sábado, 31 de diciembre de 2011

Pasó...


… · Nueva Pascua con jóvenes en Madrid · De nuevo Consejero Provincial, por poco · Conocí al P. Antonio · Málaga con Karit de asamblea · El Limonar · Una tarde en la playa para siempre: la luz, sentarse en arena, mirar, apoyarse en un cajón… · Los jueves por la noche · Un coche rojo · Una comida en San Juan · Viver dos dos veces · La furgo sin gasolina y con prisas · Azul, blanco y un abrazo · Una promesa incumplida · Ronda, sus calles, madrugar, mis amigos y una boda · Un tormenta en la noche con la multitud y sin saber que hacer · Los miedos de algo nuevo · Una tarde de parchis  y esperando noticias · Los dibujos de Carmen · ‘Celebra la vida’ · La espera de un niño y cómo le llamaremos · Roser y Carmen · La caja de Pablo · Los Molinos, lugar de encuentro · Un colegio ‘de cine’ · Desfilar en el oeste · Colegio Nuestro Salvador de Perú  · Comer de tapas en Madrid · La hospitalidad de la comunidad de Madrid · Balma · Laura y su papá · Un amigo critico y siempre disponible · Retiro en los Antonianos · Un charla sobre Karit y Colombia · Fin de semana en Munilla · El piso de un amigo para dormir: mi casa · Un proyecto de futuro: Bakanja y Teresita · De nuevo preparamos la Navidad con familias del colegio · Tres reuniones en casa: evaluación encuentros, preparación de encuentro jóvenes carmelitas en la JMJ y voluntariado internacional Karit · Un testimonio de una carmelita de clausura · Profesión de Xavi · Voluntarios para Perú en mi casa, la alegría al celebrar  · Se van a RD y yo me quedo, una pena · Un campamento colonia dirigido por mujeres · La cruz de los jóvenes en el pueblo · Una fraternidad carmelita real pero muy lejos · Algún  ratito en el Albergue: demasiado poco · Grupo de Innovación Educativa: el esfuerzo · Cabalgata de Reyes en trenecito · Una luz la noche de Navidad · Oliday · Celebraciones con niños y profesores en el colegio: no se acaban las ideas · Decidir no ser presidente de nada, tampoco de lo que quiero · Una danza con trescientos carmelitas dirigida por tres payasos · Puerto Badel y un sueño · La disponibilidad para lo que sea de una amiga: religión, biología, aquí a allá, mucho o poco… gracias, amiga · ‘Y tú, ¿Quién dices que soy yo?’ · Un viaje en furgoneta hacia Málaga y volver ·  El rincón de la oración · Una gran trabajadora social · Un paseo por el monte en fiestas: niños, familias… sosiego · Una asamblea con padres para pedirles ayuda y su maravillosa respuesta y compañía · Escuela de verano con y para Carmen · Mi examen de cada mes · Colegio María Eugenia Velandia · El jaleo de los viernes por la tarde en mi despacho · Parte de la comunidad en formación de pastoral con Lydia · Torreblanca · Unos alumnos que terminan, una graduación estupenda, un grupo inolvidable · Indignado, indignados… y al final más de lo mismo · Mujeres al lado y con Jesús · La siesta de algunos días en el sillón · Los viernes de 11 a 13 horas · Unos folios amarillos con una propuesta de formación · Una noche en Cartagena · ‘Restaurante D’els artistas’: maravilloso por ti · Una niña de quince años embarazada y en el colegio · Varios Consejos de Dirección ¿para qué? · Un paseo por Pueblito · El G15: el futuro ·  Pensar Karit · Un arrendamiento · Campo de Trabajo II, un pequeño fracaso · Sentirme Iglesia Universal · Encuentros en el ‘El Racó’ con foto · ‘Estos son los jóvenes de… Cristo’· Bailar en la Calle de Alcala · La boda de Bia y Pedro  · ‘Padrenuestro que estás en la alegría.’· Soledad sonora, una idea estupenda, ¿para qué? · Varias razones/excusas para vernos · Comer con una amiga y sentirme en casa · Convivencia final de curso con los profesores · Pelear con mis tentaciones, cada día · Fotos en el oeste americano · El Reino de Dios para encontrarse · Mi directora, ‘mi jefa’, mi amiga · Preguntín · Los jueves hay un equipo de trabajo… ¡Olé! · Una apuesta por una profesora: acerté · ‘Rueda de molino’ · Andrés en Colombia · El rap de tres jóvenes colombianos · Caminar por la montaña con un amigo, muchos días, menos de los deseados · Julio, ciudadano del mundo, transeúnte, una historia · Nueva comunidad, un reto · Una lejanía, un no saber porqué… pero mi querer no ha cambiado · Lauro · ‘El email de cada día’ · La visita de nuestro obispo al colegio: un descubrimiento · Curso de sexualidad · La paleta ‘milagrosa’· El ‘hotel’ de las fiestas · La feria carmelita · Poster maravilloso para la pastoral del colegio: amb els ulls oberts… · Un colegio con dos centros · La comunión de un amigo · Unos días en la playa maravillosos  ·  Pequeño retiro estratégico · Siro López · Un nuevo intento de coordinación y comunicación… seguimos igual · La casa cerrada, casi no vamos ·   De martes cambiamos a viernes · Madrugar para estar con ellos cada día al comienzo de agosto · Encuentro de exalumnos para compartir viaje · Predicar la novena en Vila-real: mujeres como María en otros lugares del mundo · Araya · Un nuevo coro, un futuro maravilloso · Giraluna en el cole, algo es algo · Nos acercamos a Colombia · Un rato en fiestas y el encuentro con mi tía ·  Tres postulantes africanas en la JMJ, son de la familia · Una visita a Bio-Parc · Una homilía después del Campo de Trabajo y el mismo Evangelio · Mirarse a los ojos y tocarse para rezar · Mil empujones de un amigo para que asuma mi responsabilidad · … (quizá me olvidé de alguna cosa pero no me la tengáis en cuenta, por favor)

Te doy gracias, Señor, por estos recuerdos.
Por las personas que hay detrás de cada uno de ellos.
Por el tiempo que me has regalado para poder vivirlos, me han ayudado a ser quien soy.
Porque estás Tú detrás y muchas veces te he sentido cerca en esta historia que ha pasado. Son tus huellas las que he buscado.
Gracias por todo lo que me has regalado, soy un privilegiado al ser mirado por tu amor a través de estas personas que me quieren y con las que comparto mi vida.
Gracias, Señor.
Una pequeña petición: no te alejes de mi, muéstrate a través de los que están cerca y llénalos de bendiciones, también el año que comenzamos.
Que se haga tu voluntad y no la mía.





viernes, 30 de diciembre de 2011

El villancico


Asistí contento al concierto de Alborada en el Albergue de transeúntes de Castellón. Me encuentro como en casa. Había amigos, estaban los de casa. Un ambiente extraordinario. Un concierto sencillo, como el lugar y los asistentes. El comedor del Albergue se transforma en lugar de cultura (expresión propia de los hombres y de la condición humana, también de los que no tienen hogar, de los que no tienen techo). Es una idea maravillosa de Julián, el director.                                      
Me quede con una estrofa de uno de los villancicos, toda la noche dándole vueltas:

Pide pan y no le dan
Es tan pobre, no tiene hogar.
Vive solo sin nadie más,
sin hogar.

