Caminando juntos, a su lado
Aquellos tres días fueron intensos, únicos, quizá los tres días más importantes de la historia de la humanidad. Todo comenzó con la preparación de una cena. Hubo muchas pero ninguna como aquella. Al Maestro le gustaba mucho la mesa, reunir a los que quería alrededor de una para compartir la vida. Eran unos amigos, unos discípulos y un Maestro. Querían celebrar la Pascua, estaban en Jerusalén, habían venido para eso. Buscaron una sala grande para cenar, eran muchos, más de doce, había hombres y mujeres, todos conocían al Maestro y querían vivir con Él ese momento tan especial. La sala estaba en la parte de arriba de una casa, algunos se encargaron de prepararla. Caminaron juntos, a su lado, para el encuentro, llegaron juntos casi todos ellos. Alguno llegó tarde, pero le esperaron. Todos tenían sitio. La sala se convirtió en Cenáculo, lugar de intimidad y de verdad, de compartir vida y proyecto, donde se partió el pan y pasó la copa de vino entre ellos como nunca antes se había hech...