miércoles, 27 de abril de 2016

Elecciones

Dos cosas para abrir boca… me gustaría seguir escribiendo.

  1. Creo que no va a servir de mucho la nueva convocatoria de elecciones. Se repetirá lo mismo. Un pena. Creo que con esta nueva distribución de fuerzas sería mejor la fórmula de segunda vuelta. Se ha convierto la negociación en una compra/venta de sillones (‘podemos’ ocuparnos de algo…) Necesitamos hombres y mujeres nuevos… Ni Rajoy, ni Sánchez, ni Iglesias, ni Rivera… Nuevos, nuevos… estos no valen, no lo han conseguido, se han promocionado o escondido, lavado su imagen o intentado mantener la que creen que tienen. Que vengan otros… por favor.
  2. Algo positivo de lo que ha pasado. Los nacionalistas clásicos no son decisivos… Ya no cuentan, ya no son necesarios, ya no tienen nada que sumar… ¡¡bastante han restado hasta ahora!! Ahora cuenta lo de verdad: opinión general, opinión de todo el Estado, presencia en toda España. Unos piden ‘referendum’, otros poner freno a cualquier propuesta de novedad en la organización o el orden y sistema del Estado. Ellos, los que nos tenían cogidos de…. , ya no cuentan. Son las ‘españas’ de nuevo pero en y con democracia. Un pequeño apunte sobre esto: han aparecido nuevas fuerzas nacionalistas ‘sucedáneas’ de izquierdas, ejemplo ‘Compromis’, pero no hay problema, las izquierdas de verdad nunca han sido independentistas… Interés de clase antes, ahora ‘falso progresismo’ barnizado de ‘anticlericalismo’ que con medidas injustas con los necesitados muestran decisiones aparentemente que mejoran la sociedad. Una pena la utilización del bien común para ‘machacar’ más a los que más sufren… Cierran colegios de las periferias, de los que han dado posibilidades, acogida, acompañamiento… a los más necesitados. Son un problema y una falsedad que parte de una idea para todos que no aplican para ellos excepto en gestos de no vestir traje ni corbata… 

Guardar su Palabra

Puertas Abiertas (PS) Vicent Tena (c)


Juan 14, 23-29
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él.
El que no me ama no guardará mis palabras. Y la palabra que estáis oyendo no es mía, sino del Padre que me envió.
Os he hablado de esto ahora que estoy a vuestro lado, pero el Defensor, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho.
La paz os dejo, mi paz os doy; no os la doy yo como la da el mundo. Que no tiemble vuestro corazón ni se acobarde. Me habéis oído decir: "Me voy y vuelvo a vuestro lado." Si me amárais, os alegraríais de que vaya al Padre, porque el Padre es más que yo. Os lo he dicho ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda, sigáis creyendo."


En el evangelio de Juan podemos leer un conjunto de discursos en los que Jesús se va despidiendo de sus discípulos. Los comentaristas lo llaman «El Discurso de despedida». En él se respira una atmósfera muy especial: los discípulos tienen miedo a quedarse sin su Maestro; Jesús, por su parte, les insiste en que, a pesar de su partida, nunca sentirán su ausencia.

Hasta cinco veces les repite que podrán contar con «el Espíritu Santo». Él los defenderá, pues los mantendrá fieles a su mensaje y a su proyecto. Por eso lo llama «Espíritu de la verdad». En un momento determinado, Jesús les explica mejor cuál será su quehacer: «El Defensor, el Espíritu Santo… será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho». Este Espíritu será la memoria viva de Jesús.

El horizonte que ofrece a sus discípulos es grandioso. De Jesús nacerá un gran movimiento espiritual de discípulos y discípulas que le seguirán defendidos por el Espíritu Santo. Se mantendrán en su verdad, pues ese Espíritu les irá enseñando todo lo que Jesús les ha ido comunicando por los caminos de Galilea. Él los defenderá en el futuro de la turbación y de la cobardía.

Jesús desea que capten bien lo que significará para ellos el Espíritu de la verdad y Defensor de su comunidad: «Os estoy dejando la paz; os estoy dando la paz». No solo les desea la paz. Les regala su paz. Si viven guiados por el Espíritu, recordando y guardando sus palabras, conocerán la paz.

