Fue el otro día, no se demoró más tiempo… había que hacerlo ya. Quedó atrás un tiempo que no volverá. Regresé, regresamos… de nuevo la mesa, los papeles, los horarios, las reuniones, cada uno un ordenador. Algún olvido, varios recuerdos, varias sonrisas, mucha fuerza y energía positiva… Esto ha comenzado. Lo pasado está ahí pero sólo para recordar que la vista debe estar fija y hacia delante. No quiero ser estatua y menos de sal. El regreso es para seguir pintando horizontes de colores, hoy unos pequeños trazos llenos de nombres gastados (horarios, reuniones, compañeros, padres, alumnos…) que parece que se repiten, pero que van a ser nuevos porque la vida no se detiene, fluye, sigue, alimenta y deja un poso sobre el que seguir construyendo. Nada de comodidades y repeticiones, todo cargado de novedad e innovación aunque suene sabido. Nada de desanimo, todo de vida, de lucha, de darse sin medida… ¿Cuánto durará? Ya los sé, ha durado diez minutos. Una norma olvidada, un recorte, una ...