sábado, 30 de octubre de 2010

Caminar


Nada es verdad o mentira, todo depende del cristal con que se mira. No sé si esto lo decía algún poeta o no, me da lo mismo. Lo aprendí así. Las circunstancias son aquellas que nos hacen ver una paja en el ojo ajeno teniendo una viga en el nuestro. No es fácil reconocer aquello que tenemos no nos imaginamos lo que darían otros por tener la mitad de lo que tenemos. Pero bueno, somos libres, podemos rasgarnos las vestiduras por aquello que nos plazca y exigir o pedir lo que en verdad consideramos una necesidad. Podemos cambiar o no las gafas, limpiarlas, utilizarlas o no. A mi casi me da lo mismo, las perdí hace tiempo y he decidido ver la realidad con mis ojos, sin filtros, sin colores, sin intermediarios… tengo unas cuantas dioptrías que me la desfiguran, pero tengo consciencia de ello y lo valoro por mi mismo, sin algo extraño y ajeno a mi ser que me condicione las apreciaciones y respuestas. Esto no venía al caso pero lo hace interesante… ¿de qué querrá hablar David? Voy al grano que la rueda se desvía y tiene vueltas y vueltas para rato.
Ir al colegio supone caminar, salir de casa, madrugar, tomar algo rápido de la nevera que supla el desayuno o levantarse a regañadientes del sofá para la jornada de la tarde. Es increíble lo que cuesta ir al cole, no es plato apetecible para nadie, todos recordamos nuestra época de estudiantes. (Estas generalizaciones siempre hacen daño. Hay personas a los que les encanta ir al colegio, desayunan bien, se lavan los dientes después de comer y tienen tiempo para leer el periódico…). A todo esto hay que añadirle que se va a un lugar (edificio que algunos de los alumnos llaman carcel) donde unos adultos llamados profesores van a intentar que el trabajo sea una tarea de todos. Hay que estar allí prestando atención y pendientes de lo que ese adulto explique o proponga. Su intención no es aburrir, quiere educar y proponer una serie de valores, conocimientos, estrategias, reflexiones o tareas que produzcan en los alumnos el desarrollo de competencias que contribuyan a su crecimiento como persona (nunca como animal o cosa, de esto se encargaran otros desde tribunas diversas). ¡¡Vaya tarea!! Claro que es duro, hay que levantarse coger la camilla (tu vida) y andar, como le dijo Jesucristo al paralítico. Verdaderamente es una pesadez, casi es más atractivo quedarse en la camilla (diminutivo de cama) y, como decía el abuelo Julián, ‘maduras caigan’.
Aquí (El Salvador, Kenia, República Dominicana…) los niños y adolescentes caminan para ir al colegio. Algunos de ellos caminan varios kilómetros para acercarse al colegio. Empiezan las clases a las siete y algunos se levantan a las cinco para poder llegar. ¿Peinados? No, repeinados. ¿Arreglados? No, impolutos. Es increíble el tiempo que dedicaran antes de salir de su casa para poder tener el aspecto que tienen. Lo hacen no sólo las niñas de los últimos grados (como nuestras niñas de cuarto de ESO) si no todos. Caminan por pistas de tierra hasta el colegio con sus zapatos limpios que repasan antes de entrar en el centro. Todo esto es tiempo de preparación que muestra la valoración de lo que van a hacer, el interés por la tarea, el sacrifico, respeto y esfuerzo que supone y merece encontrarse con los otros…
Una de las grandes preocupaciones estos años en el cole donde trabajo es poder abrir una puerta de acceso por la calle opuesta a donde está situada en la actualidad. Creo que tiene su lógica ya que el pueblo ha crecido por esa parte y muchos de los alumnos proceden de esa zona de la población. Esos cinco minutos, quizá seis, que se ganarían, al no tener que dar la vuelta a la manzana, ayudarían a llegar a tiempo, y poder ver desde el principio el programa de televisión que está de moda en la actualidad, también tendría una beneficio académico al poder terminar con tiempo la tarea diaria y así poder tener positivos en trabajo personal, quizá esos cinco o seis minutos de sueño que se ganarían haría posible un mayor éxito en los resultados de atención, participación y trabajo en las primeras horas de clase tanto de la mañana como de la tarde. Pese a todas estas razones de peso y de gran consistencia… ¿sabéis lo que os digo?… Que no es tan importante abrir otra puerta en el cole para evitar dar la vuelta a la manzana. Ha dejado de preocuparme.
Si hubiera encontrado mis gafas, que perdí este verano, ahora mismo limpiaría mis cristales y me las volvería a colocar para ver si ha cambiado el color de las cosas… la pena es que no las tengo y mis dioptrías me deben estar distorsionando la realidad.

