jueves, 27 de noviembre de 2014

Despierta


Comenzamos el Adviento. Suena un despertador, el de la vida. ¡¡Arriba!! No podemos permanecer dormidos. Está cerca, vive a tu lado, está próximo. Nada de darse la vuelta. Hay que mirar bien, ojos abiertos, sentidos preparados para su llegada… la puerta abierta, la casa preparada. ¡¡Velad!! Con la inquietud del que espera un nacimiento, de una excelente noticia, de la salida del maratón de deseado, de la nota del último examen… ¡¡Alerta!! con ansia de encuentro, con deseos de transformación. El sueño es para otro momento, ahora no. ¡¡Despierta!! Repaso mi vida, coloco mis cosas, preparo el mejor de los sitios… me visto para la ocasión, estoy ya despierto, comienzo la espera, está cerca, no puede tardar mucho, me mirará a los ojos, es su casa, se sentará conmigo… ¿Cuánto falta? Nada, puede ser ahora, no te duermas. La Iglesia necesita de nuestra ansia de Jesús, de nuestro deseo de encuentro, de nuestra ilusión por su venida. 

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Vídeo Editorial Verbo Divino-EDV

martes, 25 de noviembre de 2014

Aunque... Siempre



Aunque la higuera no echa yemas
y las cepas no dan fruto,
aunque el olivo se niega a su tarea
y los campos no dan cosechas,
aunque se acaban las ovejas del redil
y no quedan vacas en el establo,
yo festejaré al Señor gozando con mi Dios salvador:
el Señor es mi fuerza, me da piernas de gacela,
me encamina por las alturas.
(Hab 3, 17-19)


Aunque nos falten las fuerzas… Tú, siempre.
Aunque sigamos perdidos… Tú, siempre.
Aunque miremos para otro lado… Tú, siempre.
Aunque las tormentas nos envuelvan… Tú, siempre.
Aunque el dolor nos retuerza… Tú, siempre.
Aunque no consigamos sentirte… Tú, siempre.
Aunque gastemos tu herencia… Tú, siempre.
Aunque el sentido nos deje… Tú, siempre.
Aunque bebamos en otras fuentes… Tú, siempre.
Aunque queramos pararnos… Tú, siempre.
Aunque la luz nos ciegue… Tú, siempre.
Aunque los miedos nos encojan… Tú, siempre.
Aunque lloremos de rabia… Tú, siempre.
Aunque no nos consuele un abrazo… Tú, siempre.
Aunque nunca estemos conformes… Tú, siempre.
Aunque nos sintamos raros… Tú, siempre.
Aunque no tengamos sitio… Tú, siempre.
Aunque la soledad nos aturda… Tú, siempre.
Aunque el otro pase de largo… Tú, siempre.
Aunque las dudas nos paren… Tú, siempre.
Aunque se acabe la vida… Tú, siempre.

Tú, siempre a mi lado, siempre conmigo.
Tú, siempre fiel, siempre buscando el encuentro.
Siempre esperando. 

jueves, 20 de noviembre de 2014

A mi me lo hicisteis



Cristo Rey. Ante todos los hombres y mujeres de la tierra se anuncia un juicio, un encuentro con Él. El trato es personal, de reconocimiento. ‘¿Te acuerdas de mi? Nos conocimos en… Era aquel que… Cuando coincidimos en…’ Es ahora, aquí, en el hoy y el ahora cuando nos estamos acercando a Él, viviendo con Él, sintiéndole, sirviéndole… Es el juicio adelantado y vivido, hecho realidad ya en la manera como estoy y soy con el otro. Si abro mi corazón al otro también es a Él, si le visito también es a Él, si le acojo también es a Él… Identificarse con el que sufre es la manera elegida por Dios para hacerse presente, mostrarse y relacionarse conmigo. Miremos a los otros y descubrámosle a Él. El juicio se convertirá en abrazo y misericordia, en quitar las legañas de los ojos que ahora nos lo esconden. Déjale sitio, está en el otro. 

