Mirada generosa y gratuita
Sin mirar la respuesta, sin pedir nada a cambio. Mirar a alguien que no conoces y le regalas una mirada de cariño, de cercanía… Una mirada de misericordia, de perdón, de amor… gratuita, como no puede ser de otra manera. Generosa, sin esperar ningún pago, ninguna recompensa. La recompensa quizá sea el mismo y simple cruce de miradas. Poco entendible en nuestro mundo donde todo se compra y se vende. Decía la copla que todo menos el cariño verdadero. El amor verdadero tiene que ser gratuito y entregado sin límites. Una mirada así transforma. Es una mirada para la que no estamos preparados ya que no sabemos ‘calcular’ su valor, su intensidad, su compromiso. Es una mirada que no deja indiferentes ya que no sabemos cual tiene que ser la respuesta a la misma. Deja a veces paralizados. Una mirada que al no necesitar respuesta por ser gratuita y generosa nos crea incertidumbre (¿Qué responder?)… pero nunca indiferencia. Imaginaos a alguien que esta sufriendo, que le miramo...