martes, 27 de diciembre de 2016

Decisiones

Subir, decidir aunque cueste

Cada vez que llega un Capítulo Provincial estamos en un momento crucial. Es un momento especial de discernimiento, de pararse un momento y mirar a tu alrededor. Esta próxima primavera será uno de esos momentos. Es nuestra vida la que está en juego, es 'encender las brasas' que todavía están calientes y que salga fuego, que caliente, que queme, que dé calor a los fríos que arrastramos de esta vida religiosa, de esta vida carmelita, que vive de muchos recuerdos, de mucha memoria... y carga con la helada piedra de las noches frías de las estructuras, de 'lo de siempre'. Es crucial, es importante, dotar de contenido el 'hacía dónde', 'el cómo' y 'quienes'... No se puede esperar más, hay que decidir. Ha sido siempre así pero más ahora. 
La palabra clave es decidir. Es el ejercicio comunitario de la toma de decisiones, del discernimiento. Hay que hacerlo y con valentía. Decidir es vivir. Alguien me dijo una vez que la clave es el pájaro en mano, y no el ciento volando. El que tiene el pájaro en la mano tiene algo, el que ve a los 'cientos volando' no tiene nada. Tenemos que decidir, escoger, agarrar con fuerza, elegir formas de vida que sean de hoy, estructuras que sean de ahora, lugares que nos permitan vivir lo que somos, trabajos que podamos desarrollar muy bien con nuestra edad, responsabilidades que podamos asumir con nuestras fuerzas. 
Se me ocurren, casi sin pensar varias cosas sobre las que decidir, algunas ya las he anunciado en otros comentarios, las repito para que no se olviden y por algún matiz nuevo. Voy enumerarlas y hacer preguntas y alguna afirmación sobre ellas. Creo que son temas que no pueden dejarse al tiempo, son de nuestra voluntad, de nuestra libertad, de nuestra reflexión y de nuestra decisión.
  1. Unidad de las provincias. ¿Para qué y por qué estar divididos? ¿Para qué tantas estructuras de gobierno? ¿Por qué no juntarnos con el hermano y planificar esos proyectos novedosos y posibles? Es clave esta cuestión. No hay marcha atrás, es juntarnos o morir. Es la única posibilidad de hacer algún proyecto nuevo, diferente, de presencia distinta. Voy a poner un ejemplo. Una comunidad de formación abierta, donde los jóvenes en proceso vivan su compromiso, ya sean profesos o postulantes. Una comunidad de mucha vida, de trabajo y estudio, donde los profesos solemnes tengan un trabajo compatible con su responsabilidad (dar unas clases, asumir la presencia pastoral en los colegios, coadjutores de una parroquia...) Las provincias han hecho, están haciendo un gran esfuerzo en la formación de religiosos para esta tarea de acompañamiento, de 'estar con...' Creo que este ejemplo es clarificador de los beneficios de la unión. Creo también que al mismo tiempo o si es posible previamente se deben cerrar unas cuantas comunidades de las provincias... Lo desarrollo en otro punto. 
  2. Cerrar presencias y comunidades. ¿Qué miedo tenemos? ¿No estamos haciéndolo a paso lento manteniéndolas abiertas con lo justo, sin creatividad, sin innovación, sin atención mínima, con celebraciones que rozan el ridículo...? ¿No es mejor tener menos presencias y atenderlas mejor, con verdaderos proyectos de pastoral propia nuestra? ¿Para que tantas parroquias que necesitan tanta energía que no tenemos? Creo que se debería buscar la manera de dejar aquellas comunidades, bajo mi punto de vista algunas parroquias, donde solo hacemos tarea puramente diocesana, sin ninguna referencia a nuestra espiritualidad y si se hace muy poca, de manera obligada y ligada a una persona que tiene o mucha convocatoria y mucha 'aurea' de perfección... 
  3.  Misión compartida con los laicos. La palabra importante es 'con'. Esta dimensión debe ser crucial en el futuro de la presencia carmelita en nuestro país. Es aquí donde nos jugamos la continuidad de las presencias y de las actividades. Por ello debe realizarse un plan de selección de las personas que asuman las responsabilidades, de acompañamiento de las mismas, de compartir generando equipos para la toma de decisiones, de seguimiento de las actividades, de formación de las personas que asumen dichas responsabilidades. Una planificación exhaustiva de los tiempos, las tareas, las actividades. Que no dependa esto de la figura del nuevo provincial o del siguiente. Ya en algunos lugares lo están haciendo sin el seguimiento y la compañía necesaria. En otras actividades de importancia económica, de personal contratado, de relevancia en la sociedad civil... debería ir pensándose en hacerlo. Hay cinco o seis lugares en la Pronvincia donde laicos podrían asumir la responsabilidad que se está convirtiendo en excesiva para nosotros.  No quiero citarlos pero todo el mundo lo conoce. 