No es una paz cualquiera. Es su paz. Por eso les dice: «No os la doy yo como la da el mundo». La paz de Jesús no se construye con estrategias inspiradas en la mentira o en la injusticia, sino actuando con el Espíritu de la verdad. Han de reafirmarse en él: «Que no tiemble vuestro corazón ni se acobarde».

En estos tiempos difíciles de desprestigio y turbación que estamos sufriendo en la Iglesia, sería un grave error pretender defender nuestra credibilidad y autoridad moral actuando sin el Espíritu de la verdad prometido por Jesús. El miedo seguirá penetrando en el cristianismo si buscamos asentar nuestra seguridad y nuestra paz alejándonos del camino trazado por él.

Cuando en la Iglesia se pierde la paz, no es posible recuperarla de cualquier manera ni sirve cualquier estrategia. Con el corazón lleno de resentimiento y ceguera no es posible introducir la paz de Jesús. Es necesario convertirnos humildemente a su verdad, movilizar todas nuestras fuerzas para desandar caminos equivocados y dejarnos guiar por el Espíritu que animó la vida entera de Jesús.

José Antonio Pagola


Sed felices
en este tiempo,
en esta tierra
y en estas circunstancias
que os tocan vivir.

Sed felices,
porque eso es lo más fuerte
para invertir las situaciones,
aniquilar los odios
y establecer la paz duradera.

Sed felices,
porque la miseria puede ser vencida
y el hambre dejar de ser pesadilla.
¡El reino germina
cuando se comparte con alegría!

Sed felices,
porque la felicidad es lo único
que necesitan la justicia y la ternura
para atravesar las noches oscuras
y crear una humanidad nueva.

Sed felices,
pues para eso habéis nacido
y habéis recibido el Espíritu,
y yo me he comprometido con vosotros
hasta el límite.

Sed felices...
¡y que se note!

F. Ulibarri


Habitaremos en quien ama y guarda mi palabra, y recibirá mi paz
  


Si me amas


‘El que me ama guardará mi palabra’ Es la manera de amar, guardar sus palabras, escuchar su voz, seguir su camino. Guardar para cambiar, para ser hombres nuevos. Guardar es llevar a la práctica, renovar. No es esconder, arrinconar o cerrar bajo llave. Es vivir aquello que entra a formar parte de lo más profundo de lo que soy, lo guardo en el centro del corazón para que desde allí salga a la luz, ilumine y se haga vida. Le amo a Él, guardo sus palabras… y amo como Él, me doy como Él. Parece complicado pero tenemos una promesa: el Espíritu Santo será quien os lo enseñé todo. No vamos a estar solos. No nos deja, nunca lo hará, nos ama. Buen domingo.





