jueves, 27 de junio de 2013

Juan



Quiero tener en esta pequeña ventana un recuerdo para Juan. Murió ayer. Era mayor. Toda una vida de fraile. Miles, cientos de miles, quizá millones de fotografías. Un rebelde, un hombre libre o ‘por libre’…. Fue fraile carmelita toda su vida. Escritor sin libros en su última habitación. Necesitado de muchas manos, los últimos años de su vida. Cansado de proponer, buscar, intentar… Viajero: Cuba, República Dominicana…
Buscador de justicia, defensor de derechos, profesor de la escuela pública… Era libre, vivió en libertad o ‘por libre’. Cuestionado, intuitivo, creador de palomas de la paz para las solapas… al final un hombre frágil, un hombre lleno de debilidad como todos, como todos; y necesitado de cariño, como todos. Alguna vez he pensado que envidiado por alguno, maestro de algún otro que lo criticaba por ‘ir por libre’ o ser libre, no sé muy bien… Amigo de sus amigos. Enamorado de Tito Brandsma, entusiasta de su familia, de su tío, de su pueblo, de su gente, de sus amigos… Pintor poco constante… hombre de proyectos, unos realizables y otros no. Casi no lo conocí…
Trabajo en una obra que el pensó, va a cumplir cincuenta años en octubre, el colegio Virgen del Carmen. ¡¡Vaya suerte!! ¿Por qué se te ocurrió esta idea? ¿Sabes lo que es ahora? ¿Era lo que pensabas?... me hubiera gustado compartir contigo muchas cosas de esta idea tuya en la que ‘sufro, lucho, vivo y muero’. Miles de niños entonces, abuelos ahora, jóvenes antes y padres hoy han pasado por aquí. Un alto porcentaje de este pueblo, que te acogió durante mucho tiempo y que te ha hecho hijo adoptivo en el corazón, han pasado por estos pasillos, aulas y patios que tú pensaste, quisiste y empujaste a realizar… ¿Ha dado fruto todo esto? ¡Quién soy yo para juzgar! Imagino que si, sé que mucho.

Un último recuerdo, que no olvidaré nunca, es un abrazo que te di en el antiguo claustro de El Carmen. Un abrazo como respuesta a una denuncia tuya. Una injusticia más que querías compartir a la hora de la siesta con este pobre pecador entonces con posibilidades de recoger y paliar aquello que vivías con desasosiego, injusticia y poca paz. Tenía sueño, estabas insistiendo e insistiendo… te deje terminar y respondí con una pregunta: ¿cuánto hace que no te han dado un abrazo? No sabías que contestar, me acerqué a ti, te di un abrazo y te dije que luego hablaríamos del asunto. Vi tu cara, no sabías que decir… nunca volvimos a comentar nada de aquello, ni lo que había provocado la visita ni de mi abrazo. Me sentí bien… pensé que detrás de tu malestar lo que había era soledad, falta de cariño… demasiado ‘ir por libre’ o ser libre y a cierta edad ya no sé puede mantener el ritmo… Me despido de la misma manera. ¿Cuánto tiempo hace que no te dan un abrazo?... Yo ya no te lo puedo dar, ha sido el Padre quien te lo ha dado y te ha hecho, por fin, libre… ahora ‘ya no irás por libre’, eres libre. Feliz Abrazo, Juan. 

sábado, 22 de junio de 2013

Sacramento

Estoy de boda. Dos horas de celebración. Amistad. Música. Alegría. Fiesta. Reparten regalos, reconocimientos, detalles..
Es momento d crecer, sonrisas, orgullo, magia, fidelidad... Sacramento: encuentro con Dios en un momento único y singular de la vida.
Viva los novios.

