viernes, 25 de diciembre de 2015

Nace hoy


No es una felicitación de Navidad pero si quiero, con este pequeño apunte en mi Ruedademolino, acercarme a la realidad de la verdadera Navidad hoy.
No hay Navidad sin Dios, no hay Navidad sin hombre. La Navidad es la unión definitiva de estas dos realidades que nunca están separadas, entre las que nunca está rota la relación. Es el Misterio de Dios hecho hombre, del nacimiento de Enmanuel.‘Me hago uno de vosotros para que nunca nadie dude de mi amor por ti’ podríamos decir interpretando a Dios. La iniciativa es de Él, sólo Él que es fiel puede tomar esa iniciativa de venir, nacer, ser, querer, amar y reconocer al hombre como valioso, importante, hijo… Desde Jesús otra manera de entender nuestra relación con Dios… ‘te quiero tanto que me hago como tú’
La religión es la relación personal entre Dios y el hombre. La Navidad es la propuesta, el resumen, la síntesis definitiva de esta verdad. No hay hombre sin transcendencia y el Otro, la divinidad ha creado al hombre por amor y por lo tanto está ahí presente y pendiente siempre. La Navidad, Dios-con-nosotros, es hacer verdad, real y definitivamente esa relación.
¿Dónde nace? En una situación donde cuesta más entender su presencia, donde lo humano está casi desfigurado por la pobreza, por la miseria, por la exclusión. Nace al margen de lo establecido para que sea así: en un establo. Nace entre animales, de mujer y en una familia pero entre animales… en una ciudad o pueblo con las posadas llenas y las puertas cerradas, donde los hogares están ocupados en otras cosas diferentes a la vida, con la oscuridad de la noche que los envuelve… nace ahí, en lo último, donde la dignidad del hombre está rozando la desaparición, donde ‘más bajo no se puede caer’.  Nace para ser auténtica misericordia en medio de ese mundo roto, que echa fuera, que no deja sitio, que olvida al hermano necesitado.
Esto me lleva a preguntarme dónde nacería hoy… Donde la dignidad del hombre está apunto de rebasar la línea de lo permitido, donde deja de ser dignidad y pasa a ser número. En las filas de las marchas de refugiados por media Europa, entre las familias que son tratadas ‘como animales o números’, en esas familias que con un hatillo y mucha esperanza recorren los pueblos opulentos donde vivimos y no son recibidos porque las puertas están cerradas. Nace allí, es allí donde deberíamos ir a buscarlo como pastores desvelados por la urgencia de ser hombres de verdad, de vivir la fraternidad que Dios pide para todos nosotros. Atenticos poblados donde nace en cada tienda fría, llena de humedad, donde el cansancio y la desesperanza parece que ganan…
Nace en las pateras repletas de corazones que laten muy muy rápido para evitar el miedo del mar, el de la noche, el de la playa desierta. Pateras que alguien, inhumano y ruin, llena de hombres y mujeres de los que ha abusado y a los que ha privado de la dignidad y del valor de lo que son con un precio, con una petición deshonesta, con una abuso de poder y fuerza… Allí en medio de esos cayucos repletos de personas que sudan, que tienen miedo, que han arriesgado la vida para vivir con dignidad aunque la tengan que perder a trozos en el camino, allí nace, vive y es.
También entre mujeres que son tratadas como trapos, como objetos de usar y tirar, consideradas posesiones de las que ‘soy dueño y señor y golpeo, maltrato, rompo, hiero o mato porque es mía’. Auténticos ‘establos de animales’ en los que hace falta luz, verdad, justicia… que Él trae. Lugares donde nace y se hace presente para iluminar esas situaciones de muerte donde la dignidad de la mujer ha desaparecido tras las garras y la violencia de un macho deshumanizado y convertido en animal. En estos portales de cada día nace, es ahí donde podemos buscarle y abrazarle…. Esa deshumanización necesita de su presencia, de su nacimiento para que todos podamos descubrir el valor, la relevancia de lo pequeño, de lo débil, de la victima… para que no seamos indiferentes y lejanos.
Es en estos lugares y otros como estos es donde podemos adorar al que viene, donde montar el belén de su presencia, donde la Palabra se hace Luz para que luchemos contra eso que hace que el hombre pierda su dignidad y por lo tanto dificulte la relación con Él. Una palabra para los que vienen: bienvenidos, pasad, es vuestra casa, os hacemos sitio… Una palabra para ellas, que esta Navidad nos recuerda una y otra vez en villancicos, en miradas, en perdones, en abrazos, en disculpas… ternura.

Feliz Navidad a todos, quedémonos con una palabra de esta navidad: con. No por o para nosotros sino CON nosotros. Cercano, al lado, respetando lo que somos, guiando, empujando, quedándose atrás con los que sufren… Nada de miedos, Él está, ha nacido, CON nosotros (mujeres, inmigrantes, refugiados, solos, parados, tristes….) Aprendamos a ser CON los otros. 


