Cantavieja, camino de la Muela Fue durante el mes de julio durante mis vacaciones. Me esperó en la penumbra de la cocina, comedor, sala de estar, en un rincón de su casa, en su sitio… Sentado en el sillón, un viejo asiento para el que no pasa el tiempo… Fue un encuentro deseado. Me esperó, pues todos los días se acerca a la casa de los vecinos, la masía más proxima, para jugar una partida de guiñote. Le avisé con tiempo para que me esperase, no le dije la hora… aquella tarde elegida, decidió quedarse y esperar. Fue una gracia, un encuentro maravilloso… no hay mucho que decir, sólo estar, compartir. La penumbra de la estancia no me dejaba verle bien la cara. Lleva una gorra puesta, está tranquilo, siempre está tranquilo, siempre ha sido tranquilo… Un saludo, un abrazo, un montón de frases hechas, muchas coletillas para llenar los silencios… y mucha verdad, mucha paz, mucho sosiego, muchos deseos de compartir… ¿Qué decir ante un sabio? Poco, no sé que decir, que contar… mi mundo no...