sábado, 25 de junio de 2016

Un proyecto interesante y real



Un casa de formación en Madrid para todas las provincias de España o Región Ibérica (¿os gusta más así? ¿resulta más cómodo llamarlo así?) donde los jóvenes profesos puedan compartir su itinerario de formación viviendo en comunidad, compartiendo sus experiencias pastorales, sus sentimientos ante una realidad cambiante… Un comunidad con dos o tres profesos solemnes como formadores. Una comunidad abierta a jóvenes tanto de Madrid como de otros lugares de la Región Ibérica que puedan visitarlos, tener una experiencia de oración y fraternidad…

Es posible, es urgente, es ahora y es real.

Posible: tenemos la casa, el espacio físico preparado para hacerlo. Hay un centro teológico de prestigio y abierto a acompañar esta formación, con experiencia y cercano a la vida religiosa, con propuesta de cercanía a los signos de los tiempos: Universidad de Comillas a la que ya hemos estado vinculados a través de nuestro Prior General y los estudiantes de la Provincia Bética.

Urgente: si lo retrasamos después de los Capítulos es tarde, es dejar pasar una oportunidad. Hay jóvenes en las cuatro provincias… ¿Quién dice que no podrían venir de otras provincias de Europa? Van a terminar el noviciado o lo terminaron el año pasado. Serían una comunidad de seis o siete personas… Maravilloso.

Real y fácil. Se genera la comunidad de religiosos profesos solemnes… entre las cinco comunidades que hay en Madrid es elegir a tres religiosos que puedan formar un equipo que acompañe… podrían seguir durante este año, en parte o todos, sus trabajos en las comunidades respectivas. En esas comunidades también podrían realizar trabajos de pastoral los profesos, siempre con control y acompañamiento. Unos pequeños movimientos de hermanos que conducirían a vivir con gozo un proyecto conjunto de la Región Ibérica…


¿Qué falta? Decisiones, disponibilidad, salir de nuestra zona de confort, perder miedos, dejar cosas, empujar procesos… ¿financiación? Noooo… eso seguro que no. No hace falta ni compromiso escrito, solo deseos de vivir intensamente nuestro carisma y espiritualidad desde la disponibilidad de corazón para dejar sitio, para liberar lastre, para asumir tareas… Quizá esta sea la mejor manera de crecer en la unidad de las provincias. 

miércoles, 22 de junio de 2016

Responde

Piedra sobre piedra (c) Vicent Tena


Lucas 9, 51-62

Cuando se iba cumpliendo el tiempo de ser llevado al cielo, Jesús tomó la decisión de ir a Jerusalén. Y envió mensajeros por delante.
De camino, entraron en una aldea de Samaria para prepararle alojamiento. Pero no lo recibieron, porque se dirigía a Jerusalén.
Al ver esto, Santiago y Juan, discípulos suyos, le preguntaron: "Señor, ¿quieres que mandemos bajar fuego del cielo que acabe con ellos?"
Él se volvió y les regañó. Y se marcharon a otra aldea.
Mientras iban de camino, le dijo uno: "Te seguiré adonde vayas."
Jesús le respondió: "Las zorras tienen madriguera, y los pájaros nido, pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza."
A otro le dijo: "Sígueme."
Él respondió: "Déjame primero ir a enterrar a mi padre."
Le contestó: "Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú vete a anunciar el reino de Dios."
Otro le dijo: "Te seguiré, Señor. Pero déjame primero despedirme de mi familia."
Jesús le contestó: "El que echa mano al arado y sigue mirando atrás no vale para el reino de Dios."


Seguir a Jesús es el corazón de la vida cristiana. Lo esencial. Nada hay más importante o decisivo. Precisamente por eso, Lucas describe tres pequeñas escenas para que las comunidades que lean su evangelio, tomen conciencia de que, a los ojos de Jesús, nada puede haber más urgente e inaplazable.

Jesús emplea imágenes duras y escandalosas. Se ve que quiere sacudir las conciencias. No busca más seguidores, sino seguidores más comprometidos, que le sigan sin reservas, renunciando a falsas seguridades y asumiendo las rupturas necesarias. Sus palabras plantean en el fondo una sola cuestión: ¿Qué relación queremos establecer con él quienes nos decimos seguidores suyos?

Primera escena

Uno de los que le acompañan se siente tan atraído por Jesús que, antes de que lo llame, él mismo toma la iniciativa: «Te seguiré adonde vayas». Jesús le hace tomar conciencia de lo que está diciendo: «Las zorras tienen madrigueras, y los pájaros nido», pero él «no tiene dónde reclinar su cabeza».

