Hágase

Una de las cosas que en nuestra vida de creyentes oímos una y otra vez es que la oración debe hacerse vida. También es fácil escuchar que la vida sea oración. He buscado durante mucho tiempo un testimonio de esto, no estaba siendo fácil, en alguna ocasión oía la trompeta que anunciaba el acontecimiento de esta coincidencia de oración y vida, me acercaba y veía que eran pequeños atisbos de una verdad deseada y realizable. Seguía buscando, esperando y deseando encontrarme con la realidad que manifestara la contemplación de Dios, en el rostro de alguien con el que me encontraba o en mi propia vida. Era un deseo mil veces expresado en mis oraciones. Si algún día pasa, pensaba para mí, tiene que ser un regalo de Dios, no puede ser algo que yo pueda conseguir por mis fuerzas. Hoy puedo decir que el testimonio de un hermano me ha ayudado a descubrir que se puede hacer de la vida, del proyecto de vida, una oración que retumbe más allá de la muerte y del dolor. He visto con mis ojos, he sentid...