domingo, 29 de mayo de 2016

Defensa


Esta imagen es una pequeña reflexión sobre la Escuela Concertada. La realicé para poder enviar un twitter un día de movilización.
Sigo pensando lo mismo...
Hay familias que quieren compartir con nosotros y hacer suya la propuesta educativa que hacemos.
Tienen derecho a que la enseñanza obligatoria sea gratuita
Tienen derecho a elegir el centro educativo que deseen
No hacemos selección de las personas que vienen a formar parte de nuestra comunidad educativa
Queremos que nos auditen con rigor al recibir fondos públicos, con el mismo rigor que se hace con otras organizaciones: sindicatos, partidos políticos...

Varios compromisos adquiridos:

  • hacer del alumno verdadero protagonista de su aprendizaje, 
  • educar para el compromiso y la transformación de la sociedad, 
  • acompañar el crecimiento y desarrollo de la persona de manera integral (también de las dimensión espiritual), 
  • no hacer acepción de personas en nuestro centro, 
  • educar desde la singularidad de cada uno atendiendo la diversidad, 
  • la propuesta de un mundo diferente que hace Jesucristo es la referencia de nuestro ser y hacer, 
  • la innovación educativa y la formación permanente y actual son señas de nuestra identidad, integrarnos como institución y organización en medio del pueblo
  • ...

sábado, 28 de mayo de 2016

Nuestra tarea

Bodegón (c) Vicent Tena



Lucas 9, 11b-17
En aquel tiempo, Jesús se puso a hablar al gentío del reino de Dios y curó a los que lo necesitaban.
Caía la tarde, y los Doce se le acercaron a decirle: "Despide a la gente; que vayan a las aldeas y cortijos de alrededor a buscar alojamiento y comida, porque aquí estamos en descampado."
Él les contestó: "Dadles vosotros de comer."
Ellos replicaron: "No tenemos más que cinco panes y dos peces; a no ser que vayamos a comprar de comer para todo este gentío."
Porque eran unos cinco mil hombres.
Jesús dijo a sus discípulos: "Decidles que se echen en grupos de unos cincuenta."
Lo hicieron así, y todos se echaron.
Él, tomando los cinco panes y los dos peces, alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición sobre ellos, los partió y se los dio a los discípulos para que se los sirvieran a la gente. Comieron todos y se saciaron, y cogieron las sobras: doce cestos.


Al narrar la última Cena de Jesús con sus discípulos, las primeras generaciones cristianas recordaban el deseo expresado de manera solemne por su Maestro: «Haced esto en memoria mía». Así lo recogen el evangelista Lucas y Pablo, el evangelizador de los gentiles.
Desde su origen, la Cena del Señor ha sido celebrada por los cristianos para hacer memoria de Jesús, actualizar su presencia viva en medio de nosotros y alimentar nuestra fe en él, en su mensaje y en su vida entregada por nosotros hasta la muerte. Recordemos cuatro momentos significativos en la estructura actual de la misa. Los hemos de vivir desde dentro y en comunidad.

La escucha del Evangelio
Hacemos memoria de Jesús cuando escuchamos en los evangelios el relato de su vida y su mensaje. Los evangelios han sido escritos, precisamente, para guardar el recuerdo de Jesús alimentando así la fe y el seguimiento de sus discípulos.
Del relato evangélico no aprendemos doctrina sino, sobre todo, la manera de ser y de actuar de Jesús, que ha de inspirar y modelar nuestra vida. Por eso, lo hemos de escuchar en actitud de discípulos que quieren aprender a pensar, sentir, amar y vivir como él.

La memoria de la Cena
Hacemos memoria de la acción salvadora de Jesús escuchando con fe sus palabras: «Esto es mi cuerpo. Vedme en estos trozos de pan entregándome por vosotros hasta la muerte… Este es el cáliz de mi sangre. La he derramado para el perdón de vuestros pecados. Así me recordaréis siempre. Os he amado hasta el extremo».
En este momento confesamos nuestra fe en Jesucristo haciendo una síntesis del misterio de nuestra salvación: «Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. Ven, Señor Jesús». Nos sentimos salvados por Cristo, nuestro Señor.