Crecer

Solitarias (PS) (a) Vicent Tena


Lucas 2, 41-52

Los padres de Jesús solían ir cada año a Jerusalén por las fiestas de Pascua.
Cuando Jesús cumplió doce años, subieron a la fiesta según la costumbre y, cuando terminó, se volvieron; pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que lo supieran sus padres.
Éstos, creyendo que estaba en la caravana, hicieron una jornada y se pusieron a buscarlo entre los parientes y conocidos; al no encontrarlo, se volvieron a Jerusalén en su busca.
A los tres días, lo encontraron en el templo, sentado en medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas; todos los que le oían quedaban asombrados de su talento y de las respuestas que daba.
Al verlo, se quedaron atónitos, y le dijo su madre: "Hijo, ¿por qué nos has tratado así? Mira que tu padre y yo te buscábamos angustiados."
Él les contesto: "¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en la casa de mi Padre?"
Pero ellos no comprendieron lo que quería decir.
Él bajó con ellos a Nazaret y siguió bajo su autoridad.
Su madre conservaba todo esto en su corazón.
Y Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y los hombres.


Hoy es el Día de la familia cristiana. Una fiesta establecida recientemente para que los cristianos celebremos y ahondemos en lo que puede ser un proyecto familiar entendido y vivido desde el espíritu de Jesús.
No basta defender de manera abstracta el valor de la familia. Tampoco es suficiente imaginar la vida familiar según el modelo de la familia de Nazaret, idealizada desde nuestra concepción de la familia tradicional. Seguir a Jesús puede exigir a veces cuestionar y transformar esquemas y costumbres muy arraigados en nosotros.
La familia no es para Jesús algo absoluto e intocable. Más aún. Lo decisivo no es la familia de sangre, sino esa gran familia que hemos de ir construyendo los humanos escuchando el deseo del único Padre de todos. Incluso sus padres lo tendrán que aprender, no sin problemas y conflictos.
Según el relato de Lucas, los padres de Jesús lo buscan acongojados, al descubrir que los ha abandonado sin preocuparse de ellos. ¿Cómo puede actuar así? Su madre se lo reprocha en cuanto lo encuentra: «Hijo, ¿por qué nos has tratado así? Mira que tu padre y yo te buscábamos angustiados». Jesús los sorprende con una respuesta inesperada: «¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en la casa de mi Padre?».
 Sus padres «no le comprendieron». Solo ahondando en sus palabras y en su comportamiento de cara a su familia, descubrirán progresivamente que, para Jesús, lo primero es la familia humana: una sociedad más fraterna, justa y solidaria, tal como la quiere Dios.
 No podemos celebrar responsablemente la fiesta de hoy sin escuchar el reto de nuestra fe.
 ¿Cómo son nuestras familias? ¿Viven comprometidas en una sociedad mejor y más humana, o encerradas exclusivamente en sus propios intereses? ¿Educan para la solidaridad, la búsqueda de paz, la sensibilidad hacia los necesitados, la compasión, o enseñan a vivir para el bienestar insaciable, el máximo lucro y el olvido de los demás?
¿Qué está sucediendo en nuestros hogares? ¿Se cuida la fe, se recuerda a Jesucristo, se aprende a rezar, o solo se transmite indiferencia, incredulidad y vacío de Dios? ¿Se educa para vivir desde una conciencia moral responsable, sana, coherente con la fe cristiana, o se favorece un estilo de vida superficial, sin metas ni ideales, sin criterios ni sentido último?

José Antonio Pagola


Tras tanto tiempo de silencio,
a veces impuesto
por la costumbre
de quienes se creen con derecho,
y otras muchas aceptado
complacientemente,
con resignación,
miedo
o buscando algún beneficio...

Tras tanto tiempo de sordera,
a veces elegida,
para no escuchar reclamaciones
ni gritos hirientes,
y otras, impuesta
por quienes se creen dueños
de la palabra, de las personas y de la historia...

Tras tanto tiempo sin gestos,
viviendo con los sentidos dormidos,
sin gozo, sin dignidad,
sin espíritu,
y siendo mero objeto
para quienes se hicieron con las bridas
de tus sueños
y los nuestros...

Hoy, tomo la palabra,
desentumezco los sentidos y el rostro,
pienso, opino y proclamo
que existo, sueño y creo.

Tomo la palabra
a tu ejemplo, en el templo,
aunque haya quien me ponga en aprieto
o quiera llevarme donde no quiero.

Tomo la palabra
y rompo lo políticamente correcto
para compartir con quienes lo perdieron todo
y sólo conservan silencios, heridas y huecos.

Tomo la palabra
y dejo que mi espíritu y gestos
anuncien esperanzas
a quienes sufren en silencio y lloran sin consuelo.

Tomo la palabra.
Doy la palabra.
Pregunto.
Escucho y callo.

Y oigo voces de esperanza,
de protesta,
de afecto,
de proyectos...
salidas de las entrañas,
y gestos humanos
que van encarnando
nuestros sueños navideños
y tus sueños evangélicos.

Y pienso, siento y creo
que te estoy siguiendo
y haciéndome hijo
en el templo, en la calle y en casa.

