lunes, 31 de diciembre de 2012

Para coger impulso




… Reuniones de consejos (varios y de varias cosas… ¿seré importante?) · Los encuentros de cada semana · Un mundo que se rompe por su muerte para resucitar · Luís · Un proyecto compartido hecho realidad: profesor · Confidencias · Abrazos nuestros · Un nueva casa, una familia · Un llamada inesperada a las siete y media de la mañana · Innovación, innovación, innovación · Mi comunidad se hizo grande, había sitio para todos, cenamos en el salón · El examen mensual · Bocairente · El Molí y jugar juntos · Distancia, mucha distancia · El Desierto para comenzar el descanso · Confidencias en la playa antes de cenar · Pasear por ‘El Pinar’ solos El y yo · Un nuevo diácono para servir · Neus - Monjas y frailes proponiendo experiencias de encuentro con jóvenes · Celaya · La Manga · Asamblea de una nueva provincia · Una tarde con Ismael en el Más de Julián · María, Pablo, Luis, Ana, Jorge… y sus padres · Ejercer de tío un día casi entero · Unos juegos olímpicos solidarios · Un corazón en forma de caja, un sueño, una botella, un imán…. · Una procesión sentida y descubierta · Buena Noticia, Buena Noticia II y III · Unos pisos, un dinero, un bajo… Gracias · Unas tapas en Madrid · Peces de colores, cada día uno · Día Carmelita · Una tertulia después de comer… se durmieron, claro · Algo sencillo: una ensalada y lo que haya · Pasamos de abrir los ojos a escucharle · Un Luis Cañas · Una chapa y un día de compartir, de colegio de verdad · Barcelona es bona con Karit · El Albergue · Una respuesta por escrito, un fracaso, un ejemplo de pasar página · Una imagen, un comentario · Lágrimas en el despacho, tengo que animar · ‘Muchachos ¿tenéis pescado?’ · Una gran fiesta final del campo de trabajo · Los lunes sin comer hacia la montaña · Pana · Poesía, musical, mural, juego… nuestros santos y los jóvenes ·  Encuentro de AMPAS · ‘Prometheus’ · 50 años, gomas, tiritas, ceras, dulces, ceras de colores… sueños, deseos, abrazos · Colegio y más Colegio · Un curso de acompañamiento no realizado · Viver y Alarcón · La interioridad no es seriedad y caras largas · Embarazos que transforman caras (y barrigas) · Rincón · Un régimen no terminado y olvidado · Apuntes a este blog · De 13:30 a 15:00: una mesa, amigos, comida, compañeros, descanso… lo mejor de muchos días · Una nueva licenciada · Alquiler de un piso, por fin · Un comida al cosechar · ‘La nit de Nadal…’ · Una sonrisa en Tales · Menudo entrecot con mi familia · Visité Santa Bárbara y os encontré · La peña de unos amigos, como en casa · Una ecografía que hace brillar los ojos · No cambia nada pero lo intento · Playa· Una caja mágica · Un gran grupo de monitores: renovado, ilusionado… · El final de un puzzle · Voluntariado internacional de Karit: un fin de semana… irrepetible · Un día, un email · Vaciar una despensa · Visita a la monjas en agosto, casi una tradición · ‘Tu si que vales…’ para seguirle · Una red que se perdió · Una cena en Málaga, y otra cena, y una comida… unos amigos, mi casa · Cantar y bailar para celebrar · Alicante, ¡¡Menudas Jornadas!! · Darle la vuelta a la capilla para celebrar el amor · Una profesión · Las cenas de algunos jueves en casa con vosotras · Nueva coordinadora · ¿G-15 ó G-14? G-los de casa · Siete ‘sentires’, siete · He aprendido a dar gracias, ellos me lo han enseñado · Una piscina en Oropesa, una día de familia · Excel, WhattsApp, Drive, Blog, Youtube, Dropbox... ·Un desayuno con macarrones… fiestas · Pincelín y un compartir maravilloso · Huellas de los pies · ¡¡Menudo festival!! · Hotel-Santa, un descanso, un amigo · Recetas de lluvia y azúcar · Aprendiendo a cuidar piscinas · Un accidente y muerte · Una terraza, en familia · Semana del voluntariado, sin vosotros imposible · Un proyecto: un huerto. Un imposible · Un bautizo, una fiesta. Otro bautizo, otra fiesta · Caminar sin estar · Una convivencia al lado del mar · Unos reyes magos maravillosos, fríos y deseados · Una formación con Karit para las hermanas de lejos que estaban aquí · Buscadores de luz · ¡¡Que importante la reunión de los jueves por la mañana!! · El Raco, de nuevo lugar de encuentro · ¡¡Como van a pagar si no tienen dinero!! · Un encierro desde la ventana · Una cena, un encuentro, para preparar una Eucaristía… ¿no era ya sacramento? · Una tarde en la terraza, un amigo, un proyecto… un curso por delante · Antes de Navidad, la Pascua · El Henar, un deseo: felicidad · Entrar en una nueva casa de la familia · Pañales, gorritos, toallas, ropita de bebe, calcetines… para El · Adiós ‘Mercedes’, hasta el verano · Nuevo director de campamento · Acercar Karit a los de casa. Escucharon · Una cadena de sueños, una nariz de payaso, un hablar con gestos: Evangelio · Un paseo por el puerto de Barcelona · Una cesta de Navidad preparando un belén, que suerte · Un carro, un ratito, una familia… la vida complicada, una maravillosa organización · …

‘Al menos las has vivido’ me decía una amiga al preguntarme si lo estaba escribiendo como todos los años. Es verdad, lo he vivido y doy gracias a Dios por ello. Me habré dejado cosas importantes para algunos de vosotros… la memoria es una traidora, os pido disculpas, si fue importante para ti es importante para mi aunque ahora no lo recuerde…Gracias y disculpas.

Tú cuidas la tierra, la riegas
  y la enriqueces sin medida;
  la acequia de Dios va llena de agua,
  preparas los trigales;

riegas los surcos,
  igualas los terrones,
  tu llovizna los deja mullidos,
  bendices sus brotes;
  coronas el año con tus bienes,
  tus carriles rezuman abundancia;

rezuman los pastos del páramo,
  y las colinas se orlan de alegría;
  las praderas se cubren de rebaños,
  y los valles se visten de mieses,
  que aclaman y cantan.

(Salmo 65)


viernes, 28 de diciembre de 2012

Confundido



Estoy confundido. Me gustaría no estarlo y gozar de cierto sosiego respecto a este tema pero no lo consigo. Desde que escuché esta frase en una conferencia del jesuita Toni Catalá para preparar la Navidad no me la quito de la cabeza. Mi ruedademolino no deja de dar y dar vueltas… Catalá citaba a un teólogo judío del que no se transcribir su nombre.
La frase me cuestiona la manera de entender mi respuesta a la llamada de Dios. No es cuestión menor a los cincuenta años como comprenderéis… Creo que he estado cerca del sentido profundo de la frase durante toda mi vida, pero ahora que tengo la responsabilidad de educar (suena pretencioso y grandilocuente) o acompañar procesos de maduración (suena a pedagogo)… me cuestiona varias cosas que deseo compartir.
En primer lugar mi colaboración o no, y de qué manera, a una rigidez de lo estructural de Iglesia (a la que tanto quiero y por eso estoy aquí)… ¿sería mejor proponer flexibilidad, experiencia, sentimientos… y no tanto cumplimiento y ‘hay que hacer…’?
En segundo lugar mis exigencias, propuestas y sugerencias de compromiso como profesor, maestro, director a los que son mis alumnos o compañeros… ¿tendrían que estar más encaminadas al mundo, a la humanidad que a la institución eclesial sin más?
En tercer lugar mi concepto de Iglesia como organización…. ¿tiene que dejar paso a un concepto amplio de Pueblo de Dios donde la Buena Noticia y el Reino de Dios es para todos los hombres y mujeres de este mundo, criaturas de Dios?
En cuarto lugar la propuesta del Dios de Jesucristo al que anuncio… ¿tiene que ser más de Alfarero universal dador de libertad, de Pastor de un gran rebaño, de Padre de todos, de comprometido de verdad con la historia de la humanidad… que de un dios de incienso y rigidez de liturgias?

No sé... estoy confuso.
Ahí os dejo la frase… por cierto, que comparto plenamente a pesar de mis dudas.

Dios no creó la religión, creó el mundo

martes, 25 de diciembre de 2012

Navidad



‘Encontraréis a un niño…’
La ternera, la delicadeza, la paz, la confianza, el corazón limpio, el horizonte, la bondad, lo pequeño, la pobreza, la gratuidad, la vulnerabilidad, contemplado, coger entre los brazos sin apretar, expresión de amor…

'...envuelto en pañales…’
hombre, cuidado, acogido, acompañado, indefenso, con frío, último, acunado, abrigado, carne y hueso, necesitado de ayuda y del otro, iniciando una historia, débil, dar calor, servido, amado …

Es Navidad, está aquí al lado
me pongo en camino… ¿Vienes?