Del villancico no me acuerdo, sólo recuerdo estos cuatro versos, que nombran a los que viven en la calle, de los que no tienen lo necesario para vivir dignamente, los que no tienen un hogar. El hogar es la referencia de pobreza extrema según esos versos. Es lo último que se pierde cuando se ha perdido todo. Sin hogar no hay nada. Debe ser lo primero en recuperar para salir de la pobreza. Es a partir del hogar desde dónde se puede reconstruir la situación de dignidad.
Me contaba una amiga una conversación con su hija después de haber visto, en una gran ciudad española, dormir a varios hombres en un portal: ¿no tienen familia? ¿no tienen padres y por eso tienen que dormir aquí? La niña tiene cinco años y ya ha descubierto la importancia del hogar, de la acogida por los seres queridos, del ‘fuego’ que hace reunirse a los que se aman, a los que amas, a los que te aman.
Hogar es vivir con alguien y calentarse, es sentirse querido y arropado, abrigado como dicen otros, por lo menos la posibilidad de hacerlo realidad de vez en cuando. El halda de una madre cuando eres niño, la mirada de una compañera o compañero cuando eres mayor, el gesto de cariño de un hijo adulto que te visita.
Un hogar necesita un techo, necesita un sitio, tu sitio, mi sitio… En una época de crisis como la que nos encontramos el sitio, el techo, el lugar de vida que haga posible el hogar debe ser lo más cuidado, lo último en ser recortado, arrebatado o quitado aunque en este gesto se aplique la palabra ‘justicia’ (claramente la de este mundo y no la de Dios). En el hogar uno se guarece de la lluvia, de la oscuridad de la noche, de la violencia y dureza de la calle pero también de la soledad que carcome el alma, del frío de la indiferencia y el sin amor, del rechazo o exclusión por la diferencia…
Que no recorten los hogares… que no haya nadie sin un hogar, sin la posibilidad de hacerlo realidad, de gozarlo. 

jueves, 29 de diciembre de 2011

Soledad sonora


Estas dos palabras son un verso del Cántico Espiritual, poesía de San Juan de la Cruz. Tengo que confesaros que me asusta un poco la poesía de este Santo hermano. Esa profundidad en la que te coloca crea un poco de vértigo a los que simplemente nos deslizamos por las olas de la aparente actividad frenética. Pero estas dos palabras me parecen maravillosas. Las he traído aquí porque fueron el anuncio elegido para una actividad que debería terminar hoy en Salamanca.  Un pequeño fracaso ya que no ha podido realizarse por falta de personas a las que les interesase.
Era una propuesta de interioridad, de reflexión, de ejercicio espiritual y de encuentro con uno mismo para poder preparar el fin de año de manera diferente. ¿Era el momento adecuado? Ha sido una pena. ¿No hay receptores de esos anuncios o lo hemos iluminado y presentado mal? No sé, tengo mis dudas. Estoy preocupado. ¿Será que a los jóvenes con los que me relaciono no les interesa el interior? ¿Cómo vamos a poder seguir a Jesucristo sin llegar a esa tierra interior y profunda? No sé como ayudar a llegar a esa tierra sazonada, que todos tenemos, donde la semilla del Evangelio muere para germinar y dar fruto. Quizá tenga que ser yo quien encuentre el camino de la mía para poder convertirme en guía de los que se acercan a mi. Dejar de patinar y resbalar por el día a día para pararme y profundizar. ¿La tarea, el trabajo? ¿Acaso hay mejor tarea que la de acompañar y guiar al que busca? No convocar unos días sino dedicar todos los días a ello con los que me encuentro a mi paso.
Es en la soledad donde puede sonar de verdad la llamada de Dios. Es en la soledad (encuentro con uno mismo) donde la conversación amiga y el encuentro transformador con el Otro puede y debe darse. Sólo ahí sonará y será escuchado el susurro transformador del que espera y sale a nuestro encuentro. Identificamos soledad con silencio y el Santo de Fontiveros la coloca al lado de lo sonoro, de la Palabra, de la propuesta. Es una soledad que se convierte en diálogo por la respuesta al sonido escuchado. Soledad que tras el sonido de los pasos del Amigo hace despertar de las mil monotonías diarias y veladoras, de lo que tú eres en lo más profundo, más adentro y más adelante. Es importante generar esa soledad para que se convierta en sonoro encuentro. Nuestro ejercicio es la soledad, el don de Dios es convertirla en sonora, lugar de encuentro e inicio de respuesta y compromiso. 

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Inocente


‘Bienaventurados los limpios de corazón porque ellos verán a Dios’
Hombres inocentes que creen en la bondad del hombre y la mujer de este mundo, que no ven más allá de la palabra dada, de la mirada limpia, de la fraternidad creída y aceptada como propuesta de Dios para la humanidad. ¿Precauciones? No tiene sentido, el otro es mi hermano. ¿Inocentes? Claro, incapaces de hacer mal a nadie. Hombres y mujeres de bondad, mártires del pecado de este mundo, del egoísmo trasformado en el peor de los rostros: el abuso, la violencia.
‘Bienaventurados los limpios de corazón porque ellos verán a Dios’ No se pude ver de otra manera a Dios: con un corazón limpio que ve en el hombre al hermano… imagen y semejanza de Dios. 

martes, 27 de diciembre de 2011

Dulces



¿Os imagináis que fuésemos capaces de transformar los dulces en dulzura?
Si fuese así… que gran resultado para nuestra vida tendría la Navidad.
Besos dulces, palabras amables, abrazos pegajosos, miradas sinceras, caricias de autoestima, detalles de colores…
¡¡Busquemos la fórmula, por favor!! 

lunes, 26 de diciembre de 2011

Te quiero


Muchas veces nos han dicho estas dos palabras. Pensar en las personas que nos lo han susurrado o dicho nos hace descubrir que son las personas más importantes de nuestra vida. Cada uno les estamos poniendo nombre a esos ojos que subrayan o subrayaron las dos palabras cargándolas de sinceridad, que nos hicieron temblar y que erizaron los cabellos de nuestro cuerpo. Personas cercanas, cargadas de verdad, con las cuales vivimos momentos inolvidables, con los cuales todavía compartimos la vida en totalidad y para siempre, algunas se fueron y dejaron el rumor de intensidad que llevaban pegadas estas dos maravillosas palabras dichas, proclamadas y acompañadas de gestos que transforman lo que uno es cuando las escucha, siente, vive y disfruta.
La Navidad es el ‘te quiero’ de Dios para toda la humanidad y para siempre. Sus ojos mirando a los nuestros, su susurro al lado del oído para hacernos temblar y vibrar con la declaración de amor más maravillosa que nunca hayamos escuchado: te quiero como eres y para que no lo dudes quiero hacerme como tú, me importas tanto que soy como tú, te quiero tanto que renuncio a todo lo que me separa de ti para que me conozcas más y mejor y nunca digas que estoy lejos, que no te entiendo, que no te escucho, que no sufro a tu lado. Pasaré frío, como tú. Estaré sólo, como tú. Tendré una madre que me quiera, como tú. Creceré, como tú. Seré un rebelde, como tú…
Este ‘te quiero’ de Dios es renovado cada Navidad cuando hacemos memorial del portal que le vio nacer, de la ternura de una Madre que lo engendró, de una familia que lo acogió, de los humildes y sencillos que se creyeron la Buena Noticia (‘te quiero’), lo buscaron y lo encontraron. ¿Por qué dudo de tú ‘te quiero’ y busco otros cada día?
Responder a un ‘te quiero’ es el segundo paso de una relación. Un ‘te quiero’ lleva consigo otro ‘te quiero’, y otro, y otro… Un ‘te quiero’ conduce a tiempo compartido, compromiso adquirido con el otro y alegría y goce de los encuentros. Por eso la Navidad no es sólo el día de Navidad. Navidad es vivir el ‘te quiero’ de Dios cada día con el que nos encontramos, con el que vivimos, el que me abraza y el que no, el triste y el alegre, la comunidad y el solo… es respondiendo nuestros ‘te quieros’ fundamentalmente a los últimos como estamos viviendo el ‘te quiero’ de Dios.
Feliz ‘te quiero’.

domingo, 11 de diciembre de 2011

Estado (2)



NO TE PIDO GRANDEZAS

Señor; no te pido brillo ni triunfo,
ni fama ni gloria ni poder.

Haz que acoja, en lo limitado de cada día,
tu brisa, tu gracia, tu palabra, tu voluntad
como un regalo espléndido para poder vivir.

Abre mis ojos, y hazme sensible a las necesidades
de los hermanos y hermanas que caminan junto a mí
cansados, agotados, tristes, enfermos, rotos.

No me dejes caer en la tentación de quedar bien,
de buscar la eficacia, de justificar mis actitudes,
de acumular méritos engañosos para Ti.

Guía mis pasos por tus sendas, aunque me resista.
Gáname la partida, no hagas caso a mis protestas.
Dame lo que necesito, aunque no te lo pida.

