martes, 31 de enero de 2012

Libertad


Morir con la mano en el corazón…
Que juntos descubramos la libertad…
Quiero amor, diversión, buen humor…

¡¡Que maravillosa propuesta!!
Tener la mano en el corazón, el mío y el tuyo.
Sentir los latidos de la vida, la tuya y la mía.

Vivir con libertad,
Hablar con libertad,
Querer con libertad,
Atarse con libertad,
Seguir con libertad,
Abrazar con libertad,

domingo, 29 de enero de 2012

No es lo mismo


Ayer tomé un café con un amigo, Antonio. Es cura. Vino en Navidad de Ecuador donde está viviendo con los últimos. Lo vi, es lo más importante. Nos dimos un abrazo, un gran abrazo. Muchos recuerdos, muchos pensamientos, muchas cosas me venían a la cabeza y sobre todo al corazón. Esa envidia sana de conocer a alguien libre, consecuente, cercano, hermano, capaz de convertir en radical su seguimiento de Jesucristo, su Amigo, mi Amigo. ¡¡Enhorabuena amigo!! Sigues hablando con autoridad. Gracias.

En la corta conversación, fue un encuentro informal dentro de otro más organizado y programado en el que estaba participando Antonio, dijo una cosa que me hizo pensar y que quiero compartir con vosotros a través de esta pequeña rueda de molino. ‘En este país no se puede ser creyente y de izquierdas, esto no ha cambiado, sigue igual desde que me fui’. En el paquete de ser de izquierdas viene una sección de anticlericalismo, explicaba mi amigo. No lo entendía. Tengo que decir que yo tampoco lo entiendo. Curtido en la defensa radical, con su testimonio de vida, de los más pobres no entiende que los que están al lado de estos sean personas catalogadas de izquierdas. ¿Tiene algo que ver ser de una ideología para profesar una fe?
Esta semana también otro conocido le pasó lo mismo pero al revés. Se encontró, de manera formal y organizada, con uno de derechas (no sé si lo es, por lo menos liberal no lo es) y le dijo que los de ideario católico, refiriéndose a los colegios, teníamos la misma ideología que ellos y por lo tanto teníamos que estar juntos, defendernos y ser buenos chicos cuando llegaban las ‘duras’. Se volvía a unir fe e ideología. Creyentes y practicantes, no de un credo, sino de una ideología política. ¿Tenemos que ser todos los creyentes de derechas?

Yo creo que este país en el que vivimos tiene que empezar a ser maduro. No sólo los políticos, que se tienen que dedicar a gestionar y ser justos, a planificar pensando en bien común, a ser generosos en el tiempo y la entrega pensando en una sociedad más justa, en defender a los que no tienen quien les defienda, a cumplir sus compromisos adquiridos y electorales. También debemos madurar aquellos que confundimos la fe con ideología, con una ideología concreta. La fe no tiene que ver con ideología ninguna, es una cuestión de experiencia de vida, de encuentro personal con aquel que ha dado la vida por mi. La fe es un don de Dios para poder responder al regalo de la salvación que él me da. La fe se coloca en el ámbito de la experiencia y del encuentro personal con el otro, en el día a día. La fe, el ser creyente va mucho más allá de los compartimentos estancos de las ideologías que hacen que las líneas que separan a unos de otros generen los conflictos por el mero hecho de existir la separación de unos y otros. La fe no separa, la fe produce encuentro y ayuda a construir un mundo cercano al proyecto de Dios para la humanidad: la fraternidad, el otro es mi hermano. La fe no separa, la fe une.
Ser de izquierdas y tener fe es muy pero que muy compatible. Ser de derechas (o lo que sea) y no ser creyente es la realidad de cada día. Por lo tanto cuidado con las etiquetas o banderas. Mi carrera, como diría San Pablo, es la de Cristo. Lo que es de Dios para Dios, mi corazón. Lo que es del Cesar para el Cesar, mi propuesta de un mundo más justo y digno con los últimos y… en muchos casos mi repulsa. 