(No puedo subir este vídeo que deseaba para terminar la reflexión pero os dejo el enlace. MARAVILLOSO. https://www.youtube.com/watch?v=OPSAgs-exfQ)











domingo, 23 de diciembre de 2012

Un beso



‘.. la vida es sacramental, en cada gesto, en cada palabra, en cada comportamiento somos capaces de lograr un bello milagro: hacer feliz, si quiera un instante, a una persona. El secreto: el amor, sin premura, sin prisas, sin miedos, sin complejos, sin prejuicios. Un beso a tiempo puede salvar al mundo (salvarnos). Amar y ser amados, ¿hay mejor razón para justificar la vida? Y ahora que viene la Navidad, un consejo: regala besos….’ (Francisco Castro Miramontes. El sacramento de un beso. En R21)

A mis alumnos les explico que un sacramento es un encuentro privilegiado de Dios con el hombre en un acontecimiento importante de la historia, es un encuentro de salvación, de felicidad y de alegría. Me ha encantado esta propuesta de vida sacramental que he leído esta mañana. Me parece extraordinario poder transformar gestos de lo cotidiano en encuentro con Dios, gestos que hablan de la bondad, la ternura y la fraternidad como pequeños sacramentos que transforman la vida y que facilitan y posibilitan el encuentro con Dios. No tenemos que hacer grandes catequesis para ellos simplemente llenarlos de sinceridad, de profundidad y de verdad… Es una propuesta maravillosa para preparar la Navidad, para que se haga realidad en nuestra vida el gran sacramento, el gran encuentro de Dios con las mujeres y hombres de este mundo: Dios con nosotros.
Me ha gustado porque ha sido la gran propuesta de la dinámica de preparación de la Navidad del colegio donde estoy, soy y vivo… Una propuesta de escuchar y aproximarnos al Dios que viene abrazando, besando, dando y adorando… pequeños (o grandes) sacramentos que transforman la vida del otro.
Ahí va el mío para todos: Muaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa. 

viernes, 21 de diciembre de 2012

Sin nada que contar



Me gustaría tanto escribir algo que pudiera recoger mis sentimientos para echarlos fuera, para compartirlos, para que dejaran de dar vueltas y vueltas en mi cabeza, en mi corazón…
Escribir aquello que me hace sentir, que me hace sentirme, que me hace sentirte… No se fácil, nunca lo es. Ahora tampoco, cansado como estoy, lleno de dudas y de proyectos, de finales y comienzos, de posibilidades y de fracasos… Así me encuentro ante dos semanas en que TÚ te haces el encontradizo en cada nota de un villancico, en la barriga de una amiga embarazada o en la felicitación inesperada de un amigo casi olvidado que te hace saltar una lágrima. Te buscaré en los encuentros sin prisas, sosegados y deseados, en las mesas vacías y las llenas, en los abrazos y las miradas de complicidad, de propuesta y de respuesta.
No sé que escribir después de ver bailar a mis alumnos, de convertir en protagonistas de gestos, de risas y aplauso a aquellos que todos los días lo son por la tristeza, el cansancio y un corsé educativo que les aprieta y ahoga. Nada sale de mis dedos al teclear en el ordenador que no sea confuso, revuelto y mezclado.
Imposible poder expresar el tamaño de las ojeras de los compañeros que con algún regalo, mal sabor de boca, desanimo o sonrisa bajan las escaleras casi arrastrando los píes, movidos por la inercia de salir y el deseo de vivir otras cosas, otros ritmos, otros encuentros… Repletos de cansancios. Contentos por el trabajo bien hecho o por lo menos terminado.
Cómo expresar los nervios de los niños, la tensión y el movimiento provocado, no se sabe si por el miedo, las ganas de salir corriendo, lo nuevo que se avecina, el consumo desmesurado... Agitación contagiosa de la prisa por lo distinto, el sofá, la familia o el parque, merendar en algún sitio o dormir con una amiga de colegio.
Me siento tocado por la mano de Dios.... ¿cómo expresarlo? Una mano generosa que me regala el Espíritu para hacerme capaz de proponer a los niños un solo mandamiento con tres protagonistas: Dios, ellos y el prójimo. Feliz de escuchar a los niños aplaudir a la estrella de nuestro equipo, la Palabra, cuando sale para iluminar la celebración y poco más tarde, tras escucharla, gritar como se debe amar: con todo el corazón, con toda la mente, con todo el ser, con toda la fuerza... Se llenaba la iglesia de luz. Me gustaría contarlo para que sintieras aquello que yo siento, aquello que yo he vivido.
No sé que escribir… 
Es viernes, son vacaciones, es Navidad... ¡¡Casi nada!!

domingo, 16 de diciembre de 2012

Nos hunden




P. ¿Por qué tiene que estar la religión en la escuela?
R. La verdad, por… No creo que sea dogma de fe que la religión tenga que estar en la escuela. Es una opción política, es una opción política hasta ahora invariablemente mantenida por los sucesivos Gobiernos.
(el subrayado es mío)
Lo siento mucho pero nos han hundido, con este tipo de planteamientos a la religión en la escuela le quedan, como vulgarmente se dice, dos telediarios.
¿Quién ha negociado con este ministro? ¿De dónde ha salido este señor que todo lo que toca lo estropea? Si somos cuestión ideológica (lo religioso, lo espiritual…) quitarán la religión de la escuela otros con una ideología diferente, utilizarán el mismo argumento y nos lo tendremos que tragar sin protestar. Hay que protestar ahora no entonces.
Yo creo que la religión en la escuela es necesaria para formar, desarrollar, acrecentar, descubrir, entender, disfrutar, gozar, ampliar, consolidar…. LA DIMENSIÓN TRANSCENDENTE DE TODO SER HUMANO, el descubrimiento de nuestra finitud, de nuestra interioridad. Es necesaria para fundamentar respuestas sólidas a las preguntas de sentido, a las preguntas importantes de la vida. En lo religioso no hay ideología, hay experiencia y vida. Esta es la clave. Desarrollar esto no es de ideología, es de humanidad y de desarrollo integral de toda persona. Humanizar y desarrollo integral de la personas está en todo planteamiento de cualquier ley, sea del color que sea, sea de la ideología que sea… Ahí debemos colocar el aprendizaje de herramientas para desarrollar toda esa competencia y dimensión que el ser humano, la persona, tiene: su dimensión espiritual.
Nos hundimos… pero hemos sido nosotros los que hemos dejado abierto el flanco derecho para que nos bombardeen con esa ideología… que no lo olvidemos nos ha llevado a esta crisis, no económica, sino de valores…
Este señor, y quien se sentó con él, tienen que asumir responsabilidades sobre esto en el futuro. Yo las pido ahora y las exigiré cuando pase en un futuro próximo. 

domingo, 18 de noviembre de 2012

Mucha lluvia.


Estaba lloviendo mucho, caía sin parar, agua y más agua… No había manera de parar la lluvia. Comenzaron los rayos, los truenos… al salir de casa estaba el mar. Agua por todas partes. La calle era un río, el agua saltaba las aceras, parecía que necesitaríamos las barcas de una escuela de vela que había enfrente de nuestro albergue para salir de allí. Todo el mundo estaba pertrechado de su paraguas, de su chubasquero, de un poco de ropa de abrigo… algunos, los más previsores, había traído las botas de agua… las compartieron con los más pequeños. ¡¡Nos vamos a mojar!! Litros y litros de agua. Algunos padres llamaban para preguntar cómo llevábamos la tormenta, el agua… ‘Tranquilidad el albergue está muy bien. Está todo perfecto. No hay problema, los niños y los adolescentes están bien’, respondíamos. Ellos seguían preguntando: ‘Pero ¿os habéis mojado?’. Uno de los monitores dijo: ‘pues claro, hemos venido a eso a empaparnos y no dejamos de hacerlo’.

Nadie ha podido parar las gotas de sonrisas, los miles de litros de susurros de Palabra, ni las botas de agua han impedido que las ganas de pasarlo bien nos mojaran desde los píes al corazón. Ríos de fraternidad, de encuentros. Truenos de risas, relámpagos de presencia de Dios… No teníamos frío pese al chaparrón de amistad, de compartir y de sentirnos parte de una gran familia. No nos ha importado que el viento de ternura mojara nuestras mejillas con besos y abrazos de niños y jóvenes que tienen un Amigo que los quiere como son, como nos va importar. Veníamos a mojarnos, a empaparnos y sin salir del Albergue Juvenil Argentina de Benicàssim  lo hemos conseguido. Una lluvia de mundo nuevo, de fin de semana diferente, de propuesta que hemos escuchado de boca de Jesús, a Él hemos venido a escuchar… Nos propusieron algo muy sencillo para dejarse empapar: ESCOLTA’L. No sabéis lo mucho que nos ha mojado su Palabra, los gestos de los otros, las danzas de vida que eran propuestas de su Palabra a nuestros oídos y sobre todo al corazón. Nos volvemos a casa empapados, mojados… no queremos secarnos, queremos regar con esta agua cada rincón de nuestra vida, de los que nos rodean, de nuestra familia. Como dice una amiga a la que quiero mucho: si llueve a bailar. Ahora nos toca esto, contagiar el baile, empapar a otros. (De esto ya escribí).