Florentino Ulibarri. Al viento d el Espíritu.verbo divino

jueves, 8 de diciembre de 2011

Grafiti

En ocasiones buscando oasis donde descansar, esconderte o ‘pillar’ un poco de sombra, encuentras muros. Un muro donde escribir el grafiti de tu vida, donde esperas que alguien después pasé y lo pueda borrar  o pintar de blanco para seguir escribiendo o emborronando.
Eso me ha pasado con esta canción, maravillosa. Buscaba esparcimiento, buscaba paz, buscaba ‘pillar’ recuerdos de juventud, distracción y sonido fuerte de guitarra que redujese mis ruidos de la rueda de molino a un simple susurro… y encontré un muro donde pararme y poder repasar mi vida.
Escribí mis llantos, mi dolor, mis sombras de penas y desencuentros. Escribí y escribí, tache y tache… Con la guitarra de Santana y la letra de Feliciano pude hacer una oración: ‘quiero encontrar perdón, ten piedad de mi corazón, y te imploro, oh mi Señor’ Y añadí: perdóname amiga y amigo que sufres mis sombras, mis penas, mis tristezas, mis lamentos, mis pesimismos, el peso de mi cabeza sobre tus hombros cansados y dispuestos…
Gracias, oh mi Señor por estos muros que pones en mi vida, por las personas que ‘pintan’ de blanco y con amor aquello que voy emborronando con mis tinieblas y oscuridades. Puedo seguir escribiendo y buscando tu oasis gracias a tu misericordia y a la comprensión, cariño y ‘empujones’ cotidianos de los que están a mi lado y me quieren. Bendícelos, oh Señor. 

video
Soy la sombra de una pena...
soy el eco de un dolor...
triste soledad que me queda hoy
 
El recuerdo de que te amé
y una extraña desolación
Soy la sombra de una pena
soy el eco de un dolor
quiero olvidar...
quiero encontrar perdón…
ten piedad de mi corazón
yo te imploro, oh mi Señor
 
Borraré las tinieblas
y esconderé mi llanto
el recuerdo que sufro
se volverá un canto...
volveré a la vida ...hey..!
volveré a cantar...ya verás
volveré a la vida ...
volveré a cantar...ya verás..

Letra: José Feliciano
Guitarra: Santana y José Feliciano.

sábado, 3 de diciembre de 2011

Preciosa síntesis



Me da un poco de vergüenza ya que mi intención al abrir esta ventana era publicar mis pensamientos, mis reflexiones. Quería intentar no copiar, ya lo hago en otros momentos (retiros, charlas, clases…) pero hoy no puedo resistirme. Esto que os voy a copiar me da vueltas a la rueda de molino durante toda la semana. Es algo que he pensado mil veces, que ha movido mi vida desde joven, que explico muchas veces con preguntas y nunca con afirmaciones, que creo que es la síntesis de lo que debe ser la vida de un seguidor, de un discípulo, la clave de una vida de vocación y respuesta, es lo que yo llamo el ‘encuentro con Él’. Son unas líneas del comentario de Pagola al evangelio de este domingo que publica eclesalia… y son maravillosas. Ahí van:

Con Jesús «comienza» algo nuevo…Jesús es el comienzo de algo nuevo e inconfundible. … Jesús es una «Buena Noticia». Algo nuevo y bueno… al encontrarse con él (experimentamos) una sensación de liberación, alegría, seguridad y desaparición de miedos. Cuando alguien descubre en Jesús al Dios amigo del ser humano, el Padre de todos los pueblos, el defensor de los últimos, la esperanza de los perdidos, sabe que no encontrará una noticia mejor. Cuando conoce el proyecto de Jesús de trabajar por un mundo más humano, digno y dichoso, sabe que no podrá dedicarse a nada más grande. Esta Buena Noticia es Jesús mismo…

Jesús es la novedad. ¿Por qué nos empeñamos en volver a lo viejo: clericalismo, ‘sacerdotismo’, ‘ritualismos’, normas, cumplimientos, grandezas, oros y puñetas….?
Jesús es la Buena Noticia. ¿Por qué en la sociedad de hoy en día nuestro mensaje suena a rancio? ¿Cómo es posible que el mensaje del encuentro, del amor, del servicio, de la entrega, de la generosidad, del darse… suene a antiguo en nuestra sociedad necesitada de todo esto? No lo entiendo. ¿Serán las formas? ¿Serán los portavoces o voceros del mensaje? Sigo sin entenderlo.
Jesús se encuentra con nosotros. ¿Quiénes somos los mediadores? ¿Cómo vivimos los que le tenemos que presentar para poder ayudar a que otros se encuentren con Él? ¿Dónde se produce ese encuentro? ¿Necesita incienso o es mejor mesa? ¿Quiere comer con nosotros o sentarse en las sedes? ¿Está arriba o sentado en las escaleras de la entrada? Nos tendremos que hacer estas preguntas algún día y ser valientes de responderlas desde el corazón, desde la verdad, desde la raíz y no desde ‘los medios más adecuados para difundir el evangelio a cualequier rincón del mundo con una nueva evangelización’(a mi esto ya me está sonando a excusa) … ¿y nuestro rincón, el de al lado de casa, el del que llama a la puerta pidiendo algo, solicitando abrazo? ¿Ese rincón cuando se evangeliza y cómo?
Si no libera, no da alegría, si no trae esperanza, si no humaniza, si no propone felicidad, si no comparte, si no da…. Nuestro proyecto de seguimiento no es el suyo, no le estamos siguiendo a él, no facilita el encuentro, no es propuesta para otros. La relación con él, la que tenemos que cultivar y proponer, es de ser amigos, confiados, sin miedos, cercanos, cómplices de su novedad, colaboradores de su mandamiento. La libertad debe ocupar un lugar privilegiado en todo esto. El ordeno y mando debe dejar paso al propongo y acompaño desde el respeto y la dignidad del otro, que aunque pecador como yo, también es amado y capacitado para el encuentro con Él.  
Es la mejor noticia y cuando lo conoces se convierte en el proyecto más grande: trabajar por un mundo diferente donde los indignados (privados de su dignidad, de sus derechos y no sólo los que salen a la calle a gritar por ellos para recuperarlos) son escuchados  y llenados de dignidad, donde los últimos recuperaran la dignidad de los primeros, donde la ‘justicia y la paz se besan’, donde la fraternidad se hace vida…
¿Me lo creeré algún día? Llevo mucho tiempo intentándolo. 

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Estado

Cardenales del alma que tardan en curar, 
que no hay manera de disolver 
ni con la heparina del perdón o de un abrazo. 

domingo, 13 de noviembre de 2011

Resolución de conflictos


Siempre ha sido un tema que me ha gustado. Hubo un tiempo en que pensé apuntarme a algún grado (como se dice ahora en jerga universitaria). La naturaleza de los conflictos es muy diferente. Del pequeño conflicto de amigos, de conocidos o de compañeros de trabajo podemos pasar al conflicto internacional que lleva consigo una dimensión de implicados, aristas y características difíciles de conocer en profundidad.
Mi vida se mueve entre los primeros. El conflicto en un pasillo con unos alumnos, el enfrentamiento en una clase que no quiere atender, que no está dispuesta a participar en la dinámica que se le propone, la solución a una envidia mal gestionada y transformada en un contagio que convierte a un grupo en un hervidero de problemas, rumores y malestares. De estos, que en parte se solucionan escuchando, facilitando encuentros y proponiendo moderaciones de palabras y acciones, paso a otros de una dimensión un poco mayor. Me olvidé que previo a estos están los conflictos personales, muchos de ellos de carácter moral. La solución está en el proyecto de vida, la escala de valores y el uso responsable de la libertad.
Quería hablar de conflictos un poco mayores. Son los conflictos  en los que tu toma de decisiones va a producir un terremoto en el ahora pero que crees que va a ser la solución para el futuro, para un tiempo posterior. Es el conflicto con los otros cuando tus puntos de vista profesionales, empresariales, de sentido y de proyecto chocan con un presente y un yo que lo tiñen todo de inmediatez. Es intentar acabar con el ‘ande yo caliente y ríase la gente’ poco constructivo y contagioso del ‘si tú no haces yo tampoco’. Una decisión que puede tener unas consecuencias ahora (difíciles, no entendibles, complejas..) pero que en el futuro se podrá valorar de otra manera. Son conflictos empresariales, de trabajo, de consecución de resultados, de formación de equipos, de toma de decisiones que afectan a personas. Conflictos en los cuales hay que valorar el ahora y el futuro, donde soluciones paliativas y de propuesta ya no tienen sentido y han agotado su tiempo. Pasó ese momento y ahora toca elegir blanco o negro, los grises, los tonos pastel de la vida dejan paso a los vivos o los apagados para siempre. No se fácil cuando esto afecta a las personas, a hombres y mujeres que van a ver cambiada su vida por la decisión, a veces imposible de entender. ¿Debe primar la idea y el proyecto o la persona? ¿Qué persona? ¿Al que no hay manera de hacerle cambiar e implicarse o el que pide justicia en el trato, en lo prometido por un proyecto que eligió y que el primero no hace funcionar? No es fácil decidir. Existe una doble dimensión en el conflicto la exterior (proyecto, empresa, personal, comunidad, compromiso con un tercero…) y uno interior del que debe tomar la decisión (escala de valores, justicia, misericordia…)
En estos conflictos me encuentro. El personal vivido como una carga. El pequeño de cada día como una responsabilidad de mi trabajo, de mi ser, de mi tarea. El ‘empresarial’ como algo irresoluble y generador de sufrimiento alrededor. El internacional como un lastre de la injusticia de este mundo que me hace sentirme mal con mi privilegio. 

