sábado, 28 de abril de 2012

Día de la familia



Hemos celebrado el día de la familia en el colegio Virgen del Carmen de Onda. Mucha gente, más de setecientas personas pasan por el centro. Todo el mundo implicado, todo el mundo colabora, todo el mundo pregunta, todo el mundo saluda, todo el mundo sonríe… Es una gracia de Dios poder abrir las puertas para compartir la vida, la educación, las ilusiones, la infancia, la juventud, el proyecto, los trabajos realizados… Es una maravilla poder ver a los abuelos con los nietos, exalumnos que se traen su bocadillo y preguntan por los profesores que fueron sus guías y compañeros, miembros de la Junta de la Asociación de Padres y Madres trabajar sin descanso para que todo salga bien, profesoras de princesas y guerreros… Una gozada formar parte de este maravilloso equipo de personas que hacen posible algo increíble en mi: sentirme parte de una familia grande, abierta, con deseos de crecer, con exigencias pero que también se da sin medida, sin miedos, sin pedir nada a cambio… Gracias a todos por los detalles en la puerta, en las exposiciones, en los rincones, en los pasillos, en la celebración de la Eucaristía, preparando los espacios, viniendo con vuestros hijos pequeños, estando aquí desde primera hora de la mañana… Nada hay más valioso que lo que uno es capaz de dar gratuitamente. Es lo más valioso porque no tiene precio, porque no hay medida para poder comprarlo, para adquirirlo. La vida no se compra ni se puede vender, la vida se regala. Todo trabajo merece un salario justo, pero la vida, la vida no tiene salario. La vida es un regalo y como tal debe darse, entregarse y gastarse. Eso es lo que al final de un día como el de hoy quiero compartir con todos vosotros. Esta noche antes de acostarme mi oración será por aquellos que no han venido… unos por estar enfermos, otros por dejadez, otros por olvido, otros por compromisos adquiridos, otros por no sentir, otros por pensar que no va con ellos, otros por… me da lo mismo. Pido por ellos para que sientan lo que yo he sentido, para que puedan sentirse igual parte de esta gran familia que es el Colegio Virgen del Carmen, parte de la Familia Carmelita. Tendremos nuestros fallos, nuestras faltas de compromiso, nuestros olvidos, nuestras indecisiones… pero estamos en el camino de conseguir que sea una familia donde cada uno desde su lugar empuje en la misma dirección: una sociedad más justa y fraterna que es el proyecto de Dios para este mundo. Para ello, todos los que formamos la comunidad educativa hemos decidido que la educación de un hombre y una mujer trasformados en Cristo, que vivan la fraternidad, que sientan una relación especial con Dios y que sepan ver y servir a los más pobres, sean los pilares de nuestra tarea de cada día. No sólo es tarea del profesorado, es también tarea de toda la comunidad educativa: pdres, alumnos, familia, sociedad, frailes, profesores, administrativos, porteros, limpieza… Todos empujando en una misma dirección: darse, servir, ofrecerse y amar al otro como hijo de Dios que es. Sé que suena precioso y todos nos apuntamos a ello. ¿Qué pasa pues que no funciona del todo bien? Primero no somos perfectos y segundo no vale con la intención o la voluntad, es necesaria la responsabilidad, la generosidad, la gratuidad y sobre todo ABRIR LOS OJOS para servir a los que tengo alrededor y me necesitan. No hay otra manera, no hay otra herramienta. La responsabilidad lleva preparación, formación permanente, el cambio de metodologías de trabajo, asumir las consecuencias de lo asumido… La voluntad es algo que cada uno debe saber dónde y cómo se encuentra. Esto esta inventado desde hace años: deber y poder. Las dos cosas son necesarias para intentar cambiar este mundo donde la caja registradora suena y suena, aunque parezca que no lleve nada dentro. Muchas cosas pasan por mi cabeza esta tarde después de una jornada interminable, una jornada de esperanza, de ilusión y de gozo. Una jornada de encuentro y también de repaso de compromisos, de implicaciones. Un año más el colegio Virgen del Carmen ha abierto sus puertas, a enseñado parte de sus entrañas para todos los que forman parte de su familia. Esto es lo importante y lo que va a dejar huella en los que hemos tenido la suerte de participar en el mismo. Los otros… eso fue una película…, mejor dicho, otra película.  

