domingo, 13 de mayo de 2018

Tormentas

No me gustan las tormentas... estoy cansado de los truenos, de estar empapado hasta los huesos, de la oscuridad, de no ver el sol, de andar en las tinieblas, de creer que no hay otras cosas más allá de esa cortina de  agua envolvente y que me ciega... 
¡¡¡Necesito la luz!!! El calor de un abrazo, una palabra de perdón, un vivir sin miedo, contemplar la vida con la alegría de un encuentro... Quizá todo consista en dar un paso, quizá sea tan sencillo como salir, atreverse, arriesgar... 
Yo no me acostumbro... ni quiero hacerlo

jueves, 1 de marzo de 2018

Estar juntos



De una conversación en Faceebok:

Bea: La sinceridad, y la complicidad, convierten el frió en caricias, que ayudan a que el invierno frío y duro, sanen casi todas las heridas...

David: Estar juntos y no dudar, estar juntos y confiar... estar juntos.

Czuko: Qué cierto. Y qué relativo el concepto de ‘estar juntos’...

David: Estar juntos: al lado pese a los kilómetros, presente también en los silencios, latiendo al mismo ritmo, nunca enfrente aunque nos miremos a los ojos, en medio del proyecto de vida a cada rato, ocupando el asiento de al lado de un viaje sin haber sacado billete, escribir la historia a cuatro manos, llevar la batuta de la melodía que está tocando el otro para que al mismo tiempo bailemos juntos...

martes, 6 de febrero de 2018

Hablar en los silencios


¿Qué decir cuando no tienes nada que decir?
¿Por qué callarse cuando quieres decir algo?
¿Qué callar cuando no se debe decir todo?

¿Quién interpreta mis silencios?
¿Es el silencio asentir o no decir nada?
¿Qué es más prudente callar o decir?

¿Qué decir cuando está todo dicho?
¿Para qué decir si... 'sobran las palabras'?
Lo has dicho tú todo... ¿Qué me queda por decir?

'Sé lo que piensas... no hace falta que digas nada'
'Te callas... ya sé lo que piensas'
'Sé lo que ibas a decir... mejor no lo digas'

Hablar en los silencios y hacerse entender.
Quedarse sin decir nada y esperar comprensión.
Cerrar la boca, morderse los labios...
Silencio.

lunes, 29 de enero de 2018

Familia


Era el final de una jornada de familia, a primeros de enero, un sábado de lluvia... Estábamos esperando el autobús para volver a casa... Eran nuestras navidades, unas jornadas de presencias, de encuentros, de mesa, de compartir, de regalos, de risas, de hogar... Una luz de un anuncio, una propuesta 'mírame' y... todo es nuevo, ojos verdes, sonrisa, mirada atenta... la vida. 

Llovía y hacía frío pero teníamos mucho calor compartido, estábamos juntos y no había reloj, daba lo mismo la hora, lo que importaba eramos nosotros que habíamos decidido parar el tiempo para querernos. Era Navidad, el amor se hizo realidad y la casa se convirtió en hogar, la mesa en banquete y el otro en familia. Ellos sin decir nada nos miraban desde el cielo, nos mandaron un regalo a cada uno, era el regalo de levantarse por la mañana y sentarse a compartir el verdadero sueño hecho realidad: quererse.

viernes, 26 de enero de 2018

Pantallas

¡¡Manos arriba!!
¡¡Pantallas al suelo!!

Mirar a lo ojos...
Sentarse a la mesa...
Cogerse de la mano...
Escuchar...
Decir con confianza...
Dejar pasar el tiempo...
Hablar con suavidad...
Ponerse en el lugar de otro... 
Ser esponjoso al acoger... 
Darse un abrazo...
...
Verdadera comunicación y encuentro. 
Él lo sabía, lo hacía con frecuencia... era rabí, Maestro.

martes, 23 de enero de 2018

Una vida por compartir

Pedía 'Una vida' para compartir.... 
y os encontré a vosotros. Gracias. 

Con los que estáis al lado...
Con los que estáis lejos...

Con los que hace mucho que no nos vemos...
Con los que no he visto nunca...
Con los que veo cada día...

Con los que hablamos mucho...
Con los que no hablo nada...

Con los que olvidé...
Con los que no puedo hacerlo...
...

lunes, 22 de enero de 2018

Locura


Nos sorprenden las cosas que hace y dice Jesús. Nos dejan sin palabras. A veces pensamos que son imposibles, incluso que son locuras. Algunos de nosotros le llamamos ‘loco’, incluso lo cantamos. Su familia también lo pensó, ‘vinieron a llevárselo, porque decían que no estaba en sus cabales’. Me pongo en la piel de ellos, intento comprenderlos y descubro alguna que otra razón para hacerlo. No era posible que hubiera cambiado tanto después de tanto tiempo en su casa... Me surgen algunas preguntas sobre su manera de vivir, sobre lo que propone...
¿Es locura amar sin medida? 
¿Es locura curar a los que sufren? 
¿Es locura anunciar una buena noticia a los que nadie quiere? 
¿Es locura en nuestro mundo cuidar a los otros sin preguntar de dónde son?
¿Es locura salvar la vida de los que van a ser apedreados? 
¿Es locura acoger a los niños que están solos, a los que nadie quiere, los que buscan refugio? 
¿Es locura mirar a los ojos y perdonar a los que le critican y persiguen? 
¿Es locura poner de pie a los ninguneados y dejados fuera?... 

Sí, es un poco locura, pero una locura maravillosa… es la locura de sentirse querido por Él y quererle.