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Empaparse



Tengo una amiga que cuando llueve o cuando estoy triste o medio ‘depre’ siempre me dice que lo mejor es bailar bajo la lluvia. No hace referencia a la película de cine, por lo menos nunca he entendido que fuera por eso. Creo que el sentido de su propuesta es la libertad, es hacer algo que se salga de lo normal, de lo establecido, de lo políticamente correcto. Bailar bajo la lluvia supone en primer lugar empaparse plenamente, dejar que el agua llegue a cada rincón de tu cuerpo, además sin importarte. Estar mojado y hacerlo con gusto, con alegría de corazón. Uno baila, en la mayoría de los casos, cuando hay algo que celebrar, en las fiestas, en un momento en que la música y el moverse a su ritmo ayudan a expresar el gozo de lo que se siente. Bailar y mojarse. Danzar y empaparse. Alegría y ruptura con lo establecido como correcto.
Hoy he leído un artículo que me ha encantado sobre Dean Brackley, jesuita norteamericano que enseñaba en la UCA (El Salvador). En el se decían muchas cosas y todas interesantes, pero quiero quedarme con una de ellas. Murió empapado de Dios. Jon Sobrino describe con estas palabras el final de su vida y,  bajo mi punto de vista después de leer el artículo, es el resumen de toda su vida. No lo conocía. He buscado alguna cosa en internet para conocerlo mejor. Pero me quedo con el empapado de Dios. Que maravilla. Me gustaría a mi también estar empapado de esa manera. ¿Cómo puedo hacerlo?
Estar empapado significa que cada rincón de la vida está impregnado por aquello que empapa, por el líquido que te está mojando. No hay rincón donde el líquido elemento no llegue. Da lo mismo la arruga de la ropa o lo escondido que estés que todo se inunda de aquello que te moja. Además llega un momento que cuando ya te has mojado lo suficiente te da lo mismo, casi sientes y vives con normalidad estar mojándote, una vez mojado da lo mismo que siga cayendo sobre ti aquello que te ha dejado chorreando. El domingo vi un gran partido de fúbol donde los jugadores se estuvieron empapando de agua durante los noventa minutos. Al principio parecía extraño, una vez que comenzaron e iban empapados ya daba lo mismo, podían seguir jugando con normalidad y además hicieron un gran partido. Después de estar empapados es cuando decimos: ‘podría escurrir la camisa y la ropa interior’ Sin empaparse es difícil escurrir.
Estar empapado de Dios tiene que ser una gozada. Cada rincón de la vida, del corazón lleno de Él. Quizá se erice la piel cuando empieces a sentir su presencia, a sentirte mojado por Él, pero después abres cada rincón de tu vida para que Él la llene. Te da lo mismo, es lo que deseas y no puedes dejar de sentirle cerca, dentro, fuera, en lo oscuro de la noche, en la mente y en la conciencia, en la voluntad y en los quehaceres de este mundo. Llega un momento que su río de agua viva llena el pozo de tu interior, lo hondo del corazón, y allí se inunda para que te sientas mojado por Él, empapado de Él, refrescado por Él. Cuando eres consciente de estar empapado por Él es cuando puedes comenzar a escurrir tu vida mojada y empapada por él. Cada gota al estrujar lo que eres será una gota de agua fresca que empape la tierra o a aquellos que viven a tu lado. Del primer escalofrío al frío de quedarse desnudo al mismo tiempo que escurres tu vida para los otros.
La mejor manera de empaparse por Él es bailar. Ser capaces de oír su música, de aceptar su invitación para ocupar el centro de la calle, dónde más y mejor puede uno empaparse con su lluvia. Cogerle de la mano, seguir los pasos que Él propone y dejarse llevar… un salto aquí, un agarrado allí, un abrazo en el otro lado, una pausa al final de la calle en el porche roto de la chabola familiar. Es un gran maestro de baile y le encanta la lluvia. Lo tenemos que celebrar: ¿te atreves a bailar?

lunes, 7 de noviembre de 2011

La Hermosura del Carmelo

Con este nombre han bautizado el lugar que los hermanos carmelitas de Colombia han elegido para un proyecto de identidad carmelita. Encuentro, fraternidad, silencio, oración, retiro, espiritualidad, compromiso con los más pobres… quieren que sean el sentido de cada una de las estancias de la casa, no se ve ya que está detrás de la cámara que hizo esta preciosa foto.
Hermosura del Carmelo es lo que he vivido durante diez días en el Carmelo colombiano. Una hermosura hecha hospitalidad en la Fraternidad Carmelita de Arjona que abrió sus puertas para que yo pudiera vivir durante estos diez días. Esto ha sido una auténtica bendición de Dios. He podido descansar, rezar, leer y sobre todo escribir.
Las vistas desde ese lugar maravilloso hablan de un país hermoso, de unas gentes con ansias de amar y gozar, de crecer y vivir en libertad, dignidad y en paz. Quizá sólo son deseos que los ojos que cada niño (cientos), de cada mujer (miles), de cada anciano (decenas) de los que he visto estos días proponen como proyecto de futuro. Ojos que miran mi privilegio y lo denuncian. Quiero vivirlo como una oportunidad al servicio de ellos. Esas miradas, deseosas de vida, se convierten en mi en compromiso de cambio personal, comunitario y estructural de este mundo derrochador en el que vivo.
La hermosura del  Carmelo me ha permitido viajar, vivir con facilidad y gratuitamente, mirar con ojos abiertos y conocer: Rocha, el pueblito, Puerto Badel… He visto personas maravillosas, llenas de vida y de futuro que son hijos de Dios, que no lo saben, que gozan de sus pequeñas cosas, que desean mejorar y se esfuerzan, que descubren una oportunidad y la explotan…
En Arjona hay un barrio, donde está el colegio María Eugenia Velandia, que se llama sueños de libertad. Maravilloso, este también es un lugar de hermosura del Carmelo. Un sueño precioso que he vivido estos días en Arjona: libertad y sosiego de vivir mi vocación, sueño de un mundo más justo y cargado de la dignidad que se esconde tras la pobreza de los últimos de este mundo, que está allí con ellos y que debemos señalar con el dedo, exigir con nuestras denuncias y abrillantar con nuestros compromisos solidarios y fraternos. Sueños de libertad. Sueños donde buscarte, libertad para responderte sin miedos…. ‘traigo desnuda el alma y el cuerpo’ es la única manera de encontrarte, de sentirte, de estar a tu lado y descubrirte.
Una persona con mucha vida interior me dijo una vez que hay que cerrar el círculo cada día para así poder descansar cada noche. Con este escrito quiero cerrar el círculo de un sueño. El sueño de buscar en la noche la presencia de aquel que da sentido a mi vida y al que tantas veces niego, al que le fallo y le soy infiel. Este sueño ha tenido un pequeño despertar en Arjona. Es un despertar a la necesaria transformación personal en Cristo, al cambio de vida, al compromiso con los pobres y ‘descalzos’ que tengo aquí al lado… sobre todo en el colegio. ¡¡Cómo me gustaría poder vivirlo así!! Sigo buscándole en la noche de cada día y sólo le encuentro entre sueños.
Le debo este sueño a muchos amigos que insistieron en que fuera. Le debo parte del sueño a Karit que me sirvió de excusa para lanzarme a esta aventura de diez días. He podido comprobar que verdaderamente ‘con poco…’ es mucho lo que se puede hacer. Mis hermanos de comunidad me ayudaron a soñar, lo hacen cada día: ‘el mundo es distinto si no estás Tú’.
Tengo que deciros una cosa: al despertarme sigo soñando de tanto querer.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Otras cosas