Seguir a Jesús es toda una aventura. Él no ofrece a los suyos seguridad o bienestar. No ayuda a ganar dinero o adquirir poder. Seguir a Jesús es «vivir de camino», sin instalarnos en el bienestar y sin buscar un falso refugio en la religión. Una Iglesia menos poderosa y más vulnerable no es una desgracia. Es lo mejor que nos puede suceder para purificar nuestra fe y confiar más en Jesús.

Segunda escena

Otro está dispuesto a seguirle, pero le pide cumplir primero con la obligación sagrada de «enterrar a su padre». A ningún judío puede extrañar, pues se trata de una de las obligaciones religiosas más importantes. La respuesta de Jesús es desconcertante: «Deja que los muertos entierren a sus muertos: tú vete a anunciar el reino de Dios».

Abrir caminos al reino de Dios trabajando por una vida más humana es siempre la tarea más urgente. Nada ha de retrasar nuestra decisión. Nadie nos ha de retener o frenar. Los «muertos», que no viven al servicio del reino de la vida, ya se dedicarán a otras obligaciones religiosas menos apremiantes que el reino de Dios y su justicia.

Tercera escena

A un tercero que quiere despedir a su familia antes de seguirlo, Jesús le dice: «El que echa mano al arado y sigue mirando atrás no vale para el reino de Dios». No es posible seguir a Jesús mirando hacia atrás. No es posible abrir caminos al reino de Dios quedándonos en el pasado. Trabajar en el proyecto del Padre pide dedicación total, confianza en el futuro de Dios y audacia para caminar tras los pasos de Jesús.

José Antonio Pagola


Vivir la diversidad,
amar la unidad,
defender la diferencia,
soñar la igualdad,
saborear la variedad,
trabajar la unión,
aceptar la pluralidad,
cantar la identidad,
respetar la complejidad,
buscar la simplicidad...
mientras vamos de camino
y nos vamos haciendo.

Y las normas y leyes,
señales y luces,
doctrinas y cánones,
programas y proyectos,
preguntas y avisos,
costumbres y catecismos,
sacramentos y celebraciones,
Iglesia y comunidades..
¡sólo si nos ayudan a seguir tus huellas
creando fraternidades de hijos e hijas
que se reconocen, respetan y quieren
como tú nos lo dijiste.

Para ser tus discípulos
y caminar contigo ligeros,
¡muy ligeros de prejuicios y equipaje!

F. Ulibarri




Deja todo lo tuyo para tenerlo todo, siendo suyo


video

Sin excusas


Seguirle. Es la clave, es encuentro, es juntos. Primero buscarle, muchos andamos detrás de Él. En segundo lugar estar atentos a sus huellas, a las experiencias de encuentro. En tercer lugar escuchar su propuesta, saber que exige respuesta inmediata. En cuarto lugar responder, sin mirar atrás, sin coger nada para el camino… una pequeña locura pero maravillosa. Hasta aquí todo correcto, parece sencillo el esquema, no es fácil la respuesta, siempre tenemos excusas. Vamos a cambiar alguna cosa. Imagina que es Él quien sale tu encuentro, quien te está esperando, quien sin tú saberlo te llama… preparados para dejarlo todo por Él. La iniciativa siempre es suya, no le cierres el corazón ni le pongas excusas. Buen domingo.


Colegio Virgen del Carmen
Onda · Vila-real



martes, 21 de junio de 2016

Refugiados




Hace tiempo que no leía algo de este calado de denuncia...

¿No es un escándalo rezar a Cristo en la iglesia 
y dejarlo morir en desiertos, mares y fronteras? 
@SantiagoAgrelo


Me uno a la pregunta, la hago mía, la comparto con vosotros, me mueve el corazón, me hace sentir miedo, angustia, temblor...
Me uno a la respuesta de cambia la vida, proponer otras leyes, dar la vida por el hermano...
Me uno a construir puentes, a abrir templos (en el sentido más amplio posible... también esos nuevos del bienestar y el privilegio), a romper fronteras...
Me uno a los que se hacen preguntas sobre la dignidad del hombre, sobre la fraternidad universal, sobre el compartir un mismo destino como hermanos que somos...


domingo, 19 de junio de 2016

Detalles



Los detalles a veces en la vida parecen insignificantes, otras veces se convierten en lo que uno recuerda siempre. Estos días están marcados por el finalizar cosas, cerrar carpetas, abrir otras nuevas, pensar en el descanso, mirar atrás y descubrir que el túnel ha sido duro. Días de buscar el final y salir de él… en estos días, digo, hay muchas cosas que me hacen pensar, que hacen que la ruedademolino se mueva de manera especial y la harina sea de las mejores.