Continuará...

domingo, 25 de diciembre de 2016

Ha venido...


Belén (c) Ruth Fau

Ha venido y no podemos dejar que se escape. Hay que salir en su busca. Nada de quedarse quietos, nada de estar parados. ¿Qué sabemos de su venida? Unas pequeñas pistas. 
Es un niño, es alguien pequeño, con frío, con necesidad de ser cuidado, de ser atendido.. .quiere que alguien lo arrope, que lo cubra de besos, de calor, de compañía. Estará envuelto en pañales. Hombres y mujeres indefensos, necesitados de otros que los cuiden, acompañen, vistan, den de comer... En aquellos pequeños, sencillos, necesitados, perseguidos, desalojados, echados... de nuestro mundo, aquellos que no se pueden defender por sí mismos... es allí donde podemos encontrarle, buscar una señal, acogerle y acompañarle. 
Hay una propuesta de ir a Belén pero creo que hay muchas 'belenes' en el mundo... pequeñas ciudades de la periferia, donde nadie se instala, escondidas, donde no hay nada importante. Periferias donde los hombres y mujeres de este mundo sufren el frío de la noche, de la indiferencia, de la violencia, de la guerra. Quizá hoy tengan otros nombres, Siria, Congo, fabela, suburbio, barrio marginal, patera, Mediterráneo, frontera, piso de abajo de mi casa donde se han quedado sin trabajo... No sé, quizá esos fríos existenciales de muchos hermanos nuestros lo hagan presente, lo anuncien. 
Una pequeña pista es buscarle en un pesebre, allí donde nadie lo buscaría... un sitio no hecho para el hombre, como Alepo destruido por las bombas o una frontera llena de pinchos y barreras, o un campamento lleno de tiendas y personas sin tierra, sin casi esperanza, un mar lleno de muertos... lugares  inhumanos creados por la mano del hombre y que privan de la dignidad de sus congéneres. 

Dos pistas para ese camino, dos pistas que nos dan esperanza, que dan posibilidad y vida. Hay que dejar los miedos en casa. Echar los miedos, desalojar de nuestro corazón las falsas vergüenzas y las indiferencias, salir a la calle con la cabeza alta y comenzar a mirar mucho y profundo a los que viven con nosotros. Sin miedo, sin pausa. La segunda sugerencia es hacerlo con alegría. Aunque no es un camino fácil y sencillo tenemos una promesa de alguien que es siempre fiel, del que siempre está ahí, del que no falla, Dios. Esa promesa hecha anuncio y verdad es: hoy, aquí, ahora y para siempre os ha nacido un Salvador. Nos llena el corazón de una alegría no pasajera, no fugaz, sino permanente. En lo profundo hemos escuchado una palabra que retumba y apaga los ruidos de la otra navidad, esa Palabra hecha vida es 'os quiero y estoy con vosotros'. 
Cojamos el zurrón de nuestra vida, pongamos algún presente, por ejemplo el corazón, y como los pastores salgamos en su busca, a su encuentro... nos espera una sonrisa de niño que iluminará para siempre lo que somos y hacemos. 
Feliz Navidad. 



sábado, 24 de diciembre de 2016

Navidad


Dios nace
Dios viene
Dios con nosotros
Dios para siempre
Dios aqui

Dios acampado
Dios Luz y Vida
Dios Amor
Dios que acoge
Dios que mira
Dios que se deja coger

Dios que respira
Dios que ilumina
Dios amigo
Dios cercano
Dios amado

Dios esperado
Dios historia
Dios que llora
Dios que ríe
Dios que siente
Dios que es

Dios nos quiere
....

