viernes, 17 de febrero de 2012

Compartir con Filipinas


Una de las realidades más maravillosas de la Orden del Carmen, que he descubierto después de ser fraile carmelita, es su dimensión internacional. Me ayudó a ello salir de mi provincia, de mi país y poder participar en alguna actividad internacional. No sé idiomas, mal hecho lo sé, y por lo tanto tengo una dificultad grande de comunicación cuando participo en estas actividades de carácter internacional. En el primer encuentro con esta dimensión que participé daba todos los días un largo paseo con dos religiosos norteamericanos que no paraban de hablar entre ellos, de mirarme y pedirme mi consentimiento u opinión sobre lo que hablaban, yo simplemente respondía con mis gestos, sin saber nada de lo que hablaban. No dejaron en los quince días de esperarme, de buscarme para dar un paseo. Lo que teníamos en común no era la lengua, era la fraternidad y el deseo de vivir en obsequio de Jesucristo.
Os cuento todo esto para pedir vuestra colaboración, vuestro compartir, para vivir este sentido de fraternidad e internacionalidad de la Familia Carmelita. Karit, ONGD de la Familia Carmelita, ha organizado una campaña de solidaridad con los damnificados por un terremoto en Filipinas que ha afectado directamente a algunas de las comunidades de la Orden en ese país. Se nos comunicó con este correo de nuestro servicio de noticias:

Un terremoto de magnitud 6.9 sacudió a las 11.30 de la mañana del día 6 de febrero de 2012 la región de Negros-Cebu de Filipinas. Nuestra parroquia ha sido golpeada seriamente. Han perdido la vida 23 personas, muchas de las cuales son niños y jóvenes, 40 casas han sido destruidas completamente y otras 12 han sufrido daños graves. El párroco carmelita ha pedido nuestra ayuda y la Curia, gracias a la generosidad del fondo “Little Flower”, ha podido enviar 10.000 dólares como ayuda inmediata para emergencias. Por favor, ¡enviad también vosotros una ayuda! A fin de asegurar que el dinero llegará a la parroquia y a la gente, podéis poneros en contacto con el Ecónomo General en Roma, el cual proveerá el modo de enviar vuestras ayudas directamente a Filipinas.

¿Cómo se puede ayudar? Haciendo un donativo en la cuenta de Karit en Bancaja con el concepto FILIPINAS:
2077 0474 16 3100634992 

Gracias a todos por vuestra generosidad.
Me gustaría que todos pudieseis sentir alguna vez esta dimensión de fraternidad internacional de la Orden del Carmen. 


martes, 14 de febrero de 2012

Sin comentarios


Sin comentarios míos. Los vuestros los que queráis, por encima de todo la libertad.
Iba a esperar al 25 de marzo, creo que hace un año de aquello. Pero visto lo visto no puedo esperar: el aeropuerto de Castellón está mal construido. Tenía algo guardado para el día del aniversario pero lo adelanto. ¡¡No puedo más!! Alguien tiene que asumir ese error, ese fracaso, ese despilfarro. Lo debe asumir el máximo responsable. Lo que tenía guardado son las batidas de conejos que se hacen el aeropuerto. Un amigo que fue una vez cazó 80, y entre todos también unos jabalíes.

Mientras tanto ese señor sigue presidiendo cosas.
Sus amigos siguen incumpliendo lo pactado.
Los bien vestidos que comían con él siguen en la calle.
Los que se dejaban fotografiar con él ahora gobiernan.
Sus amantes ocupan cargos.
La lotería les toca a otros amigos de más lejos, no sólo a él.
….
No me lo puedo creer.
Pero ahí sigue… repartiendo prebendas.
¿Nadie le puede decir que se vaya? Mejor dicho, que se quede en su casa y asuma responsabilidades de este despilfarro, por favor.  