Invisibles. Antes eran omnipresentes, parecía que sin ellos no había salvación. Son esas personas que saben todo, que contestan siempre ‘lo entiendes’, ‘está claro’, ‘déjalo que yo lo haré’… El detalle de su invisibilidad es algo que me ha hecho sentir bien, muy muy bien. Ese afán de ‘redentorismo’ mal entendido ha pasado a mejor vida… ¿Existe la redención? Si pero no depende de ellos. No saben que cuando se vayan, se jubilen, se mueran (Dios les conceda mucha vida) no se llevarán ni la responsabilidad, ni la empresa, ni la oficina, ni el ordenador… todo se quedará aquí y otros se sentarán en su sillón… Creerán que todo ha sido posible por ellos, que sin ellos no habría sido posible nada… y no saben lo mucho que se ha dejado de hacer por ellos, por su protagonismo, por su querer estar en todo, en todos y considerarse imprescindibles. Mucho que se ha perdido por el camino por no haber sido hecho a su tiempo. ‘Una cosas detrás de otra’ está muy bien pero las tuyas, no las de los demás, no las que no dejas hacer… Menudo detallazo la invisibilidad.


Alumnos. Es tiempo de ellos, siempre es así en el colegio pero más que nunca en estos días. Ellos terminan el curso, ellos recogen las notas, ellos se gradúan. Voy a comentar algo de esto último. Estaban guapísimos y guapísimas. Muy elegantes y llenos de detalles con los profesores. Tacones, faldas, gasas, broches, pajaritas… no querían esconder nada sino resaltar lo mucho que quieren el colegio, lo mucho que han aprendido, lo mucho que han valorado la compañía de los profesores. Ha sido una graduación sencilla, una Eucaristía con detalles de música para el recuerdo, un acto académico que ellos mismos hicieron sencillo y con miradas únicas para los que las merecían, un cena bien terminada, con sencillez y con memoria para todos convirtiendo pequeñas anécdotas de su paso por el colegio en homenaje y fiesta. Me quedo con miradas, muchas miradas de los alumnos… alguna lágrima en conversación con los padres, mucha cercanía de todas las familias… Los profesores presentes siempre en el corazón de los graduados, en sus palabras y en sus gestos…



Final de curso. Ganas de terminar. No ha sido un buen año… salvaría la compañía de muchos, las miradas y palabras de los alumnos, la propuesta de abrir grupos, la complicidad de aquellos incondicionales. No salvo mucho pero si lo importante. No salvo mi tarea de profesor, enfrascado muchas veces en conflictos innecesarios,  y pocas veces con clases que han valido la pena. Me niego a seguir con el corazón repleto de necrosis… quiero recuperar el latir que da vida y hace gozar de entrar en una clase, cerrar la puerta y al decir ‘buenos días’ saber que algo mágico comienza…. No quiero mirar atrás y ver aquellas heridas del desprecio a lo que hago y soy, miraré hacía adelante para seguir en zapatillas de estar en casa por los pasillos, donde Él juega, para que ellos lo descubran. Ganas de terminar para poder vivir con gozo un nuevo curso, donde todo sea nuevo, donde todo pueda comenzar de nuevo… ‘Odres nuevos, vino nuevo’ Quedan muchos odres viejos… los dejaremos sin vino, los pondremos en un rincón.




Reír. La risa es la expresión de la alegría. Es la expresión radiante de un trabajo terminado. Es poder compartir lo que sientes con los que quieres, con los que amas. Aquellos que el azar, la casualidad o el destino, a mi me gusta decir ‘la voluntad de Dios’, ha puesto en tu vida para que pongas la tuya en sus manos porque son manos llenas de ternura, de bondad, de amistad, de cariño, de fidelidad, de sinceridad… Con ellos he podido reír estos días comiendo, trabajando, paseando, charlando, un silencio, viendo lo que se acerca el curso que viene, repasando nuestra agenda de vacaciones, preparando actividades… Al final una risa, una broma, una sonrisa, un ‘te quiero’, un gracias… y siempre un tiempo compartido sin mirar el reloj porque es la vida lo generosamente dado. Gracias. 


sábado, 18 de junio de 2016

Un pregunta personal


Lucas 9, 18-24

Una vez que Jesús estaba orando solo, en presencia de sus discípulos, les preguntó: "¿Quién dice la gente que soy yo?"
Ellos contestaron: "Unos que Juan el Bautista, otros que Elías, otros dicen que ha vuelto a la vida uno de los antiguos profetas."
Él les preguntó: "Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?"
Pedro tomó la palabra y dijo: "El Mesías de Dios."
Él les prohibió terminantemente decírselo a nadie. Y añadió: "El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser desechado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar al tercer día."
Y, dirigiéndose a todos, dijo: "El que quiera seguirme, que se niegue a sí mismo, cargue con su cruz cada día y se venga conmigo. Pues el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa la salvará."