Feliz Navidad

viernes, 16 de diciembre de 2016

domingo, 11 de diciembre de 2016

Siempre


Muchas veces he explicado que en nuestro tiempo no existe el siempre, que ha desaparecido de nuestras conversaciones, de nuestro existir. Nos hemos acostumbrado a vivir en el cambio, a no echar raíces, a vivir sobre la superficie. Los compromisos se han convertido en algo que puede dejar de cumplirse o cambiar.  Quizá en alguna ocasión lo haya explicado aquí en esta ventana. No existe el siempre de la pareja, del proyecto de vida, del trabajo, de la relación, del lugar de vida... Hace algunos años, pongamos que hace unos ochenta años y anteriormente, casi se sabía donde uno nacía y donde iba a morir, el trabajo era casi casi heredado... Esto ha cambiado... 
En esta situación de repente me encuentro una amiga que quiere hablar del 'siempre'... ¿Es importante para las personas la fidelidad, la perseverancia, la permanencia...? Creo que sí. Es parte de nuestra condición. Tanto cambio, tanto ir y venir, tanto salir, tanto comenzar... no puede ser bueno. La fidelidad, propia del mundo de las relaciones para mantener seguridades y proyectos, ha dejado de ser valor y se ha colocado en la parte de la admiración, por el que la tiene, o especie en extinción, por lo que cuesta encontrarla...
Dios es el siempre fiel, ¿Por qué será? Podría cambiar, hacerse y acomodarse al cambio de las circunstancias de nuestro mundo, de los cambios.... Esto lo hacemos nosotros, muchas veces cargado de un interés poco sano. Si Él cambiará nos volveríamos locos. Él es fiel y acepta nuestros cambios, siempre está ahí, nos da seguridad, le conocemos y no nos sorprende...
Este 'siempre' en proceso de desaparición, mi amiga lo propone en el ámbito de la amistad, de las relaciones personales (no penséis solo en la pareja)... ahí os lo dejo.

La vida nos arrebata las bendiciones que Dios nos regala, 
pero nosotros debemos mantenernos en pie para tenerlos presente SIEMPRE 

Cuando sufres de verdad te das cuenta del valor de la palabra SIEMPRE 
y es entonces cuando debes llenar su significado.

Que ese SIEMPRE no sea de adiós sino de presencia, 
que ese SIEMPRE no sea de dolor sino de gratitud, 
que ese SIEMPRE no sea de olvido sino de recuerdo, 
que ese SIEMPRE no sea de ruptura sino de unión, 
que ese SIEMPRE sea de VIDA agradecida

El SIEMPRE presente
El SIEMPRE contado
El SIEMPRE recordado
El SIEMPRE vivido
El SIEMPRE amado
El SIEMPRE sentido
El SIEMPRE dispuesto
El SIEMPRE guardado
El SIEMPRE esperado 
El SIEMPRE agradecido
El SIEMPRE perdonado