La oración de Jesús
Antes de comulgar, pronunciamos la oración que nos enseñó Jesús. Primero, nos identificamos con los tres grandes deseos que llevaba en su corazón: el respeto absoluto a Dios, la venida de su reino de justicia y el cumplimiento de su voluntad de Padre. Luego, con sus cuatro peticiones al Padre: pan para todos, perdón y misericordia, superación de la tentación y liberación de todo mal.

La comunión con Jesús
Nos acercamos como pobres, con la mano tendida; tomamos el Pan de la vida; comulgamos haciendo un acto de fe; acogemos en silencio a Jesús en nuestro corazón y en nuestra vida: «Señor, quiero comulgar contigo, seguir tus pasos, vivir animado con tu espíritu y colaborar en tu proyecto de hacer un mundo más humano».

José Antonio Pagola


Llegará un día
en que nosotros,
tú y yo,
y ellos...
¡todos! seremos todo para todos;
y no habrá murallas,
ni dobles contabilidades,
ni tarjetas opacas,
ni cajas fuertes,
ni burocracia interminable...
pues no habrá que esconder nada
ni guardar ningún secreto,
ni defender propiedades privadas...
porque el mundo será la casa de todos,
y la luz brillará en todos,
y todos buscaremos el bien para todos,
y nos sentiremos felices
viviendo libres,
como hermanos e iguales...

Y las guerras,
las batallas,
las contiendas,
los combates
las pugnas,
las luchas,
las peleas,
las riñas,
las disputas
las oposiciones,
los concursos,
las competencias...
entre unos y otros,
entre el fuerte y el débil,
pasarán...
porque nos atraerá más
la unión y el apoyo,
el andar juntos,
el gustar los abrazos
que el ser lobos unos para otros...;
y no habrá vencedores ni vencidos,
ni pobres ni ricos,
ni sabios ni ignorantes,
ni ciudadanos ni extranjeros...
pues todos seremos tus hijos
y viviremos como hermanos.

Pero ahora, mientras tanto,
hay que hacer que llegue ese día,
practicando,
con fe y esperanza,
la utopía,
y dejando que el evangelio
haga germinar,
en nuestras entrañas,
y en el corazón de la sociedad,
el futuro que Tú nos prometes cada mañana...

 F. Ulibarri



Jesús une sagrario y pobres,  alimento y servicio, entrega y misión.



video

Vosotros – Cuerpo y Sangre de Cristo


Corpus Christi. ‘Dadles vosotros de comer’ Somos servidores. Es nuestra tarea. Es nuestra misión dar de comer, paliar las necesidades básicas de los hermanos que esperan, que tienen hambre. Salir a las calles y a las plazas, dar generosamente de lo nuestro, ponerlo al servicio de los otros para que no tengan hambre. Este dar y compartir será el Señor quien lo multiplique. No busquemos excusas, nada de escondernos ni pensar que otros lo van a solucionar. Sus manos… son las nuestras para transformar el mundo. Necesita nuestro corazón para que este mundo comience a latir de otra manera. Él es el verdadero alimento de lo que somos y hacemos. Buen domingo.






Colegio Virgen del Carmen

Onda · Vila-real 

jueves, 19 de mayo de 2016

Al lado siempre

Perfiles (c) Vicent Tena



Juan 16, 12-15
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Muchas cosas me quedan por deciros, pero no podéis cargar con ellas por ahora; cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad plena. Pues lo que hable no será suyo: hablará de lo que oye y os comunicará lo que está por venir.
Él me glorificará, porque recibirá de mí lo que os irá comunicando.
Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso os he dicho que tomará de lo mío y os lo anunciará."


A lo largo de los siglos, los teólogos han realizado un gran esfuerzo por acercarse al misterio de Dios formulando con diferentes construcciones conceptuales las relaciones que vinculan y diferencian a las personas divinas en el seno de la Trinidad. Esfuerzo, sin duda, legítimo, nacido del amor y el deseo de Dios.

Jesús, sin embargo, no sigue ese camino. Desde su propia experiencia de Dios, invita a sus seguidores a relacionarse de manera confiada con Dios Padre, a seguir fielmente sus pasos de Hijo de Dios encarnado, y a dejarnos guiar y alentar por el Espíritu Santo. Nos enseña así a abrirnos al misterio santo de Dios.

Antes que nada, Jesús invita a sus seguidores a vivir como hijos e hijas de un Dios cercano, bueno y entrañable, al que todos podemos invocar como Padre querido. Lo que caracteriza a este Padre no es su poder y su fuerza, sino su bondad y su compasión infinita. Nadie está solo. Todos tenemos un Dios Padre que nos comprende, nos quiere y nos perdona como nadie.