Únicos


A partir de ahora te llamarás…’ Un nombre único para llamarte, para llamaros a cada uno de vosotros…. Exhaló su aliento sobre él y adquirió la vida… comenzó a buscar, a sentir, a desear crecer, a vivir en libertad… aquello que el dueño del paraíso había puesta de manera única e irrepetible en él, en ella, LA VIDA era el mayor de los dones, el mayor de los regalos y lo hacía único, irrepetible, valioso… y comenzó a sentirse el más libre de los seres creados, él y ella, juntos y sintiendo, corriendo y disfrutando de las sombras de la vida, de los remansos de los bosques, de la frescura de las aguas y las catedrales de las altas cumbres…todo a su servicio

Únicos, irrepetibles, libres… capaces de crear, capaces de perfilar por sí mismos el regalo del maravilloso jardín que nos ha tocado vivir, no debemos dejar que otros lo hagan por nosotros… Regalo inmenso, jardín frondoso… Libres, únicos, irrepetibles… vosotros, con vuestro nombre y apellidos…. Ana, Vicente, Manuel, Sergio, Laura, Lidia, Roberto…

Únicos, irrepetibles, perfectos…. Vasijas únicas que el mejor de los alfareros ha colocado a nuestro lado, capaces de portar las mejores aguas para refrescar a los sedientos, o los mejores vinos para alegrar a los tristes… vasijas que cualquier arañazo daña, que cualquier golpe rompe…

Únicos, irrepetibles, valiosos, capaces de dar lo mejor, de buscar aquello que os convierta en verdaderos constructores de un mundo mejor, un Reino donde el otro, también único, libre, valioso e irrepetible ocupe el mejor lugar. Tenéis y tenemos el privilegio de tener la dignidad de hijo, la dignidad que nos otorgaron las manos del mejor Alfarero.

Vosotros únicos, irrepetibles, valiosos, libres… que nunca nadie pueda dañaros, arañar ningún recoveco de lo que sois: únicos, valiosos, libres, irrepetibles, hijos, admirados, capaces, constructores y colaboradores del mejor de los jardines imaginados: este mundo, la humanidad…


No os dejéis esclavizar, ni arañar, ni golpear, ni apartar, ni atar… Sois el centro, sois únicos, sois valiosos, sois irrepetibles, sois valiosos… El lo quiso así… Exhaló su aliento sobre él, sobre nosotros, y adquirimos vida. No la dejemos escapar

martes, 11 de junio de 2013

Sangrar


Hace poco tiempo estuve en la Rioja. Es una tierra de vinos, una tierra llena de buenas mesas (lugares importantes de encuentro y de compartir, de vida y hermandad). Me contaron dos cosas que no he olvidado y que creo que son útiles para la vida cotidiana.
Estábamos en una ‘vinoteca’, un lugar de gusto por el vino, por un buen jamón y unas verduras, pero sobre todo por el vino. La razón era muy sencilla: tomar algo y comprar unas botellas para compartir en otras tierras, pero en mesas parecidas de contenido en cuanto a la amistad y el encuentro. El dueño del lugar, que nos atendió con una gran amabilidad, me dijo dos cosas que no olvidaré.
Para hablar de una bodega productora de vino dijo algo del dueño de la misma y así revalorizar la botella que yo tenía entre manos: ‘es un señor que le gusta ver sangrar las cepas’, los brotes de los primeros racimos… ¿Sangrar? Pensé que se refería a ver la sabia que brota por las arrugas de la cepa, como se hacen los cortes de los racimos secos, las podas, que en un primer momento son una agresión a la cepa, y luego son origen de los mejores granos para caldos únicos y excelentes. Con el sangrar quería mandarme un mensaje muy sencillo: ese bodeguero asegura seguimiento, presencia, conocimiento y trabajo a su producto, a lo que embotella,… lo que tenía en la mano. Rápidamente mi mente se traslado a unos cuantos kilómetros de allí. Pasillos llenos de jóvenes, patios de juegos, pizarras sucias y llenas de letras y números, filas, empujones, exigencias y esperas... ¿Estoy presente cuando ‘sangran’? ¿Estoy cerca? Para producir grandes vinos hay que estar ahí, al píe de la cepa, al píe del campo, viendo como la sabía hace brotar maravillosos racimos… saber podar a tiempo, saber hacer ‘sufrir’ para recoger olorosos, afrutados y densos tintos. Es imposible sin ensuciarse las manos, sin madrugar, sin conocer, sin amar la tierra y las cepas e implicarse en el sangrado de las mismas. Esto se convierte en una parte importante para que el vino que llene paladares exigentes sea de calidad. Si esto es importante en la viña no te digo nada en educación. El que no conozca, ame, sienta, goce, se moje, se ensucie los zapatos y las manos, aprenda a podar, sienta con el corazón… a los jóvenes, a los alumnos, lo que significa educar… mejor que se dedique a otros ‘vinos’, a otros ‘licores’… que necesitan menos compañía, presencia e implicación.
La segunda cosa es sobre el cambio de luna. Hacia unos días que había cambiado y escuché como le contaba a mi amigo lo preocupados que estaban todos los bodegueros por dicho cambio. ‘Tenían miedo que helara al cambiar la luna’ y que por el estado de la cosecha en ese momento hubiera supuesto una auténtica desgracia. Todos sabemos lo importante que es la luna, y cómo afecta, en la producción y circunstancias de las cosechas, de los productos del campo. Volví a viajar (que difícil es dejar de lado lo que ocupa el centro de la vida, la mayor parte del tiempo de la vida de uno). Descubrí que alguna cosa de las que hago, vivo e intento en el colegio no depende de la luna directamente pero también escapan de mi control, de mi trabajo, de mi hacer, de mi esfuerzo, de mi planificación, de mi profesionalidad… Hay un serie de circunstancias en las que no puedo, ni sé, ni debo incidir. Hay muchas ‘lunas’ a mi alrededor. Entorno social, modelo de ocio, familia, círculos de amistades, centros de interés… demasiadas ‘lunas’. ¿Qué hacer? Estar atentos cuando la luna llega con ‘heladas’ o con cambios que dificultan la cosecha. Estar atentos para acompañar esos procesos trastocados, movidos, sacados de su cauce natural, enfriados o secados… e intentar que aunque hiele, aunque se marchiten los brotes… salvar el tronco, salvar la cepa y esperar la siguiente primavera, estar ahí esperando que vuelvan a sangrar las arrugas de las cepas únicas y irrepetibles, poseedoras de mil posibilidades de caldos excelentes y generosos…