Quiero bailar mojado, empapado de ti, Señor.
Quiero bailar para que rían, gocen y canten.
Bailar sin descanso para que no se duerman.
Una paso armonioso con el hermano, contigo y con el mundo.
Compases de justicia, y ritmo de paz.
Mojado de ti para empapar el mundo.
Pon tú la música Señor, me dejaré mover por ella.
Que gozo ver caer la lluvia y dejarse empapar de ti.

domingo, 4 de noviembre de 2012

Patinar y profundizar


No tengo ni idea de submarinismo, tranquilos. No voy a dar ningún sermón sobre esto. Hoy he ido al mar y no he tocado ni el agua. Había un joven que estaba montando su tabla con una especie de paracaídas al cual se agarra y es deslizado por el viento sobre el agua, dan saltos tremendos. Me fui antes que comenzará. Le pregunté y me dijo que estaba bien el viento para practicar ese deporte que tanto le gustaba. El mar es precioso siempre, también en el otoño…
Quiero hablar de la vida. Estoy pasando por la vida patinando. Muy por encima, demasiado deprisa, corriendo, sin detenerme. Alguien dijo una vez que esta generación vivimos tres vidas de nuestros antepasados. En las grandes superficies (no hace falta poner adjetivos ya que todo el mundo sabe que son los templos del consumo) los empleados que hacen los recados patinan. Van de un sitio a otro, sin detenerse. Atentos a lo urgente: una cambio de artículo, una emergencia, un problema de monedas en una caja… En la playa, mejo dicho, en los paseos marítimos los jóvenes también pasean patinando, para ser vistos, para ir más rápido o porque lo hacen los americanos. Pasan sin detenerse, sin fijarse en nada, de una punta a otra y si tienen tiempo repiten. En la vida también voy patinando. Aquí un poco, aquí un descosido, aquí un remiendo, aquí un parche, aquí una charlita, aquí un retiro, ahora una clase, quedamos para comer mirando el reloj, hay que presentar esto para ayer… urgencias y más urgencias, prisas y más prisas. Patinaje y no vida es lo que muchas veces estamos practicando.
A los que les gusta el mar de verdad se pirran por sumergirse, por identificarse con él, por descubrir la profundidades, por preparar bien una inmersión. Es fantástico mirar más allá del azul verdoso de la superficie, poder estar dentro de él y conocer sus secretos, aquellas maravillas que sólo en la profundidad, en el adentro, en la verdad de lo que es contiene y sólo ahí pueden descubrirse. Profundizando se consigue llegar un poco más cerca de la verdad, de lo que la inmensidad del mar puede contener. No se hace de cualquier manera. Necesita preparación, un traje especial, tiempo antes, en y después. Lo importante no es ir deprisa, lo importante es lo que se va ver, sentir y descubrir ahí dentro, en la acción que vamos a emprender. No suele hacerse solo, unos te ayudan en el antes, se sumergen contigo y desean compartir aquello que has descubierto. Es lo importante lo que marca los tiempos. No es urgente, hay que esperar el momento adecuado.
Profundizar es lo que deja poso en la vida, lo que marca el ser, lo que se puede contar, lo que no se olvida. Profundizar es lo importante y necesita tiempo, preparación, deseo, sentimiento y calma. Conocer y darse en profundizar a los que se aman, con los que compartes vida, tiempo, proyecto y horizonte es una de la claves de la felicidad, cada vez lo tengo más claro. Es diferente la vida en las profundidades que en la superficie, que es un simple pasar y patinar. Patinando quizá descubras más lugares o toques más palos, mojes en más tiestos…  pero con menos poso. Los colores, momentos, ámbitos, propuestas, rincones que hay en lo profundo no lo encontraremos nunca dando saltos y pasando por encima de las cosas, de las realidades, de los otros.
Necesito pararme. Quiero profundizar en nuestra amistad, ponerme el buzo para encontrarme en lo profundo de la realidad que vivo, quiero hacerlo con los que están a mi lado, necesito mesas de sosiego, calma y deseos de encuentro en el ser… Me estoy jugando la felicidad.
El mejor momento de esta mañana ha sido el rato en que la humedad mojaba mi cara sentado en una piedra con mar por todos los lados. No había silencio, el mar golpeaba las grandes piedras, no había silencio en mi corazón…. la agenda próxima pasada, presente y sobre todo futura daba vueltas en la rueda de molino… Salían nombres y nombres… Esta sólo, con mil personas dando vueltas en mi cabeza y en mi corazón. No se podía hacer otra cosa que profundizar, que sumergirme en esa realidad que me rodea. Decidí que no quiero pasar sin profundizar en tu mar contigo, descubrir los colores y detalles de tu vida, quiero sumergirme contigo para conocer, sentir y amar. Esto es la vida, la vida eterna, la felicidad. ¿No estará Él en lo profundo del corazón del hombre y al pasar patinando es por lo que no lo encuentro?

miércoles, 24 de octubre de 2012

Devoción



Me lo contaron antes de salir en procesión: los obispos franceses se han arrepentido muchas veces de suprimir todo tipo de manifestación de religiosidad popular. La verdad es que mi manera de entender la relación con Dios y el sentimiento religioso que de ello se desprende, también está lejos de este tipo de expresiones y experiencias. Este domingo tuve la ocasión de vivir, desde dentro, una de estas experiencias que me llenó plenamente y pude descubrir que hay que ir con prudencia, descalzarse, cuando se hacen manifestaciones sobre este tipo de experiencia religiosa que es lo popular, la calle y la tradición.
Fue en Onda. Estamos de fiesta, me incluyo aunque no viva allí ya que me afecta ya que estamos una semana sin colegio .Esto tiene otro apunte que ya llegará. El domingo se organiza una procesión con las imágenes de los patrones: San Roque con su perro, Nuestra Señora de la Esperanza  y el Santísimo Salvador. Estas fiestas no tienen un motivo religioso en su convocatoria pero en ellas se programan tres días con actos religiosos donde los ondenses manifiestan y cultivan las devociones que tienen su centro en sus correspondientes días de fiesta a lo largo del calendario. Dentro de estos actos religiosos el más significativo, según me han contado y pude vivir el domingo, es la procesión de en la que participé. Lo primero que me sorprendió fue el ‘run run ’de profundidad que había tanto en la entrada de la Parroquia de la Asunción como en el mismo templo. Era sano, era de ilusión, era de alegría, era de compromiso y responsabilidad… no había signos de cumplimiento vacío ni de relleno dentro de un programa repleto de otro tipo actos. La cosa empezaba bien. Esta sensación se mantuvo durante toda la procesión.

Quiero compartir con vosotros varias cosas que me han ayudado a acercarme a la religiosidad popular y que siempre agradeceré a esta procesión de Onda. En primer lugar el silencio y profundo respeto a lo sagrado que puede ver y sentir. Pasábamos por las calles estrechas del barrio de San Pedro, por la calle de los ángeles, por la plaza de la iglesia de la Sangre y la calle el Salvador… y no se oía ni un alma. Ya al salir a la plaza de la iglesia no había comentarios, la banda formada en orden guardaba silencio y preparaba sus partituras. No era un silencio forzado o exigido, era un silencio no excesivo o vacío y profundamente respetuoso. Daba gusto ser participe de esta expresión de sentimientos, el silencio en lo religioso no es alejamiento o ausencia sino compromiso y posibilidad de encuentro.
Un segundo momento es la devoción, respeto y atención de todos los que, sentados o de píe, admiraban el trascurrir de guiones, personas, imágenes, sacerdotes y autoridades civiles. No eran estatuas ni participantes indiferentes. Las lágrimas de muchos de ellos, las miradas cargadas de oración de petición o acción de gracias hacia las imágenes los delataban como auténticos protagonistas de la procesión. Muchos de ellos, mayores y niños especialmente, sentían que algo especial llenaba las calles de su pueblo. No era cualquier cosa, era la tradición, la historia y el presente del sentimiento vertebrador de la comunidad que es la referencia religiosa, los modelos o patronos que generaciones y generaciones han intentado imitar para seguir a Jesucristo y encontrarse con Dios.
En tercer lugar el momento de cantar, como una sola voz, el himno al Salvador. Llegamos el Raval de San José y ya estaba lleno, avanzamos poco a poco. Nos paramos todos. Tenía la suerte de estar justo a la espalda de la imagen del Salvador. Me saludó un ex-alumno que estaba feliz, elegantemente vestido… contento por las fiestas y su trabajo en el nuevo curso. De repente se apagaron las luces, comenzó la música y todo el pueblo, yo creo que estaban todos allí, entonaron los primeros versos del himno al Salvador. ‘Mostremos ondenses la fe y el cariño…’ Era un clamor. Lágrimas, emociones, recuerdos, memoria, presencias, respeto, mucho respeto… Esto fue una gran expresión del sentimiento religioso… Tradición, sentimientos, fe, celebración, fiesta, expresión de profundidad, sin dirigismos de la autoridad… Algo profundamente radical, de la raíz de la vida, de las familias, del ser humano. Expresión de identidad de pueblo, de comunidad creyente y forjador de futuro. ‘… que el alma atesora, que el pueblo heredó’. Religión que convoca, pueblo que responde, fe que se mueve, comunidad que se identifica y crea lazos de unidad… quizá esto sea la religiosidad popular que debía descubrir.
Gracias amigos por invitarme, recordarme mi lugar, empujarme y agradecerme, más tarde, que asistiera. Sentí que algo mío, en lo profundo de mi vida, se estaba llenando de Dios esa tarde. Los sentimientos enraizados en el corazón y manifestados en lo sencillo de la condición humana (unas lágrimas, un silencio, una sonrisa…) son máxima expresión del paso de Dios por la vida del hombre. 