viernes, 29 de octubre de 2010

El Paismal




A cuatro kilómetros de El Paismal mataron al sacerdote Rutilio Grande y otras dos personas. Cuentan que fue la gota que colmó el vaso de Monseñor Romero. Fue el momento en que dejo de contemporizar y empezar más claramente a tomar partido y ponerse delante con y por aquellos que gritaban desde la entrañas del pueblo justicia y dignidad. En este país hay una relación estrecha entre fe y compromiso, entre los gritos de los pobres, propuesta política y fe. En la casa de la juventud de El Paismal se puede contemplar la pintura de Rutilio con los jóvenes salvadoreños y el retrato de uno de los jefes del FMLN vestido de militar revolucionario.
Son adhesiones y respuestas a los gritos de los pobres de verdad, a las injusticias que dañan las entrañas de un pueblo. El país (todos los países) sigue necesitando de buenos escuchadores de esos gritos, de verdaderos profetas que sigan proponiendo acciones y respuestas transformadoras a las peticiones de los últimos. Entré en la iglesia de El Paismal y el párroco comenzaba la homilía, era el día de Simón y Judas Tadeo. Hablaba de los mártires de este mundo, que todos se consideran mártires de cualquier cosa. El verdadero mártir es el que da por completo su vida… por entero. Pensé para mí que debo tener cuidado cuando digo que soy un mártir de mi horario, de mis alumnos, de mis tareas, de mis quehaceres, de la adolescencia actual o incluso digo de la sociedad. ¿Mártir por eso? Ya puedo tener cuidado con emplear la palabrita. Dar la vida por los otros, por los últimos, por sus derechos, por la necesidad que tienen de recuperar su dignidad este es el camino del martirio. Este es un país de mártires por descubrir que los gritos de los sin voz se deberían escuchar y les prestaron la suya: Monseñor, los jesuitas de la UCA, las mujeres que vivían en su casa… Uno no es mártir cuando lo que le importa es sólo que se escuche su ‘voz’, su ‘verdad’, su ‘importancia’ o su ‘tradición’. Los mataron por ser ‘cristos’, dadores de su vida para los otros.
A cuatro kilómetros del El Paismal comenzó, con la sangre de estos tres hombres, una historia de verdadero testimonio de vida y de Evangelio para este pueblo y para toda la Iglesia universal. Para muchos de nosotros, de una generación y formación determinada, eran auténticos testimonios de discípulado. ‘Por Cristo, con Él y en Él…’. Vida, fe, compromiso, realidad social, cercanía al pueblo, supresión de escalones, macutos ligeros para un mejor seguimiento, horas de estudio y reflexión, iglesia de calle y comunidad, mesa compartida de Pan dado y partido… formando un todo inseparable e indivisible. Todo esto fruto del grano de trigo que muere y da fruto. ‘Cristos’ de nuestros días, de nuestra historia, despojados de todo, desnudos como el Maestro, en el cruce de un camino, clavados por las balas asesinas de unos sicarios del poder corrompido por el otro dios. Sólo los que dan su vida por Él, los que entregan su vida, la ganarán.
He vivido momentos intensos de oración y vida en el jardín de la UCA, en las entrañas de la catedral de San Salvador junto a la tumba de Monseñor, en la capilla donde lo mataron y también a cuatro kilómetros de El Paismal, junto a un nuevo calvario de este pueblo.