Me recordó una foto de unos amigos…
Jugaba con un globo a fútbol, él solo por las calles del pueblo. Un color amarillo intenso que rompía el día nublado y lo llenaba de color. Disfrutando de lo sencillo, sin nadie… dando patadas a la vida, manteniendo el equilibrio con lo imposible, haciendo malabarismos con la realidad…


A los pies de la Cruz. Sentado, sin nada que hacer, esperando que pase el tiempo. No hay prisa, hoy no ha salido a pescar, no hay trabajo... mirando la plaza. ... Ahí tienes a tu hijo (hermano) y desde hoy lo acogerás en tu casa, y vivirás con él y lucharás por su justicia... A los pies de la Cruz esperando una mano, un abrazo, una esperanza.

Es un gran país. Estoy al lado de la costa del Caribe. Hay ciénagas, esta es la de Gambote, cerca de Arjona donde vivo estos días. En ellas se pesca o transportan productos, con calma, con remo firme, con paciencia... en medio de una belleza que habla de El. 'Remar mar adentro allí encontraréis...'

No necesita traducción. Es una propuesta pintada a la puerta de un colegio público. Me encantó. La rima, la z y la c, la frase, la propuesta, el fondo, el lugar elegido...

Estábamos en un comedor (kilombo), los niños sentados en el suelo. Ella miraba a lo alto, buscando respuesta. La boca preparada para comer, para comerse el mundo. Un futuro incierto, un futuro roto y truncado por una injusticia que hace que tiremos donde tenemos y busquen donde no hay nada que encontrar. ¡¡Dejémonos solo de compartir!! Tenemos que dar, tenemos que devolver lo mucho que nos dan para que puedan comer. Era la hora de la comida y los niños sentados en el suelo comían un puñado de arroz, un poco de pasta y un tercio de pechuga de gallina. ¡¡Por favor!!

Regreso al futuro fue el título de una película donde se retrocedía en el tiempo. Algo parecido he hecho hoy. No he conseguido lo del tiempo pero si he cambiado de lugar por unas horas. He viajado a África, esta foto es la prueba. Africanos en Colombia, descendientes de los esclavos que lucharon por su libertad, amantes de sus tradiciones y el color de su piel, africanos del siglo XXI en un continente distinto. He estado en San Basilio del Palenque, primer pueblo de Colombia en conseguir su libertad

Llevaba unos guineos. Por mil pesos cinco. Uno para ti, otro para el niño, otro para su madre adolescente, la abuela un cuarto y el otro para después. Ester se ha ido contenta. El Señor me ha vuelto a bendecir, ayer pude vender todos los aguacates. ¿Sólo cuesta cuarenta céntimos sentirse bendecidos? Que maravilla

Le llaman Papito. Dice que se llama Le (quizá diga otra cosa y no le entendemos). Le gusta conducir, el café, caminar, ir a la escuela, el futbol (dijo que era del Madrid, nadie es perfecto), buen conversador... siempre dice si a todo lo que le propones. Vive en Rocha (Colombia). Creo que podremos ser buenos amigos, no sé si volveré pero si lo hago: iremos en coche, jugaremos a fútbol, tomaremos un café y charlaremos un rato. Estará contento, el Madrid ganó.

Todo esto lo publiqué en Facebook durante mi viaje. 
Algunos no lo habéis visto. 
Es la penúltima página sobre Colombia. 

lunes, 31 de octubre de 2011

Modesta


Os presento a Modesta. Parece africana, como muchos ciudadanos de este país. La realidad multiétnica es patente en cada rincón, algo que hay que reconocer, respetar y querer. La encontré en Puerto Badel, a este pueblo he ido tres veces durante los diez días. El P. Andrés dice que me voy a convertir en su párroco. Cuesta más de una hora llegar desde Arjona, la pista está llena de agujeros, no son baches es lo siguiente. Con las lluvias se llenan de agua y no se ve su profundidad. Lo que más duele después del viaje es la espalda. Tengo que deciros que a mi me dio igual, me dormí en dos ocasiones.
Vuelvo con Modesta. La encontré en la calle y me acerqué. Me presenté y estaba convencido interiormente que tenía una historia para contar. Le pregunté por sus hijos. Creía que me iba a decir que un montón. Cuál fue mi sorpresa al responderme que no le había dado ninguno Dios. No sabía como seguir mi conversación. Le dije que seguro que había cuidado a muchos niños del pueblo, me dijo que sí a muchos durante toda su vida. Me alegró. Le miré a los ojos, se estaba emocionando. Le dije que seguro que ellos la querían mucho y se lo demostraban muchas veces. Me dijo: ‘La que más me quiere esta en Miami’. Seguro que la llama muchas veces, afirmé. ‘Todos los días’. Modesta iba a la tienda a comprar, le di un beso, sonrió. Me hizo feliz compartir su historia… no la deseada por mi, sino la suya. Su sonrisa al hacer la foto habla por si misma. 

Una oportunidad

A veces en la vida se presentan cosas que son auténticas oportunidades. No sabemos porqué un tren pasa a nuestro lado, nos sacan el billete porque estamos esperando, nos sentamos en el mismo y descubrimos que es una oportunidad de llegar al destino que andamos buscando. A lo largo de la vida han pasado muchos trenes, nos hemos subido a ellos y, algunas veces, bajado antes de tiempo. No miramos bien el billete y sin llegar al final de trayecto nos bajamos, creemos que era nuestra estación, que ese tren no era el mío, que el viaje era demasiado largo o que la compañía no es buena. A esto unimos la certeza, no siempre basada en la realidad, que habrá otro tren en esa u otra dirección y que lo podremos tomar con la misma facilidad que el que acabamos de dejar. Tener una oportunidad en la vida es una gracia, un regalo, una suerte. Aprovecharla es un deber y una responsabilidad. Estar sentado en el tren, tener el billete, conocer bien el trayecto y bajarse en el momento oportuno, en la estación de destino, es ‘hacer’ las cosas bien.

He descubierto durante este viaje, que está terminando, un proyecto con dos nombres diferentes que es una auténtica oportunidad para los jóvenes de Arjona, para algunos de los alumnos/as de María Eugenia Velandia. Es el de las casas de escucha y acogida Isidoro Bacanja y Teresita de Jesús. Son dos casas tuteladas por la comunidad carmelita y, con presencia de un educador en cada una de ellas, donde doce chichos (Bacanja) y doce chicas (Teresita) tienen la oportunidad de vivir durante su periodo de estudio del bachillerato (de 12 a 18 años). Es un tren pequeño pero una oportunidad maravillosa. El objetivo no es tanto académico como de ‘normalización’ del ambiente donde esos jóvenes se mueven, donde viven cada día. Bacanja y Teresita se convierten en referencia de su vida: formarse en comunidad, alejarse de los ambientes desestructurados en los que se mueven, disponer de una alimentación adecuada, ser acompañados en su toma de decisiones en la adolescencia, recibir una formación en valores que complemente su educación, crecer en la fe y estudiar con mayor facilidad. Los dos centros son un grano de arena diferente en el montón de tierra que es la juventud de este pueblo. Es un pequeño tren, quizá muy pequeño, pero maravilloso.
He podido compartir un poco con ellos. Son adolescentes y por lo tanto la relación con ellos no es fácil para mi, ni aquí ni allí. Son mayores y se comportan como niños, son niños y los vemos como mayores, están bien y al momento se desmadran. Con los chicos estuve cenando, algo complicado, no hablaban mucho, después de cenar pudimos hablar un poco pero estaban más interesados en otras cosas (calle, televisión, bromas entre ellos…). Duró poco nuestro encuentro. Una pena, no supe acercarme a su realidad, preparar mejor el encuentro y ser paciente. Con las chicas fue diferente. Me invitaron a desayunar: plátano, huevos revueltos, queso, pan, café con leche… Casi un almuerzo. Nuestra conversación duró más de hora y media, no sé si porque quisieron o porque al no levantarme de la mesa tuvieron, por educación, que aguantarme. Salí contentísimo.

