miércoles, 30 de noviembre de 2011

Estado

Cardenales del alma que tardan en curar, 
que no hay manera de disolver 
ni con la heparina del perdón o de un abrazo. 

domingo, 13 de noviembre de 2011

Resolución de conflictos


Siempre ha sido un tema que me ha gustado. Hubo un tiempo en que pensé apuntarme a algún grado (como se dice ahora en jerga universitaria). La naturaleza de los conflictos es muy diferente. Del pequeño conflicto de amigos, de conocidos o de compañeros de trabajo podemos pasar al conflicto internacional que lleva consigo una dimensión de implicados, aristas y características difíciles de conocer en profundidad.
Mi vida se mueve entre los primeros. El conflicto en un pasillo con unos alumnos, el enfrentamiento en una clase que no quiere atender, que no está dispuesta a participar en la dinámica que se le propone, la solución a una envidia mal gestionada y transformada en un contagio que convierte a un grupo en un hervidero de problemas, rumores y malestares. De estos, que en parte se solucionan escuchando, facilitando encuentros y proponiendo moderaciones de palabras y acciones, paso a otros de una dimensión un poco mayor. Me olvidé que previo a estos están los conflictos personales, muchos de ellos de carácter moral. La solución está en el proyecto de vida, la escala de valores y el uso responsable de la libertad.
Quería hablar de conflictos un poco mayores. Son los conflictos  en los que tu toma de decisiones va a producir un terremoto en el ahora pero que crees que va a ser la solución para el futuro, para un tiempo posterior. Es el conflicto con los otros cuando tus puntos de vista profesionales, empresariales, de sentido y de proyecto chocan con un presente y un yo que lo tiñen todo de inmediatez. Es intentar acabar con el ‘ande yo caliente y ríase la gente’ poco constructivo y contagioso del ‘si tú no haces yo tampoco’. Una decisión que puede tener unas consecuencias ahora (difíciles, no entendibles, complejas..) pero que en el futuro se podrá valorar de otra manera. Son conflictos empresariales, de trabajo, de consecución de resultados, de formación de equipos, de toma de decisiones que afectan a personas. Conflictos en los cuales hay que valorar el ahora y el futuro, donde soluciones paliativas y de propuesta ya no tienen sentido y han agotado su tiempo. Pasó ese momento y ahora toca elegir blanco o negro, los grises, los tonos pastel de la vida dejan paso a los vivos o los apagados para siempre. No se fácil cuando esto afecta a las personas, a hombres y mujeres que van a ver cambiada su vida por la decisión, a veces imposible de entender. ¿Debe primar la idea y el proyecto o la persona? ¿Qué persona? ¿Al que no hay manera de hacerle cambiar e implicarse o el que pide justicia en el trato, en lo prometido por un proyecto que eligió y que el primero no hace funcionar? No es fácil decidir. Existe una doble dimensión en el conflicto la exterior (proyecto, empresa, personal, comunidad, compromiso con un tercero…) y uno interior del que debe tomar la decisión (escala de valores, justicia, misericordia…)
En estos conflictos me encuentro. El personal vivido como una carga. El pequeño de cada día como una responsabilidad de mi trabajo, de mi ser, de mi tarea. El ‘empresarial’ como algo irresoluble y generador de sufrimiento alrededor. El internacional como un lastre de la injusticia de este mundo que me hace sentirme mal con mi privilegio. 

