sábado, 30 de agosto de 2008

Final y comienzo


Todo un verano sin escribir.

El verano ha terminado. ¿No? Para mi ha comenzado una nueva estación que se llama colegio. Termino el aire libre, las excursiones, las peleas de agua, la risa de la noche, la evaluación del día y la planificación del día siguiente, el Poset, la piscina y las furgonetas… terminó el verano y comienza el colegio, la tarea, la planificación, los horarios, los compromisos laborales, las hojas de registro, las temporalizaciones (no tiene nada que ver con los temporales que han pasado los que fueron a El Caliche). No sólo para mi ocurre esto, también para muchos con los que he tenido la suerte de compartir este verano intenso y rápido. ¿Cómo dices rápido si ha durado dos meses? No me puedo creer que hayan pasado dos meses. Sin escribir en esta ventana mucho más. Terminó, fue bonito, nos cambió, somos los mismos pero algo ha cambiado en nuestro corazón.
Comienza el tiempo en que se noten nuestros compromisos de vivir más nuestra fe cada día a ejemplo de Abraham, de sentir la alegría que supone servir más y mejor a los demás, de saber que podemos verle a EL en los más necesitados de nuestro alrededor, de poder gritar fuerte que es en EL SUR donde podemos encontrar al DIOS que cambia nuestro corazón.
Con este apunte quiero re-comenzar esta rueda de molino. Quiero darle vueltas a la cosas con vosotros y que la poca harina que salga después de las vueltas de la piedra del molar se pueda convertir en un poco de pan, de alimento, de tiempo, de compañía, de cambio… para los que sufren hambre, soledad, tristeza y sequedad de corazón en nuestro mundo.