He tenido con todos otros dos momentos más de encuentro: una celebración de la Eucaristía con la comunidad, vinieron todos, se celebra los jueves y la participación de todos ellos en la misa del sábado en la iglesia en memoria de la Virgen del Carmen a las seis y media de la mañana. En esta celebración las niñas habían preparado un dulce de leche para vender y sacar unos fondos para el centro. Con todos ellos informalmente me encontré en el colegio: unos haciendo gracias y risas, otras preguntando y mostrando su amabilidad. La adolescencia lleva dos procesos distintos según el sexo, dos velocidades y dos centros de interés diferente… que le vamos a hacer. Las niñas este último sábado tuvieron una idea maravillosa, una campaña de higiene y limpieza de cabezas de todos los niños que viven cerca de su casa: los invitaron, los lavaron, los despiojaron y organizaron una fiesta con ellos. Una maravilla. Pude asistir al final de la misma y compartir un plato de arroz con ellas y su educadora.

El tren es maravilloso. ¿Cómo hacer conscientes a los pasajeros que están sentados en el tren adecuado? Hace falta también un buen conductor, un acompañante con ánimos, paciencia y los objetivos claros. El tren no se mueve solo, hace falta combustible y unas buenas vías para desplazarse. No es alta velocidad, no tiene unos asientos cómodos, no está terminado de pintar y acondicionar, pero ya camina, ya se mueve, ya lleva los primeros viajeros desde hace un tiempo. 

domingo, 30 de octubre de 2011

Sueños de libertad


El barrio está a las afueras de Arjona. Está lleno de pobreza, las calles son caminos llenos de baches, en algunos rincones se esconde la basura, casas de madera, otras sin terminar, restos de proyectos de apadrinamiento de familias, hogares sin estructura ni fuera ni dentro. A este lugar hecho a golpes de llegar por los desplazados se le conoce como ‘Sueños de libertad’. Es un nombre precioso. Un sueño que se empezó a hacer realidad el día que salieron de sus hogares de siempre empujados por la violencia o por la necesidad de la calma necesaria para vivir. Un sueño que no se ha hecho realidad todavía, que sigue presente cada mañana al despertar a la realidad del calor, de la miseria, de la falta de oportunidades, del coste de la vida. Una realidad dura que señala tu sitio y del cual es muy complicado moverse, o aceptas o sales huyendo con otro sueño a otro lugar. La sensación que uno tiene es que es muy difícil cambiar de estatus social, de ‘lugar en el mundo’ sin salir corriendo, conocer a alguien, viajar lejos a una ‘tierra prometida’ que ya no mana ni leche, ni miel, ni nada.

En este barrio está el Colegio María Eugenia Velandia. En medio de este sueño un colegio, ¿tiene sentido?. Lauro me explicó que al principio había discusión entre ellos, los que llegaron aquí para anunciar la Buena Noticia. La experiencia con otro colegio en otro lugar (Malagana) no había sido muy positiva. Pero no había opción, se lo pidió la comunidad de familias: queremos un colegio. Ahí está en medio de la gente, un edificio grande entre pequeñas casas, algo de orden entre el desorden organizado de las calles, de las familias. Es un sueño dentro de otro sueño. Mi opinión personal después de esta semana es que fue acertada la elección. Un sueño de libertad tiene que partir de la educación. Una educación en valores que ayuden a construir un mundo diferente. La manera de estar, de hacerse presentes, de acompañar es la clave este centro. ‘Aquí educamos en fraternidad. El amor es la propuesta’. Fraternidad es la palabra que más aparece en todo el recinto.

Los profesores, después de firmar un convenio con la administración pública no los pueden elegir, se los envió el gobierno y los tienen que aceptar. Sé de las dificultades que lleva consigo no poder elegir a los alumnos, tener que aceptar los criterios de la administración para la selección… pero no quiero ni imaginarme en mi país lo que supondría tener que aceptar a los profesores sin más. Palabras como ideario, formación, tutorías… adquirirían una dimensión inimaginable para mí. Ahora cuesta, cuando algunos compañeros creen que opositaron a su plaza, con que si fuera verdad no lo quiero ni contar, sólo pensarlo me genera angustia vital.  Para el Colegio María Eugenia Velandia ha sido la única posibilidad de salvar el centro a nivel económico ya que las familias no pueden pagar ninguna cuota. Hay que elegir, como siempre en la vida. Han diseñado un pequeño proyecto de acercamiento, formación y acompañamiento de este profesorado. El anterior, ya formado en el colegio durante muchos años, se tuvo que ir.

Los alumnos se incorporan al centro con tres años y pueden terminar su bachillerato. Tiene dos sedes diferentes ya que de tres a seis años están en un recinto al comienzo del barrio, separado físicamente del colegio. El centro goza de prestigio, está lleno, no puede acoger a más alumnos. Durante esta semana casi todos los días he pasado por allí. He compartido patio, sala de profesores, aula, dirección, portería, incluso di una clase e intenté dar otra. Es un colegio diferente. Los tiempos, las formas y el compromiso es distinto. La jornada es continuada, hay comedor escolar para los que terminan y para los que empiezan… Hay una cosa que nos hace ser iguales: los alumnos. Me he dado cuenta que podemos tener más o menos cosas pero los niños son niños aquí y allí, los adolescentes son problemáticos  y maravillosos al mismo tiempo allí y aquí. Hay una diferencia clara en organización ya que es muy complicado pedir orden y compromiso en una sociedad donde no existe. El colegio tiene una gran responsabilidad en esto, lo intenta educar y proponer como cambio de vida.

El colegio todavía está de obras. Quiere crecer para que no haya dos turnos: por la mañana los niños y por la tarde los bachilleres. Necesita terminar el espacio de capilla, salón multiusos de audiovisuales, completar el laboratorio, hacer las aulas de bachillerato, una cancha cubierta para los recreos (el problema no es la lluvia, es el sol). Es clave para que los jóvenes pasen más tiempo en el centro, para que puedan vivir más ordenadamente su tarea de formación. Karit ha ayudado mucho estos últimos años en esta tarea. Existe una relación estrecha desde el año 2006. Hay que seguir creciendo en ello. El sueño todavía sigue siendo realidad, el sueño no se ha cumplido pero ha comenzado a tomar forma, a parecerse a algo que pueda conducir a vivir más libres.

La libertad no es un concepto en abstracto, es algo concreto que se debe vivir cada día. Dos elementos indispensables para poder vivir y ejercer la libertad es la elección y la responsabilidad. Elijó y asumo las consecuencias de mi opción. Antes de realizarla sé valorar dentro de mi proyecto de vida, de mi compromiso social, de mi escala de valores qué es aquello que mejor me va a ayudar como persona en una sociedad real y como va a afectar en aquella que quiero construir. Para este proceso de ser libre necesito educación, formación y desarrollo integral de lo que soy. Está es la clave del porqué del colegio y su importancia. Educación para vivir con libertad, para dar un salto de la supervivencia como meta al ser persona, hijo de Dios para los creyentes.