martes, 24 de abril de 2012

I un somriure



Estos días estamos presentando la tutoría de abril en nuestro colegios de Onda y Vila-real. La propuesta es ‘Con los ojos abiertos… y una sonrisa’ (Amb els ullos oberts.. i un somriure). Los del equipo de Pastoral hemos elaborado este texto para compartirlo con los profesores que van a impartir la tutoría y que con distintos juegos, dinámicas e imágenes puedan ayudar a los alumnos en su profundización. Una amiga me ha propuesto compartirlo en mi blog. Ahí va.

  1. Hemos podido ver y comprobar con nuestras dinámicas que la sonrisa, la risa y la alegría se contagia. ¿Es así o no? Si se contagia lo que tenemos que hacer es ser ‘contagiadores’ de alegría a nuestro alrededor. Animar la vida de los que tenemos al lado, hacerla más alegre con nuestra sonrisa.
  2. ¿Qué pasa cuando estamos tristes? Tenemos una propuesta para vosotros. Es muy sencilla. ‘Abrir (bien) los ojos’ para poder descubrir una sonrisa a nuestro alrededor para que se nos contagie a nosotros. Estar atentos a muchos amigos, compañeros, familia que quieren que estemos contentos, que seamos felices y nos ofrecen su sonrisa.
  3. No debemos ir tristes por la vida. Tenemos mucha suerte. Somos unos privilegiados. Las cosas importantes de la vida, más o menos, nos van muy bien. Tenemos que estar alegres. También nosotros debemos abrir los ojos y poner sonrisa en aquellos que están tristes. Una sonrisa al levantarnos y ver el sol, una sonrisa a los papás, una sonrisa a los compañeros de clase, a los profesores.
  4. La alegría verdadera es por las cosas importantes de la vida. No la produce un chiste, una buena fiesta o un éxito momentáneo en la vida. La alegría verdadera es aquella que está relacionada con lo fundamental de la vida. ¿Tengo personas que me quieren? ¿Hay personas a mi alrededor que se preocupan por mi? ¿Tengo amigos con los que comparto casi todo en mi vida?... Estos son los pilares de la alegría verdadera y no pasajera: sentirse amado/a, acompañado, escuchado, tener una visión positiva de la vida porque no estoy solo…
  5. La alegría era una de las señales o características de los primeros cristianos. ¿Por qué estaban alegres? Era muy sencillo. Para ellos Jesús, el amigo que habían conocido y que había muerto y resucitado era Hijo de Dios. Les había regalado la salvación. Se consideraban unas personas con mucha suerte, eran amigos de alguien que había dado la vida por ellos.
  6. Esta alegría los cristianos la recordamos y hacemos nuestra en la Pascua. Es el tiempo a lo largo del año en que celebramos la resurrección de Jesús. Es un recuerdo de nuestro Dios que nos ama como somos, que ha dado la vida por nosotros, que nos quiere. Cuando alguien nos quiere de esa manera nos hace estar contentos y el gesto para saber si estamos contentos o no, es una sonrisa.      