jueves, 26 de enero de 2012

Un paseo por Madrid


Fue en el Madrid de las compras. Una calle llena de las mejores boutiques del mundo. Transeúntes con grandes bolsas de colores y marcas reconocibles trasiegan por ella mirando a los lados, subiendo miran a la derecha y bajando a la izquierda. Idiomas desconocidos e irreconocibles. Hace buena tarde, sol y frío seco de la meseta castellana aderezado de la contaminación de una gran ciudad. Escaparates increíbles: aquí unos globos, allí unos maniquís decorados como jóvenes modernos y sobre todo grandes carteles de rebajas y distintos tantos por cien que invitan a entrar. Los productos de lujo también tienen rebajas. Pensé que quizá era uno de los signos de los tiempos de la crisis. Hay unos gitanos tocando en una esquina y unas señoras mayores bien peinadas en la terraza de una cafetería disfrutando del concierto y de unos churros. Los guardias jurados a las puertas de las mejores joyerías del país, apostados a la puerta para ser vistos y convertirse en avisos preventivos de delitos. Gente que viene y va, miro y no me ve nadie aunque esté rodeado de miles de personas. Me convierto en un elemento más de inmobiliario urbano. Yo los veo y siento que ellos no me ven. Busco un rostro conocido para recordar, me han dicho que los famosos también pasean por aquí. No hubo suerte, ningún conocido. Quizá uno que estaba cruzando la calle era un jugador de fútbol famoso, creo que era Tristán, jugo en le Depor. Al fondo hay una manifestación con pancartas, ruido, policía. Están lejos, no quiero saber nada. Sé me olvidaba contar que también hay mendigos fumando un cigarrillo en algunos de los bancos de la calle. Es su sitio, bancos sin caja de seguridad donde guardar los bienes ya que lo más valioso, su dignidad, la guardan en el fortín de su corazón. En los portales hay fumadores, chicos y chicas con un pitillo en la mano que dan las últimas caladas al cigarrillo de las siete. Se está haciendo de noche, las luces iluminan la ciudad, los escaparates se vuelven señales para los que andamos mirando de un sitio a otro, es cuando descubro que hay una tienda de tres pisos al iluminarse la fachada de fucsia, imposible no mirar. Un hotel de lujo, muchas terrazas y… la puerta de Alcalá, mírala, ahí está viendo pasar el tiempo y esta tarde a nosotros. Detrás, el Retiro.
Lo más importante de todo fuiste tú. Tus pasos al lado de los míos eran el motivo de mi sonrisa, la alegría del encuentro iluminó la tarde oscurecida del alma. Las confidencias brotaron poco a poco, los recuerdos dieron paso a los proyectos y estos anunciaron compromisos. Fechas, nombres, sentimientos… la vida hecha amistad y camino. Como ese Amigo nuestro que caminó por tierras de Galilea con aquellos a los que llamó. Hicimos un camino de Emaús improvisado, no buscado ni querido, pero gozado cada segundo que también terminó en el pan y la Harina que lo forma. Rueda de molino que no paró de tornear los granos del trigo de la vida de cada día para convertirlos en la harina que junto a la sal, y el aceite de la vida, que bien amasados, producen el pan crujiente y tierno de la amistad. A estas alturas dio lo mismo que fuera el Madrid de las compras o cualquier otro sitio, estabas tú.
Por cierto: los orientales, reconocidos como tales por sus ojos rasgados, eran los que más bolsas llevaban, los que entraban y salían de las tiendas. ¿Allí no hay crisis? ¿Son los nuevos ricos y poderosos amos de nuestro mundo?