jueves, 28 de octubre de 2010

La mujer




Se llama María Josefa. Tiene seis hijos y vive con tres de ellos. Me dijo que no tiene pareja. Estaba descansando. La visitamos para que nos enseñara la casa nueva. Ya la tiene preparada al lado de la que ocupa, de chapas y maderas. Tiene una plantación de de tomates, es su única manera de tener unos ingresos. Está preparando un pastel de maíz con fríjoles para la cena, está comenzando a llover, tiene fuego encendido para cocinar y no tiene techado. Está contenta con la casa, muy contenta.
¿Qué pasa con la mujer en este maldito mundo? Es el sustento, apoyo y cimiento de la sociedad especialmente en los países en vías de desarrollo, en situación de pobreza o que podemos llamar desfavorecidos y al mismo tiempo es la débil, la que siempre carga con las consecuencias de lo que pasa, es la que se queda sola, la que tiene cada día que buscarse la vida, es la que no tiene un lugar en la esfera social, política y cultural. Al mismo tiempo que siempre tiene un puñado de arroz para sus hijos, y por lo tanto es la que mantiene viva la ilusión de los mismos por vivir, por seguir, etc… es aparatada de todo círculo de decisión, de todo ámbito de poder que pueda aportar novedades y propuestas realistas y trasformadoras de la realidad.
No quiero hacer una propuesta novelada de lo que pasaría si la sociedad fuera más matriarcal y menos machista pero creo que alguna propuesta se debe hacer desde ya. En primer lugar que el hombre asuma la responsabilidad de su paternidad, que se pueda exigir a determinados individuos responsabilidades sobre sus tareas de progenitores, ya no digo de padres que quizá sea mejor que no ejerzan. La mujer se merece ser la que tenga toda la capacidad y autoridad para la administración, gestión y decisión sobre sus hijos, sobre su hogar, sobre su proyecto de vida como mujer y madre. La responsabilidad que debe exigirse al varón debe ser directamente proporcional a la autoridad que debe recibir la mujer desde la sociedad donde vive.
En nuestros países más o menos se ha conseguido mucho en este aspecto. En otros lugares del planeta (la mayoría, por desgracia) no se consigue que las mujeres rompan le techo que cristal que las tiene encerradas, cargadas de tarea y responsabilidad y sin ninguna autoridad y libertad. Creo que este criterio debe ser importante en la toma de decisiones a la hora de aprobar o no proyectos de ayuda al desarrollo, en la propuesta de políticas de interacción y relación con distintos países, en el desarrollo y realización de actividades de socialización o dinamizadoras de la sociedad.
Aquella misma tarde conocí a María Santos Cruz. Seis hijos, todos en casa, su marido en la ciudad trabajando de seguridad privada por cuatro perrillas, sola con la tarea de dar de comer sus hijos, hacía bolsos de plástico trenzado. Unas tortitas de maíz. La carme una o dos veces al mes. Los niños iban al colegio y ayudaban en las tareas de la casa (que no son muchas). Ella había trabajado toda la mañana en la construcción de su nueva casa. Volvería su marida aquella noche de la capital, estaría un día y tendría que regresar a la ciudad. Ella cada día tenía que ejercer una responsabilidad, un trabajo inmenso vertebrador de su familia y de la sociedad.