El SIEMPRE DEL ALMA

viernes, 9 de diciembre de 2016

Señales

Ventanas abiertas (PS) (c) Vicent Tena



Mateo 11, 2-11

En aquel tiempo, Juan, que había oído en la cárcel las obras del Mesías, le mandó a preguntar por medio de sus discípulos: "¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?" Jesús les respondió: "Id a anunciar a Juan lo que estáis viendo y oyendo: los ciegos ven, y los inválidos andan; los leprosos quedan limpios, y los sordos oyen; los muertos resucitan, y a los pobres se les anuncia el Evangelio. ¡Y dichoso el que no se escandalice de mí!"
Al irse ellos, Jesús se puso a hablar a la gente sobre Juan: "¿Qué salisteis a contemplar en el desierto, una caña sacudida por el viento? ¿O qué fuisteis a ver, un hombre vestido con lujo? Los que visten con lujo habitan en los palacios. Entonces, ¿a qué salisteis?, ¿a ver a un profeta? Sí, os digo, y más que profeta; él es de quien está escrito: "Yo envío mi mensajero delante de ti, para que prepare el camino ante ti." Os aseguro que no ha nacido de mujer uno más grande que Juan, el Bautista; aunque el más pequeño en el reino de los cielos es más grande que él."


La actuación de Jesús dejó desconcertado al Bautista. Él esperaba un Mesías que extirparía del mundo el pecado imponiendo el juicio riguroso de Dios, no un Mesías dedicado a curar heridas y aliviar sufrimientos. Desde la prisión de Maqueronte envía un mensaje a Jesús: «¿Eres tú el que tenía que venir o hemos de esperar a otro?».
Jesús le responde con su vida de profeta curador: «Id a contar a Juan lo que estáis viendo y oyendo: los ciegos ven, los cojos andan; los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos resucitan y a los pobres se les anuncia la buena noticia». Este es el verdadero Mesías: el que viene a aliviar el sufrimiento, curar la vida y abrir un horizonte de esperanza a los pobres.
Jesús se siente enviado por un Padre misericordioso que quiere para todos un mundo más digno y dichoso. Por eso se entrega a curar heridas, sanar dolencias y liberar la vida. Y por eso pide a todos: «Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo».

Jesús no se siente enviado por un Juez riguroso para juzgar a los pecadores y condenar al mundo. Por eso no atemoriza a nadie con gestos justicieros, sino que ofrece a pecadores y prostitutas su amistad y su perdón. Y por eso pide a todos: «No juzguéis y no seréis juzgados».
Jesús no cura nunca de manera arbitraria o por puro sensacionalismo. Cura movido por la compasión, buscando restaurar la vida de esas gentes enfermas, abatidas y rotas. Son las primeras que han de experimentar que Dios es amigo de una vida digna y sana.
Jesús no insistió nunca en el carácter prodigioso de sus curaciones ni pensó en ellas como receta fácil para suprimir el sufrimiento en el mundo. Presentó su actividad curadora como signo para mostrar a sus seguidores en qué dirección hemos de actuar para abrir caminos a ese proyecto humanizador del Padre que él llamaba «reino de Dios».
El papa Francisco afirma que «curar heridas» es una tarea urgente: «Veo con claridad que lo que la Iglesia necesita hoy es capacidad de curar heridas». Habla luego de «hacernos cargo de las personas, acompañándolas como el buen samaritano, que lava, limpia y consuela». Habla también de «caminar con las personas en la noche, saber dialogar e incluso descender a su noche y oscuridad sin perdernos».
Al confiar su misión a los discípulos, Jesús no los imagina como doctores, jerarcas, liturgistas o teólogos, sino como curadores. Siempre les confía una doble tarea: curar enfermos y anunciar que el reino de Dios está cerca.

José Antonio Pagola


Brisa que mueve y mece,
que acaricia y besa,
que refresca y da vida;
brisa gratuita que nos alcanza,
que nos despierta y empuja,
que nos abre el horizonte
y nos invita a ir más aprisa...
Así eres Tú
desde que entraste
en nuestra historia y vida.

Rocío mañanero que se hace presente
en el amplio campo del mundo
y en nuestras huertas y rincones
más queridos y secretos;
rocío que nos empapa suavemente,
acariciando y besando
nuestro cuerpo, entrañas y espíritu...
Así eres Tú
desde que entraste
en nuestra historia y vida.

Brisa y rocío, rocío y brisa
que fecundan nuestras zonas yemas
y miman nuestros oasis y huertas predilectas
cada día a cualquier hora;
brisa y rocío, rocío y brisa
que nos trae tu Navidad
con paz, gozo y alegría...
Así eres Tú
desde que entraste
en nuestra historia y vida.

