El tiempo

 





El tiempo es el que es. No hay más ni hay menos. Tengo todo el del mundo y siempre es insuficiente. No se puede ni alargar ni modificar. No tiene más tiempo el otro, el que vive conmigo.  Tenemos el mismo tiempo él y yo. Su minuto es el mismo para él y para mí. 
Lo que si puedo es hacer dos cosas.
1- ¿Qué hago con él? Llenarlo de mucho contenido, sentido, verdad, profundidad... aprovecharlo cómo a mi me gusta y me interesa, sacarle 'el jugo' que me llena y me ayuda ser quién soy. Esto no depende de cantidad (el tiempo es el que es) sino de calidad. Soy yo quien lo 'barniza', aprovecha, disfruta, le doy la importancia que deseo, que yo decido. Puedo abrirlo a otros o quedármelo todo para mi porque lo necesito. Vivirlo con profundidad o dejarlo pasar. Llenarlo de tareas o contemplar cómo pasan los segundos sin hacer nada... 
2. También puedo organizarlo, es decir, saber qué es más importante y darle más tiempo. También puedo darle a lo que me preocupa el primer lugar en esa organización del tiempo o dejarlo para el final cuando ya casi he empleado el tiempo en otras tareas. No puedo alargar el tiempo, ya que es el que es. A las cosas que me ocupan, y a las que les dedico la cantidad de tiempo que necesitan, las organizo y decido con libertad y responsabilidad, cómo y cuánto tiempo debo y quiero dedicarle. 
 
Es muy importante estas dos cosas. Puedo modificar en parte el tiempo, puedo hacer que sea yo el dueño del mismo y que no sea él quien mande. Será el mismo pero llenándolo de verdad y sentido, organizando mis tareas, adquirirá un ritmo nuevo, el que yo marque no el que él quiera. 
Frases como... 'no tengo tiempo' comenzarán a dejarse de usar. 
Expresiones como... 'el tiempo va muy rápido' o 'muy lento' no tendrán sentido ya que seré yo el dueño del mismo. 
Propuestas imposibles como... 'que se pare el tiempo' serán consideradas absurdas al ser nosotros los dueños de su sentido, planificación y orden. 
Hay un tiempo para cada cosa, y cada cosa tiene su tiempo... Tú puedes hacer que sea así... 
No olvides lo importante para ti a la hora de llenar el tiempo de profundidad, a la hora de organizarlo. 
Tiempo para y de Dios... 
Tiempo para y con los hermanos... 
Tiempo para ti y quererte... 
Tiempo para escuchar y escucharte...
Tiempo para darte, con generosidad y gratuidad... 
Tiempo para multiplicar tus talentos...
Tiempo para soñar... y hacer realidad los sueños...
Tiempo de perdón... de abrazos compartidos...
Tiempo... 

Un abrazo fuerte. 

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