Jesús nos descubre que este Padre tiene un proyecto nacido de su corazón: construir con todos sus hijos e hijas un mundo más humano y fraterno, más justo y solidario. Jesús lo llama «reino de Dios» e invita a todos a entrar en ese proyecto del Padre buscando una vida más justa y digna para todos empezando por sus hijos más pobres, indefensos y necesitados.

Al mismo tiempo, Jesús invita a sus seguidores a que confíen también en él: «No se turbe vuestro corazón. Creéis en Dios; creed también en mí». Él es el Hijo de Dios, imagen viva de su Padre. Sus palabras y sus gestos nos descubren cómo nos quiere el Padre de todos. Por eso, invita a todos a seguirlo. Él nos enseñará a vivir con confianza y docilidad al servicio del proyecto del Padre.

Con su grupo de seguidores, Jesús quiere formar una familia nueva donde todos busquen «cumplir la voluntad del Padre». Esta es la herencia que quiere dejar en la tierra: un movimiento de hermanos y hermanas al servicio de los más pequeños y desvalidos. Esa familia será símbolo y germen del nuevo mundo querido por el Padre.

Para esto necesitan acoger al Espíritu que alienta al Padre y a su Hijo Jesús: «Vosotros recibiréis la fuerza del Espíritu Santo que vendrá sobre vosotros y así seréis mis testigos».
Este Espíritu es el amor de Dios, el aliento que comparten el Padre y su Hijo Jesús, la fuerza, el impulso y la energía vital que hará de los seguidores de Jesús sus testigos y colaboradores al servicio del gran proyecto de la Trinidad santa.

José Antonio Pagola


En este mundo que sufre más que nunca
nuestros delirios de poder y grandeza,
porque en vez de jardineros responsables del mismo
nos hemos convertido en avaros comerciantes
que se creen dueños de su riqueza...
respirar tu Espíritu es nuestro sueño y vida.

En esta sociedad tan contaminada
por tanta desigualdad y farsa,
que sufre males y plagas endémicas
y en la que no cicatrizan las heridas
porque, para algunos, son fuente de riqueza...
respirar tu Espíritu es nuestro sueño y vida.

En esa Iglesia tan desacreditada
porque ha perdido ternura y gracia,
y quizá su verdad y buena noticia
al creerse dueña de tus dones y palabra,
y que anda triste, quejosa y desorientada...
respirar tu Espíritu es nuestros sueño y vida.

En esta cultura light y fragmentada,
con tantas palabras huecas y engañosas
y decisiones amañadas y egoístas,
en la que se ha enterrado la utopía
y suenan tan mal la pobreza y la renuncia...
respirar tu Espíritu es nuestro sueño y vida.

En este tiempo tan triste y yermo,
en el que unos lo tienen casi todo
y otros se están quedando desnudos,
con hambre, frío y horizonte oscuro
porque lo igualdad no está al uso...
respirar tu Espíritu es nuestro sueño y vida.

Ahora que estamos en honda crisis
de cultura, bienestar y valores,
de política, religión e instituciones;
ahora que la verdad no atrae,
queremos que él nos guíe y llene porque...
respirar tu Espíritu es nuestro sueño y vida.

Respirar tu Espíritu es nuestro sueño y vida,
pues necesitamos aire fresco y bueno
para seguir caminando contigo
y vivir al cobijo y sombra de tus alas
mientras aprendemos a ser hermanos
e hijos aquí, donde estamos.

F. Ulibarri


Dios Trinidad. Dios 3D


video

Personas que inspiran


‘El Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad plena’ Dejarse mover por el Espíritu es confiar en Dios, es dejarse cuestionar por esta historia que nos ha tocado vivir y convertirse en colaboradores del proyecto que el Padre tiene para el hombre. Dejarse guiar es buscar las señales que el Hijo nos indicó como parte de su presencia. 'Dos o más reunidos en su nombre, el desnudo, el solo, el preso, el desahuciado, el refugiado…' para acercarse, visitar, vestir, amar, acoger, defender. Dejarse guiar y empujar por el Espíritu nos conduce a vencer los miedos de salir a la calle y mirar a los ojos al otro y hacerlo hermano compartiendo con él mi privilegio, mi ser, mi vida. La verdad es encuentro con el otro en la construcción del Reino de Dios. Buen domingo.




