viernes, 31 de diciembre de 2010

Pasó



Resumir un año no es fácil, pero siempre lo intento. Quedarse con los sentimientos es lo importante, detrás de cada uno de estos pequeños y desordenados recuerdos hay dos cosas: sentimientos y personas a las que quiero.

Me desperté para comenzar contigo, te estaba esperando dormido, llegaste sin hacer ruido… · Una conversación de mujeres en un porche · Juanjo y Mª José · Los chicos de Caudete · Francisco Javier y Sabrina · Nuevo Equipo Directivo · Más pizarra · Un final para un nuevo principio, todo sigue · Un silencio prolongado ¿para siempre? · Una mala cara · Dublín · El Salvador · Roma · Muchas horas de autobús · Pablo · Las comidas de los viernes · Un concierto inolvidable: Karmel en Encebras · Nervios escénicos y un mal gesto por mi parte · Una visita a los amigos en la playa · Amelia · Un fin de semana en Madrid con mi familia · Una cena de Navidad hace unos días · Pintar a la velocidad de mi cuñada · Una Asamblea de Karit · Pregón de Semana Santa · Correo corporativo · ‘Dame tus manos’ · Revisión de voluntariado internacional · Cena de final de curso, me pasé · Retiro estratégico · P. Daniel · Evaluación en El Desierto · Ingredientes para hacer un pan cotidiano · Un paseo por Roma con el jefe · Claudia y su hijo · Hogares de Esperanza · Los alumnos y la Esperanza · Miriam en Facebook · El nuevo amor de una amiga · Limpieza del comedor el último día · Una Eucaristía en el gimnasio · La manera de vivir el cáncer de una amiga: celebrar la salud · Antes los lunes por tarde, ahora los martes · Una granizada sin carne · Lágrimas por la ruptura · Unos enamorados mayores · Objetivos estratégicos · Uniformes · Champiñones en una tasca con amigos · Una coreografía: Pascua Joven · El padrenuestro en la muñeca · Varios power, varias palizas · Una decisión: que vengan, que participen · Visita canónica · El examen de cada mes, ¡¡¡uf!!! · Una niña muy pequeñita · ¡¡Amigos en mi casa del pueblo de nuevo!! · Carmela y su primera comunión · Página web · Muchas subidas de montaña, lo mejor la bajada · Uno más de mi comunidad: ‘el ingenier’ · Comidas de charlar, confidencias y capuchino especial · El otro P. David · Un rayo · Muchos sms (soy un pesado) · Dibujos en el Albergue hasta que pude · En la Pascua una subasta para encontrarte · Lema en valenciá · La mejor de las capillas para celebrar lo mejor: el amor · Mi niña, mis niñas · Una paella para muchos en El Carmen · Un susto una noche de verano · Un concierto para desfogarse, mojarse, mantearse, encontrarse, enamorarse… · Una casa nueva · ‘Jesusín’ · Peregrinación de la Esperanza: irrepetible · Un gran juego para comenzar un encuentro · Más cacharros · El Prado un domingo por la mañana con unos amigos · Bautizo de Pilar · Fui a hablar y me dormí · Bienaventurados · La señora Argentina: encargada de la pastoral social · Consejo de Dirección · Esmeralda para siempre · La espera del colectivo en Irlanda · Nacho · Unos vinos en Valladolid y la tetería · Unas zapatillas coloradas · El calor de tu mano, me apretabas · Una contratación y la presión correspondiente · Los recibos y domiciliaciones · La mesa de comer para la Eucaristía: una gran verdad · Un regalo: un reloj · Pedigüeis · Gran fiesta de graduación y las lágrimas del acto académico · ‘La boda’ · Tere · Los viernes: Evangelio · El aperitivo en El Gijón · La petición de un favor para aceptar una responsabilidad: lo siento presioné demasiado · El rincón de Pastoral · Un echar de menos permanente · Una puerta nueva · Una tarde en Onda con los amigos y sus hijos · Un aula de radio · Una propuesta: bailar bajo la lluvia · Enrique se va · Pasó un año, no te olvido · Mensajes en una botella · Dos maravillosas exégesis, gracias amigo · Una luz en nochebuena · Bolígrafos con capucha · ‘Celebra la vida’ · Nuevos Horizontes para los pobres · Volver de Roma por otros sitios, a otra hora, con otro medio de transporte · Muchas confidencias · El mejor fotógrafo de la Orden · La operación de una amiga · ‘Con poco mucho’ · Unas gafas para el recuerdo · Una ‘montañeta’ a mi edad: inolvidable · Muchos comensales · Giraluna en el cole · Un crucifijo y una tela de Mozambique · Cada recreo una oferta de bocadillo, rosquilletas o calor · Una Jornada de Trabajo · Un deseo: JMJ2011 · Las cenas de los jueves y el juego de la Oca · La Desfilada de todos los años · Una jubilación frustrada · Reincorporación de compañeros · Se van los sustitutos · Unidad de frailes y provincias · Mis vacaciones: verte · El inglés de una amiga · Los mayores el día de Nuestra Madre · La emoción de los padres de la novia · Las muchas comidas, el buen vino… muchos kilos · Ricardo · Música en el Albergue de Castellón · La sonrisa de una novia · La misa de las ocho de la mañana todos los días · Los números en la puerta para comer · Una cena en Miralbueno, no se paró el tiempo, una lastima · Un poema en la reunión de excolegiales del CMU · La celebración de confirmación de unos alumnos · Un gran poster final del campo de trabajo · El regalo de una cruz y un gran final · Mil empujones de mis amigos para hacer mil cosas a las que no me atrevo: gracias · Te echo de menos · Una cena con más de 800 personas en el patio · Sergio Jr · Una barbacoa al lado del huerto de la nueva casa: ¡¡que gran cena!! · Que gran conductor de autobús · CSI Carmelo · El cafecico de los jueves en casa · Unas risas al dejar la Curia · Una familia y un poco de maíz · La plaza de una parroquia · ¡¡Vaya centro cultural!! · Abrigar y abrigar · Una acusación: das muchas vueltas y no pegas ni clavo · Los martes alrededor de la una hasta las tres · Una sonrisa, la de María · El amor en la peregrinación · Eso era una chuletón y lo demás tonterías · Asamblea provincial en El Henar · Los trillizos de Antonio y Cristina · Cena en la nueva casa, en la nueva familia · D. Elmer · Un pulsera de Perú · La sudada de una espera de aeropuerto · Una taberna irlandesa: Hermanos, jameson y guinness · …