miércoles, 27 de octubre de 2010

Música



En dos horas cuatro conciertos. Volvía de visitar la construcción de unas casas. Estoy impresionado con esta tarea. No escribo mucho sobre ella ya que no sé qué decir. Tengo alguna duda, creo que razonable, y espero resolverla. Me pierdo, como siempre. Lo siento. El primero de los conciertos fue en mi habitación, está al lado de un salón de ensayo. Fue un concierto de saxo, por el volumen, por la variedad de arreglos finales creo que eran tres o quizá cuatro. El segundo fue en la iglesia. Un coro de niños que entonaban el himno a San Francisco. Maravilloso, sonaba de fábula. Manuel y Zusana (lo voy a escribir así ya que es de Eslovaquia) estaban dirigiendo. Las voces eran claras, blancas y de todos los colores porque el espacio de la iglesia y de la entrada estaba rebosante de primavera.
El tercero y el cuarto duraron más. Primero un pequeño ensayo de un coro de jóvenes. Me invitaron a participar y por lo tanto se convirtió en un pequeño concierto. Una canción popular salvadoreña, haciendo mención a la revolución, a la búsqueda de identidad y libertad del pueblo. Como era un ensayo hablábamos entre canción y canción lo que me dio pie a comentar la visita a la UCA por la mañana. De repente, sin casi avisar, no estaba preparada me dijeron después una canción dedicada a Ellacuría. Terminamos bailando una cumbia dedicada a Monseñor Romero cuyo estribillo decía lo siguiente: ‘Está comprometida, la Iglesia de verdad, con la dignidad del hombre’. ‘En marzo floreció su sangre en El Salvador’ rezaba otro verso de una de las canciones referidas a Monseñor.
Una batucada fue el último concierto. Más de veinte jóvenes dirigidos por Alex, uno de los líderes juveniles y miembro del Consejo de Pastoral. Más de media hora de ritmo y percusión. Baile y más golpe. Fuego al ritmo de los timbales y cajas. Bombos y silbatos atronadores. Tenían uno para mi, pensé en mis amigos los percusionistas… ¡¡¡Cómo hubierais disfrutado!!!
La parroquia, al final de la tarde, después de la jornada se convirtió de verdad en música… una música de Dios.

martes, 26 de octubre de 2010

Samuel


Se llama Samuel y lleva una gorra roja, tiene granos en la cara y alguna cicatríz de golpes de su infancia. No está en el grupo. Lo van a buscar para que pueda conocerlo. Me saluda. No me quita ojo en todo el rato. Samuel está en un hogar de acogida en la ciudad de San Salvador. Me siento con todo el grupo un buen rato. El hogar lo regentan una religiosas mexicanas. Esta muy bien, sencillo, ordenado... un casa de monjas. Samuel juega de delantero. Le gusta el fútbol y es del Barça. Todos son del Barça menos dos. No quieren hablar pero si de futbol. Conocen Vila-real, saben mucho del futbol español. Me preguntan sobre futbol. Les hago una jugada de contrataque en un papel, se quedan boquiabiertos. Van al colegio. Cuando llego están tendiendo su uniforme, pantalon azul oscuro y camisa azul claro. Samuel no se quita la gorra, está pendiente de todo lo que hago. Alucinan cuando les digo que conozco a Arbeloa. Creen que es fácil conocer a alguien del futbol. Me preguntan cuanto cuesta una entrada. No se lo creen, es mucho dinero para ellos. Samuel me pregunta por 'el clasico'. Es el próximo Madrid-Barcelona. Aqui me cuentan que se para el país. Estoy un buen rato hablando con ellos. Me maravillo de su atención, de su interés por las cosas, de su respeto hacia alguien que llega como un intruso y se mete en su casa. Están descalzos, está lloviendo fuera, estamos en una terraza. Tienen que hacer sus tareas, las que hacen posible vivir en aquella casa ordenada, limpia, decorada con varios cuadros de Monseñor Romero... Me voy, no se nada de ninguno de ellos, pero quizá les han preguntado tantas veces las razones por las que están allí que no quiero ser uno más de los que preguntan. Están bien, les quieren, les ayudan a no estar en la calle, a salir de situaciones inimaginables. Me voy y pienso que son niños, adolescentes como los que vienen todos los días a mis clases, con otra historia, con otros problemas... pero con menos posbilidades. ¿Será por eso que atienden? Por cierto... ¿nos atreviamos a preguntarles a nuestros alumnos cuándo ven a sus padres, cuánto hablan con ellos? ¿Les preguntaríamos a nuestros adolescentes qué tomán los fines de semana, qué papeleras han roto una noche de fiesta...? ¿No? Pues eso. Niños y adolescenetes con kilometros de distancia a los que les gusta el fútbol, que siguen a un equipo, que tienen uniforme, que van al colegio a cinco minutos de su casa, que quieren jugar, que están descubriendo un mundo que no entienden... las posibilidades de unos y otros son las únicas diferencias. Se llama Samuel y lleva una gorra roja, tiene granos en la cara y alguna cicatríz de golpes de su infancia.