F. Ulibarri





Fiesta de la Sagrada Familia

 MI COMENTARIO

‘La Palabra se hizo hombre y vivió entre nosotros lleno de amor y de verdad’ Entre nosotros, con nosotros, en medio de este mundo, sintiendo lo que sentimos, mirando a los ojos, compartiendo destino, sufriendo con nosotros, riendo con nosotros… Su propuesta no es cualquiera: amor y verdad. Darse al otro sin medida. Proponer lo que el hombre es como punto de partida de lo que hay que vivir y ser. Servicio y entrega a los demás. Autenticidad de vida. Ni indiferencia ni dudas. Amó hasta el extremo. Nada de contemporizar ante la injusticia, todo de defensa de la dignidad del hombre. La verdad es la dignidad de ser hijos de Dios. ‘La Palabra es Vida… Luz que brilla… Amor y Verdad’. Es Navidad, Dios-con-nosotros, se feliz. Buenos días. 

viernes, 18 de diciembre de 2015

De visita

Puertas abiertas (PS) (c) Vicent Tena



Lucas 1, 39-45
En aquellos días, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel.
En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y dijo a voz en grito: "¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre!
¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá."



La visita de María a Isabel le permite al evangelista Lucas poner en contacto al Bautista y a Jesús antes incluso de haber nacido. La escena está cargada de una atmósfera muy especial. Las dos van a ser madres. Las dos han sido llamadas a colaborar en el plan de Dios. No hay varones. Zacarías ha quedado mudo. José está sorprendentemente ausente. Las dos mujeres ocupan toda la escena.

María que ha llegado aprisa desde Nazaret se convierte en la figura central. Todo gira en torno a ella y a su Hijo. Su imagen brilla con unos rasgos más genuinos que muchos otros que le han sido añadidos posteriormente a partir de advocaciones y títulos más alejados del clima de los evangelios.

María, «la madre de mi Señor». Así lo proclama Isabel a gritos y llena del Espíritu Santo. Es cierto: para los seguidores de Jesús, María es, antes que nada, la Madre de nuestro Señor. Este es el punto de partida de toda su grandeza. Los primeros cristianos nunca separan a María de Jesús. Son inseparables. «Bendecida por Dios entre todas las mujeres», ella nos ofrece a Jesús, «fruto bendito de su vientre».
María, la creyente. Isabel la declara dichosa porque «ha creído». María es grande no simplemente por su maternidad biológica, sino por haber acogido con fe la llamada de Dios a ser Madre del Salvador. Ha sabido escuchar a Dios; ha guardado su Palabra dentro de su corazón; la ha meditado; la ha puesto en práctica cumpliendo fielmente su vocación. María es Madre creyente.
María, la evangelizadora. María ofrece a todos la salvación de Dios que ha acogido en su propio Hijo. Esa es su gran misión y su servicio. Según el relato, María evangeliza no solo con sus gestos y palabras, sino porque allá a donde va lleva consigo la persona de Jesús y su Espíritu. Esto es lo esencial del acto evangelizador.
María, portadora de alegría. El saludo de María contagia la alegría que brota de su Hijo Jesús. Ella ha sido la primera en escuchar la invitación de Dios: «Alégrate… el Señor está contigo». Ahora, desde una actitud de servicio y de ayuda a quienes la necesitan, María irradia la Buena Noticia de Jesús, el Cristo, al que siempre lleva consigo. Ella es para la Iglesia el mejor modelo de una evangelización gozosa.


José Antonio Pagola


Ain Karem, Señor,
aunque sea pequeño
y con poca historia,
es uno de esos lugares
tatuados en las entrañas
y presente, siempre,
en el corazón
y en la memoria.

Lugar fértil, Señor,
con jardines y viñas;
aldea escondida
del ruido y de las intrigas
de la gran ciudad
que era y es toda Jerusalén
que tiene sueños de grandeza
y mata a los profetas.

Ain Karem, Señor,
es para nosotros
la fuente de la viña,
fuente generosa
que mana paz y alegría,
que descansa y da vida,
que plenifica y ennoblece
a todo el que se acerca a ella.

Y es también, Señor,
desde aquel día de primavera
que narran y cantan
las crónicas evangélicas,
lugar de gozo y fiesta,
por aquella visita de María
y aquel encuentro
entre dos visitadas tuyas.

Ain Karem, Señor,
es ese lugar apropiado
para todos los que soñamos
con embarazos de vida
y no queremos encerrarnos
en nuestras miserias
aunque seamos personas estériles,
ancianas o muy niñas.

Ain Karem, Señor, es tu regalo
para que tengamos vida
y aprendamos a cuidarla
cantándote a ti, Dios de vida,
presente en nuestra historia y tierra.

F. Ulibarri



FANO






MI COMENTARIO

María se pone en camino. Es la primera respuesta después de recibir la promesa, de ser tocada por Dios. Un camino que lleva al servicio, al encuentro de familia, a la alegría de compartir sentido, vida, historia, proyecto… siempre el de Dios. Un camino que no acepta elogios sino abrazos y sencillez. Su maternidad no es egoísta sino generosa en el darse, a Dios y a los hermanos (Isabel y su familia). Su Hijo será grande pero ella sirve. Será conocido por todo el pueblo, ella va una aldea. Es instrumento de Dios, lo sabe, y es así como consigue que las criaturas salten, que los otros se alegren, que los que encuentra reconozcan al Salvador. Una gran lección, Dios llama, transforma… para que por nosotros Él sea y se haga presente. Buen domingo.

EQUIPO DE PASTORAL

Colegio Virgen del Carmen
Onda · Vila



domingo, 13 de diciembre de 2015

Momentos

Él siempre presente... 

