Vida de comunidad
En ocasiones hablamos mucho de la vida comunitaria en la vida religiosa. Llevo muchos años viviendo así. Siempre hablamos de ella como algo ideal, algo que debe ser 'la bomba'. A veces es al bomba de verdad, sin ser metáfora. Nos gusta reflexionar y mirar lo ideal. Nos cuesta y no queremos mirar con verdad la realidad. No es mala, ni es buena, es la que es. La vida comunitaria no es fácil, es elegida como proyecto de vida pero no eliges con quien vas a vivirlo. En la actualidad vivo con seis carmelitas más. Soy un privilegiado en un mundo donde la vida religiosa, como la hemos entendido hasta la actualidad, está en verdadero peligro de extinción. Siete maneras de entender nuestra misión, nuestra manera de compartir lo que somos, siete maneras de mirar la realidad, de comprender el sentido de pertenencia, de identidad...
Voy a copiar aquí una reflexión realista de José María Rodríguez Olaizola, sj, publicada en las redes sociales. Estoy de acuerdo en todos los puntos. Es una manera cercana de entender lo que vivo, me ayuda a ponerme en la piel de mis hermanos, a respetar sus silencios (que no entiendo en muchas ocasiones...) y a seguir caminando con ellos.
“Hoy quiero hablarles sobre la vida comunitaria en una comunidad masculina. Porque sí, los hombres, viviendo en comunidad, tenemos algunas dinámicas muy propias.
Somos amigos en el Señor. No nos hubiéramos elegido para vivir juntos, porque venimos de distintos contextos, lugares, sensibilidades… pero aquí estamos.
Hablamos poco de sentimientos. No porque no sintamos. Sentimos mucho. Pero es como que da pudor mostrarse humano, vulnerable, herido. Camuflamos mucho detrás de teorías.
Nos queremos. Más de lo que se adivina. Pero no nos lo decimos mucho. Parece poco apropiado. Y, sin embargo, cuántas energías empleadas en cuidarnos sin que parezca que nos cuidamos.
Bromeamos, reímos, nos tomamos el pelo.
A veces discutimos, y ponemos distancia, pero no es una enemistad enquistada. Es más bien como procurar no incordiarse y dejar vivir.
Dios une. Mucho. Porque nos ha llamado a todos. Lo sabemos. Y por eso mismo nos respetamos más allá de las diferencias.
Hablamos de política, de fútbol, de recuerdos, de amigos comunes, de trabajo… de Dios no hablamos tanto, pero en él nos encontramos, nuestro camino, nuestra verdad y nuestra vida.
Nos necesitamos más de lo que nos decimos.
Nos comprendemos más de lo que otros pueden intuir.”
Quizá solo me falta la razón por al cual estoy yo aquí: me enamoré de Jesús de Nazaret y lo que dijo e hizo... Creo que Olaizola dice 'somos amigos del Señor'.

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