Y les propuso la siguiente parábola: ---Un hombre tenía una higuera plantada en su huerto. Fue a buscar fruto en ella y no lo encontró. Dijo al hortelano: ---Llevo tres años viniendo a buscar fruta en esta higuera y no la hallo. Córtala, que encima está esquilmando el terreno. Él le contestó: ---Señor, déjala todavía este año; cavaré alrededor y la abonaré, a ver si da fruto. Si no, la cortas el año que viene. (Lucas 13, 6-9)

domingo, 2 de junio de 2013

Lleno

Plaza de Taskim, Estambul
Los espacios estaban llenos. Las personas han salido a la calle, se han movido. Algo pasa. Es hora de romper cualquier tipo de pasividad. Se necesita la fuerza del grupo para que de una manera definitiva cambien las circunstancias, los resultados… No podrán con la gente, no podrán si somos muchos, algo va a cambiar, moverse ayudará… Se movilizan son sólo unos pocos que representan a muchos otros que lo harían pero no pueden, por miedo, ocupaciones, edad... Son muchos y representan otros tantos o más, muchos más. ¡¡Basta ya de silencio!! Están aprendiendo a gritar, a compartir horizontes, a proponer algo nuevo y mejor.
Todo está lleno, la grada amarilla y la plaza roja de sangre, sudor, dignidad, cansancio, lucha, libertad deseada...

Lleno pero tan diferente, tan distinto… ¿Cuándo seremos capaces de cambiar el motivo de nuestra movilización?


sábado, 1 de junio de 2013

Ella

El Carmen. Alguien dijo una vez que nuestra Orden, El Carmelo, tiene la mejor embajadora y la mejor tarjeta de presentación. La Virgen del Carmen y el Escapulario. Esta foto, escribo sentado enfrente, es de Vila-real, a las afueras. Una alquería es una casa de Campo. Lleva nuestro nombre, aquí o cerca comenzó nuestra presencia en este maravilloso pueblo.
Cuantos lugares, pueblos, casas, calles, barrios, fuentes, montes... llevan nuestro nombre. Que alegría debe darnos haber hecho universal y presente a nuestra Madre y Hermana. Pido y deseo que esto haya ayudado a muchos a 'vivir en obsequio de Jesucristo'.