domingo, 22 de abril de 2012

Equivocarse


Estos días hemos oído al Rey decir: ‘Me he equivocado’. Me dijo un fraile una vez que son las tres palabras más difíciles de pronunciar, de decir. No es fácil reconocer el error cometido, nos enseñan a aguantar, sea como sea, incluso nuestros errores. Tenemos que mantenernos, utilizando otra frase hecha y popular, en los XIII. En otras ocasiones nos enseñan a cargar el error en las espaldas de los otros. Es complicado pronunciarlo públicamente, pero también en el interior de cada uno. ¿No? Yo creo que si.
Imagínate que después de dar muchas vueltas a una decisión, intentando que sea un discernimiento serio, que no sea de sofá de domingo por la tarde donde el criterio es ‘me gusta o no me gusta’, (por cierto que no es criterio válido y se utiliza permanentemente en nuestra sociedad, entiéndase declaraciones del ministro de educación nada más ser elegido para el cargo, sin haberlo jurado o prometido), has decidido algo que afecta a tu vida personal que va a cambiar alguno de tus compromisos. No ha sido un ‘parto’ fácil pero lo anuncias a tus amigos, lo comunicas a los que son tu familia… ‘voy a dejar…’ ‘he pensado que es mejor…’ ‘creo que cambiando en esto podré…’ Unos se apuntan a tu decisión y te felicitan, otros te invitan a iniciar de nuevo el discernimiento. La cosa es no fácil. Soy un hombre fácil y no sé decir que no. Hago un ‘reset’ y vuelvo a discernir. Preguntas, opiniones, sentimientos, Evangelio, criterios, los otros, tiempo, intereses… y vuelvo a decidir y ahora termino decidiendo lo contrario. El proceso es el mismo, comunicar, decir… y las respuestas las mismas pero los que antes aplaudían ahora abuchean. El tiempo no corre a tu favor y hay que comunicarlo oficialmente. Ya está he decidido que…. ¡¡tachán, tachán…!! Unos contentos, otros indiferentes y los que están en contra, como son amigos y también te quieren, se callan.
¿Qué pasa cuando a los diez segundos pasa algo que te hace descubrir que te has equivocado? ¿A quien le dices las tres malditas o benditas palabras? ¿A ti mismo? ¿Al de al lado que te aplaude? ¿A tu mejor amigo/a? ¿A tu madre?... A nadie, no se las dices a nadie porque nadie puede sacarte del agujero donde te has metido, nadie te va a parar el reloj y retrasarlo ya que nadie puede. ¿Qué hacer? Pues no lo sé muy bien, creo que empieza por j, pero yo prefiero utilizar la palabra seguir, poner la otra mejilla, reconocer el error, asumir la responsabilidad y sobre todo aprender.
Sólo hay una duda que me corroe por dentro cuando todo esto me pasa (tengo que deciros que soy reincidente): ¿Qué era la voluntad de Dios? ¿La primera decisión o la segunda? Porque esta era la razón por la que comencé este proceso de discernimiento. Siempre contesto lo mismo: la primera decisión que luego cambié. Enseguida me dirijo a Él y le digo: ‘Me he equivocado’. Sé que Él esta en la puerta de su casa, esperando para abrazarme y me dice de nuevo: ‘Todo lo mío es tuyo…’ pero procura acercar de vez en cuando. 

martes, 17 de abril de 2012

Oficialidad

Conocí a Nacho Celaya cuando era Secretario de Caritas Zaragoza. Nos unió la casualidad ya que yo pertenecía al Consejo. Para mi fue entonces un ejemplo de servicio, de testimonio de fe, de creyente, de compromiso. Ahora, hace unos días lo he recuperado. Lo había perdido pero ahora lo puedo leer en el Facebook. Escribe abierto. Escribe dejando que seas tú, el lector, quien termine las frases que el comienza a redactar. Utiliza los puntos suspensivos para ello. No hay muchos finales para sus frases aunque parezca que cada uno podemos poner el nuestro, casi siempre conducen a algo de esto: el otro, el último, el servicio, el testimonio, la honestidad de vida, ser auténticos o vivir el evangelio, pocos finales más. No sé como podréis leerlo, buscadlo en esa red social con su nombre, que os agregue como amigos y disfrutad. Me parece una propuesta interesante de formación, de reflexión, de retiro diario. Me he permitido, no le he pedido permiso pero sé que me lo daría, copiar uno de sus párrafos de ese ‘pensamiento’ de hoy refiriéndose a lo que pretende con sus reflexiones.
‘Un lugar de encuentro que me hiciera sentirme en comunión con tantos hombres, mujeres y comunidades… que en todos los rincones del mundo, trabajan –desde su fe- por encima de ideologías, razas, o colores… en construir un mundo más justo, solidario y sostenible. Cantidad de personas que caminan en silencio de la mano de los desheredados de la tierra, que son testimonio para tanta gente que ni siquiera son… Personas que son Iglesia… popular, sencilla, al servicio de los más pobres’