lunes, 22 de octubre de 2012

Encontrarte en casa


Todos tenemos una gran necesidad de encontrarnos con Dios. Es algo que vamos buscando desde hace mucho tiempo. Es parte de nuestro proyecto de vida. No es algo secundario en la vida. Los creyentes generamos actividades, momentos, propuestas que faciliten esta posibilidad de tener una experiencia de Dios que nos haga sentir su presencia y guardar las sensaciones que genera para poder ‘tirar de ello’ en otros momentos de la vida. Consideramos que descubrir a Dios y encontrarse con él es fundamental (de fundante) en lo que somos y hacemos.
Jesús de Nazaret es la mejor, la perfecta y la definitiva manifestación de Dios (Abba) en la tierra. ‘Nadia ha visto al Padre…’ ‘Quien me ve a mi ve a quien me ha enviado’ .Es una propuesta de cercanía, de Camino, de Verdad y de Vida para poder descubrir a Dios en nuestra vida. Por lo tanto la experiencia de encuentro con Dios (lo totalmente Otro) se transforma en una experiencia de encuentro con el Nazareno, encarnado, vivo y resucitado en medio de nosotros. Así la búsqueda de Dios que todo hombre y mujer tiene la hemos reconducido a una relación próxima y cercana con aquel que nos llama amigos, Jesús de Nazaret. El vive, así lo creemos, en medio de nosotros. ‘Cuando dos o más se reúnan en mi nombre allí estoy yo’ ‘Haced esto en memoria mía’. Por lo tanto, el encuentro con Dios se convierte en una relación íntima, madura y próxima con el Resucitado. ¿Cómo poder sentir, descubrir y gozar de este encuentro? Me remito a la Palabra de Dios: ‘cuándo a uno de estos mis pequeños los vestisteis, acompañasteis, visitasteis, les disteis de comer… a mi me lo hicisteis’ Así el encuentro con el hombre,  con el más necesitado, es el mejor itinerario para encontrarnos con el amigo (os llamo amigos). La humanidad, el hombre y la mujer de este mundo se convierten en ‘lugar’ de encuentro con Dios.
¿Dónde se puede dar ese encuentro? ¿Hay que generar espacios singulares para ello? ¿Debemos buscar lugares y momentos de encuentro? Creo que del todo necesario. Es útil que exista, es útil que dediquemos momentos y tiempos para encuentros especiales, o ‘sentires’ singulares… pero quiero proponeros que ese encuentro con Jesús, el amigo, que nos conduce a un cara a cara con Dios, que es lo que buscamos y anhelamos, se dé en la vida cotidiana, en el día a día, en cada cosa que hacemos y en la que participamos. Para poder acercarnos a esta realidad, a esta propuesta os propongo descubrir qué hacía Jesús en las casas, si en las casas donde era invitado, donde se invitaba, donde vivió con su familia, donde hacía milagros, perdonaba, curaba, proponía, se sentaba con sus amigos a charlar, donde lloraba por la muerte de un ser querido... Como veis nuestro hacer cotidiano. El era amigo de sus amigos, acudía a las casas a compartir la vida, a vivir con ellos, a estar a su lado. En los hogares dónde él se hace presente es dónde ha dejado grandes lecciones para nuestra vida, mucho más que en los templos o las sinagogas. Os quiero proponer que intentéis descubrir a Jesús en lo cotidiano de nuestro hogar, de nuestro día a día, de nuestra vida. Jesús se hace el encontradizo en una enfermedad, en un dolor, en una fiesta, en una conversación, con unos amigos, con los que nadie quiere, en la pobreza, en la riqueza… Lo que nos sucede a nosotros cada día. Muchos trozos del Evangelio están llenos de momentos en las casas: Belén, con Zaqueo, con Simón el leproso, con los niños que le acercan, con un paralítico que descuelgan, con la suegra de Pedro, con los discípulos escondidos y asustados… La casa también para nosotros se convierte en lugar de encuentro con amigos. El hogar, lo cotidiano de la vida puede y debe ser lugar privilegiado de encuentro con Dios. Después de ser echado de la sinagoga de Cafarnaun hace un milagro en la casa de su amigo y discípulo Simón. Esa es una clave para entender la relación de amistad y cercanía con Jesús de Nazaret, único Camino para le encuentro con Dios que anhelamos. 

sábado, 20 de octubre de 2012

Adormidera



El Roto, dibujante de El País, al que le acaban de conceder el premio Nacional de Ilustración publicó ayer en su columna el dibujo que ilustra este comentario. No necesita comentario. Lo estoy viviendo. Parecen revolucionarios (tres días de huelga en la enseñanza pública apoyados por sus padres ya que la mayor asociación de padres de la escuela pública también la convocó), parecen alguien que puede cambiar el mundo (son el futuro, ocuparán los lugares de decisión en él), parecen auténticos hombres y mujeres libres (exigen el uso de la misma en cada cosa, en cada propuesta), parecen los que se van a comer el mundo (tienen energías para eso y más)… y resulta que ante una adormidera en forma de botella ayudada por la permisividad de los adultos que los acompañamos, la ausencia de todo tipo de normas, las puertas cerradas a cualquier tipo de control en sus lugares de ocio y encuentro, del dinero que no existe y permite adquirir sustancias nocivas para la salud, el dejar hacer y mirar para otro sitio, el no dar importancia por el hecho de ser sólo una semana o diez días o el fin de semana, de autoconvencerse que no pasa nada…se convierten en muñecos rotos, mentes perdidas en océanos etílicos. Esos jóvenes (menores edad) que gritan ¡¡libertad!! y una mundo más justo o una educación de mayor calidad… al esconderse detrás de una botella y agarrarse a un vaso dejan de ser ellos mismos y se convierten en veletas que otros hacen girar y girar...
¿Quién se está forrando con todo esto? Por favor, necesito que alguien me lo diga, que alguien salga a la palestra y diga quien es el que se beneficia por el hecho que unos ‘niños’ estén tirados en las aceras, que se pueda beber en la calle, que se llenen las urgencias… Se benefician los que no reciben los gritos al pedir justicia, dormidos molestan menos. Se benefician los que cobran grandes impuestos al legalizar la adormidera en forma de botella. Por último se beneficia el que la vende.
Por favor que alguien pare esta auténtica locura.  Es una especie de concurso de Les Luthiers titulado ‘El que piensa pierde’. No entiendo nada, que alguien ponga coto a todo esto. Esto si que es una crisis de verdad y no esa que llena los periódicos cada día.
¿Quién se beneficia de esta adormidera legalizada? ¿A quien beneficia que la energía de estos jóvenes esté dormida, apagada o perdida? ¿Quién permite que la adormidera corra por las calles sin ningún tipo de coto o control para cualquier edad, en cualquier circunstancia?... Todas las preguntas conducen a la misma respuesta… Pues eso. 

martes, 9 de octubre de 2012

¡¡Viva la cultura!!




Estuve tentado de gritarlo la otra tarde en la presentación de un libro de poesía de Javier Aguilella. El poemario se titula ‘El universo de los perdedores’ (finis Térrea_ediciones). Poesía, música en directo, cortos de cine… palabra, imagen, música. Todo gratis, todo un regalo, todo de casa. Una gozada. Un ratito para guardar en el rincón de la esperanza, en la despensa donde acudir cuando uno pierde la fe en el ser humano.
Igual que al final de una procesión siempre hay alguien que grita. ¡¡Viva…!! colocando el santo o la virgen que ha recorrido las calles. Igual que en un banquete de bodas se grita a los protagonistas del sacramento un ¡¡Viva los novios!! al que todos responden…¡¡viva!! Estuve tentado de gritar ¡¡Viva la cultura!! Digo estuve porque me contuve. No me atreví. Otro de mis miedos que me encojen, que me dejan seco, que me reprimen… No creáis que el miedo era por si me detenían con una camisa de fuerza ya que en este momento la cultura no ‘sirve’ para nada… ¿Da de comer? ¿No? Pues no sirve. Que pena me da la utilización de la palabra servicio para estas cosas. No lo dije por pura vergüenza, esa vergüenza cobarde que nos hace cómplices de un mundo gris, triste y conformado. Pero tenía unas ganas de gritarlo…
En nuestra sociedad no se recibe ni un mensaje sobre la importancia que tienen estas cosas, esta parte de lo que es propiamente humano. Lo cultural, la expresión, la creatividad, la propuesta de sentir, la expresión de lo profundo, la manifestación de lo interior, la vibración ante un sonido, una palabra que recoge todo, una imagen original y distinta, la expresión de un agradecimiento, un regalo (la poesía lo es) del corazón, emocionarse… Esto es lo más importante de la vida y no se enseña en los colegios (colaboro en la dirección de uno), no aparece en los borradores de las leyes anuales de educación, ni en las propuestas de mejora… ¿Os imagináis que se pusiera como objetivo (ya sé que no se puede evaluar) emocionarse ante un poema? Eso si que sería un avance en la educación… Tampoco sobre esto se recibe ni un mensaje motivador en nuestra sociedad. La palabra productividad ha pasado por encima de toda actividad humana, o se cuantifica o no es importante. La caja registradora es el nuevo (ya está viejo y por eso nos va como nos va) oráculo de Delfos al que hay que acudir para saber si hago o no hago, cambio o no cambio, estudio o no estudio. Lo cultural solo ocupa las primeras páginas de los periódicos en referencia al IVA (por cierto, que es tremendamente injusto el subidón del mismo para las actividades culturales)….
Pero bueno mientras tanto me conformo con el intento de gritar ¡¡Viva la cultura!!

