domingo, 26 de enero de 2014

Atardecer


Regalo de una amiga. Compartir un atardecer encendido que presagia amaneceres luminosos, horizontes de encuentros, días felices de luces que muestren caminos nuevos para mundos soňados y posibles.

sábado, 25 de enero de 2014

Tanto tiempo...



Me gustaría poder escribir más. La verdad es que cada día me gustaría poner algo para compartir con todos los que seguís asomados a esta pequeño e insignificante atalaya para compartir con vosotros el paisaje de lo cotidiano de este humilde observador y sufridor del paso del tiempo… 
El tiempo se llena siempre de nombres, de acontecimientos de cualquier tamaño y forma de los cuales se pude aprender algo para compartir. Nombres, fracasos, sufrimientos, miedos, tareas sin terminar, dependencias mal llevadas, abrazos, sonrisas, éxitos sin focos, caricias que te hacen revivir… Lo negativo nubla cualquier atisbo de luz, de novedad y por lo tanto no escribo. No consigo que nada en forma de esperanza (¿tiene forma la esperanza?) para que sea auténtico aporte en este tiempo de oscuridades y temores.

He leído cosas increíbles durante estos últimos días. Desde artículos para aprender a despedirse y hacerlo con el convencimiento que echar lastre, decir adiós y seguir camino es lo mejor, pasando por informes en los que se ponen los pelos de punta al comprobar que soy cómplice y participe beneficiado de la injusta distribución de la riqueza, que los datos son objetivos respeto a la falta de dirigentes políticos valientes que tomen decisiones justas. Pasando por secciones de libros donde descubres que María de Nazaret puede soñarse como una mujer de su tiempo, atrevida, silenciosa, llena de sentimientos y no pasa nada, es mujer. Pequeños chispazos de oración y meditación mañanera donde el encuentro, el silencio y la noche dejan paso a amaneceres preñados de posibilidades. No quiero decir nada sobre declaraciones de cardenales novatos pero al mismo tiempo obispos curtidos por la reflexión, el gobierno de la Iglesia y la reflexión teológica. Búsquedas y encuentros inesperados de artículos para contrastar, para disfrutar de otro incienso en la Iglesia que perfuma de otra manera. Hoy mismo he podido descubrir un artículo maravilloso desde el cual renovar mi compromiso de creyente, religioso y seguidor de Jesucristo. Así me encuentro, como marioneta de un tiempo de incertidumbre que mira a un lado y a otro y no sabe por dónde empezar… La verdad es que no quiero bajarme de esta azotea, pero estoy cerca de hacerlo. Creo que voy a crecer hacia una rueda de molino menos reflexiva personalmente y más expositiva de aquello que cae en mis manos y merece ser guardado con un pequeño apunte, con una pequeña reflexión… De esta manera serán otros los que carguen con la culpa o con la medalla y no yo. La verdadera razón de este silencio no ha sido otra que descubrir que solo borrones y tachones llenaban las palabras que una y otra vez querían llenar el folio en blanco, siempre pensaba que para pesimismos ya tenemos la realidad…