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Empaparse



Tengo una amiga que cuando llueve o cuando estoy triste o medio ‘depre’ siempre me dice que lo mejor es bailar bajo la lluvia. No hace referencia a la película de cine, por lo menos nunca he entendido que fuera por eso. Creo que el sentido de su propuesta es la libertad, es hacer algo que se salga de lo normal, de lo establecido, de lo políticamente correcto. Bailar bajo la lluvia supone en primer lugar empaparse plenamente, dejar que el agua llegue a cada rincón de tu cuerpo, además sin importarte. Estar mojado y hacerlo con gusto, con alegría de corazón. Uno baila, en la mayoría de los casos, cuando hay algo que celebrar, en las fiestas, en un momento en que la música y el moverse a su ritmo ayudan a expresar el gozo de lo que se siente. Bailar y mojarse. Danzar y empaparse. Alegría y ruptura con lo establecido como correcto.
Hoy he leído un artículo que me ha encantado sobre Dean Brackley, jesuita norteamericano que enseñaba en la UCA (El Salvador). En el se decían muchas cosas y todas interesantes, pero quiero quedarme con una de ellas. Murió empapado de Dios. Jon Sobrino describe con estas palabras el final de su vida y,  bajo mi punto de vista después de leer el artículo, es el resumen de toda su vida. No lo conocía. He buscado alguna cosa en internet para conocerlo mejor. Pero me quedo con el empapado de Dios. Que maravilla. Me gustaría a mi también estar empapado de esa manera. ¿Cómo puedo hacerlo?
Estar empapado significa que cada rincón de la vida está impregnado por aquello que empapa, por el líquido que te está mojando. No hay rincón donde el líquido elemento no llegue. Da lo mismo la arruga de la ropa o lo escondido que estés que todo se inunda de aquello que te moja. Además llega un momento que cuando ya te has mojado lo suficiente te da lo mismo, casi sientes y vives con normalidad estar mojándote, una vez mojado da lo mismo que siga cayendo sobre ti aquello que te ha dejado chorreando. El domingo vi un gran partido de fúbol donde los jugadores se estuvieron empapando de agua durante los noventa minutos. Al principio parecía extraño, una vez que comenzaron e iban empapados ya daba lo mismo, podían seguir jugando con normalidad y además hicieron un gran partido. Después de estar empapados es cuando decimos: ‘podría escurrir la camisa y la ropa interior’ Sin empaparse es difícil escurrir.
Estar empapado de Dios tiene que ser una gozada. Cada rincón de la vida, del corazón lleno de Él. Quizá se erice la piel cuando empieces a sentir su presencia, a sentirte mojado por Él, pero después abres cada rincón de tu vida para que Él la llene. Te da lo mismo, es lo que deseas y no puedes dejar de sentirle cerca, dentro, fuera, en lo oscuro de la noche, en la mente y en la conciencia, en la voluntad y en los quehaceres de este mundo. Llega un momento que su río de agua viva llena el pozo de tu interior, lo hondo del corazón, y allí se inunda para que te sientas mojado por Él, empapado de Él, refrescado por Él. Cuando eres consciente de estar empapado por Él es cuando puedes comenzar a escurrir tu vida mojada y empapada por él. Cada gota al estrujar lo que eres será una gota de agua fresca que empape la tierra o a aquellos que viven a tu lado. Del primer escalofrío al frío de quedarse desnudo al mismo tiempo que escurres tu vida para los otros.
La mejor manera de empaparse por Él es bailar. Ser capaces de oír su música, de aceptar su invitación para ocupar el centro de la calle, dónde más y mejor puede uno empaparse con su lluvia. Cogerle de la mano, seguir los pasos que Él propone y dejarse llevar… un salto aquí, un agarrado allí, un abrazo en el otro lado, una pausa al final de la calle en el porche roto de la chabola familiar. Es un gran maestro de baile y le encanta la lluvia. Lo tenemos que celebrar: ¿te atreves a bailar?

lunes, 7 de noviembre de 2011

La Hermosura del Carmelo

Con este nombre han bautizado el lugar que los hermanos carmelitas de Colombia han elegido para un proyecto de identidad carmelita. Encuentro, fraternidad, silencio, oración, retiro, espiritualidad, compromiso con los más pobres… quieren que sean el sentido de cada una de las estancias de la casa, no se ve ya que está detrás de la cámara que hizo esta preciosa foto.
Hermosura del Carmelo es lo que he vivido durante diez días en el Carmelo colombiano. Una hermosura hecha hospitalidad en la Fraternidad Carmelita de Arjona que abrió sus puertas para que yo pudiera vivir durante estos diez días. Esto ha sido una auténtica bendición de Dios. He podido descansar, rezar, leer y sobre todo escribir.
Las vistas desde ese lugar maravilloso hablan de un país hermoso, de unas gentes con ansias de amar y gozar, de crecer y vivir en libertad, dignidad y en paz. Quizá sólo son deseos que los ojos que cada niño (cientos), de cada mujer (miles), de cada anciano (decenas) de los que he visto estos días proponen como proyecto de futuro. Ojos que miran mi privilegio y lo denuncian. Quiero vivirlo como una oportunidad al servicio de ellos. Esas miradas, deseosas de vida, se convierten en mi en compromiso de cambio personal, comunitario y estructural de este mundo derrochador en el que vivo.
La hermosura del  Carmelo me ha permitido viajar, vivir con facilidad y gratuitamente, mirar con ojos abiertos y conocer: Rocha, el pueblito, Puerto Badel… He visto personas maravillosas, llenas de vida y de futuro que son hijos de Dios, que no lo saben, que gozan de sus pequeñas cosas, que desean mejorar y se esfuerzan, que descubren una oportunidad y la explotan…
En Arjona hay un barrio, donde está el colegio María Eugenia Velandia, que se llama sueños de libertad. Maravilloso, este también es un lugar de hermosura del Carmelo. Un sueño precioso que he vivido estos días en Arjona: libertad y sosiego de vivir mi vocación, sueño de un mundo más justo y cargado de la dignidad que se esconde tras la pobreza de los últimos de este mundo, que está allí con ellos y que debemos señalar con el dedo, exigir con nuestras denuncias y abrillantar con nuestros compromisos solidarios y fraternos. Sueños de libertad. Sueños donde buscarte, libertad para responderte sin miedos…. ‘traigo desnuda el alma y el cuerpo’ es la única manera de encontrarte, de sentirte, de estar a tu lado y descubrirte.
Una persona con mucha vida interior me dijo una vez que hay que cerrar el círculo cada día para así poder descansar cada noche. Con este escrito quiero cerrar el círculo de un sueño. El sueño de buscar en la noche la presencia de aquel que da sentido a mi vida y al que tantas veces niego, al que le fallo y le soy infiel. Este sueño ha tenido un pequeño despertar en Arjona. Es un despertar a la necesaria transformación personal en Cristo, al cambio de vida, al compromiso con los pobres y ‘descalzos’ que tengo aquí al lado… sobre todo en el colegio. ¡¡Cómo me gustaría poder vivirlo así!! Sigo buscándole en la noche de cada día y sólo le encuentro entre sueños.
Le debo este sueño a muchos amigos que insistieron en que fuera. Le debo parte del sueño a Karit que me sirvió de excusa para lanzarme a esta aventura de diez días. He podido comprobar que verdaderamente ‘con poco…’ es mucho lo que se puede hacer. Mis hermanos de comunidad me ayudaron a soñar, lo hacen cada día: ‘el mundo es distinto si no estás Tú’.
Tengo que deciros una cosa: al despertarme sigo soñando de tanto querer.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Otras cosas