                  
Las primeras generaciones cristianas conservaron el recuerdo de este episodio evangélico como un relato de importancia vital para los seguidores de Jesús. Su intuición era certera. Sabían que la Iglesia de Jesús debería escuchar una y otra vez la pregunta que un día hizo Jesús a sus discípulos en las cercanías de Cesárea de Filipo: «Vosotros, quién decís que soy yo?».

Si en las comunidades cristianas dejamos apagar nuestra fe en Jesús, perderemos nuestra identidad. No acertaremos a vivir con audacia creadora la misión que Jesús nos confió; no nos atreveremos a enfrentarnos al momento actual, abiertos a la novedad de su Espíritu; nos asfixiaremos en nuestra mediocridad.

No son tiempos fáciles los nuestros. Si no volvemos a Jesús con más verdad y fidelidad, la desorientación nos irá paralizando; nuestras grandes palabras seguirán perdiendo credibilidad. Jesús es la clave, el fundamento y la fuente de todo lo que somos, decimos y hacemos. ¿Quién es hoy Jesús para los cristianos?

Nosotros confesamos, como Pedro, que Jesús es el «Mesías de Dios», el Enviado del Padre. Es cierto: Dios ha amado tanto al mundo que nos ha regalado a Jesús. ¿Sabemos los cristianos acoger, cuidar, disfrutar y celebrar este gran regalo de Dios? ¿Es Jesús el centro de nuestras celebraciones, encuentros y reuniones?

Lo confesamos también «Hijo de Dios». Él nos puede enseñar a conocer mejor a Dios, a confiar más en su bondad de Padre, a escuchar con más fe su llamada a construir un mundo más fraterno y justo para todos. ¿Estamos descubriendo en nuestras comunidades el verdadero rostro de Dios encarnado en Jesús? ¿Sabemos anunciarlo y comunicarlo como una gran noticia para todos?

Llamamos a Jesús «Salvador» porque tiene fuerza para humanizar nuestras vidas, liberar nuestras personas y encaminar la historia humana hacia su verdadera y definitiva salvación. ¿Es esta la esperanza que se respira entre nosotros? ¿Es esta la paz que se contagia desde nuestras comunidades?

Confesamos a Jesús como nuestro único «Señor». No queremos tener otros señores ni someternos a ídolos falsos. Pero ¿ocupa Jesús realmente el centro de nuestras vidas? ¿Le damos primacía absoluta en nuestras comunidades? ¿Lo ponemos por encima de todo y de todos? ¿Somos de Jesús? ¿Es él quien nos anima y hace vivir?

La gran tarea de los cristianos es hoy aunar fuerzas y abrir caminos para reafirmar mucho más la centralidad de Jesús en su Iglesia. Todo lo demás viene después.

José Antonio Pagola

Hay días en los que, con claridad y emoción,
reconocemos y confesamos
quién eres... ¡y acertamos!
Pero en el día a día
se nos nubla el horizonte,
surgen los traspiés y vaivenes,
se desmoronan las ilusiones
y se nos hace costoso seguirte.

Y cuando nos susurras una y mil veces
que para caminar contigo
hay que negarse a sí mismo,
nos atascamos,
porque nos hicieron creer
que eso conlleva mortificarse,
castigarse,
anularse,
destruirse,
en vez de olvidarse y liberarse
del propio ego que nos oprime
para encontrar nuestra verdadera identidad
contigo.

Y cuando nos repites,
en el camino y en el descanso,
que hay que cargar con la cruz,
nos revolvemos y miramos a otra parte,
porque estamos hartos
de los sufrimientos, adversidades y fracasos
que nos inflige la naturaleza,
la vida, los hermanos y nosotros mismos...
de tal forma que cuando llegan las cruces
que surgen por seguirte
estamos ya desorientados y sin ánimo.

¡Recréanos mientras vamos contigo
y ponnos en el camino
para sentir tu aliento y no perdernos!