No sólo es esta la razón por la cual escribo. Esto me da pie a decir que estoy cansado de los miedos, de la falta de confianza, de ‘la oficialidad’ de la iglesia (si la escribo con minúsculas intencionadamente porque es sólo una parte de la misma la que se considera poseedora de la verdad). No es sólo la jerarquía la que pone trabas a iniciativas de reflexión, de propuesta, de sentarse a una mesa y ver la realidad con los ojos de los que la pueden interpretar de otra manera o de los que la ven cada día en la calle o de los que tienen otro punto de vista, son todos los que se consideran ‘defensores’ de lo oficial. ¿Qué es lo oficial? ¿Desde cuándo las puertas de la reflexión han estado cerradas en nuestra casa? ¿No recibe, y me parece bien, el Papa Benedicto XVI a ateos, a pensadores alejados, a teólogos ‘castigados’ por él mismo y es capaz de dialogar con ellos, de escribir un libro…? ¿Desde cuándo el Pueblo de Dios (ahora si escrito con mayúsculas también intencionadamente) tiene miedo a pensar, decir, debatir, compartir, discrepar entre los que forman parte de él? No hay miedo, no debe haberlo, esto es lo que hace crecer a mi comunidad de seguidores de Jesús de Nazaret. Tomás era uno de los discípulos y no creía en la Resurrección, Judas también lo fue igual que Pedro. Uno lo entregó (egoísta) y otro lo negó tres veces (miedoso). Tenían sitio al lado del Señor, compartían con  Él la mesa, tenían responsabilidades diferentes, caminaban juntos, fueron llamados… Por favor basta de miedos, basta de ‘oficialidad’. No necesitamos sellos para las cosas, somos parte de una misma familia. Tened confianza. Me siento Iglesia (ahora si con mayúsculas) tanto como mi obispo, como el director de formación de Cáritas, el catequista de la otra parroquia o el responsable de la sacristía de la mía. Me siento parte de este Cuerpo de Cristo (también con mayúsculas) en el que desde el dedo meñique es necesario… por favor, no lo echemos fuera, no lo amputemos. ¿Miedos? Ninguno, bienvenida sea la reflexión, el encuentro con el discrepante, la frescura de lo distinto, el margen de la frontera. Creo que debemos dejar de ser ‘oficiales’ (uniformes y uniformados), dejemos sitio a iniciativas de reflexión, de profundización, de encuentro y de mirar la realidad no desde los presbiterios, pulpitos, sedes… sino desde la calle misma y los que por ella transitan, buscadores de sentido que necesitan ser mirados con amor. Mirar con amor en la calle no es decir simplemente, mirar en la calle con amor es acompañar, servir y entregarse. Basta de cortinas oscuras y cristales oscuros para no ser vistos, de salir corriendo cuando te pueden preguntar, abrazar o tocar. Basta de impedimentos, sugerencias, alusiones a situaciones personales de idoneidad para impedir sentarnos a la mesa y compartir.

Esto pasó con Nacho en Zaragoza. La oficialidad pedía otra cosa, otro tipo de servicio (¿servidumbre?). No había sitio para propuestas de cambio de mentalidad, de estructuras, de un mundo diferente, de un mundo más fraterno y justo. Han pasado muchos años de esto, la ‘cosa’ no mejora. La cosas sigue, crece, se reproduce… Una pena grande. Quiero terminar con un párrafo de la reflexión de Celaya de hoy que es copia de un email de un misionero Comboniano que le lee a través del facebook de una amiga común de los dos que no es creyente y que trabaja cerca del fraile comboniano en África.