lunes, 25 de octubre de 2010

El Salvador



Es una suerte. Ya estoy aquí. Me gustaría contar tantas cosas, he vivido muchas cosas en estas 24 horas que llevo en el país centro americano. La gente, me quedo con la genta. Me quedo con la misión, me quedo con la misión. Me quedo con la misa, que maravilla. Me quedo con las casas para familias pobres... me quedo.
No hay problema, volveré. Pero he descubierto muchas cosas en 24h. Todavía me quedan muchas horas para poder sentirme parte de una Orden maravillosa que tiene un hueco grande para los pobres, para que ellos ocupen el centro y vibre el corazón de la misma.
He conocido a María Luisa, ciega, viuda, sola, sin posibilidad de salir de un garito lleno de ropa y cubierto con chapas... A Argentina, voluntaria de la Pastoral Social de la Parroquia, caminando de casa en casa, de familia en familia para anunciar la Buena Noticia. He descubierto a una familia que vivian cuatro en la mitad de mi despacho y que les estan haciendo una casa en condiciones, ¡¡como sonreían!! He estudiado un ratito algebra con Roxana, en su nueva casa....
Se me olvidaba comentar que la cosa empieza mañana.

jueves, 21 de octubre de 2010

Viajar


Tengo que preparar la maleta. Voy a volar. Aunque parezca extraño he planificado un viaje con tiempo. He sido yo, si, no os asustéis no creo que se repita muchas veces… lo de planificar digo, lo de viajar deseo que sea más a menudo. Ahora no lo haría. Creo que planificar las cosas ayuda a realizarlas (lo estoy descubriendo). Se evita, de una manera u otra, la pereza del último momento. Tengo el billete, sólo espero el día y la hora para subirme al avión. Es un viaje un poco aventura, ‘un mucho’ vacaciones y un poco interés personal, tanto de trabajo como de vida. ¿Muchas cosas para una semana? Quizá pero es lo que es.

Estoy cansado de decir a todos los que se van (Argentina, Perú, Rusia, Mozambique, India, Puerto Rico, Santo Domingo, Italia…) que tienen que volver. Me lo quiero decir a mi mismo para que no se olvide pero creo que… ¡¡me gustaría tanto quedarme!!. Lo que pasa que no es un sentimiento sano, tiene una parte de huida y, por lo tanto, no es bueno hacerle caso a la voz que desde lo hondo, de no se sabe bien que rincón del interior, te dice: ‘quédate’.

Viajar es algo maravilloso. Cuando lo haces por trabajo u obligación, imagino que no tanto, pero cuando lo deseas, lo planificas, lo buscas… es una gozada. Se empieza a saborear desde antes. Imaginas, haces planes, sospechas momentos… la imaginación hace posible vivir algo sin haber pasado por él. Es un anticipo del futuro que ya se puede llenar de los primeros sentimientos y recuerdos.

