Llevamos dos semanas con alumnos. Tengo pocas clases, he intentado entrar a clase con una sonrisa, aprender sus nombres, reír con ellos, hacer una prueba inicial, mirarnos a los ojos, respetar sus propuestas, pedir comprensión, escucharles... Han cambiado muchas cosas. Llevamos mascarilla, estamos en fila de uno, se han terminado los grupos, las parejas... Hemos retrocedido en el cambio del método de enseñanza aprendizaje, por lo menos en las formas... por los menos en el contacto y la manipulación de las cosas... Creo que no podemos renunciar a ello, hay que buscar la manera de seguir proponiendo y haciendo. Creo que es posible con creatividad, con nuevas propuestas... Pero hay algo que no ha cambiado. Hay algo que no se ha suprimido y que ni el gel borra o elimina. El cariño, la manera de mirarles a los ojos y decirles que son maravillosos, únicos y valiosos, que son los verdaderos y auténticos protagonistas del colegio... Y puedo afirmar que cuando se da el cariño, donde se da...