“Únicamente decirte que pienso que nos une a los dos algo muy fuerte; la fe en Dios… y que leerte esos días, fue un bálsamo para poder seguir luchando, porque creo que estamos muy cercanos a ese cristianismo de base, de barro, y a su filosofía y herencia. De verdad que muchas gracias Ignacio a ti, por tus aportaciones, y por contribuir a que otras personas, desde su no creencia, pero profundo respeto…, aportaran a ellas, con su sabiduría, experiencia, sensibilidad, ternura, profundidad, apoyo y respeto a ese cristianismo tan minoritario por aquí. Esta experiencia me hace creer que hay una ESPERANZA en que OTRO MUNDO SEA POSIBLE, y que la desigualdad entre pueblos, razas, credos, y diferencias se aminoren, hasta llegar a desaparecer”. 

sábado, 14 de abril de 2012

Rincones. Pascua

Os voy a presentar un rincón de mi comunidad. Es una parte de la capilla.
Después de las dos Pascuas Juveniles (Las Rozas y Vila-real), la comunidad hemos puesto un rincón para ser visto nada más entrar, debajo del sagrario, a los pies del icono de la Virgen. Es muy sencillo, un vela de cada una de las Pascuas, la luz que rompe la noche oscura de los miedos, de las debilidades, de lo negativo. Una toalla para ceñirse a la cintura y descubrir que valemos para servir, que ese es el camino abierto para el testimonio de la Resurrección del Señor. Una nariz de payaso para descubrir que no hay otra manera de transformar el mundo más que con la alegría del resucitado que debe brillar en nuestra cara, en nuestra vida, en lo que hacemos y somos. La Vida de la Resurrección es como esa flor que erguida sobre la tierra anuncia la Salvación que viene de lo algo.
Una Buena Noticia ha salido de la Palabra: VIVE… en Galilea le veréis. Le estamos buscando en nuestra ‘galilea’ de cada día. El anuncio que necesitamos para vivir deseando encontrarnos con Él cada día, en cada rostro, en cada gesto… 

jueves, 12 de abril de 2012

Esto no hay quien lo pare

Los atletas salen a la pista unos minutos antes de comenzar la carrera. Están tensos y necesitan adaptarse al ambiente de lo que va a ser la carrera. Estiran las piernas, miran a sus adversarios, fijan la mirada en la línea de salida, calientan los músculos, hacen los ejercicios que les ayudan a subir el umbral de atención y de concentración, están pendientes de los últimos detalles… De repente el juez llama a los participantes con un ‘A sus puestos’. Todos los que van a hacer la carrera se colocan en la línea de salida. Si alguno no está preparado o tiene miedo del esfuerzo que supone la carrera se queda al margen y no toma la salida, se queda sin salir. Los que han decidido tomar parte de la carrera se sitúan en su lugar y…. ¡¡¡pum!!! Suena la señal de partida y… ¿sabéis lo que pasa? Pues algo muy sencillo…¡¡Esto no hay quien lo pare!!
Esta es la pequeña semejanza con el proceso de unidad de las provincias de Arago-valentina y de Castilla. Las dos nos situamos en la línea de salida, las dos estábamos tensas, las dos miramos al juez, y las dos escuchamos el disparo, las dos estamos corriendo, las dos llegaremos a la meta, está ahí al lado (primavera del 2014)… ¿sabéis por qué? Pues que… ¡¡Esto no hay quien lo pare!!
Algunos de los que están corriendo no quieren, algunos no les gusta la carrera, algunos desearon quedarse en el vestuario y no tomar la salida (nunca les ha gustado sudar), algunos tienen miedo de perder, algunos lo han perdido todo ya y no se han dado cuenta de ello viviendo en la ilusión de tenerlo todo, algunos no oyeron el disparo, algunos desean volver atrás, algunos tienen miedo de ganar, algunos están convencidos de no saber correr, algunos quieren llegar antes, algunos ya saben en que consiste el premio, algunos no están dispuestos a llegar la meta…. ¿pero sabéis una cosa? Todos estos no saben que… ¡¡Esto no hay quien lo pare!!
Algunos creen en la carrera y se esfuerzan por llegar, algunos programan el futuro, algunos creen que será difícil pero tienen ilusión, algunos ven un futuro diferente, algunos se han llenado de disponibilidad, algunos creen que será maravilloso el premio, algunos se ayudan en la carrera, algunos les da igual el premio ya que la carrera está siendo maravillosa, algunos están preparados para la ducha y mojarse de verdad, algunos saben que recogerán los frutos del esfuerzo por llegar a la meta, algunos saben que lo fundamental no son las banderas sino la experiencia de vida…¿Sabéis una cosa? Pues muy sencillo todos esto se dieron cuenta en la salida que…¡¡Esto no hay quien lo pare!!

