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Mostrando las entradas etiquetadas como Campo de Trabajo

'Venid y ved'

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  (Primera y última reflexión de la oración de la mañana en el Campo de Trabajo Juventud Carmelita de 2025.)  Somos enviados. ¿Somos conscientes de ello? Ser enviado a una misión lleva consigo la responsabilidad de hacerla verdad, la tarea diaria del compromiso, conocer bien al que nos envía.  Tener una misión supone saber cuál es, conocer bien dónde vivo y cómo vivo para hacerla posible, ser conscientes de mis limitaciones y mis dones para poder llevarla a cabo.  La misión a la que hemos sido enviados por Él, es un anuncio creíble y responsable del mensaje del Evangelio. Puede parecer sencillo pero no lo es, ya que para que sea creíble tiene que ir acompañado de un testimonio de vida, de una coherencia de vida, de un proyecto de vida, el mío, que lo avale, que le dé fuerza y lo llene de verdad.  No estamos solos en esta misión, el Señor nos envía de dos en dos, somos testigos con otros. El otro me ayuda, me apoya, me anima, me levanta… Yo tengo la misma respons...

Es algo más...

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  Los jóvenes que venimos al Campo de Trabajo de la Obra Social de la parroquia El Carmen de Zaragoza no imaginamos lo que esto significa. Venimos por muchas razones, desde ayudar a pasar unos días de verano diferentes con personas que queremos y nos quieren. Cada uno tiene una intención, una motivación, una razón… todas ellas respetables y cargadas de mucha generosidad. Este año queremos contaros qué sentimos después de haber pasado por esta experiencia de la Juventud Carmelita en la Obra Social. Las comillas son de expresiones que los jóvenes han manifestado, en el paréntesis está su nombre.  “Para mi el campo de trabajo es familia, entrega, servicio, aprendizaje y fraternidad. Momentos de dar y compartir, todo por ellos, gracias a Él” (Almudena). No se puede describir mejor, es algo que afecta a la vida de una manera integral. “Volver a sentirse vivo” (Alvaro). Es una especie de catarsis, de verdadera conversión, es “revivir” (Raquel), una manera nueva de ver la vida y llen...

Es el Señor

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‘Es el Señor’   (Jn 21,7) Quizá es muy atrevida la intención que hay detrás de la convocatoria a los jóvenes que participan en el Campo de Trabajo pero todos ellos están motivados por la misma. Los sueños solo son posibles si se tienen, si buscamos lugares, formas, maneras, momentos, personas… con los que podamos hacerlos realidad. La intención de los más de trescientos jóvenes que han pasado estos trece años por el Campo de Trabajo de la Juventud Carmelita del mes de agosto en la Obra Social es encontrarse con Dios, tener una experiencia de contemplación, una vivencia de transformación, no por su esfuerzo, sino por la mirada de Dios que los llene de la luz necesaria para ser hombres y mujeres nuevos. Quieren ver a Dios, quieren vivir como carmelitas y encontrarse con Dios, por esto se apuntan al Campo de trabajo. Un sueño que quieren que se haga realidad.  En agosto del 2019 hemos participado en el Campo de Trabajo cuarenta y nueve jóvenes que queríamos descubrir a ...

Campo de trabajo JuCar, una experiencia carmelita

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Todo nació como un reto, como un atrevimiento. ‘Vamos a convocar a jóvenes carmelitas laicos a un campo de trabajo para poder abrir el comedor en agosto’   Este reto se ha hecho realidad durante once años. Comenzamos en el verano del 2007, un grupo variopinto de jóvenes que querían que sus vacaciones estuvieran llenas de Dios. Ellos creían que era posible encontrarle   vivo en aquellos que son sus hijos predilectos, los que tenían la necesidad de acercarse al Comedor cada día. Esta creencia sigue viva en el corazón de los jóvenes carmelitas que cada año forman parte del Campo de Trabajo JuCar en la Parroquia Nuestra Señora del Carmen de Zaragoza.   Aquel atrevimiento o reto después de once años es un gran proyecto de acompañamiento, de vida carmelita y de servicio en medio del pueblo. El Campo de trabajo JuCar ha convocado durante estos once años a más de 250 jóvenes de toda España a vivir una experiencia carmelita durante quince días. A los jóvenes que pasan ...

Darse todo

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Han sido veinticuatro días inolvidables. Queríamos buscar a Dios y contábamos con las herramientas de la vida carmelita: contemplar, orar, vivir en fraternidad y servir.   ¿Conseguido? Quizá si... hemos hecho de #darsetodo   una propuesta de vida como la viuda del Evangelio que echó en la ofrenda todo lo que tenía para vivir. Cientos de comidas preparadas y servidas, herramientas, que son dones que   el Señor nos ha dado para vivir intensamente cada día, y que eran elegidas cada día en la oración de la mañana para transformar nuestro mundo al darnos , miles de sonrisas, infinitos 'buenos días', música, baile, bingo, talleres, mesa de escucha, huerto, piscina para acompañar niños que quieren reír, furgoneta, familias que llenan carros, lágrimas, bingo lleno de premios en forma de risas, 'compartires' infinitos, jardín compartido y vida acompañada, cenas 'ligeras', revisiones de vida, taller, película, la alegría de rezar, café y dulce, café y salado....