Virgen del Carmen
Onda · Vila-real


jueves, 12 de mayo de 2016

Para darse

Ventanas Abiertas (PS) (a)Vicent Tena


Juan 20,19-23
Al anochecer de aquel día, el día primero de la semana, estaban los discípulos en su casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: "Paz a vosotros." Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió: "Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envió yo." Y, dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo: "Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos."


Ven, Espíritu Creador, e infunde en nosotros la fuerza y el aliento de Jesús. Sin tu impulso y tu gracia, no acertaremos a creer en él; no nos atreveremos a seguir sus pasos; la Iglesia no se renovará; nuestra esperanza se apagará. ¡Ven y contágianos el aliento vital de Jesús!

Ven, Espíritu Santo, y recuérdanos las palabras buenas que decía Jesús. Sin tu luz y tu testimonio sobre él, iremos olvidando el rostro bueno de Dios; el Evangelio se convertirá en letra muerta; la Iglesia no podrá anunciar ninguna noticia buena. ¡Ven y enséñanos a escuchar solo a Jesús!

Ven, Espíritu de la Verdad, y haznos caminar en la verdad de Jesús. Sin tu luz y tu guía, nunca nos liberaremos de nuestros errores y mentiras; nada nuevo y verdadero nacerá entre nosotros; seremos como ciegos que pretenden guiar a otros ciegos. ¡Ven y conviértenos en discípulos y testigos de Jesús!

Ven, Espíritu del Padre, y enséñanos a gritar a Dios «Abba» como lo hacía Jesús. Sin tu calor y tu alegría, viviremos como huérfanos que han perdido a su Padre; invocaremos a Dios con los labios, pero no con el corazón; nuestras plegarias serán palabras vacías. ¡Ven y enséñanos a orar con las palabras y el corazón de Jesús!

Ven, Espíritu Bueno, y conviértenos al proyecto del «reino de Dios» inaugurado por Jesús. Sin tu fuerza renovadora, nadie convertirá nuestro corazón cansado; no tendremos audacia para construir un mundo más humano, según los deseos de Dios; en tu Iglesia los últimos nunca serán los primeros; y nosotros seguiremos adormecidos en nuestra religión burguesa. ¡Ven y haznos colaboradores del proyecto de Jesús!

Ven, Espíritu de Amor, y enséñanos a amarnos unos a otros con el amor con que Jesús amaba. Sin tu presencia viva entre nosotros, la comunión de la Iglesia se resquebrajará; la jerarquía y el pueblo se irán distanciando siempre más; crecerán las divisiones, se apagará el diálogo y aumentará la intolerancia. ¡Ven y aviva en nuestro corazón y nuestras manos el amor fraterno que nos hace parecernos a Jesús!

Ven, Espíritu Liberador, y recuérdanos que para ser libres nos liberó Cristo y no para dejarnos oprimir de nuevo por la esclavitud. Sin tu fuerza y tu verdad, nuestro seguimiento gozoso a Jesús se convertirá en moral de esclavos; no conoceremos el amor que da vida, sino nuestros egoísmos que la matan; se apagará en nosotros la libertad que hace crecer a los hijos e hijas de Dios y seremos, una y otra vez, víctimas de miedos, cobardías y fanatismos. ¡Ven, Espíritu Santo, y contágianos la libertad de Jesús!

J.A. Pagola


Yo espero
que venga lo nuevo y novedoso
con el mismo ímpetu, por lo menos,
con que viene lo que ya conocemos
y que alguna vez nos ha tocado
en lo más íntimo
dejándonos heridos e insatisfechos
y con el espíritu en vilo.

Y espero,
cada vez con más ahínco y fe,
que no surja de nuestros estériles proyectos,
ni de nuestros evasivos sueños,
ni de nuestros recuerdos,
ni de nuestro vientre yermo,
ni de nuestros defendidos derechos...,
sino de tus entrañas y gracia,
o de las nuestras cubiertas por tu Espíritu.

Yo espero que venga,
gratuitamente, sobre todos,
sin distinción de credos,
de razas y pueblos,
de culturas y sexo...
tu Espíritu y gracia de nuevo...