Adelante con todo... 
El futuro está lleno de momentos que ni imaginamos, muchos de ellos llenos de felicidad, tenemos que aprender a mirar mejor, a descubrirlos para que no pasen de largo, para que no se vayan sin que nosotros los hayamos gozado... Los otros, los que dejan cicatriz en el corazón, duelen y no hace falta que estemos atentos ya que nos despiertan, siempre son menos pero nuestra memoria los recuerda al pasar por la cicatriz y traerlos al presente aunque hayan pasado.
... Animo. 

sábado, 12 de diciembre de 2015

Viene

En el aire (PS)  (c) Vicent Tena



Lucas 3, 10-18

En aquel tiempo, la gente preguntaba a Juan: "¿Entonces, qué hacemos?"
Él contestó: "El que tenga dos túnicas, que se las reparta con el que no tiene; y el que tenga comida, haga lo mismo."
Vinieron también a bautizarse unos publicanos y le preguntaron: "Maestro, ¿qué hacemos nosotros?"
Él les contestó: "No exijáis más de lo establecido."
Unos militares le preguntaron: "¿Qué hacemos nosotros?"
Él les contestó: "No hagáis extorsión ni os aprovechéis de nadie, sino contentaos con la paga."
El pueblo estaba en expectación, y todos se preguntaban si no sería Juan el Mesías; él tomó la palabra y dijo a todos: "Yo os bautizo con agua; pero viene el que puede más que yo, y no merezco desatarle la correa de sus sandalias. Él os bautizara con Espíritu Santo y fuego; tiene en la mano el bieldo para aventar su parva y reunir su trigo en el granero y quemar la paja en una hoguera que no se apaga."
Añadiendo otras muchas cosas, exhortaba al pueblo y le anunciaba el Evangelio.



La palabra del Bautista desde el desierto tocó el corazón de las gentes. Su llamada a la conversión y al inicio de una vida más fiel a Dios despertó en muchos de ellos una pregunta concreta: ¿Qué debemos hacer? Es la pregunta que brota siempre en nosotros cuando escuchamos una llamada radical y no sabemos cómo concretar nuestra respuesta.

El Bautista no les propone ritos religiosos ni tampoco normas ni preceptos. No se trata propiamente de hacer cosas ni de asumir deberes, sino de ser de otra manera, vivir de forma más humana, desplegar algo que está ya en nuestro corazón: el deseo de una vida más justa, digna y fraterna.

Lo más decisivo y realista es abrir nuestro corazón a Dios mirando atentamente a las necesidades de los que sufren. El Bautista sabe resumirles su respuesta con una fórmula genial por su simplicidad y verdad: «El que tenga dos túnicas, que las reparta con el que no tiene; y el que tenga comida, haga lo mismo». Así de simple y claro.

¿Qué podemos decir ante estas palabras quienes vivimos en un mundo donde más de un tercio de la humanidad vive en la miseria luchando cada día por sobrevivir, mientras nosotros seguimos llenando nuestros armarios con toda clase de túnicas y tenemos nuestros frigoríficos repletos de comida?

Y ¿qué podemos decir los cristianos ante esta llamada tan sencilla y tan humana? ¿No hemos de empezar a abrir los ojos de nuestro corazón para tomar conciencia más viva de esa insensibilidad y esclavitud que nos mantiene sometidos a un bienestar que nos impide ser más humanos?

Mientras nosotros seguimos preocupados, y con razón, de muchos aspectos del momento actual del cristianismo, no nos damos cuenta de que vivimos «cautivos de una religión burguesa». El cristianismo, tal como nosotros lo vivimos, no parece tener fuerza para transformar la sociedad del bienestar. Al contrario, es esta la que está desvirtuando lo mejor de la religión de Jesús, vaciando nuestro seguimiento a Cristo de valores tan genuinos como la solidaridad, la defensa de los pobres, la compasión y la justicia.

Por eso, hemos valorar y agradecer mucho más el esfuerzo de tantas personas que se rebelan contra este «cautiverio», comprometiéndose en gestos concretos de solidaridad y cultivando un estilo de vida más sencillo, austero y humano.

José Antonio Pagola


¿Qué debo hacer par a preparar tu venida, Señor?
¿Renunciar a los gozos de la vida?
¿Abajar montañas y rellenar valles?
¿Rectificar los caminos y sendas?
¿Superar pruebas y dificultades?
¿Realizar sacrificios costosos?
¿Hacer promesas extraordinarias?
¿Desprenderme de mis anhelos humanos?
¿Seguir en vela hasta la madrugada?

Para preparar tu venida, Señor,
yo sólo quiero y busco...
unas palabras claras para que se me entienda,
unos gestos apropiados para hacer agradable la jornada,
una mirada serena que infunda paz y ternura,
un momento de silencio para escuchar con el corazón,
unas gotas de rocío para alimentar las esperanzas,
un sueño ligero que capte los rumores
de las personas y de los ángeles.

Para preparar tu venida, Señor,
yo sólo necesito abrir mis entrañas
y dejarlas que se llenen con tu presencia,
como lo hizo Juan Bautista,
como los profetas de entonces y ahora,
como los pobres que nunca cuentan
pero tienen historias que nos golpean y penetran,
como María...