Virgen del Carmen
Onda · Vila-real




lunes, 4 de abril de 2016

Momentos




Estamos de fiesta. Hace veinte años que esta historia de presencia como Familia Carmelita entre los más necesitados comenzó. Karit Solidarios por la Paz cumple veinte años de hacer realidad aquello que movió el corazón, la razón y la voluntad de un grupo de laicos, religiosas y religiosos, a abrir una puerta nueva dentro del Carmelo de la Región Ibérica. No estaba allí pero tuve la suerte de vivir la ilusión de uno de los que empujaron, vivía conmigo y sé de su esfuerzo, empuje y entrega para conseguirlo. Aquello que nacía era una posibilidad, que hoy después de veinte años, se ha hecho realidad. No nos conformamos, seguimos buscando, creciendo y proponiendo desde la fidelidad y la renovación.
Comenzar con una ONGD era una posibilidad de estar y ser en el mundo como estaban siendo y estando otras órdenes religiosas y congregaciones. Nosotros también teníamos que decir algo sobre Justicia y Paz, sobre un mundo diferente, sobre la solidaridad y el compromiso material y real con los más pobres y necesitados. Queríamos decir que hay otros, además de los que acudían y acuden a nuestra puerta, que necesitan ser escuchados, atendidos, acompañados y valorados. Queríamos y queremos estar con ellos. Allí se necesitaba, y se sigue necesitando, desarrollo, justicia, dignidad... Entonces y ahora se escucha su voz y queremos ser los que demos resonancia y también respuesta dentro de nuestras posibilidades a sus denuncias y necesidades. Este objetivo, esta intención de estar en medio de los que luchan por la justicia como Familia Carmelita, fue y sigue siendo parte de nuestra identidad. La firma de la constitución, el reconocimiento civil, la organización dentro de nuestra familia es uno de los momentos a recordar después de veinte años.
Ha habido muchos momentos especiales en relación con los jóvenes carmelitas (JuCar). Era otra de las motivaciones de aquel comienzo. Una propuesta para que la pastoral juvenil no terminara en la “mesa camilla”, donde se está muy calentito, sino en la calle, con las manos manchadas de barro, con los pies cansados de compartir vida, proyecto y andadura. Hoy en día se está viviendo, después de veinte años, de una manera especial lo que se vivió al principio. En muchas de nuestras delegaciones son los jóvenes JuCar los que están asumiendo la responsabilidad, en la Junta Directiva hay una presencia clara de ellos, los técnicos de nuestra organización conocen, aman y han pertenecido a la juventud carmelita de la Región. Un momento especial de esta relación son los cursos de voluntariado internacional de estos últimos años que están llenos de jóvenes de nuestra familia.
En Karit el momento por excelencia lo marcan los proyectos. Es momento de acercar realidades, de conocer lugares y personas diferentes. Los proyectos son más que planificación, recursos, actividades, realización. Los proyectos se convierten en ‘lugares’ y ‘motivos’ de encuentro. El proceso de vida de un proyecto si se convierte en momento, experiencia de vida, no termina. Unos cambian y mejoran infraestructuras, otros conocen y abren el corazón a los que la distancia y la injusticia aleja. Unos buscan y trabajan por hacer realidad y dotar las propuestas, otros esperan con la confianza de saber que siempre es posible si se ama. Cientos de momentos de este tipo en veinte años. Unos de agua, otros de educación, otros de sanidad, unos de escucha, otros de techos, otros de compañía… todos de hermanos, de dignidad.
Hay muchos más momentos, pero no quiero olvidar las personas que los han hecho posible y que ya no están con nosotros. Hay muchos miembros de las delegaciones, de los que en otros lugares del mundo se han acercado a Karit y nos han hecho crecer. Quiero recordar a José Luis Herreros. El P. José Luis estaba ahí, hacía posible la continuidad, creía en Karit como ‘caricia transformadora de la realidad’. Su método era perseverar, abrir la puerta, estar, posibilitar… Con él crecimos y arriesgamos para ser lo que somos hoy. Recordarle es recordar los muchos momentos, experiencias importantes e inolvidables, que regaló a Karit. En él queremos hacer presentes a todos los que también lo hicieron.

Quedan muchos momentos importantes por recordar, saltos de calidad en el itinerario de estos veinte años, decisiones que han marcado lo que somos hoy, personas que dejaron su vida para que estemos celebrando esta historia que continúa… habrá tiempo y lugar para rememorarlos. Estamos de fiesta, cumplimos veinte años, estamos creciendo. 

(Publicado en Boletín Karit) 

viernes, 1 de abril de 2016

#asambleaocarm16

Os dejo la publicación de twitter de estos días de Asamblea. No es una crónica al uso pero son pequeño rayos de lo vivido, de lo aprendido, de lo rezado.

  1. Tener siempre encendido, conectado y en línea, el corazón para no perder la experiencia del encuentro con Dios.
  2. Ver en lo cotidiano de nuestra vida que heridos hay para ver, pararse, bajar, curar, tocar, hospedar...
  3. Una contemplación que no lleve a la compasión no es contemplación. Descentramiento: del yo pasar al hermano, al prójimo.
  4. Devolver es reconocer que no es nuestro. Compartamos la tierra Y el privilegio, a costa de otros, abriendo las fronteras.
  5. Como Jacob: tocados por Dios para unas relaciones interpersonales nuevas. Capaces de ver al hermano y abrazarle.
  6. Reconocer en el otro el rostro de Dios. El hombre es con el otro. "Abrazar y ver el rostro de Dios en el hermano"
  7. El hombre es un pensamiento de Dios que pasa por su corazón y es hecho por sus manos. Manualidades de Dios. Tú, yo, el otro
  8. Somos 'familiares' de Dios. ¿Todos? Sin duda. Fundamento de la acogida del que llama a nuestra puerta.