domingo, 28 de septiembre de 2008

Varios

Ha pasado un mes y casi no he escrito nada. El tiempo es algo increíble. Sobre el tiempo ha escrito un hermano en su blog al que os invito a participar. Ha pasado, ¿es que acaso el tiempo puede hacer otra cosa que no sea pasar? El mes ha estado cargado de muchas sensaciones nuevas y experiencias inolvidables. ¿Buenas o malas? Dejémoslo en inolvidables. Los calificativos morales no me gustan mucho. ¿Es bueno o malo que descubras que eres un problema para que algo funcione? Es bueno para que eso siga funcionando y es malo porque te das cuenta que has estado j….. a alguien sin darte cuenta. El tiempo pasa, las experiencias curten, lo que vives en ese tiempo es algo que deja huella siempre. Ahí estamos, con las pilas del realismo a tope. ¿La utopía? Espero que regrese… como le turrón por Navidad.

Durante este mes he recuperado alguna actividad diaria que me llena. Una de ellas es acudir a distintas ventanas de Internet. Algunas de ellas han estado cerradas durante el verano ya que están muy relacionadas con el mundo de la educación. Sobre esto de la educación estoy asimilando cosas y todavía no tengo demasiada luz pero os va a caer la mundial cuando empiecen a dejar poso. Una de esa ventanas trata sobre el mundo clásico y también sobre la realidad de cada día. Uno de estos días de septiembre en la ventana se pudo ver una maravillosa aportación sobre la Torre del Agua de Expo-08 de Zaragoza y sobre la vida de las personas. La podéis leer bajo el título AQUAE TURRIS en la ventana de una amiga. Es maravilloso descubrir que todavía hay alguien en este j……. mundo que se plantea otras cosas diferentes a un papel de diferentes colores y con números que sirve para adquirir cosas que llenan el armario y luego se llevan a un ropero.

Una tercera cosa de este mes de septiembre, que ha pasado volando, ha sido poder pertenecer a una comunidad virtual. No puedo con la mía que es real y me apunto a una virtual. No me conozco. Es una comunidad en internet. Un grupo de jóvenes JuCar de Madrid la han creado, se pertenece a ella por invitación. Los comentarios son abiertos y puedes recibir mensajes de todos los miembros, colgar fotos… No puedo poner enlace ya que hay que entrar con clave, pero si os dejo el enlace con una página JuCar maravillosa y en la que muchos de esa comunidad virtual participamos. En esa comunidad he descubierto un texto que un joven ha escrito para describir su perfil. Me apropio de el para completar mi apunte de este final del j……. septiembre y lo hago para sentirme bien, para estar reconciliado en mi tarea de acompañar o coordinar grupos de jóvenes cristianos buscadores de Dios. Ahí va el texto:

Porque Jesús es el camino que he decidido andar, el sendero que mi mente ha aceptado como justo y sabio, que mi corazón ha sentido como auténtico.
Porque en mi búsqueda de la verdad hay pocas cosas que haya sentido como ciertas y entre ellas se halla DIOS. Aunque mi mente no Le comprenda, aunque mi corazón le traicione en ocasiones, yo sé que Él habita en mi, y lo sé porque lo siento.
Porque en la vida no estamos solos y no podemos fingir que lo estamos, porque necesitamos algo más grande que nos ayude y no podemos pretender ser capaces de hacerlo todo nosotros solos; porque en la vida hay algo más grande que yo y que tú.
Por todo eso debería creer en Dios.
Pero simplemente creo en Él porque le AMO.


¿Se necesitan más pruebas para la existencia de Dios?

Quizá por este texto no he titulado el apunte j…….

martes, 9 de septiembre de 2008

Un problema

Hasta que no llega el momento, el planteamiento crudo de la realidad que no tiene marcha atrás ni paréntesis posible para respirar, no se sabe de verdad el alcance del problema. Muchas son las advertencias, los comentarios, las situaciones que te anuncian que un día llegará el momento en que haya que tomar una determinación, una solución, una respuesta. Todos lo ven y escuchas muchas veces sus advertencias y comentarios, ‘hay que hacer algo’, ‘cualquier día le pasa algo y no sabremos que hacer’, ‘se está haciendo mayor y no puede seguir con tanta responsabilidad’, ‘han sido muchos años solo haciendo lo mismo y nadie sabe nada de todo esto’… te vas, lo dejas, hay demasiada distancia entre un sitio y otro, empiezas a descubrir que aquello que has oído tantas veces, ‘ojos que no ven corazón que no siente’, adquiere una relevancia en la toma de decisiones que es dañina para llegar a una solución. Te llegas a autoengañar, ‘no está tan mal’, ‘tiene mucha gente que le ayuda’, ‘es cosa de los de allí, que se apañen’’aguantará’,…
Pasa el tiempo, un año y otro año… cinco, seis… no ha pasado nada. Te sigues autoengañando, ‘ahora es problema de otro’, ‘ya lo decía yo que tenían que hacer algo los que viven allí’, ‘han conseguido que llegue este momento sin encontrar una solución’… Mentira y gorda. Es una mentira a la que hay que acercarle el farol, como dice una canción, para descubrir que es una m... la falta de autoridad que ha conducido a la nula toma de decisiones para resolver el problema planteado.
Más de cuarenta años para llegar a esto. Seis años pensando en como hacerlo y sin tomar una maldita solución, una maldita determinación. Soy culpable de haber generado enquistamiento del problema. ¿Qué ha pasado? Miro para atrás y descubro que he tenido miedo de enfrentar con seriedad el problema, que no me he creído que tenía toda la autoridad para plantear una solución, que he partido de una maldita desconfianza a los que tienen que ir adquiriendo responsabilidades, que las cosas no las arregla el tiempo (como hacía un casi eterno dictador en España, cambiar los papeles de las determinaciones y asuntos a resolver de una carpeta a otra, es decir, de la que ponía asuntos pendientes a la que ponía asuntos que el tiempo ha resuelto). ¡¡Que fracaso más grande!!. Ahora es otro el que tiene que tragar la m…. que ha quedado al descubierto, no por acercar el farol como dice la canción, sino la realidad inapelable del planteamiento definitivo del problema.
Hay una cara o dimensión de todo esto que se me ha escapado durante todos estos años y que no puede seguir escapándose más del análisis del problema. Aquello no es ajeno a lo mío. Aquello es mío, de mi familia, de mi gente, de mi proyecto. Parece muy posesivo el planteamiento, quizá, pero es determinante a la hora de implicarme, ahora sí, en la posible solución del problema. La implicación comienza con la disponibilidad, con la intransigencia ante posibles parches que anuncien problemas parecidos a este en el futuro, exigencia personal de hacer un proyecto sobre la situación y su futuro.
Esto, para algunos de vosotros os sonará a chino, lo siento pero es un desahogo. Pero no es lo peor de todo lo que ha pasado en este problema. Lo peor la soledad del qué se fue y cómo se fue, para lo cual teníamos la solución y tampoco me atreví a plantear con radicalidad: comunidad. Lo peor la ausencia irremplazable, para lo cual nos queda la fe.