Brisa y rocío, rocío y brisa
en las calles y plazas,
en las casas y en las entrañas
de los que buscan y preguntan,
de los que salen y miran,
de los que andan por los márgenes
buscando la fraternidad perdida.
Así eres Tú
desde que entraste
en nuestra historia y vida.

F. Ulibarri


Hágase (Lucas 1,26-38) 




Tercer domingo Adviento Ciclo A
Carrera de vida



No esperemos a nadie más que a Él. La esperanza puesta en Él. ¿Lo imaginabas de otra manera? quizá te han contado otras historias, no hagas caso. Él viene para curar. Para sanar a los que están lisiados, maltratados, heridos… por este mundo y su injusticia. Viene a traer paz, sabor, Buena Noticia a aquellos que cada día amanecen rodeados por la tormenta y el miedo. Viene para desde abajo, con los pequeños y últimos, mostrar a todos los que le buscan que se puede sanar, curar, transformar esta humanidad en una fraternidad de justicia, de compartir con el hermano, de romper fronteras y crear puentes, de abrir puertas y acoger al que no tiene techo, sitio o pueblo… Viene aquí, a nacer en medio de nosotros, para tocarnos el corazón y hacer que podamos sanar y acompañar, curar y transformar si es con, por y en Él. No busques a otro, es Él. Buen domingo.



Colegio Virgen del Carmen
Onda · Vila-real

miércoles, 7 de diciembre de 2016

No hay mejor compañía



"Venid a mi todos los que estáis cansados y agobiados, 
y yo os aliviaré." 
(Mt 11,28)


Acudir a Él, se ofrece como descanso. 

En un mundo de prisas, Él. 
En unas relaciones que acaban, Él. 
En una tarea inabarcable, Él. 

Al final del día, Él. 
Con la mochila pesada, Él. 
Sin fuerzas, Él. 

Perdidos en búsquedas inútiles, Él. 
Desorientados por el ruido de la vida, Él. 
Agotados de proponer y no ser escuchados, Él.

Sin rumbo, sin sentido, con miedos, Él.
Desilusionados al final de la tarde, Él.
Llenos de todo, vacíos de todo, Él. 


jueves, 1 de diciembre de 2016

Conversión

Mercadillos (PS) (c) Vicent Tena




Mateo 3,1-12
Por aquel tiempo, Juan Bautista se presentó en el desierto de Judea, predicando: "Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos." Éste es el que anunció el profeta Isaías diciendo: "Una voz grita en el desierto: "Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos." Juan llevaba un vestido de piel de camello, con una correa de cuero a la cintura, y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre. Y acudía a él toda la gente de Jerusalén, de Judea y del valle del Jordán; confesaban sus pecados y él los bautizaba en el Jordán.
Al ver que muchos fariseos y saduceos venían a que los bautizara, les dijo: "¡Camada de víboras!, ¿quién os ha enseñado a escapar del castigo inminente? Dad el fruto que pide la conversión. Y no os hagáis ilusiones, pensando: "Abrahán es nuestro padre", pues os digo que Dios es capaz de sacar hijos de Abrahán de estas piedras. Ya toca el hacha la base de los árboles, y el árbol que no da buen fruto será talado y echado al fuego. Yo os bautizo con agua para que os convirtáis; pero el que viene detrás de mí puede más que yo, y no merezco ni llevarle las sandalias. Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego. Él tiene el bieldo en la mano: aventará su parva, reunirá su trigo en el granero y quemará la paja en una hoguera que no se apaga."


Por los años 27 o 28 apareció en el desierto en torno al Jordán un profeta original e independiente que provocó un fuerte impacto en el pueblo judío: las primeras generaciones cristianas lo vieron siempre como el hombre que preparó el camino a Jesús.

Todo su mensaje se puede concentrar en un grito: «Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos». Después de veinte siglos, el papa Francisco nos está gritando el mismo mensaje a los cristianos: abrid caminos a Dios, volved a Jesús, acoged el Evangelio.