martes, 10 de abril de 2012

Suerte



Hemos terminado la Pascua, han sido unos días de intensa experiencia de encuentro con Dios, con los hermanos… La verdad es que es una suerte poder dedicar tres días a esa parte tan importante de la vida que es el Misterio, la transcendencia, la interioridad, las grandes preguntas de la vida, Jesús de Nazaret, ser testigos, lavar los píes, cantar, bailar alrededor de la mesa, comer juntos el pan de la vida… ¿Rentabilidad? Toda, la pena es que no cotiza en bolsa, los mercados no saben nada de esto (mejor). Pero uno termina más rico de presencia, de sosiego, de Verdad, de sentido, de amor, de compromiso, de disponibilidad, de fraternidad, propuesta de un mundo diferente… Esto, dirán lo que quieran los del dinero, es una riqueza de verdad. Me recuerda la parábola del tesoro. Lo hemos encontrado y vamos a vender todo lo que tenemos para quedarnos con él. A esto de los tres días hay que añadirle que he estado con jóvenes. Esto es otra auténtica suerte. No hay miedos, hay riesgo… hay lágrimas a la hora de explicar y compartir sentimientos. No hay racionalidad… ¿se necesita para hablar de lo Otro? Hay aventura y propuesta. Es una suerte vivir así la fe, compartirla, celebrarla. Esto es una auténtica suerte. 

domingo, 8 de abril de 2012

Una propuesta de Pascua

‘Tú, sí que vales’ ha sido nuestra frase convocatoria, hilo conductor, centro de interés, referencia de reflexión de nuestra Pascua con jóvenes carmelitas de este año. Plantear las cosas con sentido positivo es algo maravilloso, se reciben de otra manera y parece que la propuesta esta diseñada especialmente para ti. No hemos sido muchos, o si, hemos participado alrededor de cuarenta. Es un número muy bíblico… será por eso que hemos escuchado la Palabra con atención y hemos descubierto que somos hijos llamados por nuestro Padre para servir, para amar, para darnos, para mirar a los ojos y decirle al otro lo mucho que también el vale para construir el Reino de Dios.
‘Tú, sí que vales’ se ha convertido en susurro de Dios para cada uno de nosotros. Unos dones que tenemos que multiplicar, repartir y dar. ‘Tú, sí que vales’ para servir, para ceñirte la toalla y lavar los píes de los últimos de este mundo. ‘Tú, sí que vales’ para sentarte a la mesa con Jesús, como  Zaqueo, o Simón, o la suegra de Pedro… nos llama y nos dice que quiere hospedarse en nuestra casa esta tarde para partir el pan, para mostrarnos el camino de repartir nuestros bienes, para tocarnos y curar nuestras muertes… simplemente nos dice: haz sitio, ‘tú, sí que vales’.
Muchos de los que se encontraron con él en su ‘Día-crucis’ fueron valiosos, valientes… ‘Tú, si que vales’ para cargar la cruz del hermano cada día, unas veces porque te lo piden y otras porque te sale del alma. Vales también como Judas para arrepentirte, para devolver las monedas, para reconocer el error. Eres valioso para buscar mil y una estrategias para defender, anunciar, perdonar y mostrar a Jesús, como hace Pilato… le falto la última: dar la vida. ‘Tú, sí que vales’ como los ladrones crucificados a su lado para reconocer su rostro, para no ser indiferente ante el que sufre la injusticia diaria de este mundo. José de Arimatea se ofreció para enterrar, El sí que valía para ese último adiós a un amigo, todos somos valiosos para una última ayuda, para un abrazo más, para un servicio más. ‘Tú, sí que vales’ para recoger el sudor de los inocentes, la sangre de los golpeados de la vida como la Verónica.
El Señor escuchó un día la Palabra de Dios Padre que decía: Tú eres mi Hijo, mi preferido. Es un ‘Tú, si que vales’ que le hizo pasar por el Jordán y no volver a ser el mismo.  Le llevó a caminar por Galilea anunciando un nuevo Dios, un nuevo hombre, una nueva manera de entender la relación entre los hombres y mujeres de este mundo basada en el servicio, en la entrega, en el encuentro, en el curar, en echar fuera el mal, en el dar sin esperar nada a cambio… en el AMOR. El pasó por este mundo haciendo el bien, comiendo con los pecadores, perdonando y aceptando al pequeño, la mujer, los leprosos… como ‘lugares’ privilegiados de encuentro con Dios, Padre bueno que da libertad a sus hijos y espera su vuelta cada tarde para el banquete del Reino.
El Señor consuma el ‘Tú, sí que vales’ extendiendo sus brazos en la cruz para el abrazo universal del perdón, de la entrega ensangrentada de la muerte por todos los hombres y mujeres de este mundo al aceptar la voluntad de Dios como único camino y sentido de la vida. Un ‘Tú, sí que vales’ transformado en primogénito de toda criatura, el primero de todos, el Heredero de los herederos de la Vida, el Resucitado.
Todos hemos recibido, esta noche Santa, un ‘Tú, sí que vales’ de hijos para el Reino, para partir el pan, para llevar la luz, para anunciar el Evangelio, para vivir como bautizados de la comunidad y de la Iglesia, para recorrer los caminos de la Galilea de cada día donde él nos espera.
¡¡Feliz Pascua!!
Cristo ha resucitado, ALELUYA.