Manos y corazones

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Mesa compartida Han sido unos días intensos. Unos días de encuentro, de amistad y de vida. El Campo de Trabajo JuCar siempre es una posibilidad de buscar a Dios con las herramientas que el carisma carmelita nos ofrece: fraternidad, oración y servicio. Nos convoca el servicio y nosotros le ponemos mucho de oración, de fraternidad y de voluntad de pasar unos días inolvidables en lo afectivo, en la experiencia y en la fe. Este año un versículo de Deuteronomio nos convocaba: ‘no endurecerás tu corazón ni cerrarás tu mano la hermano pobre’. Manos y corazones abiertos para atender, acoger y acompañar a los otros, los que viven a mi lado, los que vienen a buscar un plato de comida, los que viven acogidos en una casa que no es suya, los que quieren romper las cadenas que les atan y no les dejan ser lo que son. Corazones que se encuentran Pero el gran lugar de experiencia de este año ha sido la comunidad, la vida en la casa, la vida juntos… Manos a la hora para fregar, para co...

Encuentros con el Rey

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Tapiz formado el el II Campo de Trabajo 'Muchachos..'  Uno de las experiencias más gratificantes en las que he participado estos últimos años de mi vida ha sido el poder formar parte del Campo de Trabajo JuCar Región Ibérica que se realiza en la Obra Social de la parroquia del Carmen de Zaragoza . Es una manera de abrir lo carmelita, la espiritualidad de la Orden que acompaña mi seguimiento de Jesucristo, a los jóvenes que desean experimentar la búsqueda de Dios de otra manera. Ellos lo expresan de una manera excepcional cuando pasan por él, han sentido algo que no sentían, ven algo que les costaba ver, ha cambiado mi vida… Os dejo un artículo que he escrito con Francisco Javier Bernabeu que ha acompañado casi todos los Campos de Trabajo que he vivido. Lo público hoy por ser un día especial, al final de la semana de Nadie sin hogar-Nadie sin salud, cuando se proclama en la liturgia de la Iglesia que Cristo es Rey… ¿Trono? La cruz. ¿Propuesta? La entrega generos...

Oración

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Plantar una pequeña planta para que nuestras manos toquen las entrañas de la tierra como si, Padre, pudiéramos tocar las tuyas de misericordia para plantarnos en Ti y sólo en Ti.  Queremos echar raíces en Ti, como huérfanos de sentido que buscan horizontes, como necesitados de abrazos que quieren volver a casa después de haber sentido las hambres de este mundo tanto en nosotros como en aquellos que hemos encontrado y nos han hablado de Ti, que nos han mostrado tu rostro, que nos han mirado como Tú nos miras.  Tienes, Padre, entrañas de misericordia donde cada uno de tus hijos encontramos el lugar del primer cobijo de la Madre que nos dio la vida, Tú. Es ahí donde queremos enraizarnos, crecer y succionar todo aquello que nos haga darnos, como flor que con las primeras luces del sol se abre, para dar color a la vida de los que están a nuestro lado.  Tus entrañas tienen marcado nuestro nombre y desde ellas nos miras con pasión de Dios Todoamoroso, Entrañable, Cre...

Comienzo

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Se necesitan menos maletas al irse. Muchas cosas se han quedado entre el jardín y se han quemado con las hojas de los árboles en otoño. Hay sitio ya que en terapias intensas de peleas con dragones y caballeros se morían pesados demonios adictos a destilados malolientes. No se necesitan maletas para la ilusión, la esperanza y el esfuerzo. Ocupa poco el horizonte recien estrenado de una vida por hacer, vivir y amar. Es la tuya, tú eres el protagonista. No más trucos de magia ni falsos techos que tapen las goteras. Tú eres el director, sabes la partitura que hace sonar el corazón, que armoniza los gestos para que suene la música de la felicidad. Es el comienzo de tu nueva vida...

"Muchachos..."

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Decidimos convertirnos en constructores de un mar, un pequeño océano azul como horizonte de un mundo mejor, más justo y más lleno de dignidad que todos los que conocemos hasta ahora. Donde todos disfrutaran de una sonrisa, de un encuentro, de un plato de comida caliente y un abrazo. No sabíamos como podíamos alimentarnos nosotros en un mar revuelto, y sin nada. No traíamos mucho, pero algo siempre hay en la mochila para comenzar (nos acordamos que un muchacho con unos peces y un poco de pan alimentó a muchos, cinco mil dicen). Estábamos en eso cuando alguien se acercó a preguntarnos por el pescado. ¿Tenéis?, nos preguntó. Nada de nada, fue nuestra respuesta. Además,  no sabíamos pescar. La respuesta fue clara y directa: No tenemos, ‘solo tenemos un mar y todavía no sabemos cómo podemos pescar en él y qué pescar’ añadió uno de nosotros que nos habíamos subido a la barca. La pregunta nos inquietó ya que no sabíamos para que quería nuestro pescado si Él tenía pinta de buen pesca...