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Vídeo Editorial Verbo Divino-EDV

martes, 18 de noviembre de 2014

Zaqueo


Higuera del sicómoro

Lucas 19, 1-10
En aquel tiempo entró Jesús en Jericó y atravesaba la ciudad. Un hombre llamado Zaqueo, jefe de publicanos y rico, trataba de distinguir quién era Jesús, pero la gente se lo impedía, porque era bajo de estatura. Corrió más adelante y se subió en una higuera para verlo, porque tenía que pasar por allí. Jesús, al llegar a aquel sitio, levantó los ojos y dijo: "Zaqueo, baja en seguida, porque hoy tengo que alojarme en tu casa".
El bajó en seguida, y lo recibió muy contento. Al ver esto, todos murmuraban diciendo: "Ha entrado ha hospedarse en casa de un pecador". Pero Zaqueo se puso en pie, y dijo al Señor: "Mira, la mitad de mis bienes, Señor, se la doy a los pobres; y si de alguno me he aprovechado, le restituiré cuatro veces más". Jesús le contestó: "Hoy ha sido la salvación de esta casa; también éste es hijo de Abrahán. Porque el Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido".

Es uno de los Evangelios de mi vida. Hoy lo hemos leído en la liturgia, es un gozo proclamarlo en la Eucaristía, en él me veo reflejado constantemente. Una veces pequeño, otras veces ladrón, otras veces valiente subiéndome en las atalayas de mi entorno para verle, siempre buscador y deseoso del encuentro, con ganas de recibirle en mi casa, necesitado de dar a los pobres no la mitad de lo que tengo sino todo, mirado por Él cada día, también cuando no le respondo a su mirada de cariño y de propuesta, ladrón de mil confianzas que otros ponen en mi y que despilfarro, hombre nuevo cuando dejo que se siente en mi mesa y se queda, atrevido cuando sé que va a pasar por cualquier rincón de mi vida, escondido entre la gente y los ruidos para tener una excusa, anfitrión cuando sé que su presencia me llenará de confianza ante las mil dudas del hoy…
Zaqueo se presenta como espejo de lo cotidiano en mi y como referente de mi relación con el Señor. No tengo dudas del encuentro, no tengo dudas sobre su palabra: baja, prepara, abre… Sé que me busca y que tengo que dejar que me encuentre. También sé que con Él mi vida se llena de alegría, de fiesta, de sosiego… Pero sigo cobrando mis impuestos y pensando más en mi saco, en llenar mis cofres que en repartir y dar.
La clave del texto es lo que no está escrito y todos suponemos que paso. No volvió a robar, le siguió, fue un hombre distinto, la alegría nunca abandono su casa… Es la perseverancia y la novedad de vida después del encuentro, después de bajar del árbol, de abrir las puertas de la casa para que Él tocara el corazón. No llego nunca a esa parte sabida y dejada sin contar en el texto. Hay experiencias, hay higueras, hay palabra, hay conversión… pero llega la vida y sigo pequeño, escondido entre la gente, falto de verdad y de sinceridad en lo que hago y soy. Doy la mitad de lo que tengo y reparto entre los que me rodean pero al momento estoy de nuevo acumulando, cayendo en lo mismo…

Os dejo varias reflexiones de hoy que me han ayudado con el texto.

  1. Mi reflexión para el WhatsApp de Buena Noticia
Zaqueo, ‘con alegría recibió a Jesús’. No hay otra manera de recibirle porque viene a salvar. La alegría de encontrarse, quererse, reconocerse, abrirse, amarse. Es la alegría compartida. Signo de cambio, de novedad, de sentido de la vida. Alegría de sabernos queridos por Él. Alegría que nos lleva a iluminar nuestra vida y cambiar. Alegría que se contagia. Abramos la puerta, acojámosle, preparemos la mesa. Que la multitud de cosas, personas, proyectos, prisas, quehaceres… no nos impidan recibirle en nuestra casa para vivir la novedad del encuentro. Buenos días.