F. Ulibarri



Cuando acoges al Espíritu Santo… Ves




Enviados


‘Recibid el Espíritu Santo…’ Para anunciar, para atar, para desatar, para construir, para denunciar, para caminar, para proclamar, para vivir, para ser, para acercarse, para amar, para sentir, para mirar, para abrazar, para transformar… Siempre pensando en el otro, en el que está, vive y es conmigo. El que está a mi lado, el que necesita ser querido, acogido, transformado, consolado, perdonado, curado… El Espíritu no es egoísta, no es para mi… es para y con lo otros. Id y anunciad… Id y perdonar… Id y construir. Mi yo, tocado por el Espíritu Santo, por el amor de Dios, por Dios hecho presencia real en el hombre, me convierte en abierto, capaz de darme, dispuesto al cambio, persona en movimiento… Déjate empapar por el Espíritu Santo, todo será nuevo. Buen domingo.


Virgen del Carmen
Onda · Vila-real



jueves, 5 de mayo de 2016

Los nadies









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El nombre lo da todo... conocí a alguien que no tenía nombre, lo llamaban si, pero no tenía nombre, no salía en las listas... era un nadie. Un día alguien le puso nombre, le dio el suyo, el apellido para que fuera alguien, votase, existiera... dejo de ser nadie.

Nadies de nuestro mundo que entienden cualquier buena noticia que se les anuncie, y se agarran a ella para flotar en un mundo que ni los mira, ni los nombra, ni los cuenta... Una buena noticia es que llueva, un balón, un cuaderno, un pupitre...

Nadies que llegan a casa y están solos, que tiene todo pero no tienen a nadie... sin alguien ellos también son nadies, que no sienten y para sentir se escapan, se (es)fuman, se atan, se denigran... para poder ser alguien a quien salvar, a quien desatar, a quien abrazar, a quien castigar.

Nadie es cuando alguien no te ve pese a tener enfrente... te conviertes en transparente, sin fondo para él, sin forma... eres un nadie porque callas, porque dejas de gritar, porque sigues siendo tu mismo.

Nadie es cuando alguien te trata como un papel, que no es nadie, solo es cosa, solo es 'usar y tirar'.

Nadie es cuando no sientes el amor porque no existe para ti aquel abrazo que ves que deja sonriente al que lo recibe de quien tú amas, a quien tu has puesto nombre y si que es alguien: hermano, papá, mamá...

Nadie es el que es tan poco que ni con el tropiezan los que van ciegos de rabia, de venganza, de 'bienqueda'... ni tropezar siquiera para poder despertar y mirar como si fuera algo, ya no digo alguien, para comenzar así a dejar de ser 'nadie'..

Nadie es al que la indiferencia transforma en número en una frontera o en un mar... en una clase o en una organización al pasar por encima para quitarse todo tipo de responsabilidad. Los números ni duelen ni crean conciencia o la despiertan... los nombres, que rompen los nadies de este mundo, si que duelen al pasar de nadie a hermano, si que despiertan al mirar al rostro y poner un apellido a los gritos de las pupilas que te miran.

Nuestro tiempo, ahora

Rojo y negro (c) Vicent Tena


Lucas 24, 46-53
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Así estaba escrito: el Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día y en su nombre se predicará la conversión y el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén.
Vosotros sois testigos de esto. Yo os enviaré lo que mi Padre ha prometido; vosotros quedaos en la ciudad, hasta que os revistáis de la fuerza de lo alto."
Después los sacó hacia Betania y, levantando las manos, los bendijo.
Y mientras los bendecía se separó de ellos, subiendo hacia el cielo.
Ellos se postraron ante él y se volvieron a Jerusalén con gran alegría; y estaban siempre en el templo bendiciendo a Dios.


Los evangelios nos ofrecen diversas claves para entender cómo comenzaron su andadura histórica las primeras comunidades cristianas sin la presencia de Jesús al frente de sus seguidores. Tal vez, no fue todo tan sencillo como a veces lo imaginamos. ¿Cómo entendieron y vivieron su relación con él, una vez desaparecido de la tierra?

Mateo no dice una palabra de su ascensión al cielo. Termina su evangelio con una escena de despedida en una montaña de Galilea en la que Jesús les hace esta solemne promesa: «Sabed que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo». Los discípulos no han de sentir su ausencia. Jesús estará siempre con ellos. Pero ¿cómo?