Todo esto no es más que una pequeña muestra del privilegio de haber llenado mi tiempo con mis hermanos, con mi familia, con mis amigos, con los que quiero… Gracias a todos por estar ahí.

Muchas cosas importantes, que dejaron su muesca en mi corazón, no aparecen. Nombres que dejé voluntariamente de señalar y otros que se olvidaron de los que sólo queda un collar, un abrazo, una sonrisa o un poema.

Cada segundo, cada momento, cada día… instantes privilegiados para encontrarme Contigo, al que busco desesperadamente y que en muchos de los momentos que he señalado he sentido cerca y he tenido ganas de atraparte para siempre, pero Tú sólo has dejado tu huella para que te siga buscando cada día con la seguridad de saber que Tú vas conmigo, que caminas a mi lado, que te haces presente en cada uno de los que me encuentro.

¡¡Gracias, Amigo por estar ahí y haber elegido a todos estos, mis hermanos, para hablarme, sonreírme, abrazarme, empujarme, abrigarme…!!

sábado, 25 de diciembre de 2010

Encuentro


La Navidad es ENCUENTRO.

Dos mundos: lo divino y lo humano. Dos fidelidades: El siempre fiel y el pecado. Dos realidades: la humildad y el poder. Dos actitudes: el darse y el tener. Dos proyectos: el amor desinteresado y los primeros puestos. Dos caminos: la acampada y la seguridad. Dos aventuras: del despojarse y el granero lleno. Dos propuestas: las puertas abiertas y las posadas cerradas. Dos formas: el riesgo y el miedo.