Comparto un poema.
Me gusta ver cuando te duermes.
Sólo para saber cómo es la forma de tus sueños

sábado, 6 de octubre de 2012

Infierno



Os voy a confesar que no creía en el infierno. Sé que está mal, que debería haberlo hecho… pero conocer las ‘entrañas de misericordia’ de Dios Padre-Madre me impedían hacerlo. Hay que elegir entre las dos cosas a la hora de colocar prioridades en la escala de valores, y por lo tanto, el infierno no ocupaba ni un sitio en mis preocupaciones, referencias de vida o criterios de discernimiento para mi hacer de cada día, para mi proyecto de vida. Por el contrario ‘las entrañas de misericordia’ de Dios eran referente para sentirme abrigado, animado y esperanzado. La salvación es un regalo de Dios por y para todos, el ‘perdónalos’ de la Cruz era para todos, cada uno de los hombres y mujeres de este mundo.
De un tiempo a esta parte las cosas están cambiando en mi corazón. Creo que el infierno debe existir y lo creo firmemente. Me cuesta aceptar mi derrota de principios y moral. Debo dar la razón a aquellos que han construido su mensaje de salvación sobre ese lugar llamado infierno y se han referido a él para asustar, amedrentar y, según ellos, prevenir. Su discurso del fuego purificador, del llanto y rechinar de dientes, de demonios que hacen ‘la vida’ imposible, de la ausencia de toda misericordia para algunos que se van a condenar…me ha podido, admito mi derrota y voy a ser desde ahora ferviente anunciador de las estancias de Belcebú como destino de aquellos que han hecho de su vida un castigo para los otros, que han generado conflictos que corroen la dignidad humana de las personas, que han privado de dignidad a los hombres y mujeres de este mundo, que han convertido las relaciones entre las personas en un mercado…
¿Qué me ha hecho cambiar? Muy sencillo. He descubierto que no puede haber ningún tipo de perdón para aquellos que se están aprovechando de la desesperanza de los hombres y mujeres de este mundo para hacer daño, para enriquecerse, para mentir, para quitar derechos, para ningunear a sus congéneres, que han robado lo que no existía… No puede ser que estos que llevan corbatas de Loewe o de Hermes manchadas de ‘gotas de sangre, sudor y lágrimas’ de los últimos coincidan en la misma sala de espera para entrar en el paraíso con aquellos que buscan cada día la defensa de sus derechos y de la justicia, los últimos, los que no tienen nada más que la mirada de Dios... Mis padres, igual que otros muchos, desde su humildad y sencillez lucharon para que la educación fuese de calidad, para que la sanidad y el acceso a la misma sea universal, para que lo común se respete, para que las pensiones fuesen dignas, para que los ancianos disfrutarán del último tramo de su vida con sosiego, para que los niños pudieran jugar al mismo tiempo que van al colegio, para que las calles fueran lugar de encuentro y no de ‘mamporreo’, para ser escrupulosos con el dinero de todos… Estos, aquellos, esos… que les importa un comino todo esto, que están gobernando ahora y gobernaron antes, que son insaciables en el tener, que arruinan bancos a costa de los sencillos y quieren más y más, miles de millones de euros… estos tienen que tener un infierno, una hoguera donde calentar y quemar sus responsabilidades, esas que son incapaces de asumir aquí y ahora. Banqueros de pacotilla, Mercados que no se sabe quién son y dónde están, Poltiquillos, BotinesyGonzález, FabrasyCamps, Rodríguez-zapateros, PepiñosyGriñanes, Marianos-rajoy, MasyLleidas, UrkullusyBatasunos… Deben saber que es su responsabilidad todo esto… y cómo ahora no lo descubren, ni lo asumen, ni lo arreglan, y miran para otro lado… tendrán tiempo, mejor dicho eternidad, para descubrirlo…
Algún infierno, o estancia en él, tienen que pasar estos abusadores que aprovechan conyuntura para apretar el cinturón del pobre hasta dejarlo sin respiración, del que no tiene nada y no aspire a tener nada en el futuro, para quitarle la esperanza, para convertir su trabajo en casi esclavitud… ¡¡Basta ya de mentiras y de pensar que todo lo puede pagar el pueblo, el de abajo, el último!! Ellos son pueblo, que comiencen a pagar ellos asumiendo su responsabilidad, contribuyendo con sus bienes y, sobre todo, devolviendo lo que han robado o…. al infierno. 

lunes, 1 de octubre de 2012

Libres



Solo un pequeño comentario para salir de este vaciado de musas en el que el destino me tiene metido…
Leí no hace mucho que la libertad es la capacidad de hacer una pausa entre estímulo y respuesta (Rollo May).
Me gustó… y puse la ruedademolino a pensar… esa frase necesitaba harina.
¿Cuál es la libertad? ¿el intervalo o la capacidad de salir de él? ¿Dónde está el ejercicio de la misma? ¿en recibir el estímulo y pararse o en responder? ¿Podría haber libertad sin estímulo? ¿Sólo se es libre respondiendo o esperando? ¿El momento más libre es la respuesta o el intervalo?
No hay manera de salir del círculo…
Un amigo me dijo que solo tiene algo aquel que es capaz de elegir, de escoger… pierde 100 o 1000 pero si ha elegido tiene algo. Si no lo hace parece, sólo parece, que tiene mucho. Me gusta. Creo que la libertad está en elegir, en la respuesta, y esto solo es posible si existe intervalo entre la zanahoria y el primer paso… seguimos siendo libres si en ese momento decidimos pararnos como burros indómitos, desobedientes y malas bestias de carga o pegar un bocado al alimento que se nos muestra como realidad y al mismo tiempo como cebo.
Voy a pararme un momento antes de decidir… voy a ejercer mi libertad decidiendo… el estímulo me ha puesto en funcionamiento. He pensado mucho que la libertad es un todo, gozar con el estímulo, pararse a sentir, decidir, sopesar… discernir y después con sosiego y calma decidir, seguir, dar un paso o pararse. El camino depende de ese simple ejercicio de decir sí a una cosa rechazando 1000 o más maravillosas.
Este no es un tema baladí. Los que somos creyentes, yo por lo menos lo soy y pienso lo que voy a escribir, pensamos que la libertad es una de las muestras más claras de nuestro ser creados a imagen y semejanza de Dios. Si Dios es amor, la Biblia lo dice, no puede ser otra cosa que libre. Si tenemos (algunos dicen aparentemente) libertad, si somos libres…. ¿Será esto una de las partes más importantes de ser ‘semejantes e imagen’ del Creador? Yo ni lo dudo. Por eso cada vez que se priva de libertad, que se esclaviza, que se deshumaniza a alguien (individuo o grupo) estamos cometiendo el mayor pecado del mundo, privar de la imagen de Dios a semejante a Él.
Me paro un momento ante el estímulo del abandono. Dos segundos ante la comodidad. Un poco más ante el dejarse llevar. Una meditación necesaria ante el mirar para otro lado. Dos largos minutos ante el que dirán. Seis tardes ante un nuevo proyecto de vida. Algo de tiempo ante una tentación y… ¿sabéis que os digo?
1. Que estoy cansado de tanto intervalo y decisión… me encantan las zanahorias.
2. ¿Te llamarán burro? Oigo en la conciencia…
3. No me preocupa demasiado, sé que no lo soy…
4. Soy capaz de emocionarme ante un naranja maravilloso, ante unas hojas verdes que transmiten frescura, ante el olor de la tierra recién humedecida que ha alimentado al tubérculo…
5. Me gusta y la quiero, es para mi.
6. ¿Decido? Claro pero sin intervalo.
7. ‘Carpe diem’
8. Fuera los miedos.