lunes, 8 de septiembre de 2008

Lágrimas


Para mi participar en una procesión supone más una carga que una devoción. ¡¡Que no se asuste nadie!! No quiero proponer ningún tipo de repulsa hacia esa manifestación de la religiosidad popular. Me parece bien que se realicen y que participen en ellas los que quieran. Podríamos hablar mucho qué significa participar en este tipo de manifestaciones de fe. Pero será en otro momento.
Donde yo vivo estamos de fiesta y el primer acto importante de las mismas es una procesión con la imagen de la Virgen. Muchos de los habitantes, y algún que otro visitante, esperamos la imagen de la Virgen de Gracia que, traída a hombros por un grupo de devotos desde la ermita donde está todo el año, iniciará una procesión por el centro del pueblo hasta una de las iglesias del mismo. Es un momento emocionante, cargado de sensibilidad, aplausos, gritos, danzas, ruido, fotógrafos, incienso… Las personas en las aceras de la calle, miran, hablan, susurran… Los curas intentan entonar algún que otro himno a la Madre de Dios. Un montón de cosas que todas juntas hace que nadie sepa qué hacer, qué es todo eso… La falta de cultura religiosa, cada vez más frecuente entre todos nosotros, hace que aquello se convierta en algo inexplicable. Desde fuera se ve a una serie de hombres vestidos de manera extraña que reciben una imagen de algo importante… se preguntan ¿por qué tengo que guardar silencio? ¿dónde debo atender? Mi opinión: no se sabe estar, no se entiende lo que se está haciendo o viviendo, no se explica bien el sentido de todo eso, no se respeta el momento (los mismos curas estamos hablando y nos situamos como unos protagonistas de todo aquello sin serlo ya que es el pueblo y su devoción mariana quien debe ocupar el centro).
Frente a todo esto, que puede parecer negativo, este sábado pude descubrir algo que me impresionó. Los dos momentos están relacionados con la maternidad. Que contradicción más grande en una sociedad donde según los políticos es importante hablar, legislar, consensuar… leyes para abortar. Increíble. No entiendo nada.
Un mujer joven en estado avanzado de gestación no quitaba el ojo de la imagen de la Virgen y de sus ojos no dejaban de aflorar lágrimas. Pienso que eso es religiosidad popular. Expresión pública de los sentimientos profundos, de las verdades de raíz que todos tenemos y hacerlo ante la trascendencia. Pensé qué podría estar produciendo aquellas lágrimas, eran de alegría, eran de petición, eran de dolor o de gozo después de un largo esperar o eran de responsabilidad ante lo que se acercaba a su vida. No lo sé. No la conocía de nada. Me miró, la miré, cruzamos las miradas… siguió llorando, no sonrió, volvió su mirada a la imagen, seguían fluyendo las lágrimas. Más adelante vi otras de un hombre en silla de ruedas, de una anciana sentada la puerta de su casa.
La segunda de las experiencias fue el encuentro con una amiga que desea con locura tener un hijo. Lo intenta por todos los medios. Quiere, junto con su pareja, traer a este mundo una vida maravillosa que le haga sentirse verdadera y auténtica madre. Nada más verme me sonrió y me dijo: se lo he pedido a ella que sabe bien lo que es ser Madre. Esta amiga no es muy creyente, mejor dicho, no es creyente según los cánones a los que recurrimos para definir a un creyente. La procesión, el paseo de esa imagen de la Virgen hizo aflorar en ella los sentimientos más profundos y manifestarse.
Quizá por estas dos cosas vale la pena estar, participar y organizar estos momentos de religiosidad popular. Se me olvidaba, estaba el Sr. Obispo y numerosos miembros del clero de la ciudad, participaron las autoridades civiles con el alcalde a la cabeza, también la reina de fiestas, ¿y qué?