miércoles, 25 de enero de 2012

Mentirosos


Falsas promesas llenas de lágrimas y lamentos. Compromisos de palabra dada incumplidos. Fechas de cumplimientos que se quedan en simples ‘mientos’. Ahora digo y luego miro para otro lado. Decir y decir, asegurar y asegurar que dejan agujeros negros repletos de falsedades. Calendarios que se saltan los días señalados para la promesa. Meses sin días, días sin horas, encuentros sin la otra parte. Hacedores de aeropuertos sin aviones. Contratos firmados con plumas que se borran al salir del despacho. Conciertos que son papel mojado y cartera vacía. Fotos llenas de sonrisas forzadas para engañar a los que dejan la papeleta y no pueden recuperarla. Ingenieros de construcciones en el aire que no tienen cimientos donde sustentarse. Consejeros de si mismos cobrando la dieta de los otros. Jugadores adictos con el dinero de los subsidios de parados. Ricos fugados con los recursos de los huérfanos y las viudas. Amigos de los bolsillos ajenos para llenar el propio. Vendedores de humo en el infierno. Servidores públicos que se construyen casas sin permisos. Compradores de trajes al contado con dinero lleno de huellas criminales. Pinochos que esconden sus narices detrás de telediarios pagados con dinero público. Ocupantes de asientos traseros de coches oficiales que convierten en despachos privados mientras se reposta. Ministros terroristas de Estado. Apoltronados por los siglos de los siglos vendiendo su martirio. Servidores de los otros que reservan las suites de los hoteles de lujo. Cooperantes de chaleco y primera clase. Beneficiados de dietas que son todo menos eso. Recalificadores de terrenos del primo más cercano. Pensionistas sin haber trabajado. Licenciados de carnet de conducir pero no de la universidad…
¿Se parece esto a sepulcros blanqueados?
Si, lo sé, también los hay en otros sitios, también en mi vida,… pero hoy les ha tocado a ellos. 

sábado, 21 de enero de 2012

Piratas


Son capaces de detener por medio mundo aquellos que les roban, o que dicen que les roban. Movilizan cielo y tierra para llevarse a los nuevos piratas de la red. Piratas que se lucran con el trabajo de otros y que al mismo tiempo son bandoleros que reparten los bienes culturales de manera fácil y barata a todo el mundo: ricos y pobres, desde el primer al cuarto mundo... ¿Por qué no extender la caza del pirata? ¿Sólo estos deben pagar sus fechorías?
¿Cuándo los que roban en África los metales preciosos a los nativos, sus verdaderos dueños? ¿Cuándo a los trajeados devastadores de la selva amazónica esquilmando este planeta para llenarse los bolsillos con algo que no les pertenece? ¿Qué día detendrán a los piratas rojos de ojos rasgados que esclavizan a millones de conciudadanos suyos en empresas sin ningún tipo de regulación laboral digna, que les hacen vivir en silencio y con condiciones inhumanas? ¿Quién detendrá a los piratas que llenan América latina de factorías en zonas francas en las que se explota a los hijos de Dios de aquellos países? ¿A qué cárceles irá la familia real saudí que tiraniza con inmensos donativos a millones de mujeres de este mundo y atemorizan a la humanidad financiando directamente o indirectamente grupos terroristas? ¿Quién será el que dirija la redada de los piratas que se lucran en las transacciones económicas que empobrecen a los pueblos sin hacer ninguna inversión en ningún sitio?...
Todo es una auténtica mentira. 