  1. Un texto de rezandovoy
  2. Una pequeña reflexión para Encuentros (el grupo de jóvenes que me acoge).
¿Dónde subirme para verle?
Se qué pasa ¿qué me lo esconde?

  1. La oración de rezandovoy.

Un poco...



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sábado, 15 de noviembre de 2014

Perseverar


‘…enseñarles que debían orar siempre y no desanimarse’. Una propuesta de perseverancia, de no bajar los brazos, de no cansarse en la relación con Dios. Él siempre es fiel, está ahí, vive contigo, camina a tu lado. ¿No lo notas? ¿No lo sientes? Recuerda que sus tiempos y momentos no son los nuestros. No abandones, háblale, pídele, cuéntale, dale gracias, no pierdas la fe en descubrirle, verle y sentirle a tu lado. Desea su voluntad. No pierdas la fe, vive con esperanza, ama.

jueves, 13 de noviembre de 2014

Siempre innovar



¿Conservar o innovar? Tenemos unos dones que son un tesoro, son de Él, un regalo para nosotros. Él nos ha enseñado a ‘morir para dar vida’. De Él hemos aprendido a vivir como hombres nuevos, con propuestas nuevas, con un sentido nuevo la relación con Dios. Con Él vivimos una amistad de plena confianza, de fidelidad y de entrega generosa y total. Hemos escuchado su llamada y le buscamos cada día. ¿Qué hacer con esos dones que nos dio nuestro Amigo? Lo que Él nos ha enseñado: nada de guardar, dar. Nada de conservar, multiplicar. Nada de abrillantar, embarrarse con el mundo. Nada de miedo, confianza. Nada de pasado, futuro. Nada de ‘lo de siempre’, innovar. Mirar a nuestro alrededor y descubrir donde entregarlos y morir con ellos para que den más fruto, se multipliquen en los corazones de los que sufren.  


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XXXIII Tiempo ordinario
Vídeo Editorial Verbo Divino-EDV

domingo, 9 de noviembre de 2014

San Romero de América





No quiero añadir nada de mi cosecha... creo que tanto el anuncio de Sobrino sobre la beatificación como el poema de Casaldáliga lo dicen todo. 
Solo una palabra de agradecimiento a Dios sobre los profetas, los mártires de nuestra Iglesia que dejan huella en el corazón del mundo... propuestas de valentía, de posibilidad, de atrevimiento para vivir el Evangelio. Monseñor es alguien especial en el seguimiento radical, la posibilidad de cambio y conversión, el nacer de nuevo y hacerlo al lado de los pobres, en los pobres y por ellos. ¿Quien dice que no se puede? No le creáis, sin miedo...  
He tenido la suerte de estar en El Salvador, una semana inolvidable en mi vida, lugar de fe, lugar de lucha por la justicia... sé que Monseñor es un Santo ya para su pueblo, ahora será más conocido en todo el mundo, será propuesta de seguimiento para otros muchos que lo conocemos menos. 

06-11-2014 12:54:PM
 Jon Sobrino,
director del Centro Monseñor Romero.