Un ENCUENTRO para siempre, para cambiar los dos mundos en uno de hijos, las dos fidelidades en una Alianza definitiva, las dos realidades en los pobres, las dos actitudes en la entrega generosa, los dos proyectos en la cruz, los dos caminos en Cristo, las dos aventuras en desprendimiento, las dos propuestas en acogida, las dos formas en la misión…

Un ENCUENTRO: Dios-con-nosotros

viernes, 24 de diciembre de 2010

Mujer


No hay mucho que comentar. Simplemente un texto que cayó en mis manos días atrás, es de Dolores Aliexandre y Magdalena Fontanals

Al referirnos a María, la Madre de Jesús, vamos a fijarnos únicamente en un aspecto de la acción liberadora de Jesús sobre ella y del que raramente se habla: el de la liberación de los mitos, de los grandes símbolos y de las sublimes palabras. Sería muy largo explicar aquí la manipulación tan frecuente del tema femineidad/maternidad y cómo se utiliza para confinar a las mujeres bajo apariencias de exaltación.

Cuando una mujer de entre la gente dijo a Jesús: "¡Dichoso el vientre que te llevó y los pechos que te criaron!", Jesús corrigió: "Mejor: ¡Dichosos los que escuchan la Palabra de Dios y la cumplen!" (Lc 11, 27‑28). Bendita corrección que saca a María y con ella a todas las mujeres del ámbito de la naturaleza y de la "función" para pasarla al de la persona, es decir, a su verdadera dignidad que no le viene a la mujer por su capacidad de engendrar y parir, sino por la de su responsabilidad para dar una respuesta libre.

La palabra que, según el Evangelio, se dirigió a María, pasó por su escucha, no le fue impuesta (Lc 1, 26‑38). Dejó espacio a su reflexión y a su opción libre y la actitud de "activa receptividad" con que María la acoge es calificada por Lucas con el verbo dialogizeto, término del que se derivan las palabras "diálogo" y "dialéctica". María se convierte en la Madre de Jesús mediante un consentimiento libre y deliberado y ahí estará su verdadera grandeza. Luego a María nos la han arrebatado hacia una región etérea y distante, poblada de mayúsculas, de superlativos y de cabezas de angelitos incorpóreos, como esos que rodean las peanas de las estatuas.

Me ha encantado. Otra dimensión, una visión diferente y maravillosa.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Con sencillez


‘Cantaré que tu venida nos abre un camino, diré a quien quiera escuchar que te admiro. Proclamaré con sencillez que te quiero’ (Adaptación del Salmo 88)

La sencillez como camino de manifestar el amor a Dios. La sencillez como la manera de anunciar la buena noticia: el amor. La sencillez como el instrumento para cambiar los corazones, para enamorar y dejarse enamorar. La sencillez como lugar de Navidad, de Dios con nosotros.

Barro, paja, pesebre, familia, desierto, cruz, soledad, monte, camino, redes, pastores… cosas sencillas, elementos de nuestro mundo llenos de pobreza, poco valor, debilidad y fragilidad que hacen presente el proyecto de Dios en este mundo.

Sólo desde la fragilidad, en la sencillez y el reconocimiento de la debilidad podemos reconocer al Salvador. Actitudes que transforman la posada de nuestra vida en portal para El, Dios-con-nosotros.

domingo, 12 de diciembre de 2010

Un gozo


Los detalles siempre son de agradecer. Es un gozo poder recibirlos. Hay detalles que te hacen despertar de la monotonía, otros te ayudan a recuperar la confianza en los que tienes al lado, otros te abren los ojos ante la verdad de las cosas y de las personas. Chambao tiene una canción que ha marcado mucho estos últimos años mi vida. La escuchamos juntos un grupo de amigos y como mancha de aceite se ha extendido en mi trabajo, en mis relaciones, en mis grupos…

El gozo del quiero hablar viene motivado por el detalle de recibir una invitación a un concierto. El gozo del detalle de esperarme a la puerta del auditorio, el detalle de acompañarme un tramo en mi camino de vuelta. El detalle de estar pendiente de mi cansancio… en definitiva de arroparme (como dice otra amiga, abrigarme).

El concierto estuvo lleno de detalles por parte de Pedro Navarro, el artista y protagonista del mismo. Pedro es un guitarrista, actuaba en Vila-real este pasado fin de semana. con su banda. Una maravilla, verdaderamente sus dedos tienen duende como dice su página web. Los detalles que tuvo a lo largo del concierto prolongaron mi gozo de poder participar en una actividad cultural de mucho nivel. Detalles con una coral de nuestro pueblo ganadora de un concurso televisivo en la cadena autonómica, detalles con su músicos valorándolos en todo momento, detalles en las presentaciones de las canciones, detalles de recuerdos y valoraciones de los asistentes. Muchos momentos que convirtieron en concierto en un gozo y una suerte. Nos os cuento los recuerdos al oir Europa de Carlos Santana... inolvidables.