sábado, 14 de enero de 2012

Recuerdos


En el Maestrazgo, de donde vengo y de donde soy, se celebran desde siempre las fiestas de invierno. Santos con capa, como decía un profesor mío. Estamos cerca de San Antonio. Gran fiesta de la noche del diecisiete de enero. Muchos recuerdos de noches frías, de temores infundados, de juegos de niños, de animales que ya no existen…
Salían los demonios y te buscaban, hacían que con fuerza agarrase la mano de mis padres. En cualquier esquina el demonio, con cuernos y rabo, todo ‘royo’ (rojo), con una horca de madera salía para cogerte, rápidamente me cogía a mi madre o a mi padre, apretado fuertemente a sus muslos sentía que no iba a poder conmigo. El demonio insistía, les pega en las piernas o en el culo a mis padres para que me soltaran. Pero siempre eran ellos más fuertes, más valientes. Se iba a por otro niño o me esperaba en la otra esquina. Un demonio que se hacía visible la noche de San Antonio y que terminaba perseguido por todos los niños hasta que tenía que esconderse. El pueblo se llenaba de fiesta. ‘Machos’, caballos y mulas con sus amos salían de sus casas y formaban una procesión hasta la puerta de la iglesia. El cura y lo mayorales repartían un ‘bollete’ y bendecían las bestias. Un acontecimiento increíble, todo el pueblo alrededor de la hoguera, pasando para recoger la caridad y la bendición para aquellos animales que eran el sustento de las casas, de las familias. Y entre todas estas cosas, el mal. El demonio que quería impedir que los niños llegaran a la iglesia, reconocieran el santo. Noche de fiesta, de vino gratis, de baile en el salón del ayuntamiento, de celebración de la tarea bien hecha. Había comenzado llevando muebles viejos y leña para hacer una gran hoguera, a ser posible mayor que la del año anterior.
La hoguera iluminaba la plaza porticada. Todos alrededor de ella calentábamos el cuerpo gélido por el invierno rudo de la montaña. Una vuelta, otra vuelta. Vaso vino y pan para el camino que queda por recorrer. Y en cada esquina la visita inesperada del demonio, del mal que se acercaba para querer atraparte. Pero siempre al lado de los papás, me sentía protegido, sentía otro tipo de calor, el calor de la seguridad del que te quiere, del que no va a soltarte de la mano aunque los cuernos y la horca del malvado te acechen.
Recuerdos de la infancia que no volverá pero que ha dejado una ceniza con brasas perennes de la hoguera de los sentimientos profundos, del amor verdadero, de la tradición vivida intensamente que forjan los cimientos de lo que uno es y siente.
La fiesta de San Antonio es una parábola de la vida de cada día. El mal acechando, las manos que te protegen, la horca que amenaza, la hoguera que calienta el frío de un yo cada vez más solitario…
Daría cualquier cosa por una mano de aquellas, ahora tengo otras gracias a Dios pero eran tan especiales, donde agarrarme y un ‘bollete’ bendecido para continuar rechazando la tentación y vencer los miedos de cada día. 

jueves, 12 de enero de 2012

Recortes

Es muy complicado, sobre todo si eres adulto, cortarse con unas tijeras. Las llevas en una mano, fijas la mirada, inicias la acción y no pasa nada. Es algo que se aprende desde niño y no se olvida. Es muy complicado cortarse con unas tijeras. Es más fácil hacerlo con un cuchillo. Va más rápido, la acción está menos controlada por la manera de ejecutar el corte y porque el movimiento es más sencillo y menos controlable: mirar, cortar… y no es necesario apretar nada para que le mecanismo realice el corte.

Nuestros políticos ya saben bien con qué realizar en corte, con las tijeras para que a ellos nos les afecte. Este es el problema de los recortes. Decía un fraile mayor: ‘Justicia si, pero por mi casa no’.

Hay una tercera manera de recortar que es parecida a la segunda. El bisturí. Es fino, preciso, delicado y necesita unas manos expertas para utilizarlo. Está es la herramienta que se debe utilizar en los recortes, parece que necesarios, que se proponen. Fino y preciso para extirpar aquello que ha producido la situación en la que nos encontramos, ni más ni menos, lo canceroso, lo que hay que quitar de verdad. Delicado para que el resto del ‘cuerpo’ no sufra. Las manos expertas para ello que ejecuten la acción deben ser las de los ciudadanos, las de los que verdaderamente sabemos dónde y cuál es el problema. Lo que hay que extirpar es la clase política de este país que ha utilizado la ‘cosa pública’ como su finca particular para juergas, viajes, pensiones vitalicias, carreras de coches, parques de diversión y malversación de fondos, monumentos vacíos, aeropuertos sin aviones ni pasajeros que se anuncian y pagan patrocinios…

Que dejen las tijeras.
Cojamos el bisturí… y sin miedo. Ellos que ni lo toquen, que vuelvan (todos/as) a sus magníficos trabajos anteriores. 

miércoles, 11 de enero de 2012

Tan seguro...