Su propósito es claro: «Busquemos ser una Iglesia que encuentra caminos nuevos». No será fácil. Hemos vivido estos últimos años paralizados por el miedo. El papa no se sorprende: «La novedad nos da siempre un poco de miedo porque nos sentimos más seguros si tenemos todo bajo control, si somos nosotros los que construimos, programamos y planificamos nuestra vida». Y nos hace una pregunta a la que hemos de responder: «¿Estamos decididos a recorrer los caminos nuevos que la novedad de Dios nos presenta o nos atrincheramos en estructuras caducas que han perdido capacidad de respuesta?».

Algunos sectores de la Iglesia piden al papa que acometa cuanto antes diferentes reformas que consideran urgentes. Sin embargo, Francisco ha manifestado su postura de manera clara: «Algunos esperan y me piden reformas en la Iglesia, y debe haberlas. Pero antes es necesario un cambio de actitudes».

Me parece admirable la clarividencia evangélica del papa. Lo primero no es firmar decretos reformistas. Antes es necesario poner a las comunidades cristianas en estado de conversión y recuperar en el interior de la Iglesia las actitudes evangélicas más básicas. Solo en ese clima será posible acometer de manera eficaz y con espíritu evangélico las reformas que necesita urgentemente la Iglesia.

El mismo Francisco nos está indicando todos los días los cambios de actitudes que necesitamos. Señalaré algunos de gran importancia.

Poner a Jesús en el centro de la Iglesia: «Una Iglesia que no lleva a Jesús es una Iglesia muerta».

No vivir en una Iglesia cerrada y autorreferencial: «Una Iglesia que se encierra en el pasado traiciona su propia identidad».

Actuar siempre movidos por la misericordia de Dios hacia todos sus hijos: no cultivar «un cristianismo restauracionista y legalista que lo quiere todo claro y seguro, y no halla nada».

Buscar una Iglesia pobre y de los pobres. Anclar nuestra vida en la esperanza, no «en nuestras reglas, nuestros comportamientos eclesiásticos, nuestros clericalismos».

José Antonio Pagola


En Adviento, aventar
para que el aire penetre en las entrañas,
para limpiar nuestros rincones y zonas oscuras,
para separar el grano de la paja,
y recoger la cosecha anunciada.

Aventar para mullir la tierra,
para clarear el horizonte y las sendas,
para que el viento nos lleve a la otra orilla,
para adelgazar nuestras querencias,
y acrisolar nuestras pertenencias.

Aventar para descubrir lo vacuo y lo que pesa,
para purificar nuestra historia,
para que la semilla caiga en tierra buena,
para que la esperanza florezca,
y colaborar en tu empresa.

En Adviento, aventar
dejando que el viento sople como quiera,
para que despunten las promesas,
y el que viene se sienta como en su casa
aunque sea emigrante y de tierra extraña.

En Adviento, aventar
para preparar tu Navidad
y disfrutar de la buena nueva.

F. Ulibarri


Mercadillos (PS)






El profeta Juan nos pide ‘dad el fruto que pide la conversión’ Un fruto de cambio, fresco, dulce, sabroso, nuevo, diferente, llamativo, que alimenta, profundo… Es el fruto de tirar lo viejo. El fruto de dejarse podar por Dios, regar por la Palabra, crecer a la sombra del Evangelio, de recoger la luz y el calor del que esperamos, del que puede llenarnos de la verdad que nos haga libres y nuevos. Es el fruto que se da gratuitamente, que se reparte entre los hombres y mujeres de este mundo. El fruto de la conversión es aquel que deja al descubierto aquello que somos para poder servir, ayudar, amar, entregarse a los otros… son frutos de invierno para calentar y acompañar, de primavera para alegrar, de verano para refrescar y dar sosiego, de otoño para dejar al descubierto la verdad. Buen domingo.

EQUIPO DE PASTORAL

Colegio Virgen del Carmen
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