El detalle final, en el bis solicitado con los asistentes puestos en pie, colmo todo tipo de expectativas. Siempre he pensado que los bis son los temas de los conciertos más preparados por los artistas. Los cambian según su estado de ánimo, los lugares donde se encuentran o las últimas circunstancias que están pasando. Pedro había grabado imágenes de Vila-real, que se proyectaban a su espalda, para que acompañaran la última canción.

Todo fue un detalle, un gozo.


miércoles, 8 de diciembre de 2010

Unidad de las Provincias (2)


Prometí continuar. No sé si debería pero no puedo callarme.

Una de las cosas que en la reflexión anterior señalé como necesarias para que la unidad de las provincias pueda hacerse es la de reestructurar antes las presencias. La razón es muy sencilla. De esta manera los teóricos ‘culpables’ no son los otros. En esto hay demasiado apego personal y poca reflexión desde el Evangelio y desde nuestra vida. No hablo de nadie, estoy hablando (mejor dicho escribiendo) de mi. Dentro de diez años, quizá menos no podremos mantener dignamente las tareas, responsabilidades y trabajos que hemos asumido personalmente, como comunidad, provincia u Orden. Hay que dejar, y hay que hacerlo ¡¡ya!!.

La reestructuración tiene un nombre: Cerrar presencias. No cerramos casas, cerramos presencias. La casa, su misión como lugar de evangelización continuará. Quizá este sea uno de los primeros criterios de discernimiento que tenemos que valorar. Es decir, lo que hacemos es dejar de atender pastoralmente un lugar ya que no podemos hacerlo con la dedicación, entrega y planteamiento de vida que debería hacerse. Creo que partir de esta reflexión ayudaría. Debemos analizar cómo y de qué manera estamos atendiendo pastoralmente algunas de las tareas encomendadas por la Iglesia y que ahora realizamos. Otras presencias son más nuestras y tendrían otra pregunta como punto de partida. La cuestión es si estamos manteniendo por mantener algunas presencias, y por lo tanto, están perdiendo profundidad, autenticidad o sentido. El mantenimiento se convierte en enterrar el denario. La propuesta del evangelio es hacerlo fructificar. ¿Podemos hacer fructificar el denario recibido en determinados lugares, con los que somos? Yo creo que no. Debemos ser valientes y descubrir qué denarios tenemos, para qué estamos preparados a la hora de multiplicarlos y decidir en qué lugares y con qué número de hermanos lo vamos a hacer mejor.

Un criterio para discernir es el trabajo realizado hasta ahora. Hay lugares, hay presencias, hay comunidades que son menos necesarias que otras. En determinados sitios la presencia de la comunidad ha adquirido, con el paso del tiempo, una relevancia menor. Nuestro trabajo en esos lugares se parece tanto al clero diocesano que al irnos, y el obispo mandar una sacerdote, casi ni se notaría el cambio, ni nos echarían de menos. ¿Por qué? Muy sencillo. Hemos hecho un trabajo maravilloso para la Iglesia, tan maravilloso que es ella la que se ha hecho presente en los grupos de laicos, en la dinámica pastoral, en la organización de la tarea, en la misión compartida y en la propuesta de modelo de evangelización. Nosotros hemos sido, estamos siendo, verdaderos instrumentos de Dios para este servicio. Dejar esas presencias, esos lugares… no sería gran problema. Sería algo sencillo: presentar al nuevo responsable, coordinador, animador de la comunidad eclesial y desearle lo mejor. Surge un problema: ¿qué pasa con la propiedad? Yo lo tengo muy claro: los denarios hay que dárselos (subrayado y negrita) al que nos los dio. La generosidad no debe ser cuestionada.