Esperando un día soleado
apartaré las nubes a un lado...
te veré
caminaré contigo
estaré a tu lado
se llenará mi rostro de sonrisa
estaremos juntos
no importará la lluvia
todo será nuevo
nada nos separará
aceptaré mis miedos
romperemos barreras
...

domingo, 8 de enero de 2012

Se rasgó

Vaya susto se debieron llevar los del río Jordán. Les debió parecer que se caía todo sobre sus cabezas. No dice nada de ruido, pero rasgarse suena a rotura y a ruido, no dice se abrió, dice se rasgó. Un miedo tremendo. Dejaba de existir un abismo inmenso entre lo de arriba y lo de abajo, lo del cielo y lo de la tierra. Al rasgarse el cielo caería todo lo de arriba e inundaría la tierra. La primera idea debió ser cubrirse la cabeza, o esconderse para buscar un techo firme que parará todo aquello que podría caer. Qué debió hacer el Bautista. Me gusta hacerme estas preguntas porque de todo el relato los más cercanos a mi son todos ellos. Yo también hubiera estado en la cola de los necesitados de conversión: publícanos, ladrones, prostitutas…
No cayó nada pero si que se llenó la tierra de todo lo divino, se escapo la divinidad por ese ‘siete’ que el cielo se hizo a si mismo.  Lo humano, lo de abajo, unido para siempre a lo de arriba, lo divino. El hombre y la divinidad, lo que está por encima y lo que pisa la tierra. Nunca más estará cerrado, se rasgó para siempre y fue el Espíritu (la Vida, la fuerza de Dios, la fuerza de lo Alto…) lo que pobló la tierra sin destruir, sin golpear al hombre sino señalando al Hombre para encontrarlo. ‘Este es mi Hijo amado…’, miraron, lo buscaron y resulta que estaba junto a los pecadores de este mundo. Este cielo rasgado, entregado, abierto y próximo es el que descubrimos al inicio de la vida pública de Jesucristo. Al final de la vida de este Hombre se vuelve a rasgar el ‘velo del templo’ aquello que escondía y creaba separación entre el hombre y la divinidad.
Mi madre, y sobre todo mi abuela, eran costureras. El hilo, las agujas eran una constante en mi casa. Los remiendos requerían esfuerzo y nunca quedaban igual. Los ‘sietes’ en los pantalones o las camisas dejaban siempre señal en ellas, aunque el remiendo fuera el hecho con las mejores manos y el mayor de los cariños. Una tela rasgada es muy difícil de juntar, de zurcir, de unir.
En mi tarea como miembro de la Iglesia muchas veces me empeño en arreglar ese roto, ese rasguño, ese siete. Me empeño en poder trabas, en crear escaleras, en poner cortinas, en separar y alejar lo divino de lo humano. Parece que mi tarea es esconder o ‘endiosar’ a aquel que quiso hacerse hombre para que no pudiéramos decir nunca más que está lejos, escondido o ausente. Este evangelio de Marcos 1, 7-11 me recuerda que mi tarea no es alejar, ni ‘endiosar’ sino rasgar la distancia, abrir los espacios, proclamar la Palabra a los que están en la cola de este mundo buscando la salvación, un bautismo que cambia el corazón y que están dispuestos a ofrecer su conversión. Que no pierda mucho el tiempo en zurcir el cielo rasgado sino en señalar a aquel que ha sido manifestado Hijo Amado y estaba aquí abajo.
Se rasgo el cielo y… fue para siempre.
 ‘¿Qué hacéis ahí galileos mirando al cielo?’
Al que busco está ahí, en la cola, en los últimos. 
‘Es mi Hijo amado’. 