Voy a poner un ejemplo. Hoy hay elecciones para alcaldes, concejales, regidores… en resumen autoridades locales y provinciales. Los votos se compraban ayer a 25.000 pesos (15 euros). Algunos lo venden. Tienen un sistema para saber si les han votado o no. Esto es supervivencia (hay que comer hoy). Decir no a esto es ser libre. 

sábado, 29 de octubre de 2011

Vaya silencio

El colegio de Puerto Badel

Íbamos con miedo, no sabíamos que nos podíamos encontrar. Yo no lo tenía, era Andrés sobre todo. No temía nada ya que no tenía elementos para comparar con otras misas de aniversario de aquí. ¿Será que el miedo necesita un poco de conocimiento de lo que lo produce para que se dé? La cosa era muy sencilla: celebrar una misa de aniversario en Puerto Badel. Ya estuve el domingo, la gente es maja, sencilla, poco practicante pero a estas cosas suelen ir seguro, pensé. Había dos añadidos que la hacían peculiar. En primer lugar era en el colegio público, no hay otro. Esto es lo que más miedo le daba a Andrés, el comportamiento de los niños. La verdad es que es complicado, un día de estos escribiré sobre el colegio María Eugenía Velandía e intentaré explicarlo. El segundo condicionante no daba miedo pero explicaba una parte de la idiosincrasia de este país. El aniversario era de la muerte de tres jóvenes, dos hermanos de 19 y 16 años que eran de Puerto Badel y uno más mayor de 20 de Rocha. Los tres fueron asesinados en una carretera próxima al pueblo.
Esto es lo que me tenía a mi inquieto. ¿Cómo vivirán esto los jóvenes del colegio? ¿Cómo se podrá hablar de esto con normalidad? ¿Qué dirán? La primero que quiero contar es que no han dicho nada. Todo el mundo, menos yo, lo sabía todo y por lo tanto no era necesario explicar. Os cuento un poco por encima. Una amenaza al padre de los  hermanos: ‘te vamos a dar dónde más te duela’. Una casualidad de pasar el joven de Rocha con la moto donde se estaba cometiendo el asesinato y conocer, seguramente, a quien los mató. Así me lo han contado. Nadie ha hablado de esto.
La violencia es algo presente en este país. La guerrilla, los paramilitares, los abusos policiales, los controles por la carretera, el ejército por los campos (lo he visto siempre que he salido a alguna capilla o un viaje). Violencia que engendra violencia. Es una constante las últimas décadas de este país. Una guerrilla revolucionaria que comienza buscando la defensa de los pobres y un cambio de sistema; los paramilitares, que con la vista gorda del gobierno, crecen para ‘defender con las mismas armas’ sus intereses; el gobierno y las fuerzas armadas que abusan del poder que le da su uniforme para abusar de la dignidad del hombre… ahora todos, parece, con un único interés común: el narcotráfico, el dinero de la droga. Eso dicen por aquí. Un interés común con distintos disfraces.
En el colegio de Puerto Badel todo muy bien. Los miedos se transformaron en felicitaciones por el comportamiento. Los jóvenes, unos de píe y otros sentados, se han comportado de maravilla. Hemos predicado los dos (creo que ha sido breve aunque habría que preguntárselo a ellos), hemos cantado, hemos celebrado la Eucaristía, hemos recordado a sus amigos… ¿Por qué tanto miedo si Él va con nosotros? Hemos presentado al Dios de la Vida y del Amor. Sopla vida al barro porque nos quiere vivos, alegres, con sentido, disfrutando. Tiene entrañas de misericordia, es un Dios-madre que nos da la vida y nos ama. Nos da el amor como herramienta para que aprendemos de Él para poder transformar el mundo.  Este es su proyecto: que nos amemos, que formemos una familia, que seamos fraternidad. Lo que pasó hace un año no es de Dios, es de los hombres que no le conocen, que no saben de El, que quieren ser dioses de la muerte y del odio… hay que elegir.
Quiero ser más corto que otros días pero empiezo a escribir y no termino, otro día que no lo voy a conseguir. Sólo una cosa más. En segunda fila, con uniforme, estaba la niña que conocí el domingo y que estaba embarazada y tenía dieciséis años, Marisel, que tendrá un niño en enero. No me miró, hablamos el domingo, la busqué con la mirada… es una niña, es tímida. Pensé en mis alumnas de cuarto de ESO. Esto también es parte del Dios de la Vida del que les hablaba. La rueda de molino entra en funcionamiento a toda velocidad: nombres, situaciones, posibilidades… Me hubiera gustado abrazarla, sonreírle, animarle para seguir adelante. ¿Sola? ¿En aquel barrizal de pueblo? No pude, se fue… mañana quiero volver hay una misa, preguntaré por ella.
Poco antes de comenzar la misa aniversario
Al salir de la clase que habíamos usado de capilla un joven llevaba un cartel con la letra de un ‘regeton’ que uno de los hermanos asesinados había compuesto. Lo colgaron en la reja de la sala de profesores. La letra era muy sencilla: amor, baile, chicas, sexo, placer, amistad, felicidad, música… Pensé también en mis alumnos.
Andrés perdió el miedo enseguida, al comenzar había un silencio que se cortaba en el aula. Nadie hablaba, nadie cuchicheaba, todo el mundo atendía. No era cualquier cosa lo se recordaba era el misterio de la vida… y aquí se entiende bien lo que significa, lo que cuesta y lo que vale. 
Ciénaga de Gambote al atardecer. Sosiego y paz

viernes, 28 de octubre de 2011

Los comedores


Los comedores son espacios donde los niños, alrededor de las doce del mediodía, acuden a comer. Son espacios abiertos donde un grupo de mujeres se organizan para hacer la comida a esos niños. En la zona de la parroquia San José Obrero de Arjona, donde vivo estos días, que atienden los Carmelitas hay cuatro: Los Laures, Las margaritas, Las parcelas y El limonar. Dos de ellos, llamados Kilombos, fueron proyectos en los cuales Karit-solidarios por la paz  ayudó en su construcción. Kilombo es Palenque, es lugar de libertad, de lucha, tierra de resistencia para una vida digna. Son lugares extraños, vacíos de vida en las horas previas a la comida. Silas y mesas sin nadie, mobiliario funcional de aspecto poco cuidado y desordenado. Le falta algo, le falta la vida, le faltan los niños.

Unas mujeres están cocinando, casi han terminado. En Las margaritas llegamos y ya está hecho el arroz. Un poco de pasta (espagueti) con atún y un trozo minúsculo de pollo para cada uno. ¿Está es la comida?, pregunté. Si, es suficiente y a los niños les gusta. Mil imágenes pasaron por mi cabeza… platos enteros devueltos sin tocar a cocina en comedores escolares, bocadillos de nuestras papeleras del patio sin desenvolver, sobras que se desperdician por haber comido antes o no avisar de no estar a la hora de la cena. Las imágenes de después todavía hicieron que estas dejaran de ser en un blanco y negro de mi vida cotidiana y se colorearan para escarnio de mi conciencia, para iluminar mi privilegio ante el tribunal de la austeridad, el compromiso social y la construcción de un mundo más justo.  No salí bien parado de la acusación de un fiscal de diez años, desnutrido, con la cara blanca, la cuchara en una mano y comiendo a toda prisa aquel manjar que yo hubiera despreciado hace una semana. Contuve mis ganas de gritar. No puede ser que esto esté tan mal repartido. No puede ser que yo tire y ellos no tengan. No puede ser que de un olla para cien nosotros solo comamos veinticinco. No puede ser que todo esté tan injustamente repartido.
Los niños van llegando, se sientan y las mujeres encargadas de ese día les sirven. No gritan, son educados, traen su baso y su cuchara muchos de ellos. Se sientan, esperan a sus amigos. Esperé en la puerta de uno de los kilombos con José Enrique, sentado en el suelo a la sombra de un árbol. Estaba esperando a sus amigos y para pasar a comer. Estaba contento, había ido al colegio por la mañana y venía todos los días. Me dio vergüenza preguntarle si era la única comida. No lo sé. No quiero preguntarlo tampoco en la comunidad. Creo que mi conciencia no lo llevaría bien. Las mujeres se organizan por turnos, ellas son las que gestionan el funcionamiento del kilombo. Esta parte es muy importante ya que es la comunidad la que conoce la realidad y la que debe asumir esa tarea comunitaria. De esta manera el espacio también se puede dedicar a otras actividades comunitarias, reuniones, talleres de formación, fiestas, encuentros de líderes… Los alimentos, o parte de ellos, los traen de un banco de alimentos de Cartagena. Llegaron a la parroquia por la tarde y los encargados de los comedores vienen a buscarlos.