¿Será esta enumeración el intervalo maldito? Quizá sí… apareció la palabra maldita de la libertad, miedos. Con ella se pierde lo importante. Solo nombrarla la hace presente. Miedos que generan las cosas que se van, los fríos que se avecina, las vergüenzas que se pasan, las miradas acusadoras que traspasan… No dejemos que otros decidan por nosotros, nada de invadir el intervalo de otros, nada de dejarse ‘comer’ el intervalo por esos que se consideran pequeños dioses o interpretadores de los mismos (no profetas, eso es otra cosa)… si ocupan en intervalo se termina la libertad, dejamos de equivocarnos,  brotarán en nosotros los mayores miedos imaginados.
Para ser libre, se tú mismo, emplea el intervalo, decóralo de aquello que a ti gusta, de los que no hace daño ni a ti ni a los otros… y decide, decide… no te pierdas en el intervalo.

lunes, 24 de septiembre de 2012

Cuatro palabras y un cambio para un boda


Son un regalo para una amiga, para unos amigos.
La primera de las palabras es INTIMIDAD. El amor ‘se juega’ en lo profundo, sin tapujos, con el riesgo de la vulnerabilidad compartida. Nada de esconder, nada de sólo superficialidades. Lo íntimo, mis deseos profundos, mis detalles anhelados, mis rincones escondidos del alma… para y con el otro.
Esta propuesta vivida con PASIÓN. Mucho más allá de la atracción sexual vivida con toda la profundidad y verdad que requiere. Es el deseo de encuentro, de vivirlo con el gozo y la intensidad de los que no pueden vivir sin el otro. PASIÓN en la espera, en el perdón, en la escucha, en el tiempo compartido, en los silencios, en los dolores y en las alegrías… La PASIÓN es una pequeña gota de perfume que llena la estancia, la envuelve de una aroma que al respirar no deja indiferente. No hace falta derramar el frasco, la cantidad no da más aroma…
El COMPROMISO habla de proyecto, de largo recorrido y de jugarse la vida en ello. Mucho más allá del mañana, la semana o el curso. El COMPROMISO habla de ese horizonte inalcanzable que miramos cada día al atardecer de la jornada. Un recorrido extenso, sudoroso y de apoyo mutuo. Una alianza que une y acompaña, empuja y da apoyo, refresca y refexiona…
La cuarta palabra es resumen de las tres anteriores: ENCUENTRO. Este no puede existir sin estar abierto a la vida, a los otros, al Otro (Dios). Es la clave del Sacramento del Matrimonio.

El cambio es muy sencillo. Dejar de ser espejo (necesidad de ser amado) para ser ventana (amar sin límites). Del yo al tú, y el tú en mi, a mi yo contigo, al nosotros… ‘Maestro ¿dónde vives?... Venid y lo veréis’ Ese es el primer paso para amar, dejarse de espejos y abrir la ventana del yo para que el tú pase y llene la estancia con su perfume, con su esencia… ‘¡¡Qué bien huele!! Eres tú, comienzo a ser yo’

sábado, 22 de septiembre de 2012

¡¡Taxi!!



Me gustaría escribir cada día pero las musas se han marchado. Solo me quedan las ganas de búsqueda y el deseo de su encuentro para que abran mi corazón y sienta, exprese, escriba… No hallo nada interesante para compartir, que escribir. Pesimismo tras pesimismo, miedo tras miedo ¿Sé supone que debo sonreír? Debo ser un hombre de esperanza pero (palabra prohibida, lo sé)… Está vacía la ventana. La ruedademolino da vueltas y vueltas pero no muele nada, no están ajustadas las piedras que machacan el grano y la harina se niega a mostrarse, a ser compartida y amasada para darse a los otros… Se seco la fuente que mueve las piedras...
En esta tesitura encontré este dibujo… y me vi a mi mismo sentado en la parte de atrás de un taxi a ninguna parte, de un viaje de vuelta de tantas cosas, de un desasosiego que llena de inquietudes el hoy y desea que el mañana sea un ayer que pasó y no volverá jamás. Una perdida de horizonte que te dejan en las sombras que hacen enloquecer los gestos y palabras.
¿Tiempos felices? Aquellos que se pudieran vivir de nuevo con la experiencia de hoy. Un imposible, por lo tanto. Aquellos que se vivirán sin los miedos que impiden acercarse a ellos. Otro imposible manifiesto. Aquellos por los que ahora y hoy paso pensando en los pasados y deseando los venideros. La imposibilidad del hoy agotador y obligado por las circunstancias. Aquí, allí, volver, caminar… pasar con la sensación de ir corriendo, de pasar por encima sin detenerse para facilitar el Encuentro, de no mojarse al deslizarse por encima de las aguas del día a día enfundado en un traje que me impide empaparme del agua de lo importante… Deseos inalcanzables que el destino y la historia han colocado fuera de lugar y de momento.
¿Delegar el camino de la felicidad a otro conductor? Quizá sea lo mejor… siempre habrá un culpable, un conductor del taxi de la vida, a quien acusar, a quien cargar las culpas de no llegar a ninguna parte o de haberse quedado sin gasolina. Se va más cómodo en el asiento de atrás, siempre es otro el que se pierde, el que tiene que frenar, el que decide… Me cansé de conducir… Me quedo sentado a esperar que me lleve, que me haga llegar al destino…No le he dado ni la dirección, perdí el horizonte. ¿Será el último taxi? 

jueves, 23 de agosto de 2012

Algo


El final de ‘algo’ indica el comienzo de otra cosa. Las persona, tú y yo, no podemos estar sin ‘algo’, ‘algo que hacer’, ‘algo que comer’, ‘algo que programar’, ‘algo que compartir’, ‘algo que vivir’… mejor dicho, no podemos estar sin alguien. Este ‘algo’ que termina tiene nombres. No hay ‘algo’ sin alguien que lo regale, lo comparta, lo llene de sentido, le dé profundidad, le de vida…. Este ‘algo’ que termina dejará unos nombres para que otros ocupen el sitio dejado y conviertan el otro ‘algo’, el nuevo, en maravilloso. Este ‘algo’ que termina nos ha llenado, ha sido una parte importante de nuestra vida durante un tiempo. Fue, está siendo, un ‘algo’ maravilloso ya que las personas que se han acercado a él, que lo han llenado de detalles, de momentos y situaciones han sido increíbles. Ellas, estas personas, han decorado con retazos de su piel, de su vida, las paredes y el suelo de eso que termina y sobre lo que he caminado acompañado, querido y guiado. Otro ‘algo’ comienza dentro de poco y otros muchos dejarán parte de lo que son para que no caiga, para que me levante, para que sea yo también el que deje un poco de su vida para el ‘algo’ adquiera una dimensión donde me encuentre a gusto, donde sea feliz, donde pueda descubrirme como único, irrepetible y querido. Necesitamos de ‘algo’ que llene de espacio nuestra vida y haga posible la vivencia del tiempo con un sentido. Pero el ‘algo’ no es importante, es sólo necesario. Lo importante es con quién compartes y realizas ese ‘algo’. El que termina ha tenido su valor por lo mucho que se ha compartido con los que se han acercado a tu vida, el sitio que les has dejado, lo que ha facilitado encuentros, abrazos, transformación personal… Es un espacio que se ha llenado de vida  y que ya no tiene sitio para el futuro que se vislumbra como horizonte. Es necesario abrir un nuevo ‘algo’, un nuevo sitio, una nueva realidad y dejar que otros muchos entren a tomar posesión del mismo, lo importante es abrirlo y entrar dentro de ese ‘algo’ nuevo, no se sabe muy bien que puede ser, no se conocen las dimensiones ni las personas que pueden ocupar el lugar, ni los que estarán dispuestos a quedarse un tiempo o sólo ojearan las dimensiones y saldrán corriendo por no estar dispuestos a darse, a compartir, a vivir. Alguno se sienta en él y se convierte en mero mueble, en una parte más del ‘algo’ pero que no da nada para llenarlo de luz o decorar alguno de los rincones, son nuevos objetos del lugar que también habrá que querer, reconocer y hacerles sentir parte del ‘algo’… Cuando ‘algo’ termina indica el comienzo de ‘algo’ nuevo, y esto siempre trae un poco de vértigo, de inseguridad y de miedo… por eso os invito a entrar y compartir conmigo, para quitarme los miedos de este ‘algo’ que comienza, que sin saber cómo ni por qué se ha presentado a mi puerta y está llamando… Creo que es ‘algo’ que me va cambiar la vida. 

miércoles, 22 de agosto de 2012

'Ospitalera'