F. Ulibarri




Jesús es la respuesta a tantas preguntas


video


Victimas de la violencia


Todos deberíamos preguntarnos quién es Jesús para mi. Es importante que la respuesta salga del corazón, del centro de nuestra vida, no de la cabeza o de los conocimientos que tenemos de Él. Es una relación personal la que se cuestiona. ¿Es una idea? ¿Es una fórmula del credo? ¿Es un salvavidas?... Según sea la respuesta así será nuestra fe, nuestra relación con Él. Basada en teorías, en creencias, en falso asidero ante el peligro… Nuestra respuesta debe ser cara a cara, de amigos, de los que se conocen bien, se llaman, quedan, comparten, se quieren… Así la respuesta compromete, no un tiempo o un ratito sino la vida, lo que soy, lo que hago, lo que busco y no nos escandalizamos ante la cruz porque la haremos nuestra sabiendo que puede ser también para nosotros. Buen domingo.


Colegio Virgen del Carmen
Onda · Vila-real



martes, 14 de junio de 2016

Para crecer


Yuxtaponer: pone algo junto a otra cosa o inmediata a ella. Unir directamente, sin ninguna partícula intermedia

Crecer: dicho de un ser orgánico: ir en aumento. Dicho de una cosa: recibir aumento por añadírsele una materia. Adquirir aumento….

¿Hemos crecido o solo nos hemos ‘yuxtapuesto’?
Creo que se ha perdido una oportunidad… quedan muchas por tener….  Mañana pueda ser una, quizá también en la primavera próxima.

Crecer en compartir proyectos… con el otro es posible conseguir otras metas, otros resultados.
Más que sumar es hacer juntos algo nuevo, diferente, de hoy, que no arrastre ‘gatos’,  hoy no somos igual que en los años 60 del siglo pasado (suena muy muy antiguo)…

Sin nada en la mochila, para emprender algo nuevo y crecer, y ser diferentes, y dejar sitio.
Sumar por sumar… no adelanta. Sumar para dar más… hace crecer.

Alguien puede preguntarse qué proyectos nuevos se pueden hacer… tengo varias ideas.

domingo, 12 de junio de 2016

Jóvenes






Ha sido un gran fin de semana. Tres presencias de vida, de realidad diferente, de familia carmelita, de Evangelio. Quiero con brevedad explicarlo un poco.

Presentación de 20x20 de Karit Solidarios por la paz en Vila-real. Una puerta abierta a algo diferente. Estuvimos unos cuantos, podrían haber sido más. Vinieron un grupo de jóvenes de la casa, de los que han hecho el convento de la calle Ermita, lo que fue su colegio, su casa. También personas que otras asociaciones y profesores del Colegio Virgen del Carmen, con Manolo, nuestro director, al frente. Se acercó el concejal del Ayuntamiento. Un grupo de personas, presentar una publicación, hablar de solidaridad, dar las gracias, conocer realidades… abrir la puerta. Algo nuevo, de casa, impensable hace unos años, posible y real ahora, ya, aquí.



Graduación de los alumnos de 4º ESO de Virgen del Carmen de Vila-real. Emocionante, muy emocionante. Habíamos hablado de las lágrimas de alegría y gozo de la pecadora a los píes de Jesús, luego estas mismas llenaron los ojos de nuestros jóvenes alumnos la revivir momentos y la recordar, agradecer y abrazar a una profesora que les acompañó y ahora no puede. La palabra es compañía para comPARtir y no para comPEtir. Fue un gozo disfrutar de la alegría de nuestros alumnos mayores. Es una mirada de valor, de aprendizaje, de renovación… de este compromiso con los jóvenes de nuestro pueblo. Algo de siempre, era la decimoséptima promoción, pero que nos recuerda el valor de acompañar, la grandeza y posibilidad de renovarlo cada día.



La fiesta de la Juventut Antoniana de la parroquia de San Francisco. Un momento de celebrar, de compartir con unos jóvenes creyentes, comprometidos, alegres, felices… Compartir sitio, fiesta y alegría con ellos. Nos ayudan a sentirnos parte de una Iglesia que busca, que se da, que crece. Jóvenes seguidores a su manera y hoy, de ahora y de compromiso con un mundo diferente. celebración, calle, procesión… y compromiso. Algo de siempre pero nuevo… pensando en los otros, en los más necesitados y compartido desde el seguimiento.

Una bendición.
Una suerte.
Un gozo.