El tercero que visitamos fue Los laureles. Están haciéndolo nuevo con una ayuda del SENA (Servicio Nacional de Aprendizaje) ya que están enseñando a construir a un grupo de jóvenes, sus prácticas son la construcción del comedor. Está bastante adelantado, dijo la coordinadora de las mujeres. ¿Dónde comen los niños? Pregunté. En la casa de enfrente, en casa de D.ª Sira. Fuimos y nos encontramos con cincuenta niños sentados en el suelo, con el plato en una mano y con la cuchara en la otra, comiendo sin levantar la cabeza. Calor, moscas, mocos, un loro, los perros, las mamás de los más pequeños ayudando, sudor… La sensación de no haber querido ir allí estaba todo el rato presente. No debería haber venido, no tengo palabras que decir, no sabía sacarles una sonrisa a los niños o a sus madres. Hice unas fotos para poder contarlo cuando vuelva. Tenía la sensación de mirar para hacer una foto y luego torcer la cabeza y pensar que no va conmigo. Es increíble que pueda quejarme de las cosas que tengo, es increíble que todavía pueda desperdiciar comida. Sé que comiendo menos no lo voy a arreglar, pero si que sé que debo aprovechar al máximo mis oportunidades de ayudar, de comentar, de formar.

La comida es el principio de algo más. La dignidad es el fin a conseguir recuperar. La fraternidad, el proyecto. El darse el resultado del amor. El otro, el protagonista. Los privilegios, el camino y la herramienta que tenemos para cambiar el mundo. El yo, quien toma las decisiones. La vida la que se gasta. El pobre el hijo de Dios. Los últimos serán los primeros. 

jueves, 27 de octubre de 2011

El Palenque

Fredman comenzando explicación

El pueblo se llama San Basilio de Palenque. P. Lauro lo llama El Palenque de San Basilio. Nos dio la bienvenida un hombre rudo con un libro de historia de Colombia en la mano. Fredman nos explicó un monumento que hay en la plaza del pueblo en honor de Benko Bioho y la historia de los palenques. Refugios de esclavos, lugares de vida para los negros que venían de África a trabajar en América. Palenque significa: corral de negros. En principio pensé que era lo más fuerte que había oído nunca al asimilar negros y animales. En mi pueblo corral está relacionado con el lugar donde están los animales necesarios para el sustento o la labor en el campo. En el corral están las gallinas, la burra y las vacas. Sería sinónimo de establo. Luego en casa de Yayita pregunté por esto y me dijeron que se refiere a la valla de troncos que delimita la parte, normalmente trasera, de la casa donde se cocina. Ese tipo de empalizada de troncos es propio de los lugares donde vivían los negros y de ahí el nombre. Corral era lo delimitado por esa valla y no era el lugar de los animales como sospeché. Nos explicó la situación de los distintos palenques que hubo en Colombia y con algún desfase histórico nos fue dirigiendo a la gran verdad sobre este pueblo colombiano: fue el primer pueblo declarado independiente. No pudieron conquistarlo, no pudieron hacerse con él los poderosos españoles. Están orgullosos de ello, quieren hacer de eso una manera de vivir. La verdad es que en algunas cosas las gentes, las construcciones, las formas recuerdan a África. Los rostros de los hombres y mujeres, el color de la piel hace que este lugar tenga identidad propia. El palenquero habla también un idioma propio protegido por la UNESCO según me han contado, eso les lleva a valorar lo que son y su identidad propia. Es el kikongo.
D.ª Mónica Reyes

Después de visitar la iglesia nos trasladamos a casa de Mónica Reyes, comadre del P. Lauro. Recuerdos inolvidables en las dos. Mujer mayor, madre de ocho hijos, a punto de morir en el primer parto a los dieciocho años. Tiene ochenta años, cinco de sus hijos han estudiado en la universidad. ‘yo no necesito escribir… cuando lo necesito se lo digo a mis hijos’… dijo esto mientras nos enseñaba su cartilla de la escuela, estaba aprendiendo a escribir. ¿Por qué va?, le pregunto Lauro. ‘Muy sencillo para dar ejemplo a otros’. Desee morirme, quiero llevármela conmigo a mi colegio, tiene que formar parte del equipo de orientación, ella dará una tutoría entera. Una casa pequeña con un gran patio, donde cocina. Nos enseña una foto de la primera misionera que acudió al pueblo, Rita, todos los días le pido nos dijo. Nos vamos, el sentimiento aprieta. ¿Dónde están estos mayores en mi mundo? ¿Dónde los tengo que no los veo? Tienen que existir, me niego a creer que no existen.
Senén y su señora

Salimos hacia la escuela. Las calles son caminos, los cerdos aprovechan los últimos charcos de la lluvia de ayer,  se revuelcan en ellos, están en su salsa. Pasamos por la casa de Efren y su esposa. Un saludo de Lauro y salen a nuestro encuentro. Abrazos, risas, miradas, emociones… no entramos llegamos tarde. Son personas queridas por el pueblo, mayores que se han convertido en referente de la tradición, de la vida, de lo que significa El Palenque: músicos, familia abierta, referente cultural, salvaguardas de la lengua y de la tradición. Seguimos hacia el colegio. Se oye mucho ruido. El patio está lleno, son los más mayores. Los profesores están por el patio, saludan a Lauro y a todos nosotros. No parece que haya buen ambiente de estudio y de trabajo. Pero es mi sensación. Nos encontramos con una profesor joven, se llama Bernardino.  Habla de la cultura de su pueblo, de la posible participación en la feria de Guadalajara (Méjico) con algún proyecto relacionado con la lengua. No me voy contento del colegio hay mucho desorden, mucho ruido, nadie en clase: unos oyendo música con el móvil, una joven arreglándose las pestañas, dos profesores ligando, una profesora corrigiendo de pie, un vigilante no deja entrar a nadie en la biblioteca…  Un poco de caos, para mi gusto.
Partimos hacia casa de Yayita. Un auténtico encuentro con el pasado. Quiere a Lauro, lo recibe como si fuese de casa toda la vida. Un mujer referencia de lo que se hace y vive en el pueblo. ‘En este pueblo hay cultura, hay preparación pero se van’. Nos cuenta como cuando eran jóvenes nadie les contó nada de sus raíces. Fue el P. Lauro, sus compañeras de comunidad quien comenzó a leerles la historia del pueblo, la historia del Palenque. Una historia de lucha, de libertad, de liberación, de amar lo que uno es, de defenderlo, de colocarlo ordenadamente en la vida… Lauro cuenta como leían a los grupos la historia aparecida en ‘Alternativa’ revista de izquierdas en el año 76. Una historia que ha culminado en la defensa de la cultura e idiosincrasia de este pueblo. Cuenta una cosa muy significativa de la mujer del Palenque que me impactó. Son mujeres que comercian, que hacen dulces, que venden, que recorren kilómetros para ganarse el sustento, suyo y el de su familia. Unas mujeres que no son asalariadas de nadie, que son libres, que gozan de la libertad. Ellas son sus jefas. Una segunda característica es que nunca van solas, que siempre van con otro u otra del Palenque. Vuelven los de Palenque pero solo para la fiesta, solo para casarse. En plena conversación llego Raúl, hermano de Yayita. Un hombre robusto, alto fuerte, inmenso. Habla en kikongo para ver si Lauro se acuerda de algo. No hay prisa, aprieta el sol, estamos bien.
La última visita fue a la casa de la cultura. Una construcción moderna, con biblioteca, salón multifuncional y estudio de grabación. Unos jóvenes están ensayando una obra de teatro, dos niños una monitora repasan la lengua propia, unos ancianos esperan su ración de comida en la cantina. Nos despedimos y nos vamos.
Yayita

Me he extendido demasiado. Varias cosas para la reflexión. En primer lugar el carácter multiétnico de esta zona de Colombia, de toda Colombia. El orgullo de la identidad, de la cultura propia, de lo que da valor a lo que soy. La fuga de líderes, la ausencia de referencia de jóvenes preparados que hagan crecer a la comunidad, que asuman la guía de la misma, también se planteó en el ámbito de lo religioso hablando de Lauro y su grupo y cómo los echaban de menos y necesitaban. Lo peligroso que es vivir de la cultura a corto plazo, cómo se pude agotar y comercializar con eso sin profundizar, sin reflexión, sin profundidad. Por último la realidad afro como algo incuestionable y determinante en propuestas de pastoral.
Hoy ha sido más crónica que experiencia pero me gustó este pedacito de África que hay en Colombia, o esta Colombia africana que he conocido. Libertad y cultura: que dos grandes palabras para cambiar el mundo.