viernes, 6 de enero de 2012

Buscar y preguntar

 
Alguien me dijo una vez, y me lo creí,  que de lo que se trata en la vida es de ser buscadores. De esta manera la vida se convierte  en una camino. Con la mirada fija hacia delante e intentado no perder la vista de aquello que quieres conseguir construyes un proyecto de vida. Ahora felicidad, más adelante le sumamos un trabajo digno, formamos una familia, elegimos a unos amigos, decidimos en las encrucijadas qué dirección tomar pero siempre más adelante,  con la mirada puesta allí donde creemos que vamos a encontrar lo que nos dará sentido a lo que somos. Somos buscadores, en definitiva, de sentido. Para algunos este sentido tiene un nombre: Dios, Jesucristo su Hijo, nuestro amigo, el Salvador del mundo. ¿Encontrarlo? Cada día creemos sentirlo, percibirlo y tocarlo, pero nunca de manera definitiva.
Los Magos son prototipos de este tipo de hombre buscador. Ahora aquí, luego una luz, más tarde un deseo, posteriormente una estrella, empezar un camino, coger un regalo, vivir la vida con intensidad y búsqueda. ¿Qué buscaban? Buscaban a un rey, el Rey. Siguieron una estrella, dejaron su vida vieja  y sin sentido para ponerse en camino, para buscar sin saber muy bien ni cuándo, ni dónde, ni cómo lo iban a encontrar. Al buscar un rey fueron a un rey a preguntarle. Les contestó, les ayudó pero de manera interesada. No fue una ayuda desinteresada y limpia. Ayudó sin ningún interés por ese rey que había movido el corazón y la vida de esos tres sabios. El sabía desde pequeño la venida de ese rey, había  oído hablar de él mil veces,  estaba cansado de su presencia, de la espera de su venida, de su anuncio. Pero ante la pregunta para poder encontrarlo no se alegró, solamente buscó su interés, hizo su propuesta, consultó a los sabios y entendidos, guió a los tres de oriente pero… tenían que volver para cobrarse su información, para que él también pudiera descubrirlo. Ni se movió un centímetro,  su vida no cambió nada, y si lo hizo fue a peor. Intereses, egoísmo, poder, yo y sólo yo…
Hoy en día hay también muchos buscadores de Dios, hombres y mujeres que han oído hablar de ese Rey que viene,  que nace como un hombre más y que cambia la vida. ¿Dónde preguntar? Fácil, como los Sabios de Oriente: a los hombres de Dios. ¡¡Vaya vértigo que me está entrando!! No quiero seguir escribiendo, me he llenado de miedo, en mi palacio los recibo y les contesto cada día pero ¿qué hago yo?. Mi imaginación está ya en el otro camino que muchos jóvenes, hombres y mujeres emprenden después de verme como miembro de mi querida y amada Iglesia a la que han preguntado: dónde,  cómo y cuándo encontrarle,  adorarle y ofrecerle el regalo de su vida. Me da miedo analizar mi respuesta, descubrir que aquellos que llegan buscándole no producen en mi ni una pregunta, ni un cambio… ¿Tendré yo también que pensar en otro camino para seguir buscándole como hacen los Magos al volver a su casa?

jueves, 5 de enero de 2012

Magos


Hay muchas personas que hacen magia. Yo conozco algunos que son verdaderamente buenos. Alguno, dicen, que consigue volar… bueno, consigue que nosotros pensemos que vuela.
Pero hay tres Magos eternos y auténticos hombres mágicos. Son tan mágicos que son capaces de ver en una estrella el mensaje más maravilloso que este mundo recibió. Son unos magos tan maravillosos que transforman lo pequeño, lo escondido en un corral y que nadie es capaz de ver y apreciar en sujeto de adoración. Nos lo anuncian como Joya maravillosa, Imagen para venerar y Olor que aromatiza del mundo de un perfume inolvidable.
Una magia que sigue esta tarde transformando la inocencia en sonrisa. Ya no es la estrella la que siguen. Aquella luz se ha transformado en las sonrisas de los pequeños que alumbran esquinas, calles, salones, balcones y chimeneas de hogares de todo el mundo.
Los Magos no se cansan de venir, de buscar, de transformar, de adorar y perfumar corazones abiertos a la ilusión y la esperanza. No lo cierres, ábrelo para que pongan en él aquello que traen de Oriente: la magia, lo nuevo, el tesoro.
En ocasiones se oyen rumores diciendo que no vienen, que no existen, que son los padres o los abuelos… no es verdad, yo los he visto y cada año cambian mi vida. Les escribo todos los años y siempre traen cosas. No dejo de poner mis zapatos en la ventana o el balcón… este año en la huerta de la casa de mi hermano, para que sepan que estoy allí. Sé que pasarán, que se tomarán el licor y las galletas y dejarán parte o todo de aquello que les he pedido.
Queridos Reyes Magos…

domingo, 1 de enero de 2012

Propuesta


Una mirada de cariño calienta el corazón y la vida.
Que nadie pase frío este año depende también de ti. 

Feliz año 2012