Una alegría.


sábado, 11 de junio de 2016

Tocarle



Lucas 7, 36-8, 3

En aquel tiempo, un fariseo rogaba a Jesús que fuera a comer con él. Jesús, entrando en casa del fariseo, se recostó a la mesa. Y una mujer de la ciudad, una pecadora, al enterarse de que estaba comiendo en casa del fariseo, vino con un frasco de perfume y, colocándose detrás junto a sus pies, llorando, se puso a regarle los pies con sus lágrimas, se los enjugaba con sus cabellos, los cubría de besos y se los ungía con el perfume. Al ver esto, el fariseo que lo había invitado se dijo: "Si este fuera profeta, sabría quién es esta mujer que lo está tocando y lo que es: una pecadora."
Jesús tomó la palabra y le dijo: "Simón, tengo algo que decirte."
Él respondió: "Dímelo, maestro."
Jesús le dijo: "Un prestamista tenía dos deudores; uno le debía quinientos denarios y el otro cincuenta. Como no tenían con qué pagar, los perdonó a los dos. ¿Cuál de los dos lo amará más?"
Simón contesto: "Supongo que aquel a quien le perdonó más."
Jesús le dijo: "Has juzgado rectamente."
Y, volviéndose a la mujer, dijo a Simón: "¿Ves a esta mujer? Cuando yo entré en tu casa, no me pusiste agua para los pies; ella, en cambio, me ha lavado los pies con sus lágrimas y me los ha enjugado con su pelo. Tú no me besaste; ella, en cambio, desde que entró, no ha dejado de besarme los pies. Tú no me ungiste la cabeza con ungüento; ella, en cambio, me ha ungido los pies con perfume. Por eso te digo: sus muchos pecados están perdonados, porque tiene mucho amor; pero al que poco se le perdona, poco ama."
Y a ella le dijo: "Tus pecados están perdonados."
Los demás convidados empezaron a decir entre sí: "¿Quién es éste, que hasta perdona pecados?"
Pero Jesús dijo a la mujer: "Tu fe te ha salvado, vete en paz."
Después de esto iba caminando de ciudad en ciudad y de pueblo en pueblo, predicando el Evangelio del reino de Dios; lo acompañaban los Doce y algunas mujeres que él había curado de malos espíritus y enfermedades: María la Magdalena, de la que habían salido siete demonios; Juana, mujer de Cusa, intendente de Herodes; Susana y otras muchas que le ayudaban con sus bienes.


Según el relato de Lucas, un fariseo llamado Simón está muy interesado en invitar a Jesús a su mesa. Probablemente, quiere aprovechar la comida para debatir algunas cuestiones con aquel galileo, que está adquiriendo fama de profeta entre la gente. Jesús acepta la invitación: a todos ha de llegar la Buena Noticia de Dios.

Durante el banquete sucede algo que Simón no ha previsto. Una prostituta de la localidad interrumpe la sobremesa, se echa a los pies de Jesús y rompe a llorar. No sabe cómo agradecerle el amor que muestra hacia quienes, como ella, viven marcadas por el desprecio general. Ante la sorpresa de todos, besa una y otra vez los pies de Jesús y los unge con un perfume precioso.

Simón contempla horrorizado la escena. ¡Una mujer pecadora tocando a Jesús en su propia casa! No lo puede soportar: aquel hombre es un inconsciente, no un profeta de Dios. A aquella mujer impura habría que apartarla rápidamente de Jesús.

Sin embargo, Jesús se deja tocar y querer por la mujer. Ella le necesita más que nadie. Con ternura especial le ofrece el perdón de Dios, luego la invita a descubrir dentro de su corazón una fe humilde que la está salvando. Jesús solo le desea que viva en paz: «Tus pecados te son perdonados… Tu fe te ha salvado. Vete en paz».

Los evangelios destacan la acogida y comprensión de Jesús a los sectores más excluidos por casi todos de la bendición de Dios: prostitutas, recaudadores, leprosos… Su mensaje es escandaloso: los despreciados por los hombres más religiosos tienen un lugar privilegiado en el corazón de Dios. La razón es solo una: son los más necesitados de acogida, dignidad y amor.

Algún día tendremos que revisar, a la luz de este comportamiento de Jesús, cuál es nuestra actitud en las comunidades cristianas ante ciertos colectivos como las mujeres que viven de la prostitución o los homosexuales y lesbianas cuyos problemas, sufrimientos y luchas preferimos casi siempre ignorar y silenciar en el seno de la Iglesia, como si para nosotros no existieran.

No son pocas las preguntas que nos podemos hacer:

¿Dónde pueden encontrar entre nosotros una acogida parecida a la de Jesús?
¿A quién le pueden escuchar una palabra que les hable de Dios como hablaba él?
¿Qué ayuda pueden encontrar entre nosotros para vivir su condición sexual desde una actitud responsable y creyente?
¿Con quiénes pueden compartir su fe en Jesús con paz y dignidad?
¿Quién es capaz de intuir el amor insondable de Dios a los olvidados por todas las religiones?