miércoles, 8 de febrero de 2012

El nombre


Tengo alrededor de seis años. Ya voy al colegio. Desde que me acuerdo me llamaron siempre José Luis. Mis padres, mis amigos, mis profesores siempre decían: José Luis arriba, José Luis abajo. La verdad es que mi nombre no me gusta mucho, es muy corriente, hay mucha gente que se llama así, no sólo en mi pueblo sino en muchos otros sitios. Es un nombre bonito, hace referencia a San José con un pequeño matiz, Luis. Lo importante es que todo el mundo sabe quien soy. El nombre es importante y me ayuda a darme a conocer. ‘Hola, soy José Luis el hijo de….’. También me ayuda a identificarme ante los otros cuando tengo que recibir un premio o cuando merezco un castigo. El nombre es importante y por eso todos tenemos uno, y también todas las cosas. A mi me lo pusieron después de dar muchas vueltas a otros que estaban de moda: Jonathan, Carlos Alfredo…
Ahora han decidido llamarme Pepe. Todo comenzó un día en casa, a mi padre le dio por decirle a mi madre que me podían llamar Pepe. Yo les escuchaba y pensaba, menudo jaleo para nada. Yo voy a ser el mismo por mucho que me cambie el nombre. Al final decidieron cambiarlo. ‘No, ya no se llama José Luis, decía mi padre a sus amigos, ahora se llama Pepe’. Yo era el mismo, con mis problemas, con mis cosas positivas, con mis amigos, con la misma paga todos los fines de semana. ¿Qué había cambiado? Poca cosa. Me llamaban de dos maneras, ya que algunos seguían llamándome José Luis, sólo se había generado cierta confusión en el barrio y en mi familia. En ocasiones pensaba que mi padre me podía haber preguntado, que podría haberme dicho si era más o menos feliz con el cambio de nombre. Pero no. Ni un comentario. El creía que Pepe era más adecuado a mi edad, para mi entorno… y creía que con un nombre más coloquial encontraría mejor trabajo. No entendía esto último ya que tenía siete años.
Hace unos días vino un amigo de mamá y decidió llamarme Pepe Luis. ¿La razón? Muy sencilla, decía que se estaba perdiendo un nombre precioso que es el de Luis. Este amigo de mamá se llama Luis. Dijeron mis padres que tenía razón. Estaba mejor llamarme Pepe Luis, incluso dijo el abuelo que había menos Pepe Luis que ‘pepes’ y que ‘joseluises’. Ya no sé que va a pasar, cada vez se va a generar más confusión. Nadie me pregunta, nadie me pide opinión, nadie cuenta conmigo. ¿Saben de verdad estos adultos los problemas que yo tengo? ¿Conocen lo que necesito? ¿Son conscientes que los que me quieren me quieren por lo que soy y no por cómo me llaman los otros? Mis problemas son los mismos llamándome Pepe, Pepe Luis o José Luis. ¿Les interesa de verdad? Creo que no. Seguiré creciendo, seguiré luchando a mi manera para ser quien soy…. pero me podían ayudar un poco.

No os parece que pasa lo mismo con la educación o la asignatura de ciudadanía (José Luis), con los políticos (padres y amigos de José Luis)… sin preguntar, sin pensar, sin contar con nadie… Cambio de nombre, foto, ‘soy el mejor reformador’, pasaré a la historia, más bachillerato, menos bachillerato, obligatorio, no obligatorio, como en Alemania, como en… ¡¡Por favor!! Basta ya de tomarnos el pelo. Pregunten a los profesionales (profesorado), inviertan dinero, formen a los docentes, den autoridad al que brega cada día, no hagan castas en la carrera docente, reciclen obligatoriamente, inviertan en innovación, no escatimen recursos, aflojen el corsé que supone el sistema educativo actual en la ESO, hablen del esfuerzo personal como herramienta educativa y háganlo con su ejemplo…  Mil cosas antes que cambiar a el nombre a José Luis, déjenlo en paz, por favor, ayúdenle. 

