Alzad la mirada
Que gran suerte hemos tenido estos primeros días de junio de recibir la visita en nuestro país del Papa León XIV. Es una bendición recibir al obispo de Roma. Sólo con su presencia se ‘reactiva’ en nosotros esa parte de la fe que es la unidad, el sentirnos unidos en lo fundamental, unidos a Cristo. Con su presencia de nuevo nuestro corazón siente que todos formamos parte de un ‘mismo cuerpo’, con su misión, con su dignidad, con su importancia, con su sentido profundo de pertenencia. El Obispo de Roma desde siempre ha sido referencia de esta unidad, de este sentir, de esta verdad. Recibirle en nuestro país, poder participar en alguno de sus actos en Madrid, me ha llenado de sentido de pertenencia. Un sentimiento y una convicción, pero también un profundo compromiso y una misión.
Los organizadores de este ‘maratón de actos, encuentros y presencia han elegido un lema fantástico, de mucha profundidad y de mucho compromiso porque conduce a la acción: ‘Alzad la mirada’. Es mirar al futuro y llenarnos de esperanza. Cuántas veces Jesús en el evangelio se dirige a las personas con las que se encuentra, y propone que se levanten, que se pongan de pie. ‘Alzad la mirada’ es un anuncio de liberación, de llenarse de la dignidad con la que hemos sido creados, hijos de Dios. No nos escondamos, estamos aquí.
‘Alzad la mirada’ para seguir buscando la verdad, el camino y la vida, es decir, a Él. No nos escondamos. Estamos llamados a vivir y ser en el mundo con nuestra fe, a buscar en él con otros muchos, tejiendo redes con ellos, aquello que llene de esperanza el futuro de la humanidad, “alzad la mirada y contemplad los campos, que están ya dorados para la siega” (Jn 4,35). Nosotros como creyentes tenemos una gran propuesta de esperanza, Dios que no abandona, que levanta, que mira con misericordia, que ama… Nuestra propuesta es poner a la persona en el centro para que ella, imagen y semejanza de Dios, sea referente de lo que se propone y vive, no un mero instrumento o número de un mundo que se preocupa de otras cosas.
Algunos quieren identificar este lema como una única referencia a la contemplación de Cristo sacramentado, de una mirada a la custodia en la exposición. ‘Alzad la mirada’ es mucho más, León XIV lo dejó claro en su homilía en la eucaristía celebrada en Cibeles, con más de un millón de personas celebrando con él el sacramento. El santo Padre lo explicó en una pequeña frase, señalando a los que “se arrodillan ante Dios y desprecian a los hermanos”. La mirada es a Dios y es al prójimo. No hay otra mirada.
Este lema maravilloso, ‘alzad la mirada’, debe también entenderse e interpretarse como dejar de mirar el ombligo y mirar a la cara de los que caminan con nosotros. Sentir y saber, conocer y amar a los que caminan con nosotros, a los que nos encontramos en el camino de la vida. Es una propuesta a la conversión. ‘Alzad la mirada’ a los pobres de este mundo que nos necesitan, que son 'custodias y sagrarios' vivos de la presencia real de Dios en la historia. Dios los llama bienaventurados, es con y en ellos como podemos descubrir la presencia del Señor. ‘Alzad la mirada’ a ellos para dar la vida con y por ellos. Él lo hizo mirando a todos los que se encontraba en los márgenes de los caminos, mirando a los ojos y buscando a aquellos que nadie quería ver a su lado y por eso eran excluidos. Los tocaba, los curaba, los invitaba a seguirle, los hacía de ‘su grupo’.
Estamos llamados a ponernos de pie, alzar la mirada y ver a los que caminan a nuestro lado, ellos son mis hermanos, con los que estoy llamado a construir el proyecto de Dios, la fraternidad, el reino.

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