Salir de casa es abrir ventanas. Yo tengo la suerte que uno de esos viajes, no programado ni deseado por mi, abrió una de las ventanas más grandes de mi vida. Un aire fresco lleno mi vida. Vivía en algo maravilloso lleno de polvo, de oscuridad, de telarañas, de prejuicios, de miedos y cansancio. Aquel viaje, aquellas palabras en lengua extranjera, aquellas ideas que resonaban en mi interior… abrieron un boquete de frescura que todo aquel desván se convirtió en la mejor habitación de un proyecto de vida por realizar y vivir.

Tengo mucha suerte. Alguien me estará esperando, me acompañará y facilitará mi vida durante esta semana. No estaré solo. ¡¡Cuánto privilegio!! Prometo abrir una ventana para refrescarme, una puerta para que salgan alguno de mis ‘demonios’ de cada día y entren luces que sepa recoger para iluminar mis rincones escondidos del día a día de aquí. Quiero que mi maleta vuelva llena de experiencias inolvidables para envolver con papel brillante aquí y que, a los que están conmigo, les haga participes del regalo de algo nuevo y diferente. Me llevo camisetas y quiero traer nombres, personas, momentos que acerquen aquella realidad a la de aquí, para que las dos cambien, para que las dos se acerquen.

Volveré, lo prometo. ¿Cómo? En avión pero… no lo sé, espero que mi vida se llene de frescura… aunque allí sude como un pollo.

sábado, 9 de octubre de 2010

Ahora


Ya está ahí.
Es ahora.
Es una decisión meditada.
No soy sólo yo quien decide.
Sentimientos, cabeza,
pareceres, calores, fríos…
Es el momento.
Es para siempre.
¿Hay algo para siempre?
Si, La razón de mi decisión.
¿Estás seguro de no equivocarte?
Si, no estoy yo sólo, somos tres…
Los tres creemos estar acertados,
por lo menos eso pienso.

Pocas horas, unos cuantos minutos.
Tu respuesta es sí.
Adelante.
Me gustaría saber con qué decides.
El corazón es importante pero ¿suficiente?
La cabeza es suficiente pero ¿importante?
Decido con todo, no se puede separar tan fácilmente.
¿Quieres ser feliz?
Adelante, estaremos contigo.

La soledad ya no existe para ti.
Decides caminar junto a otro,
tener alguien en casa al atardecer,
como al llegar a aquella aldea donde iba Cleofás.
También estaremos otros,
los de siempre,
caminaremos contigo lo que nos dejes,
estaremos cerca, no te apures.
Ahora es el momento,
ahora la felicidad,
ahora el camino,
ahora el si,
ahora el amor,
ahora la vida,
ahora el sentido,
ahora el gozo,
ahora la familia,
ahora juntos.

Adelante.
Sin miedo,
como decía nuestro amigo,
tantas y tantas veces.

No le olvides,
hazle un sitio.
Ahora también quiere caminar contigo,
sentir contigo,
reír contigo.
Es el momento,
mira adelante,
coge la mano,
aprieta fuerte.

Dichosos los que dan su vida por amor…
de ellos es el futuro que Dios quiere para este mundo.

lunes, 4 de octubre de 2010

Más de cien


Éramos más de cien. Todos jóvenes. Bueno unos más que otros.
Algo nos había convocado. ¿Quizá alguien?
Había un festival de música. Un fin de semana con un festival con un concierto estelar…
Lo organizaba alguien maravilloso, un poco loco según algunos, pero maravilloso. Organizaba y al mismo tiempo todo giraba entorno a Él. Muchas de las letras hablaban de Él. También de nuestra relación.
Talleres para conocer el grupo, para preparar el concierto… iba a ser participativo.
Llegó el momento.
Música...
Sale el grupo.
Emoción.
Aplausos, silencio, una letra maravillosa…
Empezó.
Cantos, gritos, aplausos….
Dos horas muy muy cortas.
¡¡Increíble!!
¿Sabéis qué?
Nadie echo en falta la cerveza, las copas para pasárselo bien.
Éramos más de cien y lo pasamos en grande.