¿Para qué reestructurar? La razón es muy sencilla. Las presencias que se hayan elegido para continuar la tarea son aquellas en las cuales podemos vivir, sentir, realizar, anunciar y plasmar en el mundo aquello que forma parte de nuestra identidad. Para hacerlo posible necesitamos personal suficiente, testimonios suficientes, comunidades con miembros suficientes. Para vivir la fraternidad se necesitan en primer lugar hermanos. Para realizar una tarea concreta se necesitan personas cualificadas y con posibilidades reales de llevar a cabo con éxito y con la profesionalidad que se pida. La identidad se convierte en criterio de discernimiento.

Reestructurar para vivir, para crecer. Vivir con intensidad nuestra vida al poder compartir la tarea entre todos, entre más hermanos. Vivir nuestra identidad con profundidad ya que dice nuestra Regla que una de las cosas que demos tener es hermanos. Vivir con posibilidades del sosiego necesario que da una comunidad donde se comparte el trabajo para poder descansar juntos, rezar juntos, hacer silencio juntos. Crecer en identidad, en atención y acompañamiento a los que se acercan a nuestras comunidades, crecer en profundidad de vida. Perder en lugares y ganar en calidad. Creo que este es el reto mayor que tenemos ahora en este camino de posible unidad de las provincias.

Un criterio para reestructurara es elegir aquellos lugares donde nadie quiera estar. Aquellos trabajos donde a la Iglesia le sea más difícil encontrar un sustituto a nuestra presencia. Es un criterio poco valorado desde fuera, quizá nos llamen tontos, pero creo que es el más evangélico. Elegir los lugares donde ‘el otro dios’ tenga muy poco que decir, por lo menos ahora. Estos lugares, estas presencias quizá nos harán retomar la necesidad de compartir la vida, de ponernos de acuerdo, de resolver conflictos desde el Evangelio, de hacer nuevos planteamientos de vida… Algunos pueden pensar que ya lo hicieron hace tiempo y funcionó, que otra vez no que ya están cansados. Lo entiendo y lo respeto… pero ¿qué pasa con los que no lo hemos hecho nunca? ¿No tenemos derecho a acertar o a equivocarnos? Estamos en las mismas presencias, tareas, trabajos y propuestas de los años sesenta.

No es perder, es ganar. Reestructurar es ganar… además es obligado. O lo hacemos nosotros o lo hacen las circunstancias. Creo que debemos ser nosotros los que sin miedo y con valentía decidamos. Las circunstancias deben estar a nuestro servicio y debemos manipularlas y usarlas para nuestro bien, no al contrario. No deben ser ellas las que tomen las decisiones por nosotros.

Creo que todavía quedan cosas por decir. La rueda no para, sigue y sigue….

sábado, 4 de diciembre de 2010

Amigo/a


Todos años uno de los temas de mi asignatura tiene una parte que es la amistad. No es fácil. ¿Cuántos amigos tengo? ¿Amigos, amigos?. No lo sé. Siempre les digo que los amigos de verdad son pocos. ¿Cómo debo cultivar y cuidar una amistad? Es una de las preguntas preferidas de mis exámenes sobre ese tema. No sé que contestar. Menos mal que mis alumnos no leen mucho y menos esta ventana.

La rueda de molino no para de dar vueltas sobre esto. ¿Qué pasa cuando vas al huerto a cultivar y cuidar a los amigos y pisas a uno de tus amigos? Es amigo y no se queja, está bien cimentado en la tierra y no muestra aparentemente ningún daño. ¿Qué hacer? Creo que solo hay una manera de cultivar y cuidar: volver al huerto, atender, enderezar, curar la herida.... Volver a empezar. De nuevo una caricia, de nuevo un ‘por favor’, de nuevo un detalle, de nuevo una escucha necesaria, de nuevo tener cuidado de no arrollar.

¿Dónde tenía los ojos que no te ví?

Bajé a mi huerto de la amistad y…

creí que estaba todo hecho y no te atendí,

te creía satisfecho y pasé de ti,

te sentía cerca y eras tú quien me necesitaba,

te veía contento y era una careta que no descubrí,

te reías conmigo y era sólo por mi, para hacerme feliz,

te vi alegre y llorabas por dentro,

asentías con tu cabeza y estabas lejos de mi alegría,

Alegría de viernes por la tarde,

alegría de encuentro,

alegría de fe,

alegría de amigos,

alegría de recuerdos,

alegría de estar contigo,

alegría de juntos.

Alegría que cegó la realidad.