Cantavieja, camino de la Muela

Fue durante el mes de julio durante mis vacaciones. Me esperó en la penumbra de la cocina, comedor, sala de estar, en un rincón de su casa, en su sitio… Sentado en el sillón, un viejo asiento para el que no pasa el tiempo… Fue un encuentro deseado. Me esperó, pues todos los días se acerca a la casa de los vecinos, la masía más proxima, para jugar una partida de guiñote. Le avisé con tiempo para que me esperase, no le dije la hora… aquella tarde elegida, decidió quedarse y esperar. Fue una gracia, un encuentro maravilloso… no hay mucho que decir, sólo estar, compartir. La penumbra de la estancia no me dejaba verle bien la cara. Lleva una gorra puesta, está tranquilo, siempre está tranquilo, siempre ha sido tranquilo… Un saludo, un abrazo, un montón de frases hechas, muchas coletillas para llenar los silencios… y mucha verdad, mucha paz, mucho sosiego, muchos deseos de compartir… ¿Qué decir ante un sabio? Poco, no sé que decir, que contar… mi mundo no aporta nada al suyo. Mis prisas no le dicen nada, mis agendas le dejan sin cuidado, mis agobios le preocupan poco, mis tareas no le ayudan a ser feliz… lo que interesa de mi es que estoy ahí, frente a él, que he llegado, que he venido, que soy parte de las personas que quiere, que tengo un tiempo para compartirlo, que hay una historia que es común, que no hemos vivido nada juntos pero las raíces son compartidas y, por lo tanto, estamos juntos en esta historia de la vida, del caminar y del ser… si del ser. Creo que al final la conversación, el encuentro terminó siendo una clase de filosofía o de metafísica… No tan técnica como en la Ponti pero si más práctica y cercana a la realidad.
Ismael, es el nombre de mi amigo, es pastor desde que nació. Ahora, con dificultades para andar, a sus más de ochenta años ha enseñado a sus ovejas a seguirle cuando se sube a su cuatro por cuatro. Le siguen y el perro hace el resto… Perdón, es una perra que es la mejor del mundo, por lo menos para él. Ha tenido descendencia y la está educando con esmero. Es la mejor herencia que puede dejar a quien continúe su tarea de pastorear… Está orgulloso de haber buscado para ella el mejor de los machos para que esta cachorra que está educando bien, sea la mejor… es su legado. Ismael es vida. Saber vivir y saber estar en su sitio, donde se es feliz, por eso no entiende las prisas, los enfados, los agobios, ni las agendas… de los que vivimos en otro sitio… parece que te está diciendo: deja todo, ¿no te hace feliz?, deja todo eso y busca tu sitio… Cada segundo de aquella tarde de julio escuché en mi corazón esto. Encontrarse con un hombre feliz, en la montaña, con el silencio, con la penumbra de su casa, de su salón… asusta un poco, cuestiona, es un espejo real que no deforma lo que eres. ‘Muchas veces me dicen que me vaya al pueblo, que estaría mejor… mi sitio es aquí, aquí estoy bien, no necesito nada más. He estado toda la vida, estoy bien’ ¿Qué necesito yo? ¿Cuál es mi sitio? Me preguntaba, eso que llamamos conciencia, en cada momento. Lección tras lección, pausa tras pausa, recuerdos tras recuerdo… Mis abuelos, mis padres, mis tíos, sus padres, sus hermanos, sus sobrinos… amigos comunes, familia… llenaban de luz la penumbra de aquella masía en la montaña, donde sólo el ladrido de los perros rompe la paz buscada y deseada, construida por la vida sencilla y sin necesidades falsas.
‘Lo que más me jode, es que le puedan robar la ilusión’ Vaya frase, filosofía pura. Es su análisis ante el robo de una maquinaria a un sobrino suyo que vive también la montaña. Le robaron parte de una empacadora y su respuesta es esa. Filosofía de la vida. Un hombre que no es feliz no puede responder así. Un hombre que no haya encontrado el sentido de la vida no puede responder con esa pequeña frase. Nosotros metidos en el mundo del tener haríamos una valoración de la máquina, el coste de la misma, cómo puede el seguro reponer parte de la inversión… Eso es necesario para seguir en la brecha del campo, de la montaña, del cuidado de los animales, del sustento merecido pero… no es lo importante, lo importante es seguir viviendo donde has elegido vivir y hacerlo con ilusión… El ya no deja las llaves puestas en su cuatro por cuatro como lo ha hecho siempre… Pero no ha perdido la ilusión, no ha perdido la brújula para saber cual es su sitio, dónde esta la felicidad…
Gracias, Ismael… qué regalo me hiciste esa tarde de julio.
‘Ospitalera’… que bien lo pasé.
('Ospitalera' es una coletilla que usa mucho Ismael al hablar, que también usaba mi abuela, que es una mezcla entre 'taco light' y expresión de sorpresa, ánimo, compañía, cariño, admiración, gusto de estar contigo, incomprensión, caricia, relleno de conversación, compañía, acogida... ¿Quizá se escribirá con 'h'?)

domingo, 19 de agosto de 2012

"Muchachos..."



Decidimos convertirnos en constructores de un mar, un pequeño océano azul como horizonte de un mundo mejor, más justo y más lleno de dignidad que todos los que conocemos hasta ahora. Donde todos disfrutaran de una sonrisa, de un encuentro, de un plato de comida caliente y un abrazo. No sabíamos como podíamos alimentarnos nosotros en un mar revuelto, y sin nada. No traíamos mucho, pero algo siempre hay en la mochila para comenzar (nos acordamos que un muchacho con unos peces y un poco de pan alimentó a muchos, cinco mil dicen). Estábamos en eso cuando alguien se acercó a preguntarnos por el pescado. ¿Tenéis?, nos preguntó. Nada de nada, fue nuestra respuesta. Además,  no sabíamos pescar. La respuesta fue clara y directa: No tenemos, ‘solo tenemos un mar y todavía no sabemos cómo podemos pescar en él y qué pescar’ añadió uno de nosotros que nos habíamos subido a la barca. La pregunta nos inquietó ya que no sabíamos para que quería nuestro pescado si Él tenía pinta de buen pescador. Decidimos ponernos manos a la obra, mejor dicho a la red, necesitábamos una para comenzar a pescar y lanzarnos al mar, al océano, a la oscuridad, a la vida. Empezamos a tejer una tupida red. Los nombres de los que estábamos en la barca podrían ser los primeros nudos de una red hecha para pescar donde el visitante (Pescador) nos había indicado… ‘allí, a la derecha de la barca’. Así cada uno ofreció su vida para ser parte de una nueva red que recoja la pesca. Francisco Javier, Sabrina, Juan Bautista, Lucia, Miriam, Eva, Cristina, Laura, David, Roberto, Iñigo, Álvaro, Particia, Alicia, Mónica, Lorena, Marina, Jesús, Diana, María, Ángela, Antonio, Miguel Ángel, Paula.
El mar nos fue ofreciendo peces y más peces, la red se fue tejiendo de nudos de vida, nudos con personas inolvidables, nudos de momentos que han tejido una red que pese a ir llenándose no se rompió ni se romperá nunca. Solo había que poner la vida después de verse desnudo y conocerse para vestirse y lanzarse a un océano abierto como horizonte de vida y llenar la red. Pesa pero es una auténtica gozada descubrir que los 153 pescados que la hacen rebosar son la recompensa de la respuesta a la voluntad del Pescador, que se acerca a nuestra vida y nos llama a ser nosotros mismos, auténticos pescadores. La red crece y no se rompe. Los peces se multiplican y nos invitan a seguir esperando y bregando, vamos en el buen camino.
Hemos pensado que estábamos llamados a pescar, hemos creído que la tarea nos llenaba de sentido… ¡¡Valemos para ser pescadores!! La satisfacción nos hacía sentirnos bien, útiles, contentos. El trabajo ha sido mucho, hemos sido capaces de realizarlo, de concluir aquello que nos había convocado… pese a la noche, pese a estar desnudos, pese a no tener red, pese a no saber pescar, pese a sentirnos inútiles… la red está llena. Lola, Jesús, Isable, Juan, Fran, Pana, Rafa… un café tertulia, mil comidas, mil números, mil bandejas, mil abrazos, terapias, piscinas, cuadrantes, baños, cenas, días libres… Hay peces para dar y vender, para poder llenar este mundo: fraternidad, acoger, ser uno mismo, eucaristías, María, ser uno mismo… Estamos satisfechos…
Nos encontramos de nuevo con el Pescador, el que nos llama y ya no pregunta si tenemos pescado… lo ve, tenemos, sabe que dónde Él nos ha indicado ha hecho llenar la red… está preparada para ser vendida, para compartir… Parece que eso no le interesa. Ahora su propuesta es diferente y muy sencilla, algo que nos sorprende… Nos da las gracias o nos recuerda que ha sido el Él quien nos indicó dónde pescar. Ha preparado unas brazas en la orilla de la vida, en el margen de lo que nosotros pensamos que es la tarea. Son las brasas del sentido, las brasas del sosiego y del encuentro, las brasas del banquete… Ya no pregunta ahora invita: ‘Venid y comed’. Quiere estar a nuestro lado, quiere nuestra vida, quiere comer con nosotros. Esto es a lo que estábamos llamados a ser: sentarnos al lado de su fuego, dejarnos alimentar por Él, aceptar su invitación… ¿La pesca? Muy bien, pero si nos paramos un momento, si dejamos que Él ocupe el centro de nuestra vida…¡¡Menudo almuerzo nos espera!!
"Muchachos… ¿Me hacéis sitio?"

domingo, 22 de julio de 2012

Raíces


Las raíces es lo que te ata a la tierra y te asegura a ella, pequeños o grandes conductos que te ayudan a alimentarte y que llenan de nutrientes la vida. Las raíces se hacen grandes conforme pasa el tiempo. Ayudan a asentar lo que la planta o el árbol es. Se puede transplantar una planta, un árbol, pero con especial cuidado con las raíces que comenzaron a crecer en un sitio, en un primer huerto, en una pequeña ladera de la montaña… Si algo viene y pasa por la raíz es capaz de impregnar el tronco, las ramas, las hojas, las flores, los frutos… Las raíces de la vida es dónde uno nace, dónde nacieron sus padres, su familia… Raíces para siempre. He estado en el Molino (foto inferior), donde nació mi abuelo materno, mi madre…

