Ideas


Dicen que el pensamiento es lo más libre que uno puede tener. La verdad es que los hay de lo más variopintos, encontramos de todo y somos capaces de razonar y dar fundamentos de todos ellos. Son los míos y me sirven, son los que me ayudan a entender la realidad, son los que expresan mi hartazgo ante una realidad que no soporto... cada uno tenemos nuestras ideas y eso es bueno, y da muchas posibilidades. 
¿Dónde está el peligro? En fijarlas. En creer de manera absoluta, beligerante, rotunda, sin dejar margen para la escucha de otras o el diálogo. No fijemos ideas en nuestra mente, seamos tolerantes con las diferentes, busquemos la manera de compartirlas, hagamos que mejoren y se maticen con otras, dejemos que puedan ser movibles, cambiantes, mejorables, abiertas, compartidas... incluso a veces desechadas. 
No fijemos las ideas en nosotros y mucho menos en otros. No estamos 'cortados' (pensar, sentir, proponer, decidir...) por el mismo patrón. Cada uno de nosotros y nosotras es único, irrepetible, valioso... Fijar ideas, convertirlas en axiomas inamovibles es peligroso. De ahí se pasa la intolerancia con el que piensa diferente, a la imposición de una manera de pensar, a un maniqueísmo excluyente. 
¡¡¡Cuidado!!!

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