martes, 7 de febrero de 2012

De plástico


No sé porque me ha dado por escribir de política. No lo entiendo. Hablar si que me gusta y lo he hecho siempre, más que ver esas tertulias de radio que se dan por televisión que solo sirven para reafirmar aquello que ya piensas. Hoy no quiero escribir, quiero ofrecer un video de González Faus sobre la izquierda en el que explica el contenido del cuaderno 177 de los publicados por Cristianisme i Justícia.
Dice verdades como puños. La izquierda es posible y debe recuperar su esencia. Tres cosas que definen la izquierda: igualdad entre los hombres, los últimos como lugar de discernimiento y la actitud ética en el proyecto de vida. Otras cosa prácticas como tener un tope de ganancias, nada del escándalo de los ingresos (banqueros, políticos, futbolistas…). De este video me ha encantado la posibilidad de recuperar la utopía, es posible vivirla aquí, donde se juega la transformación del mundo, la dignidad del ser humano y el proyecto de Dios. El carácter internacional de la existencia es otro de los planteamientos de su reflexión, una aldea global que no sea sólo de medios de comunicación sino de compromiso, de posibilidades y de proyectos. ¿Nacionalismos? No, universalidad.
González Faus cree que la izquierda de ahora es de plástico, como las flores imitación de las auténticas. No se marchitan, dura, quedan bonitas, tienen colores vivos… tampoco necesitan ser regadas, ser cortadas. Una de las cosas que la hacen ser flor de plástico es el anticlericalismo como sustitutivo de los planteamientos verdaderamente importantes. Nadie compra un flores de plástico para un acontecimiento importante, para un regalo. Las flores bonitas son las auténticas, las que huelen y perfuman con su olor las estancias cerradas. No más plástico, necesitamos autenticidad. ¿Será esto también algo de lo que nos pasa en la Iglesia? ¿Demasiado ‘plástico’? No quiero ni pensarlo.
No necesita más comentarios, sólo disfrutar de la reflexión, no hace falta ser simpatizante de izquierdas para hacerlo. Esto está más allá de una ideología, como ya escribí hace poco tiempo.

sábado, 4 de febrero de 2012

El viento


Tenemos un viento increíble. Los cristales de las ventanas protestan permanentemente por los empujones que reciben. En casa de mi hermana la otra tarde alguien, seguramente este mismo viento, estaba barriendo la terraza y tenía tantas ganas de dejarla limpia que casi se lleva la mesa de mármol. Los árboles de la avenida no dejan de susurrar y susurrar, se están quedando afónicos. Las esquinas se convierten en sorpresas que hacen exclamar a los viandantes cualquier palabra que rime con moño para manifestar la sorpresa ante la ráfaga de las ‘orejas de Javier en movimiento’, como lo llamábamos en el colegio. Le encanta vivir fuera. Le encanta la calle y lleva unos días que no para, de arriba abajo, de derecha a izquierda. Todo hace ruido a su paso, nada puede permanecer quieto a su lado. Qué tendrá el viento, qué tendrá…
¿De dónde ha salido? ¿De dónde viene de repente tanto viento? En Zaragoza y sus alrededores, donde viví, le llaman cierzo. ¿Pero de dónde viene y cómo se llama el de aquí? No lo sé pero una amiga profesora me ha dicho que el otro día una alumna se lo contó. La alumna en cuestión se le acercó y le dijo que ella sabía como se llamaba este viento. Mi amiga puso sus ojos de sorpresa y se acercó a la niña a preguntarle cómo lo sabía. La alumna buscó rápidamente la mejor referencia de autoridad que encontró, que no es otra que la verdad de las cosas y le dijo que se lo había dicho su madre. La profesora, mi amiga, realizó la pregunta que todos hubiéramos hecho en ese momento abriendo cada sentido para ver el grado de conocimiento de la niña. Esa alumna aventajada y con voz firme pronunció el nombre del viento que estos días azota las calles de su pueblo, que hace hablar los árboles de su jardín, que golpea los cristales para llenar el vacío de las casas: ‘El viento se llama Severiano, que me lo ha dicho mi madre’.
Este viento del norte tiene un precioso nombre que hace honor a su lugar de procedencia: Severia. La niña no añadió ningún apellido, todavía no conoce a la madre y el padre que parió al viento.