F. Ulibarri




QUIERO VER





MI COMENTARIO

Ante el Evangelio también nosotros nos preguntamos como los que acudían al Bautista: ¿Qué tenemos que hacer? Podríamos hacer una gran lista. Empecemos: dejarle sitio y protagonismo a Él, convirtámonos de todo individualismo egoísta, descubramos nuestro privilegio y comencemos a darnos, sirvamos desde la gratuidad y con generosidad, miremos el rostro del otro como nuestro hermano, acojamos al que está en la calle… Preparémonos con todo esto para ser instrumento de Navidad en medio del pueblo, esta es la conversión que anuncia el profeta, que abre el camino, que le deja sitio para nacer, que prepara ‘el portal’, que hace posible el nacimiento, que convierte en ‘belén’ nuestro ser. No tardes, es hoy, es ahora. Da lo que tienes, sirve con tus manos, vive como hermano con el otro... y serás anuncio de la presencia de Él. Buen domingo.

ORACIÓN EQUIPO PASTORAL


Colegio Virgen del Carmen
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sábado, 5 de diciembre de 2015

Heridos

Estos textos inventados fueron utilizados en un taller sobre la compasión en #vocafest de CONFER de Castellón... los jóvenes tenían que dar de lo que tenían para 'curar' a estos heridos. Es una manera también de continuar la historia, como en textos que también he ido publicando... 
¿Qué tienes en tu bolsa para curar a estos heridos de cada día que nos encontramos en el camino de la vida? ¿Te acercas? ¿Te descalzas? ¿Gastas 'tu vino, vendas y aceite'?... 


DESHAUCIO

Os presento a mis vecinos de abajo. Son la familia Arnedo. Llevan viviendo con nosotros toda la vida, desde que tengo uso de razón juego con José Antonio Arnedo.  No son los mejores momentos para ellos. Llevan una mala racha que se extiende desde hace más de tres años. Empezó con el paro…
Ahora van a ser desahuciados. Tienen la amenaza encima… No hay más dinero, llevan tiempo sin poder pagar la luz, se la cortaron… ahora es el techo. Está todo preparado. Me gustaría poder hacer algo, no sé muy bien qué hacer.
Miradles a la cara. Son rostros como el tuyo y el mío… Una familia que se quiere.

¿Las circunstancias? ¿Mala suerte? ¿Los tiempos que corren?... No hay tiempo para el análisis, no hay tiempo para pensar… es tiempo para decidir, para acercarse, para ir y ayudarles…. ¿Qué puedes hacer tú?

ACOSO

José Antonio lo está pasando mal. Es diferente al resto de la clase. Todo empezó en la semana de novatadas de la universidad. Se metieron con él por su forma de vestir… por ser más pequeño que el resto, por la manera como habla. Todo sumaba un poco, lo hacía más vulnerable. Una mirada, un vacío, un comentario, un dejar solo… Luego comenzó el insulto por las redes sociales, más tarde aparecieron pintadas en los pasillos. Un día llegaron a poner un cartel en un pasillo con su rostro y un comentario insultante… estuvo allí mucho tiempo, hasta que el mismo lo descubrió y lo quito.
Está ahí solo, al final de la clase, en el comedor universitario o en una parte apartada del campus...

Todos sabemos que lo está pasando fatal… ¿Qué tengo yo para darle y compartir que le haga levantarse de  este abatimiento?

ABANDONAR          

Luís es un estudiante maravilloso. Luís es tu amigo de siempre, has compartido con él desde la primaria. Campamentos en verano, clases particulares, salidas los fines de semana… y mucho instituto, mucho estudio. ¡Cuántas veces te ha ayudado! Luis no está pasando un buen momento en su familia. Su padre se ha quedado en paro, son seis hermanos, él es el mayor… Le necesitan. Sé que está pensando en dejar la universidad y buscar un trabajo. No es fácil encontrarlo pero es necesario que trabaje.

‘No sé muy bien que hacer, quizá deba dejar los estudios… en mi casa se necesita dinero para poder llegar a fin de mes’ dijo el otro día.
¿Cómo te has quedado? ¿Se termina está historia? ¿Puedo hacer algo por y con él?


ADICCIONES

Todo comenzó como un juego. Estábamos siempre juntas hasta que apareció esa maldita compañera de camino de Rebeca que la tiene atrapada y no le deja ser quien es. Rebeca y yo somos amigas desde siempre. Hemos hecho las mejores fiestas de la vida. No os lo podéis imaginar. Fiestas, noches, una rato más, un poco más para ver amanecer… un juego en el que ella no ha podido detenerse. Hace un tiempo que estamos lejos, pero yo sigo pensando en ella, sé que en el fondo me sigue queriendo, sigue siendo mi mejor amiga. Rebeca está consumiendo demasiado alcohol, no es solo los fines de semana, es durante la semana… la he visto también con ‘colegas’ que consumen otras cosas. El otro día estaba fatal cuando llegue al bar que tantas veces hemos compartido para charlar. Casi no pudo ni saludarme.
 No sé muy bien que hacer para animarle a dejar ese mundo que la va matando por dentro, que no le deja ser ella misma. Está tirada en el camino de su vida, lo estoy viendo… ¿Cómo acercarme? ¿Qué tengo yo para poder ayudarle a salir? 


jueves, 3 de diciembre de 2015

Prepara el Camino

Hacia el mar (c) Vicent Tena


Lucas 3, 1-6

En el año quince del reinado del emperador Tiberio, siendo Poncio Pilato gobernador de Judea, y Herodes virrey de Galilea, y su hermano Felipe virrey de Iturea y Traconítide, y Lisanio virrey de Abilene, bajo el sumo sacerdocio de Anás y Caifás, vino la palabra de Dios sobre Juan, hijo de Zacarías, en el desierto.
Y recorrió toda la comarca del Jordán, predicando un bautismo de conversión para perdón de los pecados, como está escrito en el libro de los oráculos del profeta Isaías: "Una voz grita en el desierto: Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos; elévense los valles, desciendan los montes y colinas; que lo torcido se enderece, lo escabroso se iguale. Y todos verán la salvación de Dios."


