de la sonrisa, la necesidad, la urgencia o la ocurrencia de un alumno… Sentirse parte de un proyecto compartido y posible.

Encuentro con la Palabra y la Mesa, con la experiencia personal de creyentes firmes y de conversión permanente, incienso y liturgia que hay que aprender cada día aunque sea la oficial, unidad sentida y diversidad respetada, deseada y manifestada. Con Él en el centro nada nos fallará, nada nos faltará. Sosiego de corazón y de vida, hora y media de calma en las prisas del hacer, remanso de paz para el ser. Agradecimiento profundo a quien invita, insiste y espera la respuesta… 

Y entre tanto miles de pequeñas estrellas con nombres propios que sonríen, que acompañan la vida cotidiana, el día a día… Pequeños destellos de la presencia de Dios que no tiene ojos, ni manos, ni pies…Pero si tiene la garganta rota por la alegría cantada, disfrutada y compartida de la fiesta. Las manos que acarician en silencio una tristeza para que se transforme en momento en la luz que no se hallaba. Tiempo alrededor de un proyecto sin saber de dónde ha salido y deseando que llegue al mejor puerto para compartir el viaje. Oídos para escuchar el susurro de una llamada que quiere agradecer y compartir contigo la noticia de cambio, de una decisión. Ojos que son capaces de emocionarse al asumir una responsabilidad o proponer, al leer un correo repleto de bondad, de sentimientos y de futuro. Corazón que se mueve y agita por la experiencia en medio de los últimos y que al ser compartida se convierte en motor de cambio, de sentir y de vida.