Me recordó una foto de unos amigos…
Jugaba con un globo a fútbol, él solo por las calles del pueblo. Un color amarillo intenso que rompía el día nublado y lo llenaba de color. Disfrutando de lo sencillo, sin nadie… dando patadas a la vida, manteniendo el equilibrio con lo imposible, haciendo malabarismos con la realidad…


A los pies de la Cruz. Sentado, sin nada que hacer, esperando que pase el tiempo. No hay prisa, hoy no ha salido a pescar, no hay trabajo... mirando la plaza. ... Ahí tienes a tu hijo (hermano) y desde hoy lo acogerás en tu casa, y vivirás con él y lucharás por su justicia... A los pies de la Cruz esperando una mano, un abrazo, una esperanza.

Es un gran país. Estoy al lado de la costa del Caribe. Hay ciénagas, esta es la de Gambote, cerca de Arjona donde vivo estos días. En ellas se pesca o transportan productos, con calma, con remo firme, con paciencia... en medio de una belleza que habla de El. 'Remar mar adentro allí encontraréis...'

No necesita traducción. Es una propuesta pintada a la puerta de un colegio público. Me encantó. La rima, la z y la c, la frase, la propuesta, el fondo, el lugar elegido...

Estábamos en un comedor (kilombo), los niños sentados en el suelo. Ella miraba a lo alto, buscando respuesta. La boca preparada para comer, para comerse el mundo. Un futuro incierto, un futuro roto y truncado por una injusticia que hace que tiremos donde tenemos y busquen donde no hay nada que encontrar. ¡¡Dejémonos solo de compartir!! Tenemos que dar, tenemos que devolver lo mucho que nos dan para que puedan comer. Era la hora de la comida y los niños sentados en el suelo comían un puñado de arroz, un poco de pasta y un tercio de pechuga de gallina. ¡¡Por favor!!

Regreso al futuro fue el título de una película donde se retrocedía en el tiempo. Algo parecido he hecho hoy. No he conseguido lo del tiempo pero si he cambiado de lugar por unas horas. He viajado a África, esta foto es la prueba. Africanos en Colombia, descendientes de los esclavos que lucharon por su libertad, amantes de sus tradiciones y el color de su piel, africanos del siglo XXI en un continente distinto. He estado en San Basilio del Palenque, primer pueblo de Colombia en conseguir su libertad

Llevaba unos guineos. Por mil pesos cinco. Uno para ti, otro para el niño, otro para su madre adolescente, la abuela un cuarto y el otro para después. Ester se ha ido contenta. El Señor me ha vuelto a bendecir, ayer pude vender todos los aguacates. ¿Sólo cuesta cuarenta céntimos sentirse bendecidos? Que maravilla

Le llaman Papito. Dice que se llama Le (quizá diga otra cosa y no le entendemos). Le gusta conducir, el café, caminar, ir a la escuela, el futbol (dijo que era del Madrid, nadie es perfecto), buen conversador... siempre dice si a todo lo que le propones. Vive en Rocha (Colombia). Creo que podremos ser buenos amigos, no sé si volveré pero si lo hago: iremos en coche, jugaremos a fútbol, tomaremos un café y charlaremos un rato. Estará contento, el Madrid ganó.

Todo esto lo publiqué en Facebook durante mi viaje. 
Algunos no lo habéis visto. 
Es la penúltima página sobre Colombia.