Nos ha llegado la noticia de imprevisto. En la reunión del clero del 4 de noviembre, monseñor José Luis Escobar dijo que, en su estancia en Roma, el papa Francisco le comunicó que monseñor Óscar Romero será beatificado el año entrante. El arzobispo no dio detalles sobre la fecha y el lugar. Pero la noticia ya ha llenado de alegría.
Los dos papas anteriores, Juan Pablo II y Benedicto XVI, hablaron de ello, pero no con mucha convicción y decisión. Y se notaba el temor de incomodar a los poderosos: “Todavía no es el tiempo oportuno”. El lenguaje del Vaticano era ambiguo y poco entusiasmante.
Todo ha cambiado con el papa Francisco. Hace un año dijo que la causa de monseñor estaba estancada, pero que sin duda avanzaría. Más que estancada pienso que estaba bloqueada por muchos intereses que nada tienen que ver con Jesús de Nazaret.
Lo hemos dicho muchas veces: la alegría y el júbilo de la gente está asegurado. Pero he solido tener un pequeño temor y una duda: qué dirá el acta de canonización sobre monseñor Romero. Santo y virtuoso lo fue en grado sumo. Pero fue algo más, como lo puso en palabras Ignacio Ellacuría en la misa de funeral de la UCA, inmediatamente después del asesinato del arzobispo: “Con monseñor Romero, Dios pasó por El Salvador”. Por aquellos mismos días, don Pedro Casaldáliga escribió el poema San Romero de América, pastor y mártir nuestro. Y espontáneamente el pueblo lo llamó “santo”. El culto del pueblo, popular, ha sido masivo, aunque no está permitido durante el proceso de beatificación.
Esperamos, pues, al año entrante. En 2015 no habrá mundiales ni juegos olímpicos. No lucharán unos contra otros para ganar. Algo o mucho ganaremos todos, con excepción de algunos irredentos. No correrán millones de millones para esconder pobreza, violencia y angustias. Sí habrá pupusas y tamales.
En 2015 ganará la niñita de una champa de Zimbabue, quien, cuando le pregunté en 2007 qué conocía de El Salvador, me dijo al instante: “Un obispo”. Y días después, también en Zimbabue, saludé a Desmond Tutu. Le dije que venía de El Salvador y me contestó: “¡La tierra de Romero! ¡Cuánto le recordábamos en tiempos de guerra!”. Y así, muchas otras historias que no cabrían en todos los libros del mundo.
Ha desaparecido mi temor de que beatifiquen a un monseñor Romero aguado. Hoy es difícil manipularlo. Y una petición: “San Romero de América, ruega por todos los pobres del mundo. Y ruega por este pueblo salvadoreño, que es el tuyo”.


El ángel del Señor anunció en la víspera... 

El corazón de El Salvador marcaba
24 de marzo y de agonía.
Tú ofrecías el Pan,
el Cuerpo Vivo
-el triturado cuerpo de tu Pueblo;
Su derramada Sangre victoriosa
-¡la sangre campesina de tu Pueblo en masacre
que ha de teñir en vinos de alegría la aurora conjurada!

El ángel del Señor anunció en la víspera,
y el Verbo se hizo muerte, otra vez, en tu muerte;
como se hace muerte, cada día, en la carne desnuda de tu Pueblo.

¡Y se hizo vida nueva
en nuestra vieja Iglesia!

Estamos otra vez en pie de testimonio,
¡San Romero de América, pastor y mártir nuestro!
Romero de la paz casi imposible en esta tierra en guerra.
Romero en flor morada de la esperanza incólume de todo el Continente.
Romero de la Pascua latinoamericana.
Pobre pastor glorioso, asesinado a sueldo, a dólar, a divisa.

Como Jesús, por orden del Imperio.
¡Pobre pastor glorioso,
abandonado
por tus propios hermanos de báculo y de Mesa...!
(Las curias no podían entenderte:
ninguna sinagoga bien montada puede entender a Cristo).

Tu pobrería sí te acompañaba,
en desespero fiel,
pasto y rebaño, a un tiempo, de tu misión profética.
El Pueblo te hizo santo.
La hora de tu Pueblo te consagró en el kairós.
Los pobres te enseñaron a leer el Evangelio.

Como un hermano herido por tanta muerte hermana,
tú sabías llorar, solo, en el Huerto.
Sabías tener miedo, como un hombre en combate.
¡Pero sabías dar a tu palabra, libre, su timbre de campana!

Y supiste beber el doble cáliz del Altar y del Pueblo,
con una sola mano consagrada al servicio.
América Latina ya te ha puesto en su gloria de Bernini
en la espuma-aureola de sus mares,
en el retablo antiguo de los Andes alertos,
en el dosel airado de todas sus florestas,
en la canción de todos sus caminos,
en el calvario nuevo de todas sus prisiones,
de todas sus trincheras,
de todos sus altares...
¡En el ara segura del corazón insomne de sus hijos!

