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La Cruz

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He comenzado unos días de descanso. Una caminata larga entre pinos y piedras. El sol en lo alto. Madrugué poco… me equivoqué. Era todo llano, la parte de subida la hice con el coche. Llegue a una cruz en lo alto de una montaña entre Iglesuela del Cid, Villafranca y Cantavieja, a la derecha está el camino de Mosqueruela. Dos largas horas de caminar, de soledad, de silencio, de calor, pocas sombras… los demonios se defendían con la propuesta de mil tentaciones: fracasos o de egoísmo, de hacer o de pensar, volver, pararse… Pero hay que seguir, la cruz esta esperando… Ha sido el primer encuentro de estos días de descanso. No podía empezar mejor. Allí en lo alto, allí a lo lejos pero con posibilidades de ser querida y abrazada. Una abrazo, una oración, una foto… el silencio. No dejaba de miarla para ser curado de las picaduras de este mundo. A lo lejos el sonido de unos cencerros de vacas pastando, me giró y veo los cuernos de un macho de cabra hispánica… Un sol radiante y agobiante… ...

Abrazados a la Cruz

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‘Cuando una amigo se va, algo se muere en el alma…’ Abrazados a la cruz, abrazados al Amigo, a lo que el Amigo nos ha dejado… No es Él, es su presencia. No es Él, es su trono. No es Él, es su testimonio. No es Él, es su señal. No es Él, es su pulpito. No es Él, es su condena. No es Él, es su abrazo No es Él, es su amor. No es Él, es un madero. … Abrazados a la cruz, abrazados al Amigo, a lo que el Amigo nos ha dejado… Para seguir creyendo. Para seguir sintiendo. Para sentir calor. Para sentirme curado. Para seguir esperando. Para aprender a amar. Para reafirmar mi fe. Para ver el mundo roto. Para descubrir su valor. …. ¿Dónde vives? Venid benditos de mi Padre… Me acogisteis Me vestisteis Me visitasteis Me disteis de comer Ábrenos los ojos con la Luz Siembra tu Palabra Riega nuestra Vida Danos tu Pan …. Para sentirte Para abrazarte Para almorzar contigo Para volver a Jerusalén Para gritar tu nombre Para tocar al que sufre … PARA VIVIR

Cirineos

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El de Cirine, Simón, era uno que pasaba por allí. ¿Quién le habría mandado estar aquella tarde en Jerusalén? No lo sé. Lo increíble es que por obligación tuvo un gesto que seguramente no olvidó jamás. Increíble, cargó una cruz… menudo miedo… ¿y si en aquel momento pasa algo y lo crucifican a él?. Vaya palo, de un espectador más y medio escondido, pasa a ser protagonista de un acontecimiento de la Historia, de conocer por primera vez a aquel hombre machacado y ensangrentado y poder ayudarle, a cargar con su cruz. Estar fuera de su casa, de su ciudad y de su día a día, sin querer, obligado y forzado a hacer algo con miedo y sin ningún tipo de deseo… pasó a ser protagonista de servicio, de encuentro con el Señor coronado de espinas que cambió el mundo, que amó hasta el extremo… Da la sensación que este hombre de Cirene paso de ‘Yo no quería’ a gozar de aquello que cambió su vida para siempre. En la vida de fe nos pasa muchas veces algo parecido, simplemente hay que estar dispuesto, hay qu...