‘El origen de una parte de mi familia fue aquí, por lo menos he oído hablar de ello. Una casa abierta, donde siempre había un plato de comida para el que venía a moler su trigo o traer su caballería para cubrirla. He oído de sus fiestas, de sus inviernos de frío, de buscar leña y de cartas y guitarras, de jugar al  burro, al guiñote, de las primeras letras y cartillas para todo aquél que quería aprender... Casa grande con familia numerosa de jóvenes que trabajaban, ayudaban y se sentaban a la mesa de los amos. Tiempos difíciles que se hacían llevaderos a la hora de comer. Me siento y veo un huerto sin cultivar, una casa descorchada, zarzas y malas hierbas por todos lados… recuerdos de días viendo como jugaban en la fuente mis hermanos, caminatas con el abuelo y la burra, silencios de mi padre fumándose un cigarro con su camiseta de tirantes sudada y sus gafas, de pasta marrón, sucias por la tierra removida para hacer una pequeña acequia y así regar el huerto, que ahora está abandonado y lleno de maleza. Me siento en el banco de la puerta y dejo sitio para los que no están para explicarme de nuevo, una vez más, como leer la horas según donde dé la sombra a la casa, no hacen falta relojes, simplemente vivir integrado en la naturaleza, en la vida… Llamadas de mamá para ir a comer… recuerdos de domingos diferentes al lado del río que no lleva agua, secado por las insaciables bocas de la civilización…No se oye nada, se ha callado el agua, se paró el viento… los recuerdos no hacen ruido sobre la maleza seca y agostada que llena la entrada de la casa… No entro en casa, para qué, no hay nadie…Quizá si y no me he dado cuenta, están las penumbras de mis raíces, las primeras sabias que me alimentaron en los primeros brazos que me abrigaron…’

Seguir a Jesucristo es algo que hay que situar en la raíz de la vida. No se puede colocar la fe, el proyecto de vida cristiano sin situarlo en la base, en lo que alimenta nuestra vida. De ahí que ser amigo de Jesús, como me gusta llamar a ser cristiano (así me lo han enseñado los jóvenes que me acompañan), supone ser radical en la vida. Esto produce susto en muchos que te escuchan decirlo. Radical parece que es aquello que va contra todo, que no acepta propuestas de los otros, que lleva los argumentos de la vida hasta el extremo… Radical viene de raíz y seguir a Jesús, responder a su llamada, dejar las redes de lo cotidiano para vivir en libertad también en lo cotidiano, supone colocar esa experiencia en la raíz de la vida. No podemos hacer que seguir a Jesucristo dé color a nuestras hojas, o sabor a nuestros frutos, sino no lo hemos colocado en la raíz de lo que somos y hacemos. La sabia de la Buena Noticia (Jesucristo) tiene que recorrer desde la raíz cada rincón de mi ser, de lo que hago y vivo. Colorear las hojas, endulzar los frutos servirá para un momento, para un ratito… Dejarse impregnar por Él desde el fundamento, desde la raíz supondrá tronco robusto donde crecerán ramas sólidas, hojas que no moverá el viento y frutos que den sabor a la vida… lo que somos y hacemos.

Un pequeño versículo:
Yahveh desde el seno
materno me llamó;
desde las entrañas de mi madre
recordó mi nombre.
(Isaías 49, 1)


sábado, 21 de julio de 2012

Refugio



Ayer (20 julio) madrugué. Así se anda mejor por la montaña. Es más sencillo subir y caminar con el fresco de la mañana. Quería subir al pico más alto de mi pueblo, por lo menos eso dicen algunos. La verdad es que está empinado, bastante empinado. Desde el pueblo es todo cuesta arriba, sin parar. No está muy lejos pero hay un trecho.

‘Una vez aquí  arriba es todo distinto, pequeño, asequible, menos importante. He subido a lo más alto de mi pueblo. He subido más veces pero hoy es especial, hoy lo he hecho por otro camino para llegar cerca del cielo. Lo he hecho desde abajo, sin ayuda, en soledad.  Veo todo allí abajo, pequeño, inmóvil, quieto… si no hubiera distancia podría cambiar las casas de lado, me caben en mi mano. Si fuera Navidad lo compararía con las figuras de un pequeño belén. Desde aquí arriba se ve la pequeña civilización como cuando nos acercamos a un nacimiento en Navidad, todo está quieto, frío, distante, cuidado, Todo parece a nuestro alcance pero al mismo tiempo no sé puede tocar… el artista, el autor del belén lo dejó así. No hay movimiento, todo está quieto. No se oyen los ruidos de la mañana, del despertar en las casas y en las calles. El sol está tapado por la nubes, le cuesta despertar. Aquí arriba hace frío, por lo menos no tanto calor como en el pueblo, como con la gente…¿Por qué colocamos a Dios siempre aquí arriba?’

Tenemos la manía de colocar a Dios siempre arriba, lejano, en lo que llamamos ‘el cielo’, y nos guste o no, cuando decimos cielo miramos hacia arriba, no vemos el final, no sé puede tocar, está lejos…. Para todos el cielo es la parte de arriba, algo lejano, inasequible. Dista miles de kilómetros de aquí. Imaginamos que Él está allí mirando este mundo como si fuera ‘su belén’. No me lo creo. Desde lo alto de la montaña he descubierto que no puede ser así. Esa imagen la tenemos que cambiar en nuestros corazones y en nuestra mente. No es así. Me niego a seguir proponiendo esa imagen de Dios lejano, distante, inasequible, frió, tapado por las nubes… Esta es la razón de la Encarnación. Dios quiso que su ‘Palabra acampará entre nosotros’, que formará parte del ruido de la gente, del despertar de la mañana y del calor de la amistad, del beso de los enamorados, de la sonrisa de un niño… del saludo de los vecinos, de la ayuda de los otros, del caminar de los cansados, de la desesperanza de los enfermos, de la conversión de los pecadores, de la espera de las madres, de los elegidos y de los no elegidos…. Nuestro Dios no es el del cielo, es el de la tierra, el de lavar el polvo de los píes del caminante, el samaritano que se agacha a recoger el herido por los golpes de esta vida… es el de aquí, el que baja del Tabor para decirnos: no soy frío, no soy distante, no estoy lejos, no me escondo… Este es el Dios de Jesús de Nazaret, nacido de María, engendrado, encarnado, hecho hombre, comprometido con los leprosos de su mundo, que camina por los márgenes de los caminos, crucificado por ser así, radical y cercano… Allí arriba hay mucho frío, demasiada distancia, una buena visión pero poco compromiso con la historia de aquí abajo…Nuestro Dios bajo del cielo, se hizo hombre… para decirnos: no miréis allá arriba, mirad la tierra, buscadme en ella… tengo sed de y con vosotros, estoy a tu lado, camino contigo…’No estáis solos yo estaré con vosotros todos los días…’ Desde arriba no se puede hacer realidad esta promesa, hay demasiada distancia…

El segundo gran encuentro de este caminar del verano es un refugio (la foto de este comentario) cerca de lo alto del monte. Un refugio de piedra seca, sencillo, sin grandes estancias… una sombra para el sol, un ‘raser’ para el viento y un techo para la lluvia… en la soledad del camino una puerta abierta a cobijarse, a dejarse abrazar por Él o escucharle en el silencio. Un verso de un salmo para este momento: ‘Tú eres mi refugio de generación en generación’.

jueves, 19 de julio de 2012

La Cruz


He comenzado unos días de descanso. Una caminata larga entre pinos y piedras. El sol en lo alto. Madrugué poco… me equivoqué. Era todo llano, la parte de subida la hice con el coche.
Llegue a una cruz en lo alto de una montaña entre Iglesuela del Cid, Villafranca y Cantavieja, a la derecha está el camino de Mosqueruela. Dos largas horas de caminar, de soledad, de silencio, de calor, pocas sombras… los demonios se defendían con la propuesta de mil tentaciones: fracasos o de egoísmo, de hacer o de pensar, volver, pararse… Pero hay que seguir, la cruz esta esperando… Ha sido el primer encuentro de estos días de descanso. No podía empezar mejor. Allí en lo alto, allí a lo lejos pero con posibilidades de ser querida y abrazada. Una abrazo, una oración, una foto… el silencio. No dejaba de miarla para ser curado de las picaduras de este mundo. A lo lejos el sonido de unos cencerros de vacas pastando, me giró y veo los cuernos de un macho de cabra hispánica… Un sol radiante y agobiante…  

Tú, Señor, has llegado ahí, yo también quiero y puedo. Quiero seguirte. Sé que la tuya es suficiente para mi curación, para la salvación del mundo. Nadie necesita mi cruz pero puedo y quiero llegar a extender los brazos para abrazar al mundo, dar la vida, dejar descubierto mi pecho para que alguien me lo parta… Quiero ser coronado por las espinas del  hoy y del mañana de lo cotidiano... Respondiendo a tu voluntad. Ayúdame a aceptar mi cruz (tu voluntad) y mirar más adentro, más arriba, más profundo cada día… ahí está el horizonte donde mirar, donde encontrarte, donde sentirte...
Tu cruz, Señor, nos hace ver la luz.