San Romero de América, pastor y mártir nuestro:
¡nadie hará callar tu última homilía!

Pedro Casaldáliga

sábado, 8 de noviembre de 2014

Sonrisa



Es una de las cosas más maravillosas que podemos regalar, es gratis, fácil de hacer. Es única e irrepetible, podemos hacer miles y miles sin cansarnos y sin cansar. Transforman lo que 'tocan' y a quien se dirigen, incluso se pude personalizar para el momento o para el receptor, sea lo que sea siempre que sea de verdad deja una huella indeleble. Las hay falsas pero se distinguen bien aunque estén hechas de los mismos materiales. No hace falta aprendizaje, nacemos sabidos y con toda la carga competencial para realizarlas. No llevan ni código de barras ni pagan IVA. Su nivel transformador es muy alto y de unos efectos inmediatos. No necesitan envolverse para descubrir que son un regalo. No tienen edad ni para producirse, ni para recibirse, cualquier edad es buena para gozar con ellas. Muchas veces son la antesala de una amistad o algo mucho más profundo. Si te despiden con ella es menos despedida y una acogida con ella es sentirte en tu casa, con los que te quieren. Esconderla es perderla y esto produce la mayor parte de las ‘patas de gallo’ de los rostros. Es un lenguaje universal, todo el mundo lo entiende. Nada a su alrededor se marchita, todo es capaz florecer. Dicen algunos que producen luz, que iluminan. El nivel de contagio es elevadísimo, es difícil que si te dan una no devuelvas tú, esa más otra y quizá una tercera. Por más que se empeñen en modificar ‘el escenario’ o lo pinten en blanco y negro… siempre es posible que una lo vuelva a pintar de todos los colores… Sonríe, por favor, sé contagioso. 

jueves, 6 de noviembre de 2014

De visita


No me gusta mucho ir de visita a las casas, no lo hago habitualmente. También es verdad que cuando voy suelo repetir ya que he dado el salto de romper aquello que me aleja, me separa o me da un poco de reparo… Me encanta cuando llega un momento en que me siento ‘en mi casa’ en alguna de ellas, algunas incluso las he convertido en pequeños hostales en mis viajes, otras son lugar de encuentro de amigos, de confidencias. En estas últimas la sensación deja de ser de visita y se convierte en estar en mi familia. En las casas de mi familia, que visito poco es verdad, menos de lo que debería, en las cuales estoy mucho más que a gusto, estoy en zapatillas si me permitís la metáfora.
Hoy he ido de visita. Son dos hombres, la verdad es que viven tres, al tercero no lo conozco y además no estaba. Habíamos quedado, creo que no se puede llegar de improviso la primera vez. Estábamos cuatro, ellos dos, una educadora social y yo. Una acogida excepcional, me estaban esperando, llegaba un poco tarde, me perdí con el coche, decidí dejarlo donde sabía, un poco lejos… uno de ellos estaba en el balcón para decirme donde aparcar, había un sitio enfrente, lo controlaba desde el balcón, aprovechaba para fumar… Me enseñaron su casa, su habitación, sus pequeñas cosas, sus cuadros, las fotos de su familia, la lavadora, la cocina, el agua que traen especialmente para que no tenga tanta cal, preparamos juntos una manzanilla… Nos sentamos en la mesa comedor, ocupan su sitio, es su casa. Me siento en casa, acogido y querido. Tomamos la infusión mientras preparamos ‘cinco minutos de experiencia’ para compartir con un grupo de jóvenes mañana. La vida, la sensación de sosiego, de paz, de mucha novedad y el gozo de las pequeñas cosas: hacer una tortilla, la creación de una manualidad, pintar un mándala, el cuadrante de tareas… la vida que puede comenzar de nuevo, que puede rehacerse… Hay esperanza si hay compañía, si hay acogida, si hay confianza, si hay libertad, si hay unos pocos de recursos, si hay generosidad y fe en el hombre… siempre es posible salir del agujero, de la tormenta, de la tiniebla… siempre. Pasó el tiempo muy rápido, demasiado rápido. Soy un privilegiado por tener tantas personas que me quieren. Gracias amigos, volveré.