Lucas tiene interés en precisar con detalle los nombres de los personajes que controlan en aquel momento las diferentes esferas del poder político y religioso. Ellos son quienes lo planifican y dirigen todo. Sin embargo, el acontecimiento decisivo de Jesucristo se prepara y acontece fuera de su ámbito de influencia y poder, sin que ellos se enteren ni decidan nada.

Así aparece siempre lo esencial en el mundo y en nuestras vidas. Así penetra en la historia humana la gracia y la salvación de Dios. Lo esencial no está en manos de los poderosos. Lucas dice escuetamente que «la Palabra de Dios vino sobre Juan en el desierto», no en la Roma imperial ni en el recinto sagrado del Templo de Jerusalén.

En ninguna parte se puede escuchar mejor que en el desierto la llamada de Dios a cambiar el mundo. El desierto es el territorio de la verdad. El lugar donde se vive de lo esencial. No hay sitio para lo superfluo. No se puede vivir acumulando cosas sin necesidad. No es posible el lujo ni la ostentación. Lo decisivo es buscar el camino acertado para orientar la vida.

Por eso, algunos profetas añoraban tanto el desierto, símbolo de una vida más sencilla y mejor enraizada en lo esencial, una vida todavía sin distorsionar por tantas infidelidades a Dios y tantas injusticias con el pueblo. En este marco del desierto, el Bautista anuncia el símbolo grandioso del «Bautismo», punto de partida de conversión, purificación, perdón e inicio de vida nueva.

¿Cómo responder hoy a esta llamada? El Bautista lo resume en una imagen tomada de Isaías: «Preparad el camino del Señor». Nuestras vidas están sembradas de obstáculos y resistencias que impiden o dificultan la llegada de Dios a nuestros corazones y comunidades, a nuestra Iglesia y a nuestro mundo. Dios está siempre cerca. Somos nosotros los que hemos de abrir caminos para acogerlo encarnado en Jesús.

Las imágenes de Isaías invitan a compromisos muy básicos y fundamentales: cuidar mejor lo esencial sin distraernos en lo secundario; rectificar lo que hemos ido deformando entre todos; enderezar caminos torcidos; afrontar la verdad real de nuestras vidas para recuperar un talante de conversión. Hemos de cuidar bien los bautizos de nuestros niños, pero lo que necesitamos todos es un «bautismo de conversión».

José Antonio Pagola


Son tantos los lugares recorridos
y tantos los sueños tenidos
creyendo y afirmando
que no hay más caminos
que aquellos que marca el caminante
con sus pasos y sus decisiones...
que hoy mi palabra duda y teme alzarse.

Pero desde este lugar en que me encuentro,
a veces sin rumbo y perdido,
a veces cansado y roto,
a veces triste y desilusionado,
a veces como al inicio,
te susurro y suplico:

Enséñame, Señor, tus caminos;
tus caminos verdaderos,
tus caminos desvelados y ofrecidos,
seguros, limpios y fraternos,
tus caminos de gracia, brisa y vida,
tus caminos más queridos,
tus caminos de "obligado recorrido",
a contracorriente de lo que más propaganda ofrece,
que se recorren en compañía
y nos dejan a la puerta de tu casa solariega.

Llévame por tus avenidas de paz y justicia,
por tus rotondas solidarias y humanas,
por tus autopistas de libertad y dignidad,
por tus cañadas de austeridad y pobreza,
por tus sendas de utopía y novedad
y, si es preciso, campo a través siguiendo tus huellas
y por la calle real de la compasión y misericordia.

Y que, al llegar a la puerta de tu casa,
pueda lavarme y descansar en el umbral,
oír tu voz que me llama, y entrar
para comer y beber contigo
y sentirme hijo y hermano en el banquete
preparado por ti y tus amigos.
Y, después, salir,
con energía y esperanza redobladas,
a preparar tus caminos.

F. Ulibarri





EDITORIAL VERBO DIVINO

MI COMENTARIO

Es universal, no se va a dejar a nadie fuera, todos estamos llamados por Él,  ‘Todos verán la salvación de Dios’ Lavemos nuestra cara, despertemos, hagamos del camino de nuestra vida un camino constante, allanado, de encuentro, de facilidades y servicio a los otros… para que sea de salvación. Un camino recto con la mirada puesta delante, en un horizonte abierto y lleno de Él, sin dudas en los cruces, sin paradas innecesarias y largas, sin falsos guías o mapas obsoletos. Preparemos el viaje con ilusión y esperanza, es aquí donde se comienza, es ahora cuando damos los pasos para el encuentro. Será en el silencio, en el desierto de la vida, donde escuchamos la voz que nos llama a seguir y perseverar cada día en la búsqueda. Buen domingo 

ORACIÓN EQUIPO DE PASTORAL 

Colegio Virgen del Carmen
Onda · Vila-real 



miércoles, 2 de diciembre de 2015

Alfarero incansable

Fuego y cenizas (c) Vicent Tena
Señor, gracias.
Un nuevo día para nosotros,
una propuesta tuya para darnos,
un empujón para ser,
una vida para desgastarla,
una mirada para llenarnos de luz...