José Antonio Pagola



Me gusta que me hayas invitado,
que hayas insistido hasta convencerme
y el que estés satisfecho de tenerme contigo;
pero me gusta, y mucho,
el roce,
las distancias cortas,
los besos, los abrazos,
los cabellos que unen,
los masajes relajantes
el agua refrescante
y hasta el buen perfume
que no me ofreciste.

Déjate de poses
y no caracolees en los rincones;
ven de frente
y no temas las decepciones,
pues me gusta la gente que no se esconde
aunque sea pobre y tenga mote,
aunque no siga las costumbres y desconcierte,
aunque su mala reputación
les estigmatice hoy y siempre.

No voy a contarte lo que ya sabes
de deudas y perdones,
de normas, leyes y celebraciones,
pero quiero decirte que no me gustan
los que sueñan perfecciones y santidades,
los que creen que están con el Padre
porque se sienten superiores a sus semejantes,
los que creen que aman a Dios
porque no aman a nadie...

A mí me gustan, y mucho,
los que lloran y ríen
y silenciosamente agradecen,
los que tienen corazón de carne
y entrañas maternales,
los que se desviven siendo pobres,
los que son pecadores
para las religiones
y para las sociedades civiles y laicales...

No te escandalices (¡o escandalízate!).
Tú sigue invitándome y rogándome,
y no pienses que te equivocaste.
Volveré a tu casa,
me sentaré,
te miraré,
y ya sabes...
no me callaré hasta que interiorices
lo que tengo que decirte:
Que el Padre te ama, acoge y perdona
misericordiosamente,
a ti,
a todos los presentes,
y a los que no han podido entrar a tu banquete!

F. Ulibarri





Jesús me lleva de la muerte a la vida




Jesús perdona mucho, perdona siempre, perdona sin límites. Ella llora a sus pies, llora de gozo, llora de emoción, llora de tocar al que quiere. Son lágrimas de la alegría del amor. Llora de poder tocar a aquel que le ha perdonado y la valora como mujer. Sus lágrimas son compartidas por y con Él. Su vida ya no será la misma. Empezará a caminar con Él, ‘le acompañaban algunas mujeres’, seguro que una de ellas es esta mujer que se desvive por Él, que no quiere separarse de Él. Pasión, derroche, generosidad… con Él todo es posible, hasta ser más que aquel fariseo que ni le lavo los píes. Para Él no cuenta tu posición o lo que tienes, sino lo que eres, lo que amas. Buen domingo.


Colegio Virgen del Carmen
Onda · Vila-real



domingo, 5 de junio de 2016

Soñar


Hoy quiero retomar un tema que va a volver a nuestra mesa de estudio, de trabajo, de decisión...
Lo quiero retomar porque después de casi seis años... sigue siendo actual.
Sigo teniendo la misma convicción, la misma seguridad y el mismo pensar...

Hoy más necesario todavía. Hay una necesidad IMPERIOSA de crecer en:
1. Un proyecto conjunto, único, fresco, atrayente y esperanzador de formación para toda la Región
2. Es necesario compartir proyecto, horizonte, materiales, decisiones... en actividades como los colegios. Esto lo ampliaría a las Hermanas de las dos congregaciones carmelitas cercanas a nosotros.
3. Debe existir la posibilidad de hacer un proyecto de vida nuevo atrayente, novedoso...

Os dejo mi reflexión de hace casi seis años. Este sueño será realidad, lo hagamos nosotros siendo protagonistas del mismo o las circunstancias dejándonos al lado de la historia, de la realidad. Tú decides....

Unidad de las provincias (pincha para leer)




sábado, 4 de junio de 2016

Compasión

Puerto (c) Vicent Tena



Lucas 7, 11-17

En aquel tiempo, iba Jesús camino de una ciudad llamada Naín, e iban con él sus discípulos y mucho gentío.
Cuando se acercaba a la entrada de la ciudad, resultó que sacaban a enterrar a un muerto, hijo único de su madre, que era viuda; y un gentío considerable de la ciudad la acompañaba.
Al verla el Señor, le dio lástima y le dijo: "No llores."
Se acercó al ataúd, lo tocó (los que lo llevaban se pararon) y dijo: "¡Muchacho, a ti te lo digo, levántate!"
El muerto se incorporó y empezó a hablar, y Jesús se lo entregó a su madre.
Todos, sobrecogidos, daban gloria a Dios, diciendo: "Un gran Profeta ha surgido entre nosotros. Dios ha visitado a su pueblo."
La noticia del hecho se divulgó por toda la comarca y por Judea entera.