sábado, 7 de abril de 2012

Abrazados a la Cruz


‘Cuando una amigo se va, algo se muere en el alma…’
Abrazados a la cruz, abrazados al Amigo, a lo que el Amigo nos ha dejado…
No es Él, es su presencia.
No es Él, es su trono.
No es Él, es su testimonio.
No es Él, es su señal.
No es Él, es su pulpito.
No es Él, es su condena.
No es Él, es su abrazo
No es Él, es su amor.
No es Él, es un madero.
Abrazados a la cruz, abrazados al Amigo, a lo que el Amigo nos ha dejado…
Para seguir creyendo.
Para seguir sintiendo.
Para sentir calor.
Para sentirme curado.
Para seguir esperando.
Para aprender a amar.
Para reafirmar mi fe.
Para ver el mundo roto.
Para descubrir su valor.
….

¿Dónde vives?
Venid benditos de mi Padre…
Me acogisteis
Me vestisteis
Me visitasteis
Me disteis de comer

Ábrenos los ojos con la Luz
Siembra tu Palabra
Riega nuestra Vida
Danos tu Pan
….
Para sentirte
Para abrazarte
Para almorzar contigo
Para volver a Jerusalén
Para gritar tu nombre
Para tocar al que sufre
PARA VIVIR

miércoles, 4 de abril de 2012

De Pascua


Comienzan unos de esos días en que el Señor te llama a no sabes muy bien qué.
¿Correr?
¿Hacer cumplir?
¿Horarios?
¿Rezar pensando en lo de después?
¿Encuentros con reloj?
¿Silencios y ruidos?
¿Responsabilidad?

No sé muy bien.
Pero, sabéis que os digo: MARAVILLOSO.
Misterio, silencio, novedad, frescura, juventud…
Y un susurro…Tú, sí que vales
… para servir
… para seguirle
… para comer con Él.
… para anunciarle
… para escuchar
… para ser buena noticia
… para ser hijo
… para darse
… para responder
... para sentir
… para sentarte a la mesa
… para VIVIR LA VIDA
…