Lucas ofrece una visión diferente. En la escena final de su evangelio, Jesús «se separa de ellos subiendo hacia el cielo». Los discípulos tienen que aceptar con todo realismo la separación: Jesús vive ya en el misterio de Dios. Pero sube al Padre «bendiciendo» a los suyos. Sus seguidores comienzan su andadura protegidos por aquella bendición con la que Jesús curaba a los enfermos, perdonaba a los pecadores y acariciaba a los pequeños.

El evangelista Juan pone en boca de Jesús unas palabras que proponen otra clave. Al despedirse de los suyos, Jesús les dice: «Yo me voy al Padre y vosotros estáis tristes… Sin embargo, os conviene que yo me vaya para que recibáis el Espíritu Santo». La tristeza de los discípulos es explicable. Desean la seguridad que les da tener a Jesús siempre junto a ellos. Es la tentación de vivir de manera infantil bajo la protección del Maestro.

La respuesta de Jesús muestra una sabia pedagogía. Su ausencia hará crecer la madurez de sus seguidores. Les deja la impronta de su Espíritu. Será él quien, en su ausencia, promoverá el crecimiento responsable y adulto de los suyos. Es bueno recordarlo en unos tiempos en que parece crecer entre nosotros el miedo a la creatividad, la tentación del inmovilismo o la nostalgia por un cristianismo pensado para otros tiempos y otra cultura.

Los cristianos hemos caído más de una vez a lo largo de la historia en la tentación de vivir el seguimiento a Jesús de manera infantil. La fiesta de la Ascensión del Señor nos recuerda que, terminada la presencia histórica de Jesús, vivimos «el tiempo del Espíritu», tiempo de creatividad y de crecimiento responsable. El Espíritu no proporciona a los seguidores de Jesús «recetas eternas». Nos da luz y aliento para ir buscando caminos siempre nuevos para reproducir hoy su actuación. Así nos conduce hacia la verdad completa de Jesús.

José Antonio Pagola


¡Salid, amigos y amigas!
Marchad sin miedo.
Vosotros sois mis testigos en medio del mundo.

¡Salid, amigos y amigas!
Marchad sin miedo.
Os esperan fuera vecinos y conciudadanos.
Sed expresión certera
de la ternura del Dios de la vida.

Ternura en vuestro rostro,
ternura en vuestros ojos,
ternura en vuestra sonrisa,
ternura en vuestras palabras,
ternura en vuestras obras,
ternura en vuestra lucha.

¡Salid, amigos y amigas!
Marchad sin miedo.

Vosotros sois mis manos
para construir un mundo nuevo
de fraternidad, libertad y justicia.

Vosotros sois mis labios
para anunciar a pobres y marginados
la buena noticia de la libertad y la abundancia.

Vosotros sois mis pies
para acudir al lado de los hombres y mujeres
que necesitan palabras y gestos de ánimo.

Vosotros sois mi pasión
para hacerme creíble en vuestras casas y ciudades
y lograr que todas las personas vivan como hermanos.

Vosotros sois mi avanzadilla
para lograr la primavera del Reino
y ofrecer las primicias a los que más lo necesitan.

¡Salid, amigos y amigas!
Derramad por doquier
ternura y vida.

¡Salid, amigos y amigas!
Marchad sin miedo.
Mirad toda esa multitud que os espera.

Marchad con alegría.
¡Yo voy con vosotros!

F. Ulibarri



Somos testigos de un encuentro con Jesús.
¡¡¡Anunciémoslo!!!


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Fieles a la Tierra


‘Mientras los bendecía se separó de ellos…’ Algo nuevo empieza pero no estamos solos. Le sentimos cerca, nos sentimos parte de su proyecto, ha prometido compañía y fuerza. Enviados a ser testigos con la fuerza de su presencia, de su amor, de su compañía. Una de las características es la alegría. Solo con el gozo de saberse querido se puede dar testimonio de alguien que te ha transformado la vida. La  relación constante con Él facilitará esta tarea. Dejarle sitio en nuestro corazón, dejarse guiar por Él, aceptar su encargo, seguir anunciándole… Es nuestro tiempo y el del Espíritu. ¿Cómo hacer presente su mensaje hoy? Fidelidad creativa en el anuncio. Buen domingo

EQUIPO PASTORAL COLEGIO CARMELITAS

Virgen del Carmen
Onda · Vila-real