No nos dejas nunca de la mano, gracias.

Un aliento
que nos llena de fuerza
para amar más,
lo queremos sentir de verdad.

Gracias por ser Padre,
alfarero incansable
de barros muchas veces resecos,
moldeador de corazones rotos
por la dureza de la vida,
por los imprevistos que no podemos controlar...

Tu fidelidad e insistencia
nos llenan de la esperanza
del posible,
del ‘se puede’,
del ‘contigo nada hay imposible’,
de la debilidad que nos hace fuertes a tu lado.


Gracias, Señor.

martes, 1 de diciembre de 2015

La promesa

Aquel día, brotará un renuevo del tronco de Jesé, y de su raíz florecerá un vástago. 
(Is 11,1)


Esperar pero… ¿qué esperar?
Confiar pero… ¿en quién confiar?

Hay alguien que no falla. Ante tanta desesperanza está Él, que no falla, que empieza esperando en nosotros y aguardando nuestra respuesta. Su promesa es una propuesta de novedad, de auténtico cambio, de nueva dirección en nuestra vida.

¿Hacía donde ir para encontrarle? …. Hay una señal pequeña, un brote en un tronco reseco
¿Qué esperar?... algo completamente nuevo y revolucionario.
¿Cuánta es la novedad?... El león pastará con la gacela.
¿Hay que esperar mucho tiempo?... puede ser ahora, pero hay que estar atentos.
¿Cuál es nuestra seguridad?... su fidelidad, nunca nos deja, somos su pueblo. 

...la pantera se tumbará con el cabrito....
(Is 11,6)

lunes, 30 de noviembre de 2015

Miedo


Bajo la etiqueta de Historias que continúan voy a publicar unas pequeña historias que he escrito para una tutoría de Pastoral en el cole. Son ocho pequeñas historias inventadas sobre sentimientos, emociones... Se trata de continuarlas, de darles continuidad, de imaginar como sigue, de partir de la emoción o el sentimiento y darle vida, historia, realidad, posibilidades... ¿Te atreves? 



Fueron muchos años de esconder la verdad. Él era un buen estudiante, siempre había sido un gran estudiante. Todo cambio cuando empezó a perder el tiempo entre mil juegos de la red. Conoció amigos que también eran auténticos expertos en ellos. José Luis era un chico muy callado, no tenía don de gentes, pocas palabras, no le ayudaba mucho su afición a los juegos. Pasaba el tiempo, y cada vez era más el tiempo que dedicaba a los juegos y menos al estudio. Estaba en la Universidad, había llegado donde todos querían, a estudiar magisterio, como su padre, como su abuelo. Empezaron a ir mal las notas, aprendió a esconderlas a sus padres. Era más fácil que en el bachillerato. Seguía con los amigos, las largas reuniones de fin de semana jugando… Un día le llamó el su padre para que le enviase una certificado de notas que necesitaba para la solicitud de una beca, era muy importante para su familia que se la dieran…. ¿Qué hacer? Sintió un miedo horrible, un miedo que lo paralizó….



 ‘La verdad os hará libres’ (Juan 8, 32) ‘No tengas miedo’ (Hechos 18,9)

domingo, 29 de noviembre de 2015

Tristeza


Bajo la etiqueta de Historias que continúan voy a publicar unas pequeña historias que he escrito para una tutoría de Pastoral en el cole. Son ocho pequeñas historias inventadas sobre sentimientos, emociones... Se trata de continuarlas, de darles continuidad, de imaginar como sigue, de partir de la emoción o el sentimiento y darle vida, historia, realidad, posibilidades... ¿Te atreves? 




Se conocían desde niños. Nada los separó durante su juventud. Juegos, deporte, excursiones, fiestas… Grandes amigos que compartían todo, que tenían una gran confianza y había confidencias entre ellos, casi casi sabían todo el uno del otro. La vida los separó un poco por cuestiones de trabajo, de relaciones… Luis se fue a vivir lejos y Carlos se quedó en el pequeño pueblo que cada vez estaba más lejos para Luis. Un día se entero de la enfermedad de Carlos, hacía mucho tiempo que no le llamaba, que no sabía de él. La agenda llena, excusas de falta de tiempo, otros intereses... hacían que no se acercará a visitarle, a pasar un fin de semana con él. Sabía por amigos comunes que estaba peor, que aquella enfermedad lo estaba matando… Cada vez que pensaba en ello se ponía muy triste, su corazón se llenaba de tristeza… a las excusas, a la agenda, al trabajo ahora se unía la vergüenza, seguía sin ir y la tristeza se apoderaba de todo lo que hacía y sentía… 

Estando él todavía lejos, le vio su padre y, conmovido, corrió, se echó a su cuello y le besó’ (Lucas 15, 20) 

sábado, 28 de noviembre de 2015

Levántate


Algodones (c) Vicent Tena
Puesta de sol. ¿Se abre el cielo?