Jesús llega a Naín cuando en la pequeña aldea se está viviendo un hecho muy triste. Jesús viene del camino, acompañado de sus discípulos y de un gran gentío. De la aldea sale un cortejo fúnebre camino del cementerio. Una madre viuda, acompañada por sus vecinos, lleva a enterrar a su único hijo.

En pocas palabras, Lucas nos ha descrito la trágica situación de la mujer. Es una viuda, sin esposo que la cuide y proteja en aquella sociedad controlada por los varones. Le quedaba solo un hijo, pero también este acaba de morir. La mujer no dice nada. Solo llora su dolor. ¿Qué será de ella?

El encuentro ha sido inesperado. Jesús venía a anunciar también en Naín la Buena Noticia de Dios. ¿Cuál será su reacción? Según el relato, «el Señor la miró, se conmovió y le dijo: No llores». Es difícil describir mejor al Profeta de la compasión de Dios.
No conoce a la mujer, pero la mira detenidamente. Capta su dolor y soledad, y se conmueve hasta las entrañas. El abatimiento de aquella mujer le llega hasta dentro. Su reacción es inmediata: «No llores». Jesús no puede ver a nadie llorando. Necesita intervenir.

No lo piensa dos veces. Se acerca al féretro, detiene el entierro y dice al muerto: «Muchacho, a ti te lo digo, levántate». Cuando el joven se reincorpora y comienza a hablar, Jesús «lo entrega a su madre» para que deje de llorar. De nuevo están juntos. La madre ya no estará sola.

Todo parece sencillo. El relato no insiste en el aspecto prodigioso de lo que acaba de hacer Jesús. Invita a sus lectores a que vean en él la revelación de Dios como Misterio de compasión y Fuerza de vida, capaz de salvar incluso de la muerte. Es la compasión de Dios la que hace a Jesús tan sensible al sufrimiento de la gente.

En la Iglesia hemos de recuperar cuanto antes la compasión como el estilo de vida propio de los seguidores de Jesús. La hemos de rescatar de una concepción sentimental y moralizante que la ha desprestigiado. La compasión que exige justicia es el gran mandato de Jesús: «Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo».

Esta compasión es hoy más necesaria que nunca. Desde los centros de poder, todo se tiene en cuenta antes que el sufrimiento de las víctimas. Se funciona como si no hubiera dolientes ni perdedores. Desde las comunidades de Jesús se tiene que escuchar un grito de indignación absoluta: el sufrimiento de los inocentes ha de ser tomado en serio; no puede ser aceptado socialmente como algo normal pues es inaceptable para Dios. Él no quiere ver a nadie llorando.

José Antonio Pagola


Y aunque nadie pida nada
cuando nos encontramos con quienes sufren
y caminan cabizbajos y tristes,
o tienen los pies heridos
y el estómago vacío,
o buscan refugio en otros países
porque fueron desplazados del suyo,
o lloran con desconsuelo
porque la mar los deja tirados a la intemperie...

Cuando nos encontramos con aglomeraciones,
con campos de refugiados,
con colas interminables de sin papeles,
con alambradas y barrizales,
con fronteras insalvables,
con hombres y mujeres condenados a ser "nadie",
con personas que mueren buscando salvarse...

Aunque nadie pida nada,
o se conformen con migajas,
o de vez en cuando "exploten"...
haz que se conmuevan nuestros corazones
y nuestras entrañas se fecunden
de vida y misericordia,
que se ofrezca gratis,
como a ti te sucedió a las puertas de Naín
y en otras muchas ocasiones...

Aunque nadie pida nada...
¡ojalá demos a todos, en cada lugar e instante,
vida gratis y ternura a raudales
para vencer las estructuras de muerte!

F. Ulibarri



Jesús me lleva de la muerte a la vida



video

Con esperanza


‘No llores’ Jesús no puede permanecer indiferente ante el dolor de los otros, ante el sufrimiento humano. Las lágrimas le conmueven. Es la madre y su dolor quien mueve el corazón del Señor. ¿Quién llora hoy ante la muerte de tantos y tantos hombres y mujeres en la tumba del Mediterráneo? Quizá la indiferencia ante tanto dolor no deja que nuestro corazón sienta verdadera compasión ante el dolor. Miramos para otro lado… Él se para ante el cortejo fúnebre en Naín. Se para y consuela… nada de pasar de largo. Toca y cambia todo: ‘¡Levántate!’Se llena de vida. Es una lección: nada de indiferencia ante tanto dolor, parémonos, toquemos la realidad. Es un mandato para nosotros: levantémonos ante tanta muerte, ante tanto sufrimiento. Buen domingo.





Virgen del Carmen
Onda · Vila-real