La historia comenzó ‘una tarde que desperté en el hospital, me acosté debajo de un balcón en la calle y me dormí, había bebido mucho, como tantos días…’

Casa de oración



Sentirnos en casa, la casa del Padre. Tenemos tarea, hacer de nuestra Iglesia y nuestras iglesias casas de oración, de encuentro, de mesa compartida, de puertas abiertas y de aíre fresco,de intimidad con el Padre. Un aviso de Jesús: no dejéis que el ‘otrodios’ os ocupe y os preocupe. En la casa del Padre, tienen un sitio reservado los pobres. Es lugar sagrado para el corazón del hombre, donde hay pan para el hambriento y alimento para el cansado. Los ruidos son de fiesta por la alegría de la familia y la música del banquete.  El  silencio para las confidencias, para poder escuchar el susurro de la Palabra y los gritos de los que sufren. Lugar de gestos: cada día el abrazo del Padre y del hermano. Nada de intereses, como en los mercados, sino gratuidad como el amor que el Padre nos tiene. 


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XXII Tiempo Ordinario
Vídeo Editorial Verbo Divino-EDV 

lunes, 3 de noviembre de 2014

El Señor común


Hermanos: Si queréis darme el consuelo de Cristo y aliviarme con vuestro amor, si nos une el mismo Espíritu y tenéis entrañas compasivas, dadme esta gran alegría: manteneos unánimes y concordes con un mismo amor y un mismo sentir.
No obréis por rivalidad ni por ostentación, dejaos guiar por la humildad y considerad siempre superiores a los demás. No os encerréis en vuestros intereses, sino buscad todos el interés de los demás. (Filipenses 2, 1-4)

En ocasiones buscamos y buscamos mil cosas en las que coincidir… fines de semana, aficiones, músicas, deportes, modas, redes sociales… ¿Os imagináis ser dueños del mismo tesoro indivisible y único? Pues lo somos. Que yo también sea responsable del tesoro del que es dueño el otro y también yo, que no lo podemos vender porque él y yo estamos enamorados de él. Cuando yo le doy brillo es otro quien se ilumina y su luz me alumbra a mi. Cuando el otro lo destapa, muestra y embellece soy yo quien se llena de una luz ‘que se pone en lo alto de un celemín’.
Ese tesoro es Cristo. No busquemos más cosas en común, tenemos el mismo tesoro, lo hemos descubierto en comunidad durante muchos, muchos años… Es juntos como podemos hacer que su Luz sea para las gentes, para los hombres y mujeres de este mundo, y así muchos más lo compartan para que el tesoro crezca. Nos encanta limpiar y mostrar el tesoro, no lo hacemos de cualquier manera, lo hacemos dejando que sea Él quien ocupe el primer lugar, el primer puesto. Con sencillez y entrega lo cuidamos, amamos y mostramos. Son nuestros gestos, nuestros detalles, nuestra sencillez la que hace que Él ocupe el primer puesto… queremos que todos lo descubran, para que sean más los que venzan el miedo, los que se iluminen, los que se llenen de esperanza… El tesoro no es para mi, es para los otros… Mi suerte es haberlo encontrado, mi tarea es hacer que su luz brille por mi sin taparlo con mis intereses.

Nuestro tesoro es su amor. 
El Señor común es Cristo. 

domingo, 2 de noviembre de 2014

La muerte




“Vendrá, saldrá de mí. La llevo dentro desde que soy. Y voy hacia su encuentro con todo el peso de mis años vivos. Pero vendrá… para pasar de largo. Y en la centella de su beso amargo vendremos Dios y yo definitivos”


(Pedro Casaldáliga)