Lucas 21, 25-28. 34-36
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Habrá signos en el sol y la luna y las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, enloquecidas por el estruendo del mar y el oleaje. Los hombres quedarán sin aliento por el miedo y la ansiedad ante lo que se le viene encima al mundo, pues los astros se tambalearán. Entonces verán al Hijo del hombre venir en una nube, con gran poder y majestad. Cuando empiece a suceder esto, levantaos, alzad la cabeza: se acerca vuestra liberación. Tened cuidado: no se os embote la mente con el vicio, la bebida y los agobios de la vida, y se os eche encima de repente aquel día; porque caerá como un lazo sobre todos los habitantes de la tierra. Estad siempre despiertos, pidiendo fuerza para escapar de todo lo que está por venir y manteneros en pie ante el Hijo del hombre."


Los discursos apocalípticos recogidos en los evangelios reflejan los miedos y la incertidumbre de aquellas primeras comunidades cristianas, frágiles y vulnerables, que vivían en medio del vasto Imperio romano, entre conflictos y persecuciones, con un futuro incierto, sin saber cuándo llegaría Jesús, su amado Señor.

También las exhortaciones de esos discursos representan, en buena parte, las exhortaciones que se hacían unos a otros, aquellos cristianos, recordando el mensaje de Jesús. Esa llamada a vivir despiertos cuidando la oración y la confianza es un rasgo original y característico de su Evangelio y de su oración.

Por eso, las palabras que escuchamos hoy, después de muchos siglos, no están dirigidas a otros destinatarios. Son llamadas que hemos de escuchar los que vivimos ahora en la Iglesia de Jesús, en medio de las dificultades e incertidumbres de estos tiempos.

La Iglesia actual marcha a veces como una anciana «encorvada» por el peso de los siglos, las luchas y trabajos del pasado. «Con la cabeza baja», consciente de sus errores y pecados, sin poder mostrar con orgullo la gloria y el poder de otros tiempos.

Es el momento de escuchar la llamada que Jesús nos hace a todos.

«Levantaos», animaos unos a otros. «Alzad la cabeza» con confianza. No miréis al futuro solo desde vuestros cálculos y previsiones. «Se acerca vuestra liberación». Un día ya no viviréis encorvados, oprimidos ni tentados por el desaliento. Jesucristo es vuestro Liberador.

Pero hay maneras de vivir que impiden a muchos caminar con la cabeza levantada confiando en esa liberación definitiva. Por eso, «tened cuidado de que no se os embote la mente». No os acostumbréis a vivir con un corazón insensible y endurecido, buscando llenar vuestra vida de bienestar y placer, de espaldas al Padre del Cielo y a sus hijos que sufren en la tierra. Ese estilo de vida os hará cada vez menos humanos.

«Estad siempre despiertos». Despertad la fe en vuestras comunidades. Estad más atentos a mi Evangelio. Cuidad mejor mi presencia en medio de vosotros. No seáis comunidades dormidas. Vivid «pidiendo fuerza». ¿Cómo seguiremos los pasos de Jesús si el Padre no nos sostiene? ¿Cómo podremos «mantenernos en pie ante el Hijo del Hombre»?

José Antonio Pagola


Mil señales afloran cada día
para quien es vigía de la vida.

El susurro de la brisa,
el murmullo de arroyo;
el batir de las olas en la orilla,
el olor de la tierra arada,
el perfume de las plantas,
las hojas que caen maduras,
el rugido del mar bravío,
el viento huracanado,
el fuego que crepita
y todos los ruidos de la naturaleza...
son señales de un Adviento
que se anuncia y llega.

La luz de la mañana que despierta,
el sol que se levanta,
el agua fresca y cantarina,
los campos que germinan calladamente,
el atardecer que todo lo recoge,
las estrellas que parpadean,
las nubes que van y vienen,
la luna con sus guiños y fases,
los caminos que no desparecen
y el rocío que viste valles y montes...
son señales de un Adviento
que se anuncia y llega.

Niños que gimen y lloran,
padres que vigilan y se levantan,
ancianos que sueñan y sueñan,
jóvenes que viven y cantan,
personas que acarician y aman,
campesinos que esperan tras la jornada,
trabajadores que cuidan y transforman,
emigrantes en busca de la vida,
solidarios llenos de ternura y vista,
profetas de una humanidad nueva...
son señales de un Adviento
que se anuncia y llega.

Gracias, Señor,
y que las señales sigan y sigan.

F. Ulibarri


Lévantate
Editorial Verbo Divino



MI COMENTARIO

‘Levantaos y alzad la cabeza, porque muy pronto seréis liberados’ El mundo se tambalea, da la sensación que no vamos a poder superar tanta violencia, tanto odio… Nuestra propuesta es de esperanza, nada de agacharse, nada de miedos, nada de esconderse. ¡¡Ponte de píe!! Necesitamos un ‘ejercito’ que desfile por este mundo empuñando el arma de la esperanza construida con la paz de cada día, disparando miradas y sonrisas de compromiso con el otro, con el hermano, anunciando la liberación desde un proyecto de vida en generosidad y entrega. La cabeza alta, la valentía y la verdad harán de nuestra lucha una propuesta que será compartida por los otros. La promesa no es baladí: la liberación. Él nos guía, a Él esperamos, a Él seguimos… es fiel y cumple sus promesas. Feliz Adviento. Buen domingo.

ORACIÓN EQUIPO PASTORAL
Equipo